2 junio 1973
El último rey, Constantino, llevaba exiliado desde diciembre de 1967
El dictador de Grecia, coronel Papadopoulos disuelve la monarquía oficialmente y anuncia la conversión del país en República
Hechos
El 1.06.1973 Grecia se constituyó oficialmente como República.
El Análisis
Lo que acaba de anunciar Papadopoulos en junio de 1973 —la disolución oficial de la monarquía y la proclamación de la República en Grecia— no sorprende a nadie. En realidad, Grecia dejó de ser monarquía en diciembre de 1967, cuando el rey Constantino huyó tras fracasar su intento de recuperar el poder frente a los coroneles. Desde entonces, el trono era un símbolo vacío mantenido solo como coartada. El paso que da ahora Papadopoulos, autoproclamándose “Presidente de la República”, no es más que la consolidación formal de lo que ya era un hecho: Grecia vive desde abril de 1967 bajo un régimen dictatorial, sostenido por la junta militar y especialmente por su círculo estrecho, donde destacan Makarezos y Pattakos.
El cambio nominal a “República” busca un doble objetivo: dar una fachada de modernización política y consolidar aún más el poder de Papadopoulos. Pero en la práctica nada cambia: no hay elecciones libres, no hay libertades, y el Parlamento es un adorno vacío. La llamada “república” no es sino la consagración de un cesarismo militar que lleva seis años gobernando con mano de hierro. En el plano internacional, la dictadura griega sigue siendo incómoda. Europa la mira con recelo, y Estados Unidos la tolera solo por su papel como aliado estratégico en la OTAN en plena Guerra Fría. Grecia, aislada y con la tensión social creciente, es un Estado que sobrevive más por geopolítica que por legitimidad.
Y, como telón de fondo, la cuestión de Chipre se cierne como amenaza. Las relaciones con el arzobispo Makarios son tensas, y la rivalidad histórica con Turquía añade pólvora a una región que se convierte en foco permanente de fricción. Mientras Papadopoulos se erige en “Presidente de la República”, el pueblo griego vive una paradoja: en nombre de la república se le arrebata la democracia, y en nombre de la patria se le condena al silencio. La pregunta no es si el régimen de Papadopoulos sobrevivirá, sino cuánto tiempo podrá sostenerse sin que Grecia estalle por dentro o por fuera.
JF Lamata