6 marzo 2009

Se estrecha el cerco sobre el Presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, que también aparece vinculado a los empresarios investigados en el 'caso Gürtel'

‘Caso Gürtel’: caen los alcaldes de Arganda, Ginés López y Pozuelo, Jesús Sepúlveda, salpicando este a su exesposa, Ana Mato, por los regalos que recibieron de Correa

Hechos

El 6.03.2009 el dimitieron los alcaldes de Arganda del Rey, D. Jesús Sepúlveda y Pozuelo de Alarcón, D. Ginés López después de ser imputados vinculados al llamado ‘caso Gürtel’.

Lecturas

El 6 de marzo de 2009 dimiten los alcaldes de Arganda del Rey, D. Ginés López y de Pozuelo de Alarcón, D. Jesús Sepúlveda Recio, ambos del Partido Popular. El Sr. Sepúlveda Recio fue, además, secretario de Acción Electoral del PP y marido de Dña. Ana Mato Adrover, del equipo de D. Mariano Rajoy Brey.

Los alcaldes de Pozuelo y de Arganda dimiten tras hacerse público que eran investigados por haber recibido también ellos regalos de la red empresarial de D. Francisco Correa. 

La presidenta del PP de Madrid, Dña. Esperanza Aguirre Gil de Biedma se desvincula de los acaldes implicados asegurando que ella no los nombró “estaban ahí cuando yo llegué”, señalando indirectamente a la dirección nacional.

El 12 de marzo de 2009 el diario El Mundo publica en portada que el empresario líder de la presunta trama de sobornos, D. Francisco Correa Sánchez, regaló un coche Jaguar valorado en 8,6 millones de pesetas. La información del Jaguar procede del periodista D. Antonio Rubio Campaña (enlace del comisario D. José Manuel Villarejo Pérez con el periódico).

La información salpica a Dña. Ana Mato Adrover por el hecho de que no fuera consciente del aumento del nivel de vida del que entonces era su marido. En el programa ‘Alto y Claro’ de Telemadrid, editorialmente favorable al Partido Popular de Madrid, su conductora Dña. Encarnación Valenzuela Conthe ‘Curri Valenzuela’, considera que la Sra. Mato Adrover tendría que dimitir siguiendo el ejemplo de Dña. Esperanza Aguirre Gil de Biedma cesando a todo dirigente del PP madrileño salpicado en la trama Gürtel.

Pese a ello el Sr. Rajoy decide mantener en su equipo a la Sra. Mato Adrover que concede una entrevista a Onda Cero el 27 de marzo de 2009 en la que explica que no tiene afición por los coches y que ella siempre ha utilizado ‘coches pequeños’ y que el Sr. Sepúlveda Recio nunca le informó sobre los coches que adquiría.

SEPÚLVEDA, AÑOS EN LA CÚPULA DEL PARTIDO POPULAR

aznar_sepulveda_ramirez  El ex alcalde imputado – en la imagen flanqueado por D. José María Aznar y D. Pedro J. Ramírez – fue un miembro destacado de la dirección del Partido Popular, de cuya ejecutiva formó parte prácticamente durante todo el periodo en que ocupó la presidencia D. José María Aznar.

06 Marzo 2009

Garzón señala a Camps

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

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El auto del juez Garzón, por el que se inhibe en favor del Tribunal Superior de la Comunidad Valenciana para que prosiga las investigaciones sobre la trama de corrupción liderada por Francisco Correa, señala la existencia de indicios de delitos de cohecho, tráfico de influencias y facturas falsas contra dirigentes del PP en esa comunidad, incluido el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y su número dos, el diputado regional y secretario general del partido, Ricardo Costa. En otro auto el juez se inhibe también en favor del Tribunal Superior de Madrid tras encontrar indicios contra tres aforados, pero retiene en cambio la parte de la causa en la que aparecen señalados otros alcaldes, además de los ya conocidos.

