20 octubre 2025
El ministro Óscar Puente se burla del corresponsal de ABC en EEUU, David Alendete y el periódico denuncia un ataque a la libertad de expresión
Hechos
Los días 20 y 21 de octubre de 2025 el ABC denunció ‘señalamiento’ del Gobierno a su corresponsal D. David Alandete.
Lecturas
Periodistas de EL PAÍS arremeten contra Alandete en X y este replica.
Post en X de Luz Sánchez Mellado (18-10-2025) – «Madre mía, el show autobombástico del corresponsal-martir-héroe nacional. Que malas son las ínfulas Batarias.
Post en X de Diego A. Manrique (19-10-2025) – «Mi historia favorita con DAVID ALANDETE ocurre en la Redacción de El País, cuando era su director adjunto. Se me acerca y me cuenta que sigue diariamente mi programa en Radio 3. Para entonces, claro, El Ambigú ya llevaba años fuera de antena».
Post en X de David Alandete [respondiendo a Manrique](19-10-2025) – Yo a usted no le conozco de nada ni sé quién es. Debe de estar confundido, o me ha tomado por alguien que le presta más atención de la que merece
Post en X de Raúl Román (19-10-2025) – Deberías conocerlo, David. Uno de los periodistas y/o críticos musicales más importantes del país y de El País. Entiendo que cuando eras director adjunto no leías una página de las sección de cultura o el suplemento de fin de semana. No parece muy sensato.
Post en X de David Alandete [respondiendo a Román] (19-10-2025) Disculpe: tiene razón, pero sólo en parte. Mi prioridad en aquella etapa fue contener a un conocido crítico —no este— que llegaba completamente intoxicado los fines de semana y generaba verdadero miedo entre compañeras, ante la pasividad de sus jefes y colegas. Caño fijó una política de tolerancia cero ante comportamientos que antes se miraban hacia otro lado. Fue un trabajo duro y constante.
Post en X de David Alandete [respondiendo a Luz Sánchez Mellado] (20-10-2025) – «Uff, era esta mujer la más servil con los jefes, sin disimulo, y además se postraba ante el que más mandaba para salvar el cuello, mientras descalificaba a compañeros por la espalda para abrirse hueco a costa de otros. Sus crónicas eran, a mi juicio, infames: puro exhibicionismo, llenas de referencias a sí misma y a su vida, de una ligereza y una frivolidad enormes, que no pedían edición sino reescritura total. Normal que ahora esté escocida. Esta mujer, a la que yo tenía en un agradable olvido, es objetivo muy, muy fácil, créame, creo que ella debería haber preferido no tirarme de la lengua. Afortunadamente conservo copia de mensajes y correos de hace años».
Post en X de Miguel González (20-10-2025) – Alandete, que llegó a director adjunto de El País por su mérito y capacidad, no por ser amigo de quien era, pese a que la mayoría de los periodistas votamos contra su nombramiento, cree que todos los demás éramos serviles, escaladores, arribistas. Ni una palabra + Luz S. Mellado.
Post en X de David Alandete [Respondiendo a Miguel González] (20-10-2025) – Cuando te conocí, arrastrándote detrás de Moratinos, yo ya había pasado por un atentado en Kabul, había estado en Guantánamo y había pisado cadáveres en una masacre en Egipto. Para entonces ya me habían contratado como jefe de delegación en América, con el respaldo de varios subdirectores y el reconocimiento constante de Berna y Jan. Caño lo frenó y me mandaron a Madrid, donde tuve que soportar tus maniobras, tus crónicas interesadas y la frivolidad de Luz, cuyo único empeño era asegurarse una columna en El Semanal a costa de otros. Dos perfiles menores en una redacción que, por lo demás, sabía lo que era un oficio serio, nada que ver con tu forma torcida de entenderlo. Y te lo repito: olvídame y déjame en paz. Ocúpate de lo tuyo. Aquí los que vais detrás de mi, sin que yo os nombre, sois siempre los mismos.
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Post en X de Miguel González (21-10-2025) – ABC nos señala hoy (con foto a mi compañero Luz Sánchez Mellado y a mi Como soy adulto no me quejaré de mi «linchamiento mediático» Solo reivindico el derecho de Alandete a preguntar lo que quiera y el mío a criticar preguntas que (puedo equivocarme) no buscan obtener información.
