2 marzo 2025

Los cambios han sido ejecutados por el presidente de Telefónica, Marc Murtra

El Gobierno coloca al socialista Javier de Paz como presidente de Movistar Plus+ y a Daniel Domenjó como CEO: despiden a Domingo Corral como responsable de ficción

Hechos

El 6 de marzo de 2025 D. Javier de Paz Mancho y D. Daniel Domenjó fueron nombrados presidente y CEO de Movistar Plus +.

Lecturas

El cambio en Movistar Plus es consecuencia del relevo en la cúpula de Telefónica en enero. 

TABLA RASA EN LA TELE DE TELEFÓNICA:

D. Sergio Osle Varona es destituido como presidente de Movistar Plus (pasará a trabajar para el Grupo Mediapro), es sustituido por D. Javier de Paz, exsecretario general de las juventudes del PSOE.

Dña. Cristina Burzako es destituida como Consejera Delegada de Movistar Plus+ en sustitución de D. Daniel Domenjo.

D. Domingo Corral es destituido como Director de Ficción de Movistar Plus+ (pasará a trabajar para HBO, del Grupo Warner – Discovery). El nuevo responsable de ficción será D. Jorge Pezzi.

D. Javier de Paz incorporará en el Consejo de Movistar Plus+ al expresidente del PNV, D. Andoni Ortuzar. 

29 Marzo 2026

Purga y caos en Movistar Plus+: dentro del año más turbulento en la tele de Telefónica

Manuel Ángel Méndez & Carlos Prieto

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¿Qué ocurre cuando despides a todo un equipo que ha logrado montar la 'HBO española' y hacerse un hueco entre los gigantes del 'streaming'? Esta es la convulsa historia de los últimos doce meses de Movistar Plus+
Mayo de 2025. Suena el teléfono en la sede de Movistar Plus+, en Tres Cantos (Madrid). Es alguien del gabinete de presidencia del Gobierno y llama para avisar: Pedro Sánchez está cabreado.
El presidente acaba de leer la carta que 150 personalidades del cine, con Almodóvar, Amenábar, Bardem y Penélope Cruz a la cabeza, han publicado en apoyo de Domingo Corral, el director de ficción y entretenimiento de Movistar Plus+, recién fulminado en Telefónica. Fuentes conocedoras de esa llamada aseguran que Sánchez se agarró un enfado monumental. ¿Por qué tengo, de repente, a los popes del cine español subidos a la chepa? ¿A quién se le ha ocurrido cortarle la cabeza a su gran ‘mecenas’, el mismo que lleva una década «revolucionando» la industria, como proclama Almodóvar y compañía en su alegato? ¿Qué demonios está pasando en las profundidades de Movistar Plus+?
Sánchez no era el único en hacerse estas preguntas. El telefonazo sirve para ilustrar el nivel de alerta roja que se vivía en Movistar Plus+ y, en realidad, se lleva viviendo desde hace más de un año. Exactamente, desde el 18 de enero de 2025. Ese día se produjo otra llamada del Gobierno. «José María, tienes que ir a Moncloa». Fueron las palabras que escuchó José María Álvarez-Pallete, expresidente de Telefónica, horas antes de reunirse con Manuel de la Rocha, el escudero de Sánchez en asuntos empresariales. Allí supo que sería despedido y relevado por Marc Murtra, procedente de Indra.
Arrancaba así una reestructuración en Telefónica de la que no se ha salvado ninguna unidad, ni siquiera Movistar Plus+. La paradoja es que el negocio de streaming era uno de los que mejor estaba funcionando. Desde junio de 2023, la plataforma era un rodillo: no había dejado de sumar clientes mes a mes después de perderlos sin parar durante los últimos 4 años. Ese verano del 2023 coincidió con el relanzamiento de su propuesta televisiva y con una decisión rompedora para un elefante como Telefónica: abrir sus contenidos a los clientes de cualquier operadora desde 14 euros al mes (precio que luego rebajarían a los 10 euros actuales).
Fue la etapa en la que se sembró el germen del Movistar Plus+ que hoy conocemos: una sólida alternativa a los gigantes del streaming estadounidense (Netflix, HBO, Amazon Prime Video o Disney+) forjada a golpe de producción propia local de calidad que, además, arrasó. ¿Le suenan series como QuererLa MesíasAntidisturbiosPoquita Fé, o Los años nuevos? ¿Y películas como Sirat y Los domingos? Este febrero, los largometrajes producidos por Movistar Plus+ se llevaron 13 Goyas. Y Sirat, aunque al final se fue de vacío, estuvo peleando hasta el último momento en las quinielas de los Oscar.
Con esta trayectoria, lo natural en Netflix o Amazon Prime hubiera sido blindar al equipo detrás del éxito y aumentar su presupuesto. En Movistar Plus+ ocurrió justo lo contrario: los despidieron a todos, empezando por su presidente, Sergio Oslé, y siguiendo por su CEO, Cristina Burzako, además del venerado Domingo Corral y la jefa de marketing, Purificación González.
¿Qué ha ocurrido para que un negocio al que se le había dado la vuelta como un calcetín acabe descabezado? ¿Qué pintan los ‘enviados’ de la Moncloa en todo esto? La respuesta es una convulsa mezcla de injerencias políticas, ambición de poder y volantazos de negocio que hacen de Movistar Plus+ un enigma que nadie es capaz de descifrar. Nadie, excepto el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy y su campechana clarividencia…

