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Está acusado de haberse enriquecido al frente de la Benemérita desviando fondos públicos

El ex director de la Guardia Civil, Luis Roldán, huye de España para no tener que enfrentarse a los tribunales

HECHOS

El 30.04.1994 se hizo público que el ex director de la Guardia Civil, D. Luis Roldán, había huído de España.

En la comisión de investigación del ‘caso Roldán’ el PSOE aún defendía al ex director de la Guardia Civil investigado por corrupción. Sería la última vez que el PSOE defendiera a su compañero. La jueza de instrucción Ana Ferrer, y sus agentes encontraron cuentas de dinero de Roldán, hasta 20 millones de pesetas, que este no había incluido en su declaración fiscal, lo que abría el camino para procesar judicialmente a Luis Roldán. En ese momento comenzó a rumorearse que quizá Luis Roldán podría estar planteándose fugarse de España. El ministro del Interior, Antonio Asunción se apresuró a ratificar que Roldán no se iba a fugar de España, que había hablado con él y le constaba que seguía en el país. Incluso se llegó a asegurar que Asunción había afirmado que “se jugaba la mano derecha” en esa afirmación.

El 29 de abril de 1994 la juez Ferrer decretó la prisión de Luis Roldán, pero la policía no logró encontrarle. Ya no estaba en España, se había fugado ante las narices de todas las fuerzas y cuerpos de la seguridad del Estado que dirigía Antonio Asunción que, o bien había sido un pardillo o bien había sido cómplice de la fuga de Roldán. Para dejar claro que era lo primero y no lo segundo, Antonio Asunción compareció ante los medios de comunicación el 30 de abril de 1994 para anunciar su dimisión como ministro del Interior. Ese mismo 30 de abril de 1994 José Luis Corcuera, asumiendo su error de haber estado defendiendo la honradez de Roldán, también anunció que se retiraba de la política renunciando a su acta de diputado. No así Barrionuevo, que se encontraba investigado por el caso GAL y prefirió mantener su acta (Corcuera también sería imputado por el caso Fondos Reservados, pero él optó por afrontar el proceso sin aforamiento).

Durante el primer mes de Roldán fugado se difundieron las imágenes de Luis Roldán participando en orgias en calzoncillos con mujeres y con un flotador hinchable en forma de foca (Ruiz Mateos se encargó de hacerle llegar esas fotografías a todos los medios). Su imagen había quedado destrozada para siempre.

Mientras se especulaba sobre si Roldán estaba perdido en América Latina o por Indochina, en realidad se había escondido en un piso de Francia protegido por el espía Francisco Paesa, colaborador habitual del ministerio del Interior, que había diseñado una idea de negocio, cobrándole dinero a Roldán a cambio de esconderle y negociando con el ministerio del Interior otra cantidad a cambio de encontrarle cuando fuera preciso. Luis Roldán fue entrevistado mientras estaba escondido por dos periodistas del diario El Mundo, Antonio Rubio y Manuel Cerdán (los interlocutores del periódico con el comisario Villarejo) y a través de ellos Roldán amenazó con que podía ‘tirar de la manta’ y revelar datos que perjudicaran la imagen del PSOE. Roldán afirmó “a mí no me van a callar como a Amedo”. En referencia al policía, único condenado por el caso GAL, que hasta ese momento (julio de 1994) aún no había señalado a sus superiores.

Durante ese periodo Roldán, desde su escondite, mandó cartas a la prensa donde aseguraba disponer información sobre corrupción o actitudes ilegales que podía atribuir a dirigentes del PSOE como eran Narcís Serra, Rafael Vera, José Luis Corcuera, Juan de Justo, José María Rodríguez Colorado, Carlos Conde Duque, Agustín Linares, Agustín Valladolid, Manuel Ballesteros o Baltasar Garzón. Pero en sus cartas Roldán no hablaba de los que habían sido sus cómplices directos de fechorías (Jorge Esparza, Gabriel Urralburu o Francisco Paesa).

LOS PERIÓDICOS DE ‘EL SINDICATO DEL CRÍMEN’ PIDEN LA DIMISIÓN DE FELIPE GONZÁLEZ COMO PRESIDENTE

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03 Junio 1994

Otra vez la inquisición

Luis María Anson

Me lo advirtieron expresamente, en una larga conversación telefónica, en la que se aportaron datos minuciosos y reveladores.