El PP ha intentado explicar el caso Correa y sus derivados como una trama urdida en su contra, de la que formaría parte, entre otros agentes políticos e institucionales, la propia Fiscalía Anticorrupción. Esta institución requirió recientemente al juez Garzón para que desistiera de elevar por el momento el caso al Tribunal Supremo, por considerar insuficientes los indicios existentes contra dirigentes nacionales, como el tesorero del partido, Luis Bárcenas. Ello fue acogido en las filas del partido de Rajoy con alivio.

El alivio ha sido efímero. El auto de ayer señala la existencia de una relación directa entre la red de Correa y dirigentes del PP que habrían recibido sobornos para obtener contratos. La parte más chusca del asunto es la relativa al pago en especies, en concreto trajes a medida, para Camps y otros dirigentes por importe de unos 30.000 euros para favorecer adjudicaciones por valor de unos cuatro millones de euros.

El dictamen de la Fiscalía Anticorrupción aligera, al menos por el momento, la carga que pesa sobre el PP nacional, aunque no descarta la validez de los indicios de delito que afectan a aforados nacionales, que deberá investigarse más y remitirse al Tribunal Supremo en caso de que quedaran plenamente confirmados. La cuestión ahora es si Garzón considera que esos indicios tienen ya entidad suficiente para remitirlos al Supremo y que sea este tribunal quien los valore, algo no descartable.

En el auto de inhibición a favor del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, Garzón ya apunta por dos veces que los hechos atribuidos a Camps y a los otros implicados podrían ser competencia del Tribunal Supremo por haberse cometido fuera del ámbito de esa comunidad. El juez instructor puede tomar esa iniciativa, incluso contra la opinión del fiscal. Lo que hay que pedir a Garzón, si lo hace, es que sea de forma razonada y fundada. Ya lo hizo en el caso de los GAL, aunque no de la forma suficientemente razonada y fundada que cabía esperar si se atiende a los resultados. El instructor nombrado entonces por el Supremo desestimó los indicios contra varios aforados, entre ellos Felipe González. En aquel momento Garzón fue un héroe para el PP y poco menos que un villano para el PSOE.

06 Marzo 2009

Garzón, y también el fiscal

ABC (Director: Angel Expósito)

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El sumario instruido por el juez Garzón sobre el «caso Gürtel» ha sido, hasta ayer, cuando al fin dejó de empecinarse en retener un proceso que no le correspondía, un foco de polémicas inconvenientes. La obsesiva retención de este proceso por parte de Garzón, su inaceptable silencio sobre la personación de la Comunidad de Madrid, a la que ha impedido hasta el último momento defender sus intereses, recusarlo y discutir su competencia,así como el secreto en el que han permanecido las diligencias -pese a las innumerables filtraciones-, han dañado la confianza que toda actuación judicial debe merecer. Las reglas del funcionamiento procesal deben cumplirse estrictamente porque de ellas dependen las garantías y los derechos tanto de víctimas como de sospechosos. Era hora de que el sumario llegase a los Tribunales que deben instruirlo y de que se pueda alzar el secreto sumarial -porque tiempo han tenido el juez, la Fiscalía y la Policía para investigar- para que se ponga luz donde hasta ahora no hay más que oscurantismo, informaciones sesgadas y, en algunos casos, acusaciones genéricas de las que las personas involucradas -véase Francisco Camps, por ejemplo- ni están informadas ni pueden defenderse.
Los indicios contra aforados que dice haber hallado Garzón le exigían haberse inhibido antes en favor de los TSJ de Madrid y Valencia. En el último dictamen, los fiscales del caso ya descartaron que hubiera motivos para actuar contra aforados ante el Supremo, como planteó Garzón, lo que ha sido interpretado como una desautorización a este juez. Es cierto que existe una aparente discrepancia entre la Fiscalía y Garzón, pero conviene no ignorar la implicación del Ministerio Público en la gestación y desarrollo de este sumario, así como su pasividad ante algunas de las irregularidades que hasta ayer se estaban cometiendo. El Ministerio Público está obligado a defender el sistema de garantías constitucionales. La Fiscalía ha podido solicitar en cualquier momento a la sala de lo Penal que ordenase a Garzón su inhibición, lo que habría facilitado la correcta aplicación de las normas de competencia. También podría haber intervenido para evitar el abuso de la detención de sospechosos, que luego son puestos en libertad sin medidas cautelares, tras haber agotado injustificadamente las 72 horas que permite la ley. La Fiscalía tiene también instrumentos para responder a las constantes violaciones interesadas del secreto sumarial que tanto han perjudicado el buen nombre de personas. Este sumario viene tramitándose desde hace muchos meses, de la mano de Garzón, la Fiscalía y la Policía Judicial. Por tanto, que la Fiscalía haya discutido con Garzón -muy a última hora- por la competencia para este caso no quiere decir que esté exenta de responsabilidades por omisión, como mínimo, por las anomalías procesales de este sumario. Otra cosa es que la imagen social de este caso esté tan deteriorada por los episodios compartidos de Garzón y Fernández Bermejo que el fiscal quiera marcar distancias.
Ahora se abre una fase nueva de este procedimiento judicial en Tribunales superiores a Garzón. Y, en aras de la presunción de inocencia y de la protección de la imagen que toda persona merece, conviene no olvidar que ningún aforado está por el momento imputado. Nuevos jueces instructores -estos sí con competencia- tendrán que analizar los indicios y decidir al respecto.

