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Fidel Castro acusa a los dos defenestrados, antaño colaboradores suyos, de 'indignos' y se publican cartas donde estos se 'autoinculpan'

El dictador de Cuba, Raúl Castro, destituye por sorpresa a los ministros Pérez Roque y Carlos Lage por traición

HECHOS

  • El 2.03.2009 el Presidente del Consejo de Ministros y del Consejo de Estado de Cuba, Raúl Castro, liberó de sus funciones al canciller Felipe Pérez Roque y al secretario del comité ejecutivo del Consejo de Ministros y vicepresidente del consejo, Carlos Lage

03 Marzo 2009

Cambios sanos en el Consejo de Ministros

Fidel Castro

La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno. El enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos.

Con motivo de los cambios en el seno del Ejecutivo, algunas agencias cablegráficas se rasgan las vestiduras.

Varias de ellas hablan o se hacen eco de rumores «populares» sobre la sustitución de los «hombres de Fidel» por los «hombres de Raúl».

La mayoría de los que fueron reemplazados nunca los propuse yo. Casi sin excepción llegaron a sus cargos propuestos por otros compañeros de la dirección del Partido o del Estado. No me dediqué nunca a ese oficio.

Jamás subestimé la inteligencia humana, ni la vanidad de los hombres.

Los nuevos ministros que acaban de nombrarse fueron consultados conmigo, a pesar de que ninguna norma obligaba a los que los propusieron, a esa conducta, ya que renuncié hace rato a las prerrogativas del poder. Actuaron sencillamente como revolucionarios auténticos que llevan en sí mismos la lealtad a los principios.

No se ha cometido injusticia alguna con determinados cuadros.

Ninguno de los dos mencionados por los cables como más afectados, pronunció una palabra para expresar inconformidad alguna. No era en absoluto ausencia de valor personal. La razón era otra. La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno. El enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos.

No acepto que se mezcle ahora la chismografía con el Clásico de Pelota que está próximo a comenzar. Dije bien claro que nuestros atletas de béisbol eran jóvenes de primera línea y hombres de patria o muerte.

Como ya expresé otras veces regresaremos con el escudo o sobre el escudo.

Venceremos porque sabemos y podemos combinar algo que solo pueden hacer hombres libres, y sin dueños, no los jugadores profesionales.

Leonel Fernández me contaba ayer por la tarde que los excelentes peloteros profesionales dominicanos no deseaban participar en esas competencias, estarían ausentes con dolor para el pueblo que los vio nacer.

Chávez, ignora todavía por qué sus magníficos pitchers y bateadores serán derrotados por nuestros atletas.

El equipo cubano que este año medirá sus fuerzas con los mejores profesionales de Estados Unidos y Japón en las Grandes Ligas, es mucho más fuerte y está mejor entrenado que el de hace tres años.

Muchos de ellos son ya veteranos a pesar de su juventud. Ninguno de los hombres que hicieron el equipo quedó en casa, excepto por razones de salud.

Asumo la total responsabilidad por el éxito o el revés. Las victorias serán de todos; la derrota no será jamás huérfana.

iPatria o Muerte! iVenceremos!

04 Marzo 2009

Dos mensajes de Raúl Castro

LA VANGUARDIA (Director: José Antich)

Toda remodelación de una estructura dictatorial, como ha ocurrido en la cubana, obliga a unas lecturas de segundo nivel, a veces alambicadas y que no siempre aciertan el diagnóstico. En España, que vivió durante casi 40 años bajo una dictadura, es bien conocido ese axioma.

El presidente cubano, Raúl Castro, ha procedido a una importante remodelación del Ejecutivo, probablemente la más significativa de las ejecutadas por el régimen en su medio siglo de existencia. Con la excusa de adelgazar el aparato burocrático para hacerlo más eficaz, el hermano del convaleciente Fidel ha destituido – ‘liberado de todos sus cargos, según la jerga oficial – a dos pesos pesados del régimen.

El relevo más significativo es el del ministro de Asuntos Exteriores, Felipe Pérez Roque, un hombre joven – 44 años – con una larga trayectoria muy ligada a la figura de Fidel, del que fue durante siete años jefe de gabinete, hasta que en 1999 fue el encargado de la diplomacia. Su cese significa, de entrada, eliminar al hasta ahora considerado el número tres del régimen, por detrás tan sólo de Fidel y Raúl. Debido a la fama de duro de Pérez Roque, desde las cancillerías se interpreta que le jefe del régimen cubano quiere desprenderse de lastre para poder negociar con la nueva Administración estadounidense de Barack Obama. Deshacerse de Roque y nombrar en su lugar a Bruno Rodríguez Padilla, que fue embajador ante las Naciones Unidas entre 1995 y 2003, visto como un reformista, reforzaría la hipótesis de que Raúl Castro tiene la intención de suavizar las relaciones con Washington.

La otra destitución es la del secretario del comité ejecutivo del Consejo de Ministros, Carlos Lage, que era el hombre de confianza de Fidel y responsable del tímido proceso de reformas y de apertura económica emprendido tras el hundimiento de la Unión Soviética. Lage, de 57 años, y que vendría a representar el ala aperturista del régimen, ha sustituído por el general José Ricardo Guerra, en una remodelación en la que los militares ganan peso.

Ese puede constituir el segundo mensaje del a crisis gubernamental de Raúl Castro. De una parte ofrecer a Estados Unidos la cabeza del canciller, un hombre frontalmente opuesto a las políticas de la Casa Blanca, y por otra asegurarse el frente interior. Hasta el punto del que será también un militar, Ramiro Valdés, el que asuma los programas de la batalla de las ideas, una plataforma creada por Fidel Castro con la intención de promover la continuidad del argumentario político de la revolución cubana.

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