15 abril 1958

Desde 1939 la revista había sido dirigida por el falangista Ignacio Agustí

El nombramiento de Néstor Luján como director de la revista DESTINO marca el inicio de una nueva etapa liberal en la publicación

Hechos

El 15 de abril de 1958 se hizo público el nombramiento por la Dirección General de la Prensa de D. Néstor Luján como director de la revista DESTINO.

Lecturas

La revista DESTINO había sido fundada en 1939. 

Por petición de la empresa editora Publicaciones y Revistas S. A. de José Vergés Matas, Ignacio Agustí Peypoch es reemplazado como director de la revista catalana Destino por Néstor Luján Fernández el 15 de abril que inicia una etapa liberal y aperturista que será seña de identidad de esa publicación.

En 1957 las relaciones entre Sr. Verger, editor de la revista catalana DESTINO y D. Ignasi Agustí, el director de la msima se habían deteriorado y finalmente se separaron. El Sr. Vergés propuso como director a la Dirección General de Prensa, que capitaneaba D. Juan Aparicio, al periodista Néstor Luján, joven y brillante profesional que se había formado en DESTINO y escribía columnas para EL NOTICIERO UNIVERSAL. Finalmente, en 1958, el Sr. Luján pasó a ser director.

D. Ignacio Agustí había sido la imagen visible de DESTINO desde 1939.

Con el Sr. Luján como director, lentamente, DESTINO fue pasando a ser portavoz de catalanes opositores a la dictadura franquista en la sociedad catalana desde posiciones liberales. De la mano del Sr. Luján entrarían nuevos colaboradores como D. Manuel Jiménez de Parga con una sección combativa, ‘Noticias con acento’, D. Francesc de Carreras, D. Eliseo Bayo (militante del ilegal Partido Comunista), Dña. Carmen Alcayde o D. Lluís Permanyer.

Un artículo crítico del Sr. Luján contra el rector de la Universidad en medio de las crisis que rodeaban la creación del ilegal Sindicat Democrátic d´Estudiants supuso un primer expediente del Gobierno contra la revista DESTINO.

Néstor Luján será cesado como director de la revista DESTINO en 1968. 

El Análisis

REFERENTE DEL APERTURISMO MEDIÁTICO EN CATALUNYA

JF Lamata
El 15 de abril de 1958, la revista Destino, un pilar cultural de la Cataluña franquista, experimentó un cambio trascendental con el reemplazo de Ignacio Agustí Peypoch por Néstor Luján Fernández como director, por decisión de Publicaciones y Revistas S.A., liderada por José Vergés Matas. Fundada en 1937 en Burgos como un semanario falangista dirigido a lectores catalanes, Destino se trasladó a Barcelona en 1939 bajo la dirección de Agustí, quien, con firmas como Josep Pla y Juan Ramón Masoliver, la convirtió en un refugio para la burguesía catalana, combinando literatura y un catalanismo moderado dentro de los límites del régimen. La llegada de Luján, un periodista e intelectual conocido por su erudición y su enfoque liberal, marca el inicio de una etapa aperturista que transformará a Destino en un espacio de debate cultural y político, desafiando sutilmente las restricciones del franquismo y consolidando su influencia en la sociedad catalana durante la década de 1960.
Bajo Néstor Luján, Destino se convierte en un faro de modernidad en una Cataluña aún asfixiada por la censura y la represión de la lengua catalana. Luján, gastrónomo, historiador y cronista, aporta un estilo elegante y cosmopolita, ampliando la cobertura de la revista hacia temas internacionales, arte y cultura popular, mientras mantiene firmas estelares como Josep Pla, Jaume Vicens Vives, Miguel Delibes y Ana María Matute. Su enfoque liberal, aunque contenido para sortear la censura, fomenta un catalanismo cultural que resuena con una burguesía y una intelectualidad que buscan recuperar la identidad catalana sin enfrentarse directamente al régimen. Artículos como los de Vicens Vives, que renuevan la historiografía catalana, o las crónicas de Pla, que retratan la vida cotidiana con agudeza, convierten a Destino en un vehículo de resistencia cultural pasiva. La revista, copropiedad de Vergés y el conde de Godó (dueño de La Vanguardia), alcanza una tirada de 50.000 ejemplares en los 60, consolidándose como un punto de encuentro para una élite que anhela modernización en una España que, tras el Plan de Estabilización de 1959, comienza a abrirse al mundo.
Durante la década siguiente, Destino jugará un papel crucial en la sociedad catalana al convertirse en un espacio donde se gestan ideas de apertura democrática y se revitaliza el catalanismo cultural. Aunque limitada por la censura—que llevó, por ejemplo, a la detención de Santiago Nadal en 1944—, la revista logra introducir debates sobre la identidad catalana, la modernización económica y la integración europea, influyendo en una generación de intelectuales y profesionales que allanarán el camino para la Transición. La dirección de Luján, que se extenderá hasta 1975, coincide con un período de creciente activismo cultural en Cataluña, desde la fundación de Òmnium Cultural hasta el resurgimiento de la edición en catalán. En este abril de 1958, el nombramiento de Luján no es solo un cambio de dirección; es el comienzo de una etapa en la que Destino se convierte en un símbolo de la resistencia cultural catalana, navegando las tensiones del franquismo para preparar a una sociedad que, en silencio, empieza a soñar con la libertad.
JF Lamata