13 Marzo 2009

El PP no debe amparar versiones inverosímiles

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

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NINGÚN PARTIDO político está a salvo de casos de corrupción, ni de sufrir un cierto despiste al tener que hacer frente a contratiempos.Lo que no debe hacer nunca es amparar versiones inverosímiles que le sitúen al borde del ridículo. Eso es lo que hizo el PP ante la información publicada ayer por este periódico sobre el Jaguar que le regaló Francisco Correa a Jesús Sepúlveda, secretario de Acción Electoral del partido y subordinado, por tanto, del secretario general Arenas y del entonces vicesecretario y director de las campañas de 1996 y 2000, Mariano Rajoy.

Una secuencia de los hechos explica mejor que cualquier adjetivo la falta de una respuesta adecuada. El autor de la información, Antonio Rubio, se puso en contacto con Sepúlveda el miércoles por la tarde. El ex alcalde de Pozuelo respondió «puede ser» a la pregunta de si había matriculado un Jaguar en 1999, y cuando se le dijo que ese coche había sido adquirido cinco días antes por Correa, primero enmudeció y después pidió tiempo para devolver la llamada. No la devolvió, y tardó 22 horas en dar una explicación pública. Antes de que ésta se produjera, Rajoy fue entrevistado a las 9.00 en RNE, donde se pronunció así sobre el Jaguar: «Evidentemente no lo sabía y de momento tampoco tengo claro que se lo haya regalado.Eso habrá que demostrarlo». Poco después, Ana Mato, vicesecretaria del PP y ex esposa de Sepúlveda, apuntaba: «No me consta nada».

La secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, emplazó a la dirigente popular -casada con Sepúlveda en régimen de gananciales cuando ocurrió todo- a aclarar si había usado el «regalazo» de Correa, a lo que el portavoz del PP, Esteban González Pons, respondió acusando a la dirigente socialista de «antifeminismo de caverna».Habrá seguramente muchas personas sensibles al argumento de que una mujer no tiene por qué saber lo que hace su marido con el dinero ni responder de sus presuntas conductas irregulares. Sin embargo, tampoco podemos obviar que lo habitual es saber qué coche conduce el cónyuge e incluso subirse al mismo. Además, Sepúlveda y Mato no sólo eran matrimonio, sino que compartían responsabilidades en el aparato del PP.

Al margen de la trifulca PSOE-PP, lo cierto es que las explicaciones ofrecidas por el ex alcalde de Pozuelo casi un día después de que EL MUNDO se las pidiera son poco verosímiles. Sostiene Sepúlveda que le cambió al empresario su BMW usado por el Jaguar y que le pagó la diferencia, aunque sin aportar las pruebas para responder a la documentación publicada por este periódico, donde se demuestra que matriculó el coche a su nombre cinco días después de que lo comprara Correa. El episodio del Jaguar da credibilidad a la acusación de Garzón contra el ex alcalde. Ayer trascendió además una grabación del sumario en la que Correa afirma: «Le dije a Bárcenas, dile a tu amigo Sepúlveda que me debe el Range Rover… que me iba a dar una obrita o algo». O sea, que después del Jaguar hubo al menos otro coche regalado.

