22 marzo 1972
El General Zoitakis ha sido así depuesto en el país que aún sigue siendo oficialmente un reino con el rey en el exilio
El coronel Papadopulos se convierte en dictador absoluto de Grecia unificando en su persona la jefatura del Gobierno y del Estado
Hechos
El 21.03.1972 la Agencia EFE informó que el jefe de Gobierno griego, coronel Papadopulos hasta ese momento jefe de Gobierno asumía también la jefatura del Estado con el título de ‘regente’.
El Análisis
La historia reciente de Grecia parecía escrita a golpe de sobresalto, y la dictadura nacida en abril de 1967 no ha hecho sino confirmarlo. Desde entonces, Georgios Papadopoulos ejercía de jefe de Gobierno con poderes ilimitados, amparado en la supuesta defensa de la patria frente al comunismo. Tras la ruptura del rey Constantino con la Junta en diciembre de 1967 y su posterior huida a Roma (y más tarde a España), el país quedó convertido en un “reino sin rey”. Para mantener un barniz institucional, se designó como regente al general Georgios Zoitakis, figura secundaria pero que servía de fachada monárquica para un régimen que en realidad ya era militar.
La destitución de Zoitakis en marzo de 1972 consuma la transformación del régimen. Papadopoulos se autoproclama regente, sumando la jefatura del Estado a la jefatura del Gobierno. La explicación oficial fue que Zoitakis había cumplido su papel, pero en realidad su docilidad resultaba innecesaria: la dictadura ya no necesita intermediarios ni máscaras. El poder se concentra en una sola persona, y lo que hasta ahora se llamaba “dictadura de los coroneles” pasa a ser, sin matices, el régimen personal de Papadopoulos. Zoitakis, apartado discretamente, quedará en un segundo plano hasta el final de la dictadura en 1974, para ser posteriormente rehabilitado como militar retirado sin volver nunca a la primera línea política.
Con esta maniobra, Grecia entra de lleno en la era del cesarismo moderno: Papadopoulos no solo gobierna, sino que encarna el Estado mismo. El pretexto del comunismo, la huida del rey y el silencio de la comunidad internacional se convierten en los pilares de un poder absoluto que deja al pueblo griego en la paradoja de vivir en un “reino” sin rey, sin Constitución y sin libertades. El régimen de los coroneles, que nació como una junta colegiada, acaba reducido a un solo nombre: el de Papadopoulos.
J. F. Lamata