9 febrero 1993
Las críticas están dirigidas a los programas 'Primera Hora' de Antonio Herrero y 'SúperGarcía' de José María García
El portavoz y secretario de la Conferencia Episcopal, García Gasco, reconoce que hay malestar con los programas de la COPE
Hechos
- El 9.02.1993 se hicieron públicas unas declaraciones del Portavoz y Secretario de la Conferencia Episcopal Española, sobre programas de la Cadena de Ondas Populares de España (COPE), de la que la Iglesia era su principal accionista.
Lecturas
El 9.02.1993 se hicieron públicas unas declaraciones del Portavoz y Secretario de la Conferencia Episcopal Española, D. Agustín García-Gasco Vicente (arzobispo de Valencia) sobre programas de la Cadena de Ondas Populares de España (COPE), de la que la Iglesia era su principal accionista. En opinión del obispo había programas de la COPE que no seguían el ideario cristiano de la cadena y se comportaban como si sus programas fueran espacios arrendados. Unas declaraciones que sólo podían afectar a tres programas: ‘Primera Hora’ de Antonio Herrero Lima, ‘Super García’ de José María García Pérez y ‘Directamente Encarna’ de Encarna Sánchez Jiménez, aunque lo más probable es que la crítica fuera, especialmente por los dos primeros.
Las declaraciones del secretario general de la Conferencia Episcopal contra los programas estrella de la COPE fue difundido por el diario LAS PROVINCIAS y también por la Cadena SER, la principal competidora de la Cadena COPE.
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‘HORA 25’ (CADENA SER) AIREA LAS CRÍTICAS DE GARCÍA GASCO:
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¿LOS PROGRAMAS DE ANTONIO HERRERO Y JOSÉ MARÍA GARCÍA, ESPACIOS SUBARRENDADOS?
El portavoz de la Conferencia Episcopal argumentó que había programas de la COPE que actuaban como espacios subarrendados. Sin citarles, era una clara referencia a ‘Primera Hora’ y ‘SúperGarcía’.
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El Análisis
La Conferencia Episcopal no es una empresa, pero a efectos mediáticos lo es, dado que es la sociedad propietaria de la mayoría de acciones de la Cadena COPE, y como PRISA lo era de la Cadena SER, o la ONCE lo era de Onda Cero. Todo lo que decía García-Gasco era verdad, la COPE ya había tenido ese problema en 1990 cuando Álvaro García Lomas llegó a la presidencia de COPE con la idea de recordar a las estrellas que no podían hacer lo que les daba la gana en en las cadena de emisoras de Radio Popular y, aquel laburo al final costó la pérdida de Luis del Olmo, que casi destruye a la emisora y, a la larga, la propia muerte de García Lomas.
Los nuevos directivos de COPE parecían dispuestos ahora a tener manga ancha con sus nuevas estrellas con García a la cabeza para que algo así no vuelva a ocurrir, y era lógico que algunos obispos se mosquearan y era lógico que alguno de ellos lo expresara. Pero lo que es una imprudencia es hacerlo en público y no a nivel interno. Era el equivalente a que un consejero de PRISA despotricara en público de la SER o que un directivo de la ONCE lo hiciera de Onda Cero. La consecuencia inevitable era que la competencia se hiciera eco. Y eso fue, precísamente, lo que pasó.
El obispo podrá decir que él no es un empresario, ni miembro de consejo de administración. Pero el lujo de decir «no soy empresario» es algo que los obispos dejaron de poder permitirse desde que montaron la COPE. Y si te metes a empresario, tienes que aceptar sus reglas.
J. F. Lamata