7 mayo 2002

Se daba porp seguro que la Lista Pim Fortyn (LPF), hasta ahora extraparlamentaria, iba a obtener un buen resultado en las inminentes elecciones

El líder anti-islámico de Holanda, Pim Fortuyn, es asesinado a tiros en plena campaña electoral conmocionando al país

Hechos

El 6.05.2002 fue asesinado Pim Fortuyn.

Lecturas

EL ASESINO

 Vokert Van der Graaf, que fue detenido y encarceladoo, veía las posturas anti-islámicas de Fortuyn como ‘de extrema derecha’ y una amenaza para los sectores más vulnerables y desfavorecidos de la sociedad.

07 Mayo 2002

De la xenofobia... ¿al asesinato político?

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

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Pim Fortuyn, candidato a las elecciones legislativas del próximo día 15 en Holanda, fue asesinado ayer a balazos en Hilversum.Su nuevo partido, la Lista Pim Fortuyn, aparecía como segunda o tercera fuerza nacional en los sondeos, con un 15% de los votos y unos 25 escaños sobre 150. A golpe de proclamas anti-inmigración, Fortuyn causó ya en marzo una gran sensación ganando un tercio de los escaños del consejo municipal de Rotterdam. Este ex profesor de sociología y ex comentarista periodístico, homosexual confeso, se había convertido en la peculiar versión holandesa de un Jörg Haider o de un Jean-Marie Le Pen. Aunque la comparación establecida no es muy exacta: Fortuyn era otra opción de la extrema derecha, un intelectual muy preparado, que comparte con sus colegas europeos planteamientos ultranacionalistas y contra la inmigración, pero sin el menor recurso a la violencia. A la espera de más detalles sobre el crimen, no es posible pasar por alto el hecho de que haya sucedido al día siguiente de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas, en las que Le Pen ha caído derrotado.Una respuesta criminal a los incendiarios llamamientos racistas de estos lejanos herederos del nazismo de confirmarse que el crimen de Hilversum puede categorizarse así introduciría un nuevo elemento temible en la ecuación de una Europa temerosa y acosada por la demagogia: el de la violencia vengadora, que sólo puede engendrar más violencia. Según la rapidísima respuesta policial, el responsable del crimen fue detenido ayer mismo y sería un holandés de raza blanca. Es tan importante, hoy, esclarecer este crimen como empezar a corregir sus causas profundas para evitar una escalada de imprevisibles consecuencias.

11 Mayo 2002

Un juego peligroso

José María Marco

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Le propongo al lector un juego peligroso. Vamos a olvidarnos por un momento de nombres, condiciones históricas y prejuicios políticos y sentimentales, y vamos a hablar del programa de un partido de un país europeo abstrayéndonos de su circunstancia.

Llamemos X a este partido. Y veamos qué es lo que X nos propone.Podemos clasificar su programa en cuatro grandes apartados. El primero atañe a la Unión Europea. El partido X sabe todas las ventajas de la Unión en cuanto a convivencia, estabilidad y prosperidad.Pero también desconfía de la construcción europea tal como se ha venido haciendo en los últimos años. No quiere una Europa federal, es decir, no quiere una estructura política que sustituya a las naciones europeas ya existentes. No es que rechace las ventajas del mercado único y la conveniencia de algunas políticas comunes, pero afirma que los estados nacionales no deben ser desmantelados. Además, quiere buscar fórmulas que permitan una mayor cercanía de los ciudadanos a las instituciones europeas.

En segundo lugar, el partido X ha tomado nota de cuáles son las economías que más riqueza han creado. Propone, en consecuencia, una reducción del gasto público: menos subsidios, menos políticas de reparto, menos funcionarios. Eso permitirá una rebaja sustancial de impuestos y un mayor dinamismo de los individuos y de la sociedad civil. (Se puede adelantar que en el país del partido X, la presión fiscal alcanza el 41,2% del Producto Interior Bruto).