«Si algo funciona…»

Mariano Rajoy está en la sede de Movistar Plus+, donde van a entrevistarle para La última llamada, documental sobre los expresidentes de la democracia. Mientras se ultima el rodaje, Rajoy charla en un corrillo en tono distendido, charleta de guante blanco… hasta que se une un invitado sorpresa, el nuevo CEO de Movistar Plus+, Daniel Domenjó, que entra en tromba en la conversación, hablando de que la tele de Telefónica debería ser más comercial, monologueando sobre sus grandes planes para el canal. Domenjó pide su opinión a Rajoy, que se hace el loco, pero tras insistirle el CEO, el político responde a su más puro estilo: “Mire usted, como hombre conservador que soy, creo que lo que funciona es mejor no tocarlo”.
El radiante nuevo CEO de Movistar Plus+ acababa de ser rajoyzado.
El episodio con Rajoy, confirmado por diversas fuentes de Movistar Plus+, sintetiza a la perfección el drama interno generado por la nueva cúpula al canal: cambiar lo que estaba funcionando… ¿para hacer qué?
Este diario ha hablado con media docena de fuentes de Movistar Plus+ y la industria del streaming conocedoras de los entresijos en la televisión de la operadora y, a día de hoy, nadie tiene una explicación clara de por qué se desmanteló un proyecto que había logrado hacerse un hueco destacado en el sector. Solo hay una frase en la que todos coinciden: «Fue una decisión política». Y señalan múltiples componentes de una compleja ecuación que arranca con las figuras en la sombra de Javier de Paz y José Miguel Contreras.
Javier de Paz, ‘fontanero’ político de Ferraz en el consejo de Telefónica durante 18 años y amigo íntimo de otro expresidente, José Luis Rodríguez Zapatero, estaba desde hace tiempo en «la cuerda floja» corporativa, según las fuentes consultadas. Primero, por su mala relación con Carlos Ocaña, hombre fuerte de Pedro Sánchez en Telefónica y ascendido a vicepresidente de la teleco en febrero de 2025. Segundo, por ‘incendios’ inesperados: sus conexiones con el gobierno de Venezuela, a través de su relación con Zapatero y Jorge Rodríguez (hermano de Delcy Rodríguez), con viajes incluidos al país latinoamericano en el avión corporativo de Telefónica, habían comenzado a incomodar a la administración de EEUU.
De Paz pactó una solución: saldría del máximo órgano de gobierno de la operadora, pero sería nombrado primer ejecutivo de Telefónica Infraestructuras y Activos Inmobiliarios, director adjunto al presidente y, además, un premio gordo: se llevaría la presidencia no ejecutiva de Movistar Plus+.
Eso ocurrió en marzo de 2025. La entrada de De Paz supuso el primer gran descalabro del equipo directivo vigente: Sergio Oslé, hasta entonces presidente de Movistar Plus+, fue despedido fulminantemente; Cristina Burzako, CEO de la plataforma de televisión, y una de las directivas más valoradas por la plantilla, fue reubicada (presentaría su dimisión semanas después). La sustituyó Daniel Domenjó, al que Telefónica vendió como un ejecutivo de altos vuelos del sector audiovisual, de «espíritu emprendedor» y con amplia experiencia en «partnerships internacionales» pero que internamente era más conocido por presentar magacines de televisión como El enemigo en casa (TVE) y ¡Mira lo que ven! (TVE), o concursos como La caja fuerte (Telemadrid), que por su pedigrí de gran gestor.
El tándem De Paz-Domenjó al frente del nuevo Movistar Plus+ generó un absoluto desconcierto interno. Sobre la mesa había que pilotar asuntos tan complejos como urgentes: la negociación con LaLiga para las nuevas temporadas y con la UEFA para la Champions, la planificación de la producción original de series y películas, las negociaciones sindicales… Ni De Paz ni Domenjó tenían la experiencia ni el bagaje para llevarlas a cabo. Varias fuentes consultadas señalan que Domenjó ni siquiera acudía a muchos comités de negocio y «mandaba a su gente».