  • Te están vigilando hasta la basura.
  • ¿Cómo hasta la basura?
  • Sí, incluso las cosas que tiras a la papelera.

Unos meses después, el confidente fue más explícito

  • Roldán ha puesto en marcha un investigación total contra el director de ABC.

Naturalmente continué con mi vida normal, un poco abrumado por las horas extraordinarias que estarían haciendo los agentes encargados de espiarme.

Pero no pretendo referirme a un caso particular, sino a algo que se ha generalizado de forma alarmante. Porque la prepotencia de las mayorías absolutas, el entendimiento adulterado de la democracia, que debe consistir, antes que nada, en el respeto a las minorías, y la desfachatez del ‘todo nos está permitido’ – ya que la victoria socialista de 1982 en las urnas convirtió a España en botín electoral – han conducido a nuestro pueblo, desde aquella ciudad alegra y confiada de UCD, a la situación actual de crispación y me miedo.

Durante tres largos siglos, la Inquisición fue transformando la psicología del español medio hasta convertirle en un policía moral. Ya de por sí, la condición del hombre parece inclinarle a meter las narices en la vida de los demás, al chismorreo y la delación. Pero en algunas naciones la educación cívica se ha basado en luchar contra esa tendencia y estimular el respeto al contrario. En España ha sido al contrario. La Inquisición perseguía al discreto y premiaba al delator. Somos el país del chisme, de los comadres, las cotorras, los azuzones, las cotillas y los soplones. Sólo aquí podían tener éxito, tan generoso y permanente, las revistas del corazón y los periódicos del hígado.

La política prepotente del Gobierno ha hecho renacer una especie de Inquisición que se ha extendido ya desde el poder hasta la sociedad. El PSOE empieza a recoger las tempestades generales por los vientos que sembró. Los poderosos de la economía y de la política pagan a delatores y espías, y se levantan pirámides de informes, unos contra otros y todos contra todos. Algunos periódicos y revistas, con los altavoces de las tertulias radiofónicas, cumplen eficazmente con su obligación de contrapoder y denuncian los abusos de políticos y banqueros. Sabuesos de distinta índole olfatean después el hedor de otros albañales y deportistas, de putas de alta cama, cantantes célebres, insignes maricones, alcahuetas de lujo que favorecen el trato, matrimonios rotos y quebrados juguetes. Nada ni nadie queda libre de la investigación. Todo se fiscaliza. Todo se sondea. Todo se escarba. Todo se lincea. Todo se escudriña. (…)

El Gobierno del PSOE tiene, en fin, que renunciar a los métodos de la dictadura; la sociedad debe recobrar la templanza y reorganizar la moderación. Sólo así se evitará que los barrenderos de la política puedan recoger, otra vez ensangrentadas, las hojas de la Historia de España.

Luis María Anson

02 Mayo 1994

Felipe, dimisión

Francisco Umbral

No es ya una cuestión ética, señor González, que eso se lo dicen claro los periódicos y las encuestas. Es una cuestión estética. Se ha puesto usted feo de mentiroso, enfermo de gloria, triste de soledad, infartado de amigos pilletes, agachadizo de fracasos, hostiazos y cosas, chafado de contradicciones y torpón de remos, aunque luego salga muy perejil por la tele camino de la Europa, que es su oficina.

Entre las manos se le deshace el espectro de la rosa, como a un Hamlet/Paulova que ya no encuentra la postura en el plató ni siquiera ante Canal Más Plus Yes, que se está volviendo crítico con el Gobierno. Un caballero, un hombre de bien, un demócrata a lo Major, tan hombre como la Thatcher o más, un señor no puede seguir jugando al mus de la corrupción con un banquero mojarra, un guardia civil civilón que ni siquiera era guardia, un navajón de pelo blanco a quien dejó la primera con un mensaje de carmín en el espejo y a quien se le va la segunda a los sanisidros, o sea a los toros y a ver la verbena y a meterse en la cama después. Un premier, que encima es un señorito sevillí, no puede seguir en el naipe canalla de los bufones chepuditos con acento tafallero, de los sisleros de la calle las Sierpes, de los brokers sentimentales que lavan su dinero por las noches y luego dicen a la press que el frotar se va a acabar, de los guapos con yate y las viejas usurarias que llevan el muerto al bingo de la Bolsa para jugárselo a un cartón, como están haciendo con Pedro Toledo.