20 Octubre 2025
Ataque al periodismo
En una democracia sana, los periodistas no deberían ser señalados por hacer preguntas. Sin embargo, eso es exactamente lo que ha sucedido con David Alandete, corresponsal de ABC en Washington, blanco de una insólita campaña de desprestigio orquestada desde ámbitos gubernamentales y alimentada por sus adláteres mediáticos. La ministra de Defensa, Margarita Robles, fue la primera en abrir fuego, sugiriendo que las críticas del presidente Donald Trump sobre el compromiso de España con el gasto en defensa dentro de la OTAN obedecen a las preguntas «permanentes» de los periodistas españoles en Washington. El mensaje era inequívoco. La independencia informativa, al parecer, debe supeditarse a la conveniencia del Gobierno. La ministra omitió mencionar que el origen de los comentarios fue el innecesario anuncio de Pedro Sánchez, a la salida de la cumbre de la OTAN, de que su Gobierno no se atendrá al 5 por ciento del PIB que Trump exige para 2035.
A esta insinuación de Robles se sumó con entusiasmo el ministro Óscar Puente, que ha dedicado varios mensajes en las redes sociales y los medios públicos a cuestionar la integridad de David Alandete, acusándolo de ser «un terminal político» y hacer «una y otra vez la misma pregunta». Esas preguntas, conviene recordarlo, se han limitado a dos sobre España en nueve intervenciones del periodista ante Trump. Más aún, Alandete ha dejado claro que Trump menciona a España incluso cuando se le pregunta sobre otros asuntos. Como dijo recientemente Alandete: «¿De qué voy a preguntar si no? ¿De Burundi? ¿De Nebraska?». Que el Gobierno español haya optado por culpar al periodista en lugar de afrontar su clamorosa ausencia de interlocución con Washington revela una peligrosa confusión entre crítica y censura.
El caso ha desatado una ola de solidaridad hacia el corresponsal de ABC dentro y fuera de la profesión. Voces de diferentes medios han expresado su preocupación por este señalamiento. Las consecuencias de este tipo de ataques no son menores. Supone un intento de coacción sobre el ejercicio libre del periodismo. Cuando un gobierno reprende a un corresponsal por hacer preguntas incómodas, el mensaje que lanza es que solo se tolera el periodismo sumiso. Si además ese mismo gobierno apenas concede preguntas a la prensa en sus comparecencias –a diferencia del propio Trump, que sí responde a los medios–, la incoherencia roza lo grotesco.
Lo que ha hecho nuestro compañero es cumplir con su deber profesional: preguntar, informar y contextualizar. No se puede achacar al periodista el contenido de las respuestas que recibe: eso es matar al mensajero. España atraviesa un momento delicado en su relación con Estados Unidos y la debilidad de nuestros contactos con la nueva Administración queda una y otra vez de manifiesto. El problema no es que los periodistas tengan acceso al Despacho Oval de Trump, sino que nuestra Embajada en Washington no tenga a quién llamar. El verdadero periodismo no se somete, ni siquiera ante el poder más ruidoso. Resulta tristemente necesario recordar un papel fundamental del periodismo: ser dique de contención ante la arbitrariedad de los que gobiernan, ejercer no como su emisario, sino como intermediario de los ciudadanos. El hostigamiento desde el poder a una prensa no complaciente es un síntoma preocupante de degeneración de la democracia. Hoy, más que nunca, Alandete encarna esa función necesaria del periodismo libre.
20 Octubre 2025
Alandete, un profesional
La indignidad de los ministros Óscar Puente y Margarita Robles no es nuevo, qué va. Maticemos: sí es nuevo el señalamiento de periodistas en democracia desde que la Constitución de 1978 protege el derecho a la información de la ciudadanía. También es habitual fuera de España; en Rusia, China o Venezuela. Y era normal en España durante la dictadura franquista. Entonces existía un estricto sistema de consignas para garantizar que los medios de comunicación informasen conforme a los intereses gubernamentales, bajo riesgo de amonestaciones, castigos y pérdida del trabajo. La glosa y el entusiasmo hacia la autoridad eran obligatorios. Todo el que se apartaba de las directrices de la Dirección General de Prensa era marginado como mal periodista y mal español. O sea, justo lo que acaban de hacer Puente y Robles. Con una salvedad: antes la prensa libre estaba prohibida y ahora afloran voluntarios dispuestos a lapidar a un profesional como David Alandete al grito de «vivan las cadenas».