Del ‘HBO patrio’ a ‘Tele PSOE’

Las disfuncionalidades empezaron pronto. La cúpula recién llegada convocó a la industria para comunicar que el nuevo Movistar se abriría a otros formatos y productoras. Bautizada como Luna nueva, la puesta de largo fue en el Teatro Real, tocó Leiva (el canal estaba produciendo un documental sobre el músico) y De Paz y Domenjó dieron sendos discursos… que generaron cuchicheos por motivos opuestos. El de De Paz por su falta de fluidez para hablar en público, tras una carrera dedicada al discreto fontaneo de despacho y reservado. El de Domenjó por estar demasiado suelto.
Con la locuacidad típica del hombre de tele, pero sin la prudencia del CEO de empresa, Domenjó hizo un chascarrillo sobre cómo su cadena había birlado a Almodóvar a Netflix… delante de algunos directivos de Netflix. “La sensación es que Domenjó no dijo lo que había venido a decir, y acabó diciendo lo que no debía decir”, cuenta un asistente al evento. El mensaje de la nueva cúpula a la industria, en definitiva, llegó diluido por unas formas erráticas.
Los primeros pasos internos de Javier de Paz tampoco ayudaron a calmar las aguas. Recién aterrizado en la presidencia del canal, De Paz envió una carta a sus nuevos empleados. Tras felicitarles por los éxitos pasados, les leyó la cartilla: “La realidad es que somos la tercera plataforma audiovisual en clientes y en audiencia en nuestro país, a mucha distancia de las dos primeras”. Además de falta de mano izquierda, fuentes internas critican que la visión del streaming de De Paz estaba totalmente desconectada de la realidad: Movistar Plus+ no podía competir de tú a tú con gigantes mundiales como Netflix y Amazon, su batalla era otra, aspirar a ser la HBO española. Es lo que había estado haciendo, y de manera notable, durante los últimos 4 años. Pero la carta de De Paz marcó otro camino: se tomó como “una bofetada y una enmienda absoluta a lo anterior”.
Fuentes de la operadora señalan a De Paz como una persona «obsesionada con el poder» que vio en Movistar Plus+ la pieza perfecta para reconvertirla en una máquina de influencia política a su servicio. De negocio de streaming a trampolín de favores políticos. Parte de esos favores pasaban por Cataluña, por la petición del entorno de Salvador Illa, president de la Generalitat, de empezar a producir series allí. La ‘catalanización’ de Telefónica estaba condicionado fichajes y negocios, y no solo en Movistar Plus+.
El nombramiento de Daniel Domenjó, urdido por De Paz para ponerlo al frente de Movistar Plus+, fue uno de ellos. «Fue un intercambio de cromos y favores. Venga, ponemos aquí a un catalán bien relacionado con el PSC y Junts, y eso nos traerá réditos políticos por otro lado», explican. El propio Domenjó llegó a reconocer en varias conversaciones internas que le habían requerido deprisa y corriendo para su fichaje. La propuesta se la hicieron en plena celebración del Mobile World Congress de Barcelona en febrero de 2025. Diez días después, ya era CEO.
