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Se le acusa de ocultamiento de capitales

El fundador de Marsans, Gerardo Díaz Ferrán, ex presidente de la CEOE, encarcelado de manera preventiva por la Audiencia Nacional

HECHOS

El 3.12.2012 el ex presidente de la CEOE, D. Gerardo Díaz Ferrán, fundador de Marsans fue detenido por orden de la Audiencia Nacional .

FRACASA INTENTO DE MEDIOS POR EQUIPARAR EL CASO DE DÍAZ FERRÁN CON EL DE ARTURO FERNÁNDEZ

04 Diciembre 2012

Díaz Ferrán: las consecuencias de un modelo perverso

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

LA HISTORIA de Gerardo Díaz Ferrán, detenido ayer por orden judicial y acusado de delitos de blanqueo de capitales y alzamiento de bienes, es la de un empresario que creció a la sombra del poder y que luego inició una huida hacia adelante cuando los negocios empezaron a irle mal.

Díaz Ferrán llegó a ser el propietario, junto a su socio Gonzalo Pascual, de un enorme holding que incluía empresas como el grupo turístico Marsans y la compañía aérea Air Comet. Más de 4.000 personas trabajaban para este hombre a principios de los años 2000, cuando alcanzó el cenit de su carrera instalándose en la cima de la patronal madrileña con la complacencia de las autoridades políticas.

A pesar de su fama de que era un empresario heterodoxo y de sus problemas con Hacienda, la CEOE cometió el error de elegirle presidente en 2007, cargo que ocupó durante tres años y del que tuvo que dimitir cuando sus negocios se fueron al traste. Aunque los medios -especialmente éste- publicaban un día tras otro sus irregularidades al frente de Marsans, Díaz Ferrán se resistió durante muchos meses a dejar el cargo, tomando como rehén a la organización que presidía con la complicidad o, al menos, la indiferencia de la mayor parte de sus directivos, empezando por su luego sucesor Joan Rosell.

Vistas las cosas con perspectiva, hay que subrayar la falta de criterio de la CEOE al elegir presidente a una persona como Díaz Ferrán y, luego, al mantenerle en el puesto pese a que era evidente que su gestión empresarial no era limpia.

La Audiencia Nacional investiga ahora la venta de Marsans a un testaferro llamado Ángel de Cabo, que teóricamente pagó 600 millones de euros por un grupo que estaba en quiebra. El juez sospecha que De Cabo, también detenido, ha ayudado a Díaz Ferrán a recuperar cuentas y bienes por valor de 50 millones de euros que pertenecían a Marsans y que estaban ocultos. De Cabo es también el empresario que compró Nueva Rumasa a la familia Ruiz-Mateos, operación por la que igualmente está imputado.

Hace ya muchos años, el Tribunal de Cuentas advirtió que Díaz Ferrán se había apropiado de la mayor parte del dinero que había puesto el Estado español para sanear Aerolíneas Argentinas. Pero el asunto nunca se aclaró.

La cuestión que plantea la conducta de Díaz Ferrán es cómo una persona de esta catadura moral pudo llegar no sólo a ser uno de los grandes empresarios de este país sino además presidente de la CEOE, desde donde daba lecciones de ética de los negocios. El hecho no tiene precedentes en ningún país de nuestro entorno. Quienes miraron para otro lado deberían ahora retirarse de la escena.

Como las cosas nunca suceden por casualidad, el ascenso de Díaz Ferrán refleja la laxitud de valores de algunos sectores del empresariado español, que aceptaron que un personaje sin escrúpulos llegara a representarles. Ello explica algunas de las tropelías económicas y financieras que se han cometido en este país, donde la falta de controles ha brillado por su ausencia.

Si Díaz Ferrán era hasta hace cuatro o cinco años el prototipo de empresario brillante y emprendedor, no debemos extrañarnos de muchas de las cosas que han sucedido después en España y que nos han llevado a una situación de la que tardaremos bastante tiempo en salir.

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