4 junio 1996

El Estado aún conserva participación en el gigante petrolero

El Gobierno, con el respaldo de La Caixa y el BBV nombra a Alfonso Cortina presidente de Repsol para culminar el proceso privatizador

El Gobierno, con el respaldo de La Caixa y el BBV nombra a Alfonso Cortina presidente de Repsol para culminar el proceso privatizador

Hechos

El 4.06.1996 D. Alfonso Cortina Alcócer fue nombrado Presidente de la petrolera Repsol, con el apoyo de los accionistas mayoritarios, La Caixa y el BBV.

Lecturas

El 4 de junio de 1996 el Consejo de Administración de Repsol nombra a D. Alfonso Cortina Alcócer nuevo presidente de la empresa petrolera semiestatal Repsol en sustitución de D. Óscar Fanjul Martín, que presidía la compañía desde su creación en septiembre de 1987, durante el Gobierno del PSOE.

El principal accionista de Repsol es el Estado por lo que el cambio en la presidencia aparece vinculado al cambio de gobierno del Estado con la entrada del Partido Popular. Los principales accionistas privados son el banco BBVA que preside D. Emilio Ybarra Churruca con un 7,5% y La Caixa que dirige D. Josep Vilarasau Salat con un 5%.

El 23 de julio de 1996 se hace público el nuevo Consejo de Administración de Repsol en el que figurarán:

– Como representantes del banco BBV el propio D. Emilio Ybarra Churruca que ocupará una vicepresidencia de Repsol, D. José Antonio Pérez Nieto y D. José María Abril

– Como representantes de La Caixa D. Josep Vilarasau Salat (director general de La Caixa) y D. Antonio Brufau Niubó (director general adjunto de La Caixa).

– Como representantes del Estado figurarán D. Miguel Ángel Rodríguez Bajón (secretario de Estado de Comunicación), D. Pedro Ferreras (presidente de SEPI) y D. Carlos Díaz Ruiz (director general de Turismo).

97_privatizacionRepsol97_Rato_Liberalización La privatización de Repsol, la principal petrolera epsañola propiedad del Estado, formaba dentro del plan del vicepresidente del Gobierno D. Rodrigo Rato para aportar dinero al Estado dentro de un proceso de liberalización. Aunque el Gobierno mantendrá la célebre ‘acción de oro’ con veto para impedir que tome el control algún accionista no deseado. Repsol era la privatización más grande después de Telefónica.

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El principal objetivo de D. Rodolfo Martín Villa al asumir la presidencia de Endesa era lograr culminar el proceso de privatización de la compañía eléctrica y, a su vez, fortalecer la alianza con el Banco Central Hispano, frente a la plataforma que podría crearse en torno a Iberdrola, Repsol y Gas Natural.

Repsol había nacido de la mano del Gobierno del PSOE en 1987 como nueva sociedad aglutinadora de todas las participaciones en petróleo, química, gas butano y propspección y exploración del Estado. El Gobierno del PSOE (con D. Carlos Solchaga como ministro de Economía) designó a D. Óscar Fanjul como presidente.

Rato D. Rodrigo Rato, ministro de Economía, fue quien designó al Sr. Cortina.

En 1996 la petrolera estaba en un proceso de privatización. El ministro de Economía, D. Rodrigo Rato, que apoyaba aquella privatización, pactó con los que serían los principales accionistas de la nueva compañía petrolera, la caja de ahorros La Caixa y el banco BBV que el nuevo presidente fuera D. Alfonso Cortina.

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Cronología de creación y privatización de Repsol: 