A los giros de timón de Javier de Paz, hay que sumar otra figura en la sombra: la del ‘ideólogo’ mediático de Moncloa, José Miguel Contreras. La relación de Contreras durante los últimos cuatro años con Movistar Plus+ había sido agridulce. Él proponía y proponía formatos televisivos, pero no le compraban proyectos. Solo le hicieron caso en uno, el concurso That´s my Jam, una adaptación cañí del show de Jimmy Fallon en EEUU que presentó Arturo Valls y que no cumplió objetivos ni de rentabilidad, ni de críticas y ni de audiencia, por lo que no se renovó (Contreras le puso la cruz a Corral tras esa decisión, según fuentes conocedoras de la relación).
La primera medida de calado de De Paz fue precisamente despedir a Domingo Corral y fichar en su lugar a Jorge Pezzi, exsocio de Contreras en LaCoproductora, empresa que ambos vendieron a Prisa en el 2022. Pezzi aterrizó como director de ficción y alianzas junto a Hugo Tomás, que se encargaría del área de entretenimiento y no ficción. Días antes, De Paz firmó otro movimiento: rescatar de Indra al ex alto cargo del CNI, Sergio Sánchez (a quien él mismo colocó allí), para traerlo como responsable de relaciones internacionales en la plataforma de streaming de Telefónica. El mismo Sergio Sánchez que controlaba el 25% de la empresa que pagó a Zapatero y sus hijas 661.000€ procedentes de la aerolínea Plus Ultra, tal y como desveló este diario.
José Miguel Contreras, sin embargo, tenía un plan mucho más ambicioso para Movistar Plus+: montar el canal de televisión generalista que el Gobierno quería otorgar a un grupo mediático afín. El famoso Tele PSOE. Lo intentó primero con Prisa, y ya sabemos cómo acabó: el presidente del grupo, Joseph Oughourlian, forzó su salida y la del otro impulsor del proyecto, Carlos Núñez, presidente de Prisa Media. Pero no estaba todo perdido. Con la puerta de Prisa cerrada, los astros y las maniobras políticas se alinearon para intentarlo también en Movistar Plus+. La entrada de Javier de Paz era el momento perfecto.
«La estrategia de De Paz y Contreras era evidente: ocupar Movistar Plus+ para ver si así podían sacar adelante de una vez el famoso canal del Gobierno«, explica una fuente interna de Telefónica. Otra señala que los nuevos fichajes empezaron muy pronto a pasar briefings a productoras para evaluar cuánto costaría poner en marcha ese canal. El malestar interno en el seno de la plantilla se acrecentó. La sensación de intervención política era total. El comentario de pasillo era que De Paz y Contreras se creían que Movistar Plus+ era Televisión Española.
«¿Qué haces matando un negocio de suscriptores y sustituyéndolo por otro de carácter político?», se pregunta un directivo de la operadora consultado. «Si quieres intervenir políticamente, ¡para eso ya tienes La 1 y El País!«, añade, y señala otra pista obvia de la deriva política. La docuserie Moncloa: cuatro estaciones, ideada para ensalzar la figura del presidente del Gobierno y que no quiso ninguna plataforma de streaming, acabó comprada por Movistar Plus+ este enero después de estrenarse (a calzador) para los suscriptores premium de El País.
A día de hoy, la tele afín al PSOE sigue en el limbo. No así la incorporación a Movistar Plus+ de Canal Red, la plataforma televisiva fundada por Pablo Iglesias, que empezó en pruebas hace unas semanas y se añadirá pronto al catálogo habitual de Telefónica. Según las fuentes consultadas, tanto Javier de Paz como Sergio Sánchez lo han vendido internamente como uno de sus proyectos propios. No es la única idea que la nueva cúpula ha intentado impulsar.

