22 diciembre 1971

El birmano que sucedió 'interinamente' al fallecido Hammarskjöld

El austriaco Kurt Waldhiem es elegido nuevo Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sustituyendo a U Thant

Hechos

El 21.12.1971 Kurt Waldheim fue seleccionado por el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas para el cargo de Secretario General.

Lecturas

U Thant ha ocupado el cargo de secretario de la ONU desde 1961.

Kurt Waldheim se impuso en la votación derrotando a Carlos Ortiz (Rozas), Felipe Herrera (Chile), Gabriel Valdés (Chile), Max Jacobson (Finlandia) y Gunar Jaring (Suecia).

Estará al frente de la ONU hasta 1981.

El Análisis

UN SECRETARIO GENERAL DE LA ONU CON UN PASADO

JF Lamata
El 21 de diciembre de 1971, el Consejo de Seguridad de la ONU seleccionó al diplomático austríaco Kurt Waldheim como nuevo secretario general, sucediendo al birmano U Thant, quien lideró la organización durante una década tumultuosa. Waldheim, un exministro de Asuntos Exteriores de Austria, se impuso en una votación competida frente a candidatos como el argentino Carlos Ortiz de Rozas, los chilenos Felipe Herrera y Gabriel Valdés, el finlandés Max Jakobson y el sueco Gunnar Jarring. Su elección, ratificada por la Asamblea General, llega en un momento crítico para la ONU, marcada por la Guerra Fría y desafíos como la admisión de la República Popular China y las dos Alemanias. Sin embargo, la sombra de las acusaciones sobre su pasado nazi en la Segunda Guerra Mundial, aunque aún no plenamente reveladas en 1971, genera inquietud, especialmente en Israel. Este editorial analiza el legado de U Thant, el proceso de elección de Waldheim y los retos que enfrenta la ONU en un mundo dividido.
U Thant, el primer secretario general asiático, asumió el cargo en 1961 en plena Guerra Fría, navegando crisis como la de los Misiles Cubanos en 1962, donde su mediación ayudó a evitar un conflicto nuclear. También gestionó la Guerra de los Seis Días (1967), la independencia de Bangladesh (1971) y conflictos en el Congo, aunque su neutralidad a menudo frustró a las superpotencias. Su defensa del no alineamiento y su crítica a la intervención estadounidense en Vietnam lo convirtieron en una figura respetada en el Tercer Mundo, pero su incapacidad para resolver conflictos prolongados, como el de Vietnam o el israelo-palestino, dejó un balance mixto. Tras su retiro, la elección de su sucesor fue un ejercicio de equilibrios geopolíticos. Waldheim, de 53 años, emergió como un candidato de compromiso: su neutralidad como austríaco, un país no alineado, y su experiencia diplomática en la ONU (embajador desde 1964) lo hicieron aceptable para Estados Unidos, la URSS y China, que vetaron a candidatos más controvertidos. Ortiz de Rozas fue bloqueado por la URSS, Jakobson por los soviéticos por su cercanía a Occidente, y los candidatos chilenos, Herrera y Valdés, no lograron consenso debido a las tensiones políticas en América Latina. Jarring, un diplomático sueco, quedó rezagado por falta de apoyo de las grandes potencias.
La elección de Waldheim, aunque vista como una solución pragmática, no estuvo exenta de controversia. Las sospechas sobre su servicio en la Wehrmacht nazi durante la Segunda Guerra Mundial, donde estuvo asignado a unidades en los Balcanes implicadas en crímenes de guerra, no eran ampliamente conocidas en 1971, pero ya generaban recelo en Israel, que expresó reservas sobre su candidatura, aunque no logró bloquearla debido a la falta de pruebas concretas en ese momento. Waldheim, apoyado por Francia, Reino Unido y las potencias no alineadas, se presentó como un administrador eficiente, pero su pasado sería un lastre que estallaría en los años 80. Los retos de su mandato son enormes: la reciente admisión de la República Popular China en octubre de 1971, reemplazando a Taiwán como representante oficial de China, requiere consolidar la integración de Pekín en la ONU, mientras se gestionan las tensiones con Estados Unidos. La admisión de la RDA y la RFA, aún pendientes en 1971 (serían admitidas en 1973), exige superar los vetos cruzados de las superpotencias. En este diciembre de 1971, Waldheim asume una ONU dividida, con la misión de mantener la paz en un mundo fracturado, pero su propio pasado amenaza con socavar su autoridad moral en una organización que aún lucha por ser la conciencia global.
JF Lamata