3 junio 2015
'Tocado' tras la detención de siete miembros de su directiva por corrupción y pese al apoyo de Rusia, el veterano mandatario tira la toalla
El escándalo de corrupción de la FIFA derriba al presidente Joseph Blatter a los pocos días de ganar la votación de su reelección
Hechos
El 2.06.2015 D. Joseph Blatter anunció su dimisión como Presidente de la FIFA.
Lecturas
El 29 de mayo de 2015 Joseph Blatter es reelegido presidente de la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociación) en el 65º Congreso de esta entidad deportiva por 133 votos contra 73 votos de su rival, el príncipe de Jordania Alí bin Al Hussein, pero ante la investigación policial realizada por el FBI sobre corrupción en la FIFA y los testimonios e indicios que implican al propio Blatter en el ‘FIFAgate’, este anuncia su dimisión el 2 de junio de 2015 y la convocatoria de un nuevo congreso de la FIFA para el 26 de febrero de 2015, congreso en el que – en teoría – podría volver a presentarse a presidente
El 8 de octubre de 2015 el Comité de Ética suspende a Blatter por 90 días lo que, en la práctica le impide presentarse a cargo alguno en la votación del 26 de febrero y supone su final como máximo responsable del fútbol mundial tras 17 años en el cargo. Será sustituido temporalmente por Issa Hayatou.
Uno de los mayores enemigos de Blatter en esa última etapa de su mandato ha sido el presidente de la UEFA, Michel Platini, que también está siendo investigado por corrupción.
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¿BLATTER ARRASTRARÁ CONSIGO A PLATINI?
29 Mayo 2015
Sepp Blatter: ¿bufón o Don Blatterone?
A Sepp Blatter le gusta referirse al organismo que preside como “la familia FIFA”, lo que animó a un periódico de su Suiza natal a llamarle “el padrino, Don Blatterone”. La cuestión hoy es si Blatter, como presidente de la FIFA desde 1998, es el astuto capo di tutti capi de una maquinaria mafiosa de cuello blanco que maneja miles de millones de euros que genera el fútbol internacional o si, a sus 79 años, es lo que aparenta ser, un abuelo despistado con tendencias bufonescas que no se entera de las fechorías de los corruptos que le rodean.
David Yallop, autor de un libro sobre la FIFA llamando “¿Cómo se robaron la Copa?”, escribe que Blatter “tiene 50 nuevas ideas cada día, 51 de ellas malas”. Entre las más conocidas: agrandar las porterías para que se metan más goles; que las mujeres futbolistas se vistan “con pantalones cortos más apretados y camisetas con mucho escote”; proponer que durante el Mundial de 2022 en Qatar, país donde la homosexualidad es ilegal, los aficionados gays se abstengan de cualquier actividad sexual.
Se podría llenar un álbum con sus payasadas o salidas de tono. Lo que también es vox pópuli, y más desde la redada del miércoles en la que la policía suiza detuvo a siete altos mandos de la FIFA, es que mucha de la gente que rodea a Blatter se ha llenado los bolsillos con dinero procedente de sobornos. Él mantiene que no sabe nada. Un repaso a su currículum pone esta afirmación en duda.
Está por ver si a sus 79 años es un ‘capo di tutti capi’ o un abuelo despistado con tendencias bufonescas que no se entera nada
Nacido en 1936 en el pueblo alpino de Visp en una familia de clase obrera, fue desde una temprana edad un entusiasta jugador de fútbol amateur. Se incorporó a la FIFA en 1975 y entre 1981 y 1998 fue nombrado su secretario general, lo que significó que fue el brazo derecho del entonces presidente del organismo, João Havelange. Más alerta que sus predecesores a las posibilidades económicas que ofrecían los patrocinios comerciales y las ventas de los derechos de televisión de los mundiales, fue él quien convirtió la FIFA en lo que es hoy: una máquina de hacer dinero. Havelange patentó la práctica de comprar votos para llegar a la presidencia de la FIFA y para asignar sedes mundialistas, siempre con el propósito paralelo de enriquecerse a sí mismo. No fue hasta 2012 que la FIFA hizo una investigación interna que comprobó que Havelange y sus compinches habían aceptado sobornos de manera sistemática durante ocho años.
No hay pruebas de que Blatter fuera uno de los beneficiados pero tenía que haber sido muy ciego, o muy incompetente, para no tener ninguna idea del tenebroso modus operandi de quien fue su jefe a lo largo de 17 años.
Blatter, tres veces casado, inició sus 17 años en la presidencia de la FIFA el año que la dejó Havelange. Existe extensa documentación, nunca refutada en los tribunales, de que Blatter, el elegido de Havelange, ganó la presidencia de 1998 gracias a los sobres llenos de efectivo que distribuyó entre los votantes del comité ejecutivo de la FIFA un aliado catarí de Blatter llamado Mohamed Bin Hammam. En 2011 Bin Hammam fue suspendido de por vida del fútbol organizado tras ser declarado culpable por la FIFA de intentar comprar votos a su favor cuando presentó su propia candidatura presidencial en contra de Blatter.