Montar otro ‘Endemol’

La desorientación del actual equipo directivo sobre qué hacer con Movistar Plus+ quedó patente con otras dos propuestas que pusieron sobre la mesa. Una era apostar por los programas de entretenimiento: concursos, magacines, realities… La realidad es que el canal ya había probado esta estrategia y, como se demostró con el patinazo de That´s My Jam, no funcionaba. Incluso con La Resistencia de David Broncano, pese a su tirón viral en internet, los números no salían por el elevado coste. Movistar Plus+ ya incluía todos los canales en abierto de Atresmedia, Mediaset y el resto de teles. Desde la Isla de las tentaciones a El Hormiguero. Estrenar shows propios para competir con eso era inviable.
La otra obsesión De Paz y Domenjó era lanzar una productora propia de programas de televisión. La idea sonaba peligrosamente parecida a la época de Endemol, la famosa productora holandesa creadora de Gran Hermano que Telefónica compró (con Juan Villalonga al frente) en el año 2000 por más de 5.400 millones de euros para venderla siete años después por menos de la mitad (2.629 millones). El problema: las productoras viven ahora uno de sus momentos más delicados, con un desplome de la inversión a nivel mundial y márgenes de apenas el 15%. Eso sin contar que Telefónica ya cuenta con dos productoras propias: Telefónica Broadcast Services (TBS) y Buendia Estudios (al 50% con Atresmedia). «Los primeros meses no paraban de decir que esa era su gran idea. ¿En serio? Parece que todo eso ahora está descartado, pero demuestra que no había nadie al volante», señala una fuente de la operadora.
Esa es ahora la gran incógnita con Movistar Plus+: con el entretenimiento en el limbo, el proyecto de la productora aparcado, la tele afín al PSOE en entredicho y el pipeline de series y películas del anterior equipo tocando a su fin… ¿cuál es el plan estratégico? ¿Qué proyectos hay? ¿Cuáles son las series y películas propias que se han cerrando para estrenar en 2026, 2027 y 2028? Dentro y fuera de Telefónica, nadie parece tenerlo claro. Lo único que De Paz y Domenjó han conseguido, aunque todavía no se ha hecho público, es un aumento considerable de presupuesto: de los 100 millones con los que contaban al llegar, ahora tendrían varias decenas de millones más. Pero la pregunta surge de nuevo: ¿para hacer qué?
Consultados al respecto por este diario, Telefónica ha preferido no hacer declaraciones. En su lugar, remite a una nota de prensa en la que resalta dos cosas: la buena marcha de los datos de clientes y su liderazgo en los «premios más relevantes de la industria». La operadora señala que ha sumado 278.000 clientes durante el 2025, lo que «supone un crecimiento interanual del 7,9%. «Puesto que en 2024 el resultado neto de clientes fue de +94.000 clientes, el ritmo de crecimiento en 2025 casi se ha triplicado», asegura. El mensaje entre líneas es evidente: el actual equipo directivo lo está haciendo mejor que el anterior. Esta lectura, en realidad, tiene varios matices.
Durante los últimos meses, Telefónica ha abierto el grifo de los grandes eventos deportivos en Movistar Plus+ como gancho para ganar clientes, algo que hasta ahora se había vetado por miedo a que se dieran de baja los abonados tradicionales de fibra, telefonía y TV, que son los que pagan más. ¿Para qué dejarse casi 70 euros al mes (el pack básico de fibra + móvil + Movistar Plus+) cuando puedes contratar por separado Movistar Plus+ por 10 €/mes y la fibra y móvil con otro operador y reducir la factura total mensual?
«Ahora están siendo más valientes poniendo deportes en Movistar Plus+. Se han dado cuenta de que no canibaliza como pensaban, son abonados diferentes. Y claro, no es lo mismo un petardazo de estos al mes, que meterlos cada poco», explica una fuente de la operadora. Estas semanas, por ejemplo, todos los suscriptores de Movistar Plus+ pudieron ver el partido decisivo de vuelta de la Champions del Manchester City contra el Real Madrid; también el partido de ida del Newcastle contra el FC Barcelona. Eso puede generar picos de hasta 30.000 nuevas altas en un día.