El partido X ha detectado la preocupación de los ciudadanos en otro campo, el de la seguridad. En este tercer apartado, propone medidas concretas para reducir la sensación de indefensión, los delitos y la violencia. Afirma que como la Unión Europea no tiene medios para asegurar el control de las fronteras exteriores, las naciones tendrán que recuperar algún control sobre las suyas propias. Además, propone una menor tolerancia con respecto a las drogas duras, tal como viene ocurriendo en países como Suecia o Estados Unidos.

Un cuarto apartado, finalmente, está referido a las políticas de inmigración. El partido X cree haber detectado un cierto grado de saturación entre los ciudadanos. Propone el establecimiento de cuotas estrictas de inmigración. Rechaza la tradicional generosidad con que su nación ha venido acogiendo a refugiados políticos de otros países. Y, habiendo constatado que muchos inmigrantes no se han integrado en su país, el partido X subraya que es necesario centrar la acción del Gobierno en las políticas de integración.

El partido X no rehuye plantear un tema muy conflictivo sobre el que el resto de las formaciones políticas suele pasar de puntillas.Se trata de las posibles incompatibilidades de costumbres, actitudes o creencias de los inmigrantes con la constitución del país que los acoge. El partido X afirma que en caso de conflicto, más previsible en los inmigrantes de cultura islámica, prevalecerán los valores de libertad, tolerancia y respecto a la dignidad humana que caracterizan la cultura de su país y, en general, las diversas culturas europeas. En otras palabras, el partido X propone restricciones para quienes no respetan la libertad.Tan lejos llega en esto que incluso quiere reformar la Constitución de su país. En uno de sus artículos, esta Constitución prohibe cualquier discriminación. El partido X alega que este artículo es un obstáculo para la protección de la libertad.

El programa del partido X es, como no podía ser menos, discutible.En algunos puntos, como el de la derogación del artículo antidiscriminación de la Constitución o la restauración de los controles de fronteras nacionales, resulta muy polémico. Pero, en líneas generales, se basa en un diagnóstico certero de los problemas a los que se enfrentan los países europeos.

La disciplina presupuestaria y la seguridad ciudadana preocupan hoy por hoy a todos con independencia de las ideologías e incluso de las tradicionales discrepancias, tan firmes en Europa, entre la izquierda y la derecha. Ningún partido que aspire hoy a gobernar un país europeo puede despreciar el tema de la seguridad ni el de la fiscalidad. Todo el mundo concede ya que la primera función de un Estado es garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Y todos sabemos también que la voracidad fiscal tiene un límite más allá del cual empobrece a la sociedad que la sufre.

En cuanto a la inmigración, también es general el consenso sobre la necesidad de algún mecanismo restrictivo que permita controlar la entrada de extranjeros. Los países democráticos siempre abordan este asunto con reticencia porque el establecimiento de cuotas contradice la aspiración universalista en que se basa la racionalidad democrática. Al final, acaban prevaleciendo actitudes de prudencia y de sentido común.

Mucho más novedosa es la insistencia en la integración, un asunto que los países europeos han preferido aparcar. Las políticas vigentes hasta ahora combinan varias líneas de actuación. A los inmigrantes, se les permite disfrutar de todos los beneficios del Estado del Bienestar, en particular de la sanidad y de la educación. En nombre de la tolerancia ante la diversidad cultural, se respetan las peculiaridades de los grupos, lo que favorece la aparición de guetos. Finalmente, se les bloquea cualquier acceso a los puestos de representación o de status político.Las elites políticas y representativas europeas siguen siendo hoy uniformemente blancas cuando Europa dejó de serlo hace tiempo.Europa está como Estados Unidos en los años 60.

