23 septiembre 1972

Con el apoyo de Ponce Enrile, Fidel Ramos o Eduardo Cojuangco, encarcela a los principales opositores como Benigno Aguino

El presidente de Filipinas, Fernidand Marcos da un auto-golpe de Estado para establecer una dictadura

Hechos

El 23.09.1972 el presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos, declaró la Ley Marcial.

Lecturas

Ferdinand Marcos había ganado las elecciones de 1969. Su mandato, teóricamente acababa en 1973 y ya no podía presentarse a reelección.

PROTAGONISTAS DEL AUTO-GOLPE

Ponce_Enrile_1  El ministro de Defensa, Juan Ponce Enrile, apoyó el auto-golpe de Estado de Marcos e incluso se encargó de justificarlo asegurando que había sido víctima de un supuesto atentado de los comunistas. En la reunión en la que se acordó la ley marcial con Marcos, este le regaló un rolex de oro.

Fidel_Ramos_1  El responsable del ejército, Fidel Ramos, fue otro de los participantes en el auto-golpe. También recibió un rolex de oro en la reunión.

Eduardo_Conjuangco  Eduardo Cojuangco ‘Danding’, fue el principal civil implicado en el auto-golpe de Estado. Empresario y millonario, también estuvo en la reunión de los rolex de oro.

IMELDA MARCOS, ‘NÚMERO 2’ DEL RÉGIMEN

LosMarcosImelda  Tras la Ley Marcial, el presidente Marcos suprimió el cargo de ‘vicepresidente’ que ocupaba Fernando López. Con aquella medida de acuerdo con el protocolo la segunda autoridad del Estado sería la primera dama. Es decir Imelda Marcos, esposa del presidente.

OPOSITORES ENCARCELADOS

Benigno_Aquino_Ninoy  Benigno Aquino, líder del Partido Liberal y principal dirigente de la oposición al Gobierno de Ferdinand Marcos es uno de los encarcelados ante la ley marcial.

Diciembre de 1972 la primera dama, Imelda Marcos, sería víctima de un atentado. 

El Análisis

Marcos manda a la democracia de vacaciones… indefinidas

JF Lamata

El 23 de septiembre de 1972 quedará en la historia filipina como el día en que la democracia guardó sus papeles, cerró la puerta y se fue sin dejar fecha de regreso. Ferdinand Marcos, con la excusa de un supuesto intento de atentado comunista contra su ministro de Defensa, Juan Ponce Enrile —episodio que huele a teatro de barrio—, decretó la ley marcial y, de un plumazo, barrió partidos, libertades y hasta la figura del vicepresidente. Fernando López, que ocupaba el cargo, ha sido apartado con la delicadeza de quien quita un adorno de la estantería: sin ruido y sin vuelta atrás.

No le faltaron ayudantes en esta maniobra de magia política: Enrile como guionista del falso atentado, Fidel Ramos como eficiente ejecutor, Fabián Ver como guardián de hierro y el civil Eduardo Cojuangco aportando su toque de “todo queda en familia”. El nuevo organigrama ya no necesita vicepresidentes; total, para eso está Imelda Marcos, ahora número dos de facto, cuya sonrisa y colección de vestidos parecen tan indispensables para el régimen como los tanques en la calle.

En la lista de “no invitados” al nuevo orden aparece Benigno Aquino, líder del Partido Liberal y uno de los muchos opositores que han cambiado el Congreso por una celda. Así, bajo el disfraz de salvador de la patria, Marcos se ha proclamado dueño del escenario, de los guiones y de las entradas. Filipinas entra en una nueva era en la que las urnas se guardan en el trastero y el único voto que cuenta es el que sale del palacio de Malacañán.

J. F. Lamata