La gloria (y el castigo) de los premios

El otro argumento sobre el éxito actual de Movistar Plus+, el reconocimiento en los «premios más relevantes de la industria», es tal vez el sapo más incómodo que está teniendo que tragar la actual directiva. La batería de series y películas que está arrasando en premios, audiencia y crítica, desde Querer La Mesías a Sirat Los domingos, es fruto de la estrategia anterior y, en especial, del trabajo de Domingo Corral. Teniendo en cuenta que para idear, producir y estrenar estos contenidos se necesitan periodos de hasta dos años, las nominaciones y galardones de estos meses son la cosecha de lo sembrado en los 2-3 últimos años. Por eso los premios están sabiendo a gloria, pero también a castigo.
Una prueba es la colección de escenas tormentosas, sonrisas crispadas y confusión entre bastidores que arrancó este enero, en la gala de los Feroz, los premios de la prensa cinematográfica, donde se produjo un diálogo entre dos de los presentadores que podemos sintetizar así:
– Qué buena cosecha de Movistar Plus+ este año, al responsable le habrán hecho una estatua.
– No, cariño, a Domingo Corral le han echado…
Comentario recibido con “incomodidad” por los directivos del canal presentes en una gala a la que también asistió Corral. Pero hay más.
Como los proyectos de Corral en Movistar Plus+ contaban con el apoyo de productoras independientes, algo habitual en el negocio, ha sido difícil controlar el relato interno y evitar las constantes alabanzas al productor por parte de los equipos de los filmes en festivales y galas, como la de los premios Iris de la Academia de la Televisión el pasado febrero. Allí se vivió uno de los momentos más tensos. Y eso que se pretendía que aquella entrega de premios sirviera… para normalizar las entregas de premios.
Justo antes de los Iris, Sergío Sánchez, director de relaciones institucionales del canal y mano derecha de Javier de Paz, preparó un protocolo interno para evitar salidas de tiesto en las galas. Un documento sobre quién tenía que salir a recoger los galardones, qué alusiones hacer a la casa, etc. Pero el protocolo saltó por los aires a las primeras de cambio.
Cuando la serie Querer (de Alauda Ruiz de Azúa, directora de Los domingos) ganó el premio a la mejor producción, uno de los productores independientes agradeció el galardón “al equipo de originales de Movistar Plus+”, pero “especialmente a tres personas que ya no están, Domingo Corral, Cristina Burzako y Cristina Ramos”.
Acto seguido, Querer ganó el premio al mejor contenido para plataforma. Ante la falta de sus superiores jerárquicos (Daniel Domenjó y Jorge Pezzi no asistieron al evento, como si ir a las galas se hubiera convertido en un marrón para el nuevo equipo), Sergio Sánchez en persona subió a por el galardón. Pero ni recogiendo el premio el autor del protocolo para recoger premios la cosa fue bien.
Pese a los gestos de Sánchez, nadie del equipo de Querer se animó a subir al escenario con él, escena incómoda delante de toda la industria. Visiblemente nervioso, Sánchez dio un confuso discurso de agradecimiento (se puede ver en el minuto 13:00 en el vídeo encima de este párrafo). Mal trago para Sánchez, aunque no volvió a verse en una igual: pocos días después, este periódico desveló la relación de Sergio Sánchez con la empresa de consultoría cercana a Zapatero e investigada por el rescate a Plus Ultra. Tras estas informaciones, la presencia del directivo fue vetada internamente en los Goya. A mayor éxito, mayor marejada interna.
La dulce (pero agitada) previa de los Goya vino acompañada de una entrevista a Domingo Corral en La Voz de Galicia, donde el antiguo director de ficción y entretenimiento del canal dijo: “Yo he sido muy afortunado en Movistar Plus+. Hay que valorar mucho lo que ha hecho la plataforma tanto por las series como por el cine de este país, y espero que lo siga haciendo… Es muy importante esto, porque se nos olvida a veces quién hace posible que existan los proyectos, y de vez en cuando toca reivindicarlos… Sin Movistar Plus+, Sirat no existiría”.
Sus palabras sonaban premonitorias y, a la vez, cerraban un círculo. Justo un año después de su despido, HBO Max ha anunciado esta semana un flamante acuerdo de colaboración en exclusiva con Domingo Corral para producir series propias en España. Ya tienen la primera, una ficción sobre la desaparición de El Nani, dirigida por Alberto Rodríguez (director de la miniserie Anatomía de un instante y el film Los tigres). «Estoy encantado de haber encontrado un socio con el que puedo seguir produciendo las series en las que siempre he creído», deslizó Corral en un comunicado. Ironías del destino: el creador de la ‘HBO a la española’ se marcha a la verdadera HBO.
Mayo de 2025. Suena el teléfono en la sede de Movistar Plus+, en Tres Cantos (Madrid). Es alguien del gabinete de presidencia del Gobierno y llama para avisar: Pedro Sánchez está cabreado.