12 junio 1974

Derrotó a sir Stanley Rous en la segunda votación

El millonario de Brasil, Joao Havelange, se convierte en nuevo presidente de la FIFA el organismo mundial encargado de organizar los mundiales de fútbol y comerciarlos

Hechos

Fue noticia el 12 de junio de 1974.

Lecturas

Havelange es ahora el principal directivo de fútbol mundial junto al italiano Artemio Franchi, presidente de la UEFA.

ÉXITO DE MAO ZEDONG, TAMBIÉN EN EL FÚTBOL

La sesión en la que fue elegido Havelange nuevo presidente de la FIFA fue también un triunfo para la República Popular China del dictador Mao Zedong, dado que en la sesión se expulsó a Taiwán como representante de China y como legítimos representantes de China se reconoció a los representantes de Mao.

Havelange será presidente de la FIFA hasta 1998. 

 

El Análisis

Havelange y la FIFA, cuando el fútbol se convirtió en geopolítica

JF Lamata

En junio de 1974, el brasileño João Havelange fue elegido presidente de la FIFA, derrotando en votación al británico Sir Stanley Rous, que había dirigido el organismo desde 1961. No era una simple elección administrativa: aquel relevo marcaba el inicio de una nueva etapa en la historia del fútbol mundial, en la que la FIFA dejaría de ser un club europeo, casi aristocrático, para convertirse en una maquinaria global de poder, dinero e influencia política. Havelange, abogado y miembro del Comité Olímpico Internacional, supo explotar su imagen de dirigente joven y dinámico, con ambiciones planetarias, frente a la figura paternal y conservadora de Rous, identificado con el viejo orden del fútbol europeo.

La victoria de Havelange fue posible gracias a una alianza que supo tejer con países de África, Asia y América Latina, a los que prometió mayor protagonismo en los Mundiales y más inversiones en infraestructuras deportivas. Frente al monopolio europeo, ofreció cuotas de poder a las nuevas naciones independientes, y lo hizo en un contexto en que la FIFA ya era un organismo con enorme poder económico y simbólico, pues controlar el fútbol significaba tener en sus manos el espectáculo deportivo más seguido del planeta. Europa y Sudamérica eran la cuna del fútbol, pero el futuro estaba en un mapa más amplio, donde Havelange supo leer las ansias de representación política que desbordaban los estadios.

La sesión electoral de 1974, celebrada en Frankfurt, tuvo además un fuerte componente geopolítico: la FIFA, siguiendo el precedente de Naciones Unidas, decidió expulsar a Taiwán como representante de China y reconocer en su lugar a la República Popular China de Mao Zedong como la verdadera voz del gigante asiático. Fue una victoria diplomática para Pekín, en un momento en que buscaba consolidar su estatus internacional tras su ingreso en la ONU en 1971. Que la FIFA, un organismo deportivo, asumiera también esa lógica de reconocimiento político, revelaba hasta qué punto el fútbol era ya un espacio de poder más allá de lo deportivo.

Con la elección de Havelange comenzaba una era en la que la FIFA se transformaría en una auténtica multinacional del deporte, manejando cifras astronómicas de dinero, abriendo las puertas al patrocinio privado y al maridaje con las grandes cadenas de televisión. Aquella votación de 1974 fue mucho más que el triunfo de un dirigente sudamericano: fue el inicio del fútbol como industria global, del deporte convertido en un campo de batalla diplomático y económico, y del reinado de un hombre que marcaría, para bien y para mal, la evolución del balompié durante las dos décadas siguientes.

JF Lamata