La ironía de esto parece habérsele escapado a Blatter, que aquel año ganó las elecciones por cuarta vez consecutiva, como también parece haberse olvidado hoy de las estrechas relaciones que ha tenido con algunos de los miembros de la FIFA que han sido imputados esta semana por corrupción. Quizá el que más se ha enriquecido —se habla de decenas de millones de dólares— es Jack Warner, ex vicepresidente de la FIFA y jefe de la CONCACAF con cuyos votos siempre pudo contar Blatter a la hora de presentarse a elecciones. Warner tuvo que dimitir tras el escándalo que acabó con la carrera de Bin Hammam en 2011 pero ya había acumulado suficiente dinero para construirse un centro de conferencias en su tierra natal, Trinidad, donde hay un salón llamado “Sepp Blatter Hall”. Blatter devolvió el favor cuando Warner dejó la FIFA, dándole las gracias en un comunicado oficial “por sus muchos años dedicados al fútbol”.
El elegido por Blatter como sustituto de Warner al frente de la CONCACAF fue Jeffrey Webb, de las Islas Caimán, que también figura en la lista de detenidos en Suiza esta semana, todos ellos individuos bien conocidos por el presidente de la FIFA.
¿Se puede creer, entonces, que Blatter es inocente de cualquier delito e ignorante de los delitos de sus alegados? ¿Es posible que el hombre que durante 17 años ha presidido una organización llena de ladrones que ha gastado mucho más dinero en gastos y salarios que en su declarada misión, el desarrollo del fútbol mundial, sea meramente un incompetente bufón? La ley lo dirá, se supone. Mientras tanto lo que sí se puede afirmar con toda seguridad es que a lo largo de su carrera ha demostrado tener una piel de rinoceronte mezclada con una capa asombrosamente protectora de teflón.
04 Junio 2015
La caída de Blatter debe espolear la regeneración del fútbol mundial
LA DIMISIÓN de Joseph Blatter de la presidencia de la FIFA, tan sólo tres días después de ser reelegido al frente del organismo rector del fútbol internacional, supone un varapalo a una organización mastodóntica cuyo funcionamiento irregular y opaco ha acabado engullido en un fango de corrupción. El encarcelamiento de siete directivos de la FIFA, acusados de prácticas corruptas tras una operación del FBI y la Fiscalía de EEUU, dejó la semana pasada en una situación insostenible a Blatter. Su renuncia es una buena noticia para la higiene de una entidad que cada año genera un negocio de 1.370 millones de euros. Sin embargo, sus efectos quedarán diluidos si el fútbol mundial no aprovecha esta coyuntura para afrontar un proceso de regeneración que pasa por convertir la FIFA en una federación seria, transparente y regida por ejecutivos profesionales y no por una especie de politburó gangrenado por reglas rayanas con conductas mafiosas.
Blatter admitió anteayer que su mandato «no cuenta con el apoyo de todos». Es una manera de reconocer que había perdido el respaldo de EEUU y la Unión Europea –Merkel y Cameron dirigieron invectivas contra su gestión–, y es también un subterfugio para eludir su responsabilidad en un escándalo que ha puesto en jaque al gobierno del fútbol. Ya sea por omisión, por los cargos de corrupción contra su mano derecha –el francés Jerome Valcke– o porque el propio Blatter está siendo investigado por las autoridades estadounidenses, la actitud numantina del dirigente suizo se explica por el apoyo de dos tercios que recibió en el último congreso de la FIFA. La salida de Blatter se aceleró debido a las acusaciones de soborno a parte de su cúpula en la elección de las sedes de los Mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022. Las presiones del Kremlin en el primer caso y la irracionalidad de organizar un torneo en un país cuyas temperaturas veraniegas son incompatibles con el fútbol acrecientan las sospechas alrededor de la corrupción sistémica instalada en una estructura que Blatter pastoreaba desde hace casi dos décadas. La secretaria de Justicia de EEUU, Loretta Lynch, afirmó ayer que «cada vez que la FIFA se ha desprendido de funcionarios corruptos los ha reemplazado por otros que han hecho lo mismo». La principal misión de quien asuma el liderazgo de la FIFA será erradicar la institución plutocrática amparada por Blatter, además de revisar la concesión de los Mundiales de Rusia y Qatar y la implantanción de un sistema más transparente para futuras adjudicaciones de campeonatos.
Mención aparte merece la situación en la que ha quedado Ángel María Villar, presidente de la Federación Española. Su apoyo indisimulado a Blatter, en contra del criterio de la UEFA, se le vuelve ahora en contra. Asaeteado por la opacidad en las cuentas federativas, Villar debe entender el mensaje de renovación abierto en el gobierno del fútbol y al que no puede ser ajeno un dirigente que acumula ya 27 años en el cargo.