21 Octubre 2025
El Gobierno de Sánchez señala a ABC por informar
El corresponsal de ABC en Washington, David Alandete, era víctima esta semana de una inusual campaña de señalamiento y desprestigio emprendida por el Gobierno. La primera en cuestionar el trabajo de los periodistas españoles en EE.UU., en alusión a Alandete, era Margarita Robles, el 16 de octubre. Tras ser preguntada por los medios sobre su encuentro en Bruselas con su homólogo estadounidense, Pete Hegseth, con el que reconocía no haber tratado las advertencias del presidente Trump a nuestro país por su aportación a la OTAN, apuntaba Robles que lo llamativo no era eso, sino que la prensa española «permanentemente» haga la misma pregunta: «Le pregunta siempre qué piensa de la posición de España. Pregunta que lleva implícita una respuesta también. De todo lo que tiene que hacer el presidente Trump, la prensa española siempre le pregunta lo mismo».
Dos días después, el ministro de Transportes enlazaba en sus redes sociales un vídeo de la rueda de prensa ofrecida por Trump. El presidente de EE.UU., en respuesta a Alandete, acusaba a España de no haber sido leal con la OTAN y de ser la única que se negó a subir al 5% del PIB el gasto en defensa. «Creo que España debería ser reprendida por eso. Me parece muy mal que lo hayan hecho», decía. Óscar Puente escribía: «Otro patriota del ABC con acreditación para preguntar en la Casa Blanca, que la utiliza para preguntarle todos los días a Trump por los supuestos incumplimientos de España con la OTAN. Quieren tanto a su país…». Y este lunes, en RTVE, sostenía que «este señor, como muchos otros bajo la apariencia de periodistas, son terminales políticas de determinados intereses. Este señor se va a la Casa Blanca y (…) todos los días hace la misma pregunta porque parece que lo que tiene es interés en que el señor Trump tome represalias con relación a España (…)».
«Ya en las Cortes de Cádiz de 1810 encontramos la cita más antigua sobre libertad de prensa», señala Ramón Orza, profesor de Derecho Constitucional. «Y se lee que una de sus funciones es ser freno de la arbitrariedad de los que gobiernan. Esa es, y era, la utilidad de publicar los pensamientos y las ideas políticas, además de ilustrar a la nación y ser el único camino que lleva al conocimiento de la verdadera opinión pública. Precisamente por eso, la tensión entre poder y prensa libre siempre va a estar presente. Lo novedoso hoy es que, en una democracia, la forma que tenga el poder de tratar de controlar la libertad de prensa, sea el ataque sin rebozo por parte del Gobierno». «Que los políticos hagan de contrapoder del contrapoder», remarca Guichot al respecto, «es un empobrecimiento del respectivo papel de los políticos, que deben responder de sus acciones y dar respuestas, y de los periodistas, que actúan como intermediario de los ciudadanos para pedir rendición de cuentas. Se inscribe en una línea de degeneración democrática muy preocupante».
Varios periodistas se unen a la ofensiva de Moncloa
Algunos periodistas se sumaban al linchamiento mediático promovido por Óscar Puente, contra el que Alandete no descarta emprender medidas legales. Miguel González (‘El País’) acusaba al corresponsal de ABC en la red social X de provocar amenazas a España («es tranquilizador saber que no es Trump quien está obsesionado con dañar a España, sino Alandete», aseguraba). Luz Sánchez-Mellado, también de ‘El País’, usaba X para acusar a Alandete de montar un «show autobombástico» y le tildaba de «corresponsal-mártir-héroe nacional»).
En amparo de Alandete, la Asociación de la Prensa de Madrid hizo público su rechazo ante los ataques de Puente, a quien recuerda que «aunque él, como cualquier ciudadano, puede manifestar libremente sus opiniones, es también su obligación respetar el derecho de los periodistas a la libertad de expresión y, por supuesto, a formular las preguntas que consideren pueden ser de interés para sus lectores u oyentes». Por su parte, la Federación de Asociaciones de Prensa de España (FAPE) comunicó ayer a ABC que no tenía previsto pronunciarse sobre este ataque a la libertad de expresión.