Fecha Operación y entrada de accionistas privados Capital estatal aproximado
Noviembre de 1986 El Instituto Nacional de Hidrocarburos (INH) constituye Repsol, S. A., agrupando activos petroleros públicos. 100 %
1987-1988 Bajo la presidencia de Óscar Fanjul, se prepara la salida a Bolsa y la incorporación de inversores privados. 100 %
8 de febrero de 1989 Entrada del BBV. El INH, Repsol y el Banco Bilbao Vizcaya acuerdan intercambiar acciones de Repsol por la participación del banco en Petronor. El BBV se convierte en accionista estratégico, inicialmente con una participación del orden del 2 %, posteriormente ampliada. —
Abril-mayo de 1989 Primera OPV. Repsol coloca acciones entre inversores privados y comienza a cotizar en Bolsa el 11 de mayo. Cerca del 69 %
Finales de 1989-enero de 1990 Entrada de Pemex. Se acuerda intercambiar acciones de Repsol por participaciones de la petrolera mexicana en Petronor. Pemex adquiere inicialmente alrededor del 2,9 % de Repsol. Cerca del 66 %
1990-marzo de 1992 Pemex amplía su participación mediante sucesivas operaciones hasta alcanzar aproximadamente el 5 %. En descenso
1992 Nuevas operaciones de colocación institucional y conversión de bonos del INH en acciones. Cerca del 54 %
Marzo de 1993 Segunda gran OPV, que permite al Estado perder la mayoría accionarial. Cerca del 40,5 %
Junio de 1994 Nuevo canje de bonos del INH por acciones de Repsol. Cerca del 40,4 %
1995 Tercera gran OPV, de aproximadamente el 19,5 %. La participación estatal pasa a la SEPI, creada ese año. El BBV y Pemex figuran entre los principales accionistas privados. Cerca del 21 %
15 de enero de 1996 El Gobierno socialista aprueba el Real Decreto 3/1996, que establece para Repsol el régimen especial de autorización administrativa conocido como acción de oro. Cerca del 21 %
Febrero de 1996 Nueva colocación bursátil del 11 %, todavía bajo el Gobierno de Felipe González. 10 %
9-10 de abril de 1996 Entrada de La Caixa. La entidad presidida por Josep Vilarasau adquiere aproximadamente el 3 % de Repsol, mediante una inversión de unos 40.800 millones de pesetas, con la intención de formar un núcleo estable de accionistas junto al BBV y el Estado. 10 %
9-10 de mayo de 1996 La Caixa compra otro 2 %, elevando su participación al 5 %, similar a las del BBV y Pemex en aquel momento. 10 %
6 de junio de 1996 Alfonso Cortina es nombrado consejero para asumir la presidencia de Repsol. En la misma reunión es nombrado consejero Miguel Ángel Rodríguez Bajón, secretario de Estado de Comunicación, como representante de la Administración. 10 %
7 de junio de 1996 Alfonso Cortina toma posesión de la presidencia, sustituyendo a Óscar Fanjul, designado presidente de honor. 10 %
23 de julio de 1996 Reorganización del consejo de administración, con mayor representación de los accionistas privados BBV, La Caixa y Pemex. Se confirma la presencia de Miguel Ángel Rodríguez entre los representantes de la SEPI. También entra Antonio Brufau, vinculado a La Caixa. 10 %
28 de junio de 1996-1997 El Gobierno del PP impulsa su programa general de privatizaciones y prepara la venta de las acciones restantes de Repsol. 10 %
7 de marzo de 1997 El Consejo de Ministros autoriza la venta del último paquete público. 10 %
Abril de 1997 Última OPV. La SEPI vende el 10 % restante y abandona el accionariado. Repsol queda completamente privatizada en términos de propiedad.

El Análisis

¿Quién será ahora el dueño de Repsol?

JF Lamata

La privatización definitiva de Repsol plantea una pregunta que va mucho más allá de la venta de las últimas acciones públicas: ¿quién será el verdadero dueño de la principal compañía petrolera española? Desde el punto de vista jurídico, la respuesta parece sencilla: sus propietarios serán los accionistas que han adquirido sus títulos en Bolsa, entre ellos cientos de miles de pequeños inversores y grandes entidades financieras como el Banco Bilbao Vizcaya, La Caixa y la mexicana Pemex. Pero la dispersión del capital no significa necesariamente una dispersión equivalente del poder. Las entidades financieras que concentran participaciones significativas, especialmente el BBV presidido por Emilio Ybarra y La Caixa de Josep Vilarasau, pueden adquirir una influencia determinante sobre la composición del consejo de administración y las grandes decisiones empresariales. La búsqueda de un núcleo estable de accionistas, iniciada ya bajo el Gobierno socialista, muestra que la desaparición del Estado como propietario no implica que Repsol quede al margen de las relaciones entre el poder económico y el político. El nombramiento de Alfonso Cortina en junio de 1996, después de las gestiones del Gobierno de José María Aznar con los principales accionistas, refuerza las dudas sobre el alcance de la despolitización prometida.

Para el Partido Popular, la venta de las empresas públicas representa una forma de modernizar la economía, mejorar la eficiencia y someter a sus gestores a la disciplina del mercado; para la oposición, existe el riesgo de que el Gobierno sustituya el control público directo por una red de presidentes y consejos afines a La Moncloa, designados antes de que desaparezca la participación estatal y posteriormente protegidos por el entendimiento con los grandes accionistas privados. Esa acusación no demuestra por sí sola que Cortina actúe como delegado del PP ni que sus decisiones respondan a instrucciones políticas, pero sí identifica una contradicción que merece ser examinada: una cosa es privatizar el capital y otra muy distinta garantizar la independencia de quienes administran la empresa. La permanencia temporal de la llamada acción de oro añade otra singularidad, pues el Estado renuncia a sus acciones, pero conserva determinadas facultades para intervenir en operaciones estratégicas. Repsol será una compañía privada, aunque sus principales accionistas, sus relaciones con los gobiernos y su importancia para la política energética española harán que la cuestión de quién ejerce realmente el poder sobre ella siga abierta. La prueba de su independencia no estará en la ceremonia de privatización, sino en comprobar si sus administradores pueden adoptar decisiones contrarias a los intereses del Gobierno que facilitó su nombramiento.

JF