Si algo queda claro es que destacados miembros del aparato del PP mantenían estrechas relaciones con la trama de Correa, una circunstancia que Rajoy no puede seguir ignorando. No basta ya con las fotos de familia ni con ofrecer explicaciones inverosímiles.Rajoy dijo ayer que no sabía si conocía a Correa, aunque a renglón seguido añadió que le había echado en 2003 por usar el nombre del PP para sus negocios. El presidente de los populares tiene que depurar responsabilidades y ello incluye al tesorero Luis Bárcenas. Al margen de cuestiones penales, no es creíble que éste no supiera lo que hacía su amigo, cuyas empresas contrataba -como Sepúlveda- en tanto que gerente del PP en esos años.

13 Marzo 2009

Mancha del Jaguar

Raúl del Pozo

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Esto se hunde, pero lo vamos a pasar muy bien. El último macarreo es ese Jaguar que Francisco Correa regaló a Jesús Sepúlveda, alcalde de Pozuelo, senador, ex de Ana Mato y colega conseguidor en el cuarto oscuro de la acción electoral. Los padres de la patria van a acabar con las marcas de prestigio. Primero desprestigiaron Audi; ahora, Jaguar.

Cuando alguien decía Yaguar delante de Cela, el premio Nobel reprendía: «¿Por qué esa cursilería de pronunciar Yaguar? Hay que decir Jaguar, coño». Y añadía que el adulterio en Jaguar es incómodo y no distrae más que al principio. Mi hermano Félix Sanz, general de la estirpe de Spínola, Farnesio o Gonzalo Fernández de Córdoba, me cuenta eso de la sota que sueña con visón en el armario, jaguar en el garaje, tigre en la cama y se queda con un cerdo en el sofá. A mí me parece que ese coche tiene el más bello diseño, el que se parece al de los futuristas con sus ojos de fragua. Así que no estoy de acuerdo con Federico cuando dice que ése es el auto de los nuevos ricos. Lo han conducido la Reina de Inglaterra y Paul Newman. El bugata de lujo me trae el recuerdo del avión Fokker, motores Rolls-Royce, donde íbamos en el año 1996 60 enviados especiales en la campaña de Aznar. Pagábamos a escote. Recuerdo como si fuera hoy que acompañamos al aspirante a saludar a Alberti en el Barrio de los Pinares de Cádiz. Entre asesores y cockers, pádel y Cernuda, Aznar desayunaba té con limón y dos naranjas, se fumaba un Cohíba y se entregaba a la campaña-plató.

Unos gachós huidizos organizaban todo: de la reserva de los hoteles al maquillaje. No los recuerdo como ahora, engominados con rubia maciza de bolso baguette. Mariano Rajoy no recuerda si conoce a Francisco Correa. Ana Mato declara que no le consta lo del auto. Leire le exige que aclare si se subió en el regalo de Correa.Nadie sabe nada. Entonces me viene a la mente la escena de Enrique IV en la escalinata de la abadía de Westminster, cuando las trompetas tocan tres veces y Falstaff le guiña un ojo al Príncipe. «No te conozco», contesta el que va a ser coronado, ordenando que alejen al espontáneo a 10.000 millas de la corte.

En el PP – me dicen- se divorcian más que se casan. Ana Mato hace mucho que no está con Jesús. «Están engrandecidos desde Galicia, sólo piensan en ganar las europeas». Pero la razón del poder hace crecer todo tipo de pasiones, desde la codicia al expolio, como escribía Plutarco. «¿Quién gobernará al que gobierna.Está claro, sólo la ley».

Antes fue el Hayga de los estraperlistas; ahora, el Jaguar de los conseguidores, al que le han dibujado una nueva y horrorosa mancha.