24 noviembre 1995
El derrotado Berzosa había sido apoyado expresamente por Izquierda Unida
El conservador Rafael Puyol es elegido Rector de la Universidad Complutense de Madrid venciendo a Juan Mayor y Carlos Berzosa
Hechos
El 24.11.1995 D. Rafael Puyol Antolín fue elegido Rector de la Universidad Complutense Madrid.
Lecturas
El 24 de de noviembre de 1995 se celebran elecciones para el cargo de Rector de la Universidad Complutense de Madrid una vez que ha finalizado el mandato de D. Gustavo Villapalos Salas (elegido rector en las elecciones de 1987). Entre los candidatos a sucederles se presenta el que fue su vicerrector D. Rafael Puyol Antolín.
La primera vuelta se celebra el 21 de noviembre de 1995, dando los siguientes resultados:
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- Rafael Puyol Antolín – 173 votos.
- Juan Mayor Sánchez – 163 votos.
- Carlos Berzosa Alonso Martínez – 131 votos.
- Vicente Moya – 70 votos.
- Teodoro González Ballesteros – 55 votos.
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Por lo que pasan a la vuelta D. Rafael Puyol Antolín y D. Juan Mayor Sánchez. D. Carlos Berzosa Alonso Martínez, candidato respaldado por el sindicato Comisiones Obreras, no pasa a la segunda vuelta pero consigue un respaldo superior al esperado. Se niega a pedir el voto para el Sr. Mayor en la segunda vuelta y pide abstención.
La segunda vuelta se celebra el 23 de noviembre de 1995 dando el siguiente resultado:
- Rafael Puyol Antolín – 270 votos.
- Juan Mayor Sánchez – 236 votos.
Con este resultado D. Rafael Puyol Antolín se convierte en nuevo rector de la UCM.
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El Sr. Puyol será rector de la UCM durante dos mandatos, es decir, hasta 2003, cuando habrá nuevas elecciones.
24 Noviembre 1995
Dialogante y pragmático
Rafael Puyol gasta metáforas musicales: describe la alegría del trabajo como «mozartiana», Y la solidez en la gestión como «wagneriana». Fueron los únicos excesos verbales en el último de sus discursos electorales. El nuevo rector es aparentemente serio, de pocas palabras, pero de espíritu «dialogante» y «pragmático», según lo define Carlos Berzosa, uno de los candidatos derrotados.Desde la Comunidad de Madrid le reclamaron el pasado verano para que ocupara el puesto, de consejero de Medio Ambiente. No aceptó. Ya pensaba en presentarse a rector de la universidad más grande de España, la Complutense. Ayer se le preguntó si el cargo de rector merecía la renuncia a ser consejero. Respondió tranquilamente que sí.
Ha ganado, según él, con el voto de los profesores y el de los alumnos, sin contar con el de los funcionarios. Durante la campaña enseñó a todo el que quiso verlo un programa con 60 medidas que quieren solucionar «los problemas internos». Para Puyol, la etapa de su antecesor y anterior jefe, Gustavo Villapalos, estuvo marcada por la proyección exterior de la universidad. «Ahora es tiempo de mirar hacia dentro», dice el nuevo rector.
A los alumnos les ha prometido la Delegación de Alumnos. Y a todos, estudiantes y profesores, la revisión de los Estatutos. En el último discurso insistió en que sólo promete lo que puede cumplir y que sabe lo que puede cumplir porque lleva ocho años de vicerrector. Está casado y tiene cuatro hijos.
24 Noviembre 1995
Un demógrafo que renunció a la política
Se cumplieron los pronósticos y uno de los favoritos ha sido el ganador. Rafael Puyol es el nuevo rector de la Universidad Complutense porque así lo han decidido 270 miembros del Claustro que votaron ayer por segunda vez al no conseguir ninguno de los candidatos el pasado martes, día 21, la mayoría absoluta.
Cuando Gustavo Villapalos dejó este cargo para irse de consejero de Educación y Cultura en la Comunidad Autónoma de Madrid, Puyol también recibió el ofrecimiento de ocupar otra cartera autonómica, pero la rechazó porque dice que él es «un hombre de la universidad y no me apetecía entrar en política».
Tras esa negativa es cuando se empieza a hablar de Rafael Puyol como sustituto de Villapalos. Y al final, ha sido así. Pero no lo ha tenido nada fácil. Sólo 34 votos de ventaja sobre Juan Mayor.
Rafael Puyol, cincuenta años, casado, cuatro hijos, empezó su carrera docente en 1975 como profesor adjunto en la misma universidad de la que ahora será rector.
Luego vinieron las plazas de profesor agregado (1978) y catedrático (1982). Y siempre en Geografía Humana de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de la capital del Estado.