Es por ética/estética, don Felipe, es por política poética, como ya nos advirtiera Juan Ramón Jiménez, es porque está usted impresentable, coño, y ya da igual que a Roldán le hayan mandado abrirse o Roldán se haya abierto solo, mientras su rosario de mujeres, queridas, jais, amantes, tiorras y cosas va haciendo la ruta del papel timbrado, o sea los juzgados, y José Borrell, el Gran Gatsby del Gobierno, tiene que cachear a sus hombres de confianza, porque, como dice Robert Hughes en su último libro (Anagrama), estamos viviendo «la cultura de la queja».

Aquí todo dios ya se queja de algo, mayormente el paro, el subsidio, la corrupción y el bajonazo de Hacienda, que le ha dejado tieso hasta al Cordobés. Que no es por nada, señor jefe, que es por la imagen, o sea, la figura, la compostura, el apresto, eso que usted tenía y ya no tiene, que lleva el alma desplanchada por dentro. Nos da ya lo mismo, figúrese, que sea usted don Corleone o Caperucita Encarnada, que sea usted Pablo Iglesias sin visera, Olof Palme sin hucha o Willy Brandt en burra ibicenca. Hemos llegado, los españoles estadísticos, me refiero, a tal hastío, cansancio de usted y sus largues, que ya no tenemos fe ni en Medinaceli. Le hemos perdido la cosa que le teníamos (hasta se lo dice Martín Prieto, que le era colegui) y nos la suda muchísimo saber si la pastizara iba a Ferraz, a Bosnia, a Suiza, a De la Concha/De la Rosa (que encima están repetidos). Sólo tenemos claro que usted, oiga, ya no puede arreglar esto, ha mentido demasiado, se le traslucen Amedos, y lo mejor es que se largue con cuatro marianitos en el bolsillo, para una necesidad.

Le pesan a usted, don, los cien años de honradez, los doce o trece de ética felipista, toda la barrila sociata que nos ha dado, tanto barrenar para parar en esto, los muertos del Pérsico, los parados de Santana, las huelgas del gentío, la OTAN, vieja ferralla, el cambio del cambio, el mensaje recibido y los miles que no quiere recibir, el pasón de Solchaga, el mus marcado con los Bancos, el discurso de Aznar, la pandecta de Santesmases y los tripicallos de Corcuera. Váyase a la oposición, a Maastricht, a Triana, pero no se crea imprescindible. Lo único imprescindible es España.

Francisco Umbral

30 Abril 1994

Aturdidos

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

Hay momentos en los que uno quisiera ser foráneo. Ayer nos pasó a muchos españoles. La vergüenza nos tiene aturdidos. Luis Roldán, ex director general. de la Guardia Civil, institución armada con vocación de vigilancia del cumplimiento de la ley y persecución de sus violaciones, huyó como un descuidero, según todos los indicios, de los requerimientos de la justicia. Cumplidos con creces los plazos de la citación judicial, no comparecía, no aparecía. Su esposa, que se presentó en su lugar ante la juez, no exhibió justificación ninguna para semejante incumplimiento de la orden judicial.El jueves, el ministro del Interior, Antoni Asunción, aseguraba que le constaba que Roldán estaba en «España y que comparecería ante la justicia. Anoche el ministro ya no estaba tan convencido de sus afirmaciones. ¿Estaba Roldán en Benavente? ¿Estaba en Ferrol? ¿Estaba en alguna parte de esta geografía española? ¿Se había fugado al extranjero? Las certezas de algunos se convirtieron en incertidumbres. Va a serle difícil a este Gobierno explicar cómo una persona sobre la que se han desgranado en las últimas semanas tantos testimonios de culpabilidad en el Parlamento y que contaba con escolta policial haya conseguido burlar a las fuerzas de seguridad. Despidió la escolta hace una semana. ¿Nadie se preguntó por qué? ¿No informaron los escoltas a sus superiores? Estaba deprimido, decía su abogado. Enfermo, según su esposa.

La falta de noticias sobre su paradero durante todo el día de ayer dio pábulo a las más inverosímiles especulaciones. Suponiendo que en este caso siga teniendo sentido la distinción entre lo que es y lo que no es verosímil. Lo que de él se sabe es ya tan desmesurado, tan insólito, que nada puede excluirse. O Roldán aparece en las próximas horas o días y es llevado ante la justicia para que demuestre su inocencia o sea condenado por sus delitos, aún supuestos, o el escándalo de este caso dará un golpe brutal a la imagen del casi recién estrenado ministro del Interior.

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