22 mayo 1992

Los señalados por el caso, Rubio y Boyer, son los mayores enemigos del jerezano, que les culpa por la expropiación de RUMASA

El eurodiputado José María Ruiz Mateos inicia una cadena de shows ante los juzgados españoles apareciendo disfrazado de Superman y otras modalidades

Hechos

  • El 22.05.1992 D. José María Ruiz Mateos apareció caracterizado como el personaje de ‘Superman’ ante los juzgados de Madrid el dia que eran llamados a declarar D. Manuel de la Concha y D. Mariano Rubio por el caso Ibercorp.

Lecturas

Los Tribunales de Justicia están investigando la trama Ibercorp, por la que están investigados el gobernador del Banco de España, Mariano Rubio Jiménez y sus socios, en un caso que también ha salpicado al exministro D. Miguel Boyer Salvador, socio del Sr. Rubio Jiménez. El eurodiputado José María Ruiz Mateos, que aún tiene pendiente el juicio por su gestión de su holding empresarial Rumasa, expropiado en 1983 a iniciativa, entre otros, de Boyer y Rubio, se ha personado como acusación en todos los casos que afecten a Rubio. Hay tres acusaciones populares contra Rubio en el caso Ibercorp, la del abogado Marcos García Montes (que representa a Ruiz Mateos y a Cristian Jiménez), la del abogado Emilio José Rodríguez Menéndez y la de José María Davó.
Ruiz Mateos, para llamar la atención de los medios de comunicación, opta por la vía de aparecer junto con actores montando shows, que incluyen recurrir a disfraces.
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Los principales disfraces de Ruiz Mateos:
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El 19 de mayo de 1992, el día que van a declarar Mariano Rubio y Carmen Posadas, José María Ruiz Mateos aparece ante los juzgados disfrazado de chulapo madrileño diciendo que el juicio era una «verbena».
El 20 de mayo de 1992 el eurodiputado José María Ruiz Mateos aparece ante los tribunales – el día en que acuden a declarar Miguel Boyer y su esposa Isabel Preysler por el caso Ibercorp – disfrazado como enterrador portando, junto con un grupo de actores un gran féretro diciendo con la palabra «Boyer» y asegurando que el juicio por el caso Ibercorp supone «la muerte» de la Beautifule People.

El 22 de mayo de 1992, el mismo día en que declara D. Manuel de la Concha por el caso Ibercorp, el eurodiputado José María Ruiz Mateos hace su numerito más célebre: su disfraz de Superman, presentándose como el justiciero que ayudaría  a librar de corruptos a España.

El 19 de junio de 1992 el eurodiputado José María Ruiz-Mateos apareció disfrazado de pirata a las puertas de la Audiencia Nacional. En esta ocasión no por el caso Ibercorp, sino por el caso cesiones de créditos por el que se investigaba al Banco Santander. El día que comparecía Emilio Botín, Ruiz Mateos apareció con un catalejo pidiendo ayuda para encontrar «el tesoro perdido» con el dinero robado por Botín.

El 1 de abril de 1996, tras haber perdido su acta de eurodiputado, en el momento en que se le entregó una orden de detención por el proceso reabierto contra él al perder su inmunidad parlamentaria por el caso Rumasa, Ruiz Mateos esperó a los agentes de Policía en la puerta de su casa de Somosaguas con una gran cruz de penitente. Intentó meterla en el coche policial cuando le entregaron la orden de detención, pero no cabía.

El 10 de febrero de 1997 de camino a la sala donde se le iba a juzgar por el caso Rumasa, José María Ruiz Mateos acudió vestido de presidiario siendo alzado en alto mientras gritaba: «¡Estoy temblando de miedo!», el juicio acabaría con su absolución.

24 Mayo 1992

¿Es patético Ruiz-Mateos?

Álvaro Pombo

Leer

EL País ha envejecido mucho en pocos años. Su envejecimiento es un buen ejemplo de cómo la pérdida del sentido del humor, combinada con el éxito, convierte a un buen periódico en un periódico parcialmente osificado. En su edición de ayer sábado 23 de mayo aparece una foto de Ruiz-Mateos con un pie que dice: «Patético Ruiz-Mateos». A esto sigue un comentario característico: «Rebasada hace tiempo la breve franja que separa la payasada del ridículo, Ruiz- Mateos era ayer un personaje patético». Esta reacción revela una preocupación, -muy española, por cierto- por el ridículo y es, además, inadecuada para este caso. Para que Ruiz-Mateos fuera «patético» tendría que ser inconsciente de sus actos. Pero sus apariciones públicas de los últimos días van siempre acompañadas de declaraciones que revelan una clara conciencia reflexiva de lo que hace y por qué lo hace. Puestos a hablar de figuras patéticas, más valdría considerar lo que Mariano Rubio declara en la página 39 de El País de este mismo día: «Miguel Boyer ha salvado a la economía española de una grave crisis al intervenir en Rumasa». Esta frase tiene el patetismo de una falsedad declarada débilmente, que nadie cree ya y que acentúa, aún más si cabe, la triste posición del gobernador del Banco de España. No se trata aquí de ensalzar a Ruiz-Mateos sólo porque tiene capacidad para hacernos reír en un mundo de lúgubres chorizos y políticos insignificantes. Se trata de señalar que hacerse el loco ha sido en el gigantesco teatro de Shakespeare una manera de hacerse entender y hacer entender un mundo turbio. En esta misma columna di seis razones para que Ruiz-Mateos fuera elegido alcalde. Aún sigo pensando que su inventiva y capacidad de chalaneo hubieran podido ser muy útiles a los madrileños. Y es de agradecer que la sátira de Ruiz-Mateos sea, en el fondo, muy bienhumorada.

El Análisis

Viaje sin retorno

JF Lamata

Ruiz Mateos, el hombre que había presidido tantas empresas respetables, bancos incluidos, ahora era un showman que hacía bufonadas para llamar la atención y conseguir una fotografía en una página de un periódico y unos segundos en los informativos.

Ruiz Mateos, como empresario respetable había muerto. Ruiz Mateos como político serio, si es que alguna vez lo fue también había muerto. Ahora sólo quedaba el showman, la máscara que se puso lo devoró. No había marcha atrás, sería para siempre «el polémico», «el controvertido», y, encima bajo sospecha judicial de poder ser un delincuente.

Ruiz Mateos entró en un camino en el que ya no había marcha atrás.

J. F. Lamata