También desempeñó el cargo de vicedecano de Ordenación Académica de dicha facultad.
Es vocal del Capítulo Español del Club de Roma, vicepresidente de la Sociedad Geográfica y especialista en demografía.
Ha escrito varios libros de Geografía y demografía y ha coordinado un diccionario en la materia. En total 23 libros.
No hay que olvidar tampoco que ha pasado los últimos ocho años al lado de Villapalos como uno de sus hombres de confianza. Los dos se conocen y sus futuras reuniones, uno como consejero de Educación y el otro como rector, serán fructíferas y siempre beneficiosas para la Complutense. Villapalos nunca se olvidará de su universidad.
El nuevo rector tiene muy claro lo que quiere hacer. Sabe cuales son los problemas que existen en los centros y cómo se pueden atajar. Los 65 puntos básicos de su programa así lo atestiguan.
Entre las cuestiones urgentes que quiere atacar se encuentra la creación de una delegación de alumnos y un Defensor del Estudiante, así como la revisión de los nuevos planes de estudio, cuya implantación todavía no se ha terminado.
Además, se propone revisar los estatutos, promover la promoción interna del profesorado y reforzar los presupuestos de los departamentos.
Su intención es suprimir vicerrectorados y que los que queden asuman más competencias.
Para él la proyección exterior de la Universidad Complutense es importante pero no prioritaria. «Ahora lo que necesitamos es una política dirigida hacia el interior de la misma. Tenemos que adoptar una serie de medidas que resuelvan cuestiones relacionadas con la docencia y la investigación que la comunidad universitaria está esperando y sin las cuales el normal funcionamiento de la vida universitaria se encuentra entorpecida».
Ayer, los estudiantes de izquierdas le acusaron de ser un representante del Opus, la derecha y la Iglesia. El rector prefirió no contestar.
El Análisis
La elección de Rafael Puyol Antolín como rector de la Universidad Complutense de Madrid, el 23 de noviembre de 1995, representa la continuidad de una orientación conservadora al frente de la mayor universidad española, aunque también anuncia un cambio de estilo. Catedrático de Geografía Humana y vicerrector durante los ocho años de mandato de Gustavo Villapalos Salas, Puyol ha conseguido imponerse por 270 votos frente a los 236 de Juan Mayor Sánchez, después de una primera vuelta en la que el economista Carlos Berzosa Alonso-Martínez, identificado con la izquierda universitaria, obtuvo un notable respaldo. El nuevo rector hereda una institución de unos 130.000 estudiantes que su antecesor había dirigido con una política de gran proyección pública, relaciones institucionales y ambiciosos proyectos de expansión. Villapalos, convertido ahora en consejero de Educación y Cultura del Gobierno autonómico del Partido Popular presidido por Alberto Ruiz-Gallardón, había dado al rectorado una dimensión política muy visible. Puyol, de perfil más reservado, pragmático y administrativo, promete en cambio prestar mayor atención a los problemas internos: la calidad docente, la representación estudiantil, la descentralización y la reforma de los estatutos universitarios. Frente a él, Juan Mayor defendía una gestión simplificada y se situaba también en el centroderecha, mientras Berzosa reclamaba una ruptura más profunda con las prácticas de Villapalos, a las que reprochaba falta de transparencia. La verdadera alternativa ideológica, por tanto, no se produjo en la segunda vuelta entre Puyol y Mayor, sino en la primera, cuando Berzosa quedó eliminado.
El resultado constituye un éxito simbólico para el espacio político conservador y, por extensión, para el Partido Popular, aunque no deba confundirse una elección universitaria con una votación de partido. En una institución tradicionalmente asociada al pluralismo intelectual, al movimiento estudiantil y a la presencia de corrientes progresistas, la continuidad de un rectorado próximo al centroderecha demuestra que la izquierda no posee ningún monopolio sobre el mundo académico. Además, llega en un momento favorable para el PP, que acaba de conquistar la Comunidad de Madrid y aspira a desplazar al PSOE del Gobierno de España. Pero conviene evitar una interpretación triunfalista: Puyol no ha ganado por una mayoría abrumadora, sus rivales no representaban un único bloque progresista y una parte de los seguidores del izquierdista Berzosa terminó favoreciendo su victoria frente a Mayor. Precisamente ahí reside una de las claves de su éxito: Puyol ha conseguido presentarse no sólo como heredero de Villapalos, sino como un candidato de gestión capaz de atraer apoyos más allá de su propio espacio ideológico. Para el PP, la elección puede simbolizar una creciente aceptación social del conservadurismo; para la Complutense, lo verdaderamente importante será comprobar si el nuevo rector logra gobernar una universidad plural sin convertirla en prolongación de ninguna batalla partidista.
J. F.