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Vivendi es socio en España del Grupo PRISA al poseer el 20% de Sogecable (CANAL PLUS, CANAL SATÉLITE DIGITAL)

Nace el Grupo Vivendi de Jean-Marie Messier que, a partir de la fusión de Canal Plus Francia y los Universal Estudios busca competir por el liderazgo mediático del planeta

HECHOS

El 20.06.2000 se hizo público el acuerdo entre Vivendi, Canal Plus Francia y Seagram para la fusión entre las empresas.

La compañía Vivendi de Jean-Marie Messier absorbe Canal Plus Francia (Jena Lescure) y la canadiense Seagram (Edgar Bronfman Jr.) con el objetivo de crear un grupo multimedia equiparable a AOL Time Warner de Steve Case. El grupo controlará los estudios Universal de Estados Unidos. Vivendi controla en España el 20% de acciones de Sogecable (propiedad de Canal Plus Francia).

Aunque el acuerdo se ha presentado como un pacto a tres (Vivendi, Canal Plus Francia y Seagram). En realidad es un acuerdo de integración, las empresas de Seagram se integrarán en Vivendi. No en balde Canal Plus Francia era ya, en la práctica, una filial de Vivendi bajo la batuta de Pierre Lescure.

La célebre productora de cine Universal Estudio, propietaria de la productora de películas en Estados Unidos y de parques temáticos era hasta ahora propiedad de la compañía canadiense Seagram, que ahora se integrará en el grupo Vivendi.

21 Junio 2000

Vivendi-Seagram, otro gigante rodeado de dudas

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

Una vez más, los gigantes de los contenidos (música, televisión, películas) y de los medios de transmisión (Internet, teléfonos móviles) se acercan, se unen, se concentran. Esta vez, la francesa Vivendi -antaño empresa de aprovisionamiento de agua, hoy propietaria de Canal Plus y muy activa en el desarrollo co- mercial de Internet- ha anunciado la compra de la canadiense Seagram, propietaria de los estudios Universal en Hollywood y de la discográfica Polygram, para formar Vivendi Universal, segundo grupo mundial multimedia tras otro que está en vías de -lenta y compleja- formación, AOL-Time Warner. Las grandes sinergias de Canal Plus y sus portales de Internet con el catálogo de películas de la Universal y videoclips de Polygram saltan de inmediato a la palestra, y está claro que Jean-Marie Messier, el patrón de Vivendi, cuenta con esas sinergias para convertir pronto su macrogrupo en una máquina de ganar dinero. Pero, ¿por qué reciben entonces los mercados con tanto escepticismo la operación? Los reparos surgen por doquier: en EEUU dicen que Vivendi paga demasiado por Seagram, que asume una gran deuda (pero ésta debería ser pronto enjugada con la venta de la afamada división de alcoholes y vinos a la británica Allied Domecq), que en Europa el negocio de Internet no está desarrollado y que Canal Plus tiene «fama de gastarse demasiado para ganar muy poco», según Los Angeles Times. En Europa, en cambio, se teme que los beneficios de Vivendi se diluyan frente a actividades en pérdidas de Seagram. Y, sobre todo, se insiste: la idea de atar empresarialmente los contenidos de Internet creando una única sociedad, en vez de firmar acuerdos con múltiples proveedores, es algo sobrepasado por la realidad de un medio muy libre. Ya veremos…

15 Enero 2002

Excepción francesa

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

El presidente de Vivendi-Universal, Jean-Marie Messier, ha destapado la botella del genio. Al declarar ‘muerta’ la llamada ‘excepción cultural’ francesa, es decir, la defensa de la cultura francófona desde las instituciones públicas, con ayudas y medidas proteccionistas, ha provocado un vendaval político. Paradójicamente, la polémica se ha desatado después de un año 2001 excepcionalmente bueno para el cine francés en Francia -en cuyo mercado interior ha disfrutado de una cuota superior al 40%, con más espectadores que nunca- y fuera de sus fronteras nacionales; y cuando Vivendi se ha convertido en una potencia cultural en EE UU, tras adquirir Universal y recientemente la parte de entretenimiento de USA Network. En periodo preelectoral, los políticos, desde Chirac al Gobierno de Jospin, se han lanzado al ruedo en defensa de la excepción francesa, aunque no es seguro que ésta sea una de las prioridades de los ciudadanos.

Los bienes culturales, sin duda, deben considerarse como una categoría distinta a otros y recibir un tratamiento específico. Hay, además, pocas dudas de que Francia tiene problemas para difundir su cultura y su lengua. En la Unión Europea, el francés ha ido perdiendo terreno, cediendo al inglés su carácter de lingua franca en las instituciones, por distintas razones, pero sobre todo como efecto indirecto de la ampliación a los países nórdicos, donde el inglés es una segunda lengua casi natural. Pero el temor de los excepcionalistas es que Vivendi, propietaria de Canal+ en Francia -que ha sido uno de los promotores del cine francés, aunque en opinión de Messier no debe convertirse en una especie de Ministerio de Cultura paralelo-, se americanice tras absorber a las citadas empresas de EE UU. En el fondo, lo que se está revisando es la influencia de Francia en el mundo. Probablemente los nuevos tiempos requieren nuevas formulaciones y aspiraciones para preservar lo que Messier dice defender: la diversidad cultural.

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