El mensaje que se les envía a los inmigrantes consiste en una mezcla de derechos, restricciones sociales y tabúes racistas.Es tan contradictorio, tan explosivo, que permite prever un aumento de los conflictos raciales y, si las cosas siguen como hasta aquí, el éxito de las políticas de exclusión. En este punto interviene la propuesta del partido X sobre la Unión Europea. El partido X insiste en que los estados nacionales democráticos, como los de Europa, son la mejor garantía para la vida civilizada. Las instituciones nacionales siguen ofreciendo formas de integración y de lealtad a la democracia liberal que por ahora nada puede sustituir. Menos que nada aparatos burocráticos tan abstractos e impersonales como los de la Unión Europea.

Los españoles no valoramos mucho este punto. Nuestra Historia reciente y los complejos que arrastramos desde hace más de un siglo nos impulsan a formas muy tibias de patriotismo. Pero la presencia de inmigrantes empieza a cambiar las cosas. Ahora vamos comprendiendo lo que sienten otros pueblos sin tanto pudor como nosotros a la hora de expresar su orgullo nacional. Lo que hemos ido construyendo los españoles, como otras naciones europeas, hace posible una vida próspera y en libertad. Es algo muy valioso.Hay razones de sobra para defenderlo y sentirse preocupados por su destino.

Es hora de decir que el partido X, cuyo programa ha servido para esta discusión, es el partido holandés de Pim Fortuyn. Está considerado de extrema derecha y su líder fue asesinado hace unos días, al parecer por un fanático de los muchos que están saliendo del movimiento antiglobalización. ¿Comprende ahora el lector por qué el juego al que se ha prestado leyendo este artículo es peligroso? Un último detalle. Fortuyn no escondía que era homosexual. Pues bien, ni siquiera los grupos gays, tan reivindicativos en otras ocasiones, han protestado por la marea de comentarios homófobos, tan racistas como intolerantes, que esta tragedia ha suscitado.Son tiempos para andarse con cuidado.

07 Mayo 2002

Asesinato en Holanda

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

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La política holandesa ha dejado de ser el embalse de tranquilidad y paraíso de la gobernación por consenso que ha valido a los Países Bajos convertirse en paradigma de estabilidad durante los últimos veinte años. El asesinato a tiros del dirigente populista Pim Fortuyn, sean cuales fueren las motivaciones del crimen, establece un definitivo antes y después para el modelo holandés. La conmoción ha sido tal en el pequeño país centroeuropeo, que los líderes políticos han decidido suspender la campaña para las decisivas elecciones legislativas del próximo día 15.

El asesinato de Fortuyn, que, según investigaciones iniciales, había recibido amenazas telefónicas recientes, tiene tanta mayor relevancia cuanto que los sondeos de opinión daban a su partido xenófobo y transgresor, la Lista Fortuyn, hasta un 15% en la intención de voto; un auténtico choque para un país cuya política de pactos ha funcionado como un cronómetro, repartiendo la gobernación entre los tres partidos canónicos del siglo XX: los laboristas, a la izquierda; los liberales, a la derecha, y los cristianodemócratas, en el centro. En un escenario donde estas formaciones rara vez superan el 25% del voto, el porcentaje atribuido a Fortuyn podría haberle erigido en árbitro del Gobierno o en líder de la oposición.

La corta carrera política de Fortuyn, cuyo movimiento xenófobo obtuvo en marzo un éxito espectacular en las elecciones locales de Rotterdam, se basaba en atacar la tolerante política inmigratoria de sucesivos Gobiernos y criticar la insuficiencia de los servicios públicos, apelaciones ambas que, junto con sus críticas al islam, habían llegado a muchos votantes.

Pese a su gran tradición de hospitalidad, Holanda, con el 10% de población inmigrante y hasta el 30% en ciudades como Amsterdam o Rotterdam, no ha acabado de asumir sin traumas su condición de crisol multicultural. La irrupción estelar de este ex profesor de sociología de inclinacionaes marxistas y homosexual declarado puede explicarse por la crudeza con la que operaba sobre la chata realidad política del país. En la sombra permanecerán para siempre sus posibilidades reales de modelar el escenario político holandés, aunque el 15 de mayo sabremos si la Lista Fortuyn ha resistido la trágica muerte de su fundador.