11 junio 1996
Frade se mantiene como accionista de la cadena nacional ANTENA 3 TV con el 5% de las acciones
El productor José Frade pone en marcha el CANAL 7 como televisión local en Madrid con José Miguel Azpiroz como director de programas

Hechos
El 12.06.1996 comenzó sus emisiones el CANAL 7 TELEVISIÓN en Madrid utilizando los equipos y programación de Canal 47.
Lecturas
El 25 de junio de 1996 inició sus emisiones regulares Canal 7 Televisión, una nueva cadena local madrileña promovida por el productor cinematográfico y televisivo José Ángel Frade Almohalla, que continuaba siendo accionista de Antena 3 Televisión, con aproximadamente un 5 % de su capital. El nacimiento de Canal 7 respondía a un fenómeno cada vez más extendido en el panorama audiovisual español: mientras la creación de cadenas privadas de ámbito nacional estaba restringida a las concesiones administrativas otorgadas por el Gobierno —que desde 1989 habían limitado el mercado a Antena 3, Telecinco y Canal Plus—, las televisiones locales encontraban una vía alternativa para acceder a las ondas. La Ley 41/1995, de Televisión Local por Ondas Terrestres, había intentado regular este sector, pero su aplicación efectiva seguía pendiente de un desarrollo técnico y administrativo que permitiera ordenar las frecuencias y conceder las correspondientes licencias. En consecuencia, numerosas emisoras operaban en una situación de precariedad jurídica, toleradas en la práctica por las autoridades pese a carecer de concesiones definitivas. Este vacío había favorecido la proliferación de pequeños canales municipales, comunitarios y privados, pero también despertaba el interés de empresarios que veían en la televisión local una oportunidad de negocio sin necesidad de competir por una licencia nacional. En Madrid existían experiencias como Tele K, surgida en Vallecas en 1992, Canal 33 Madrid o Telemadroño, mientras que en Cataluña destacaba la televisión municipal Barcelona Televisió (BTV) y en el País Vasco funcionaba desde 1992 TeleBilbao, integrada en el entorno empresarial del Grupo Nervión. Ejemplo de cómo las emisoras locales podían convertirse en plataformas para proyectos audiovisuales de mayor envergadura. En este contexto, Frade aspiraba a demostrar que una televisión limitada inicialmente a Madrid podía ofrecer una programación generalista capaz de competir por la atención del público con las grandes cadenas.
Canal 7 había comenzado sus emisiones de prueba el 7 de junio, aprovechando las instalaciones y frecuencias de la antigua Canal 47, y anunció una inversión de 1.500 millones de pesetas y la participación de más de 150 profesionales. Para dirigir su programación, Frade contrató a José Miguel Azpiroz, antiguo responsable de programación de Telecinco, mientras que el realizador José María Quero asumió la dirección general. La cadena pretendía emitir desde las nueve de la mañana hasta las dos de la madrugada, combinando información madrileña, concursos, programas de entretenimiento, cine, series extranjeras y telenovelas. La periodista Patricia Betancort se encargó de los informativos, con dos ediciones diarias a las 13.30 y las 20.00 horas, complementadas por el magacín Madrid 100×100, dedicado a sucesos, cultura, economía, ocio y actualidad social de la capital. Entre los principales fichajes figuraban Mayra Gómez Kemp, que regresaba a la televisión con El ritmo de la vida, un programa diario sobre salud; la modelo Eugenia Santana, presentadora de Siete de corazones, dedicado a la crónica social, la moda, la belleza y los consultorios sentimentales; y el transformista Psicosis González, responsable de La noche canalla, espacio sobre la vida nocturna madrileña. La oferta se completaba con reposiciones de series como Starsky y Hutch y Los ángeles de Charlie, películas y producciones latinoamericanas. Durante sus primeros años, Canal 7 ampliaría su catálogo de rostros conocidos con profesionales como Jesús María Amilibia, Julián Lago, Leticia Sabater, Loreto Valverde y Agustín Bravo, quien presentaría una nueva versión del concurso El precio justo entre 1996 y 1997. La emisora también desarrollaría espacios de entretenimiento y testimonios, como Mentiras peligrosas, además de programas musicales, deportivos y de actualidad. Frade pretendía aprovechar su experiencia como productor y distribuidor para nutrir la parrilla con contenidos propios y adquiridos, utilizando una estructura empresarial mucho más reducida que la de las televisiones nacionales. La apuesta suponía una novedad: una televisión local concebida no como un simple servicio de información municipal, sino como una pequeña cadena comercial generalista, con presentadores populares, concursos y programas de producción propia, capaz de disputar audiencia y publicidad a las grandes televisiones en el mercado madrileño.


08 Junio 1996
Comienza a emitir «Canal 7», una TV local, que ha invertido ya 1.500 millones
A partir de hoy comienza a emitir en pruebas «Canal 7», una nueva empresa de TV que ofrecerá sus programas en emisión abierta y sin coste alguno para el espectacdor.
«Canal 7» ha procedido a una renovación de los equipos y una mejora de la programación del antiguo canal 47 que ya emitía programas.
El nuevo proyecto, que comienza a funcionar hoy, ha precisado de una inversión de 1.500 millones de pesetas y generará 153 puestos de trabajo directos y 320 indirectos.
El director de Canal 7 es José Miguel Azpiroz, que fue anteriormente director de programación de Tele 5. La cadena ha firmado un contrato con figuras de la televisión y el espectáculo «para conducir sus programas estrella».
Canal 7 es un proyecto de televisión comercial, orientado a todos los públicos y basado, fundamentalmente, en una oferta de entretenimiento. Junto con la clásica oferta de series televisivas y cine, la cadena emitirá concursos, programas sobre los jóvenes, la mujer y actualidad de Madrid.
Tras un periodo de pruebas, «Canal 7» comenzará a amitir de forma oficial a finales de junio de 9 de la mañana a 1 de la madrugada. Para ver esta emisora es preciso sintonizar el canal 35 (y el 23 en pruebas) de UHF o el 47 en el Sur de Madrid. En el teléfono 902 23 88 33 aclaran las dudas sobre las emisiones.
El Análisis
La creación de Canal 7 encierra una paradoja empresarial considerable: José Frade, uno de los accionistas significativos de Antena 3 Televisión, decide poner en marcha una cadena que competirá con la propia Antena 3 por los espectadores y la publicidad de Madrid. Durante los últimos años, Frade había mantenido una estrecha relación con Antonio Asensio Pizarro, principal responsable del grupo propietario de la cadena privada, y había conseguido colocar en su programación varias de sus producciones, como Canguros, Hermanos de leche o Tres hijos para mí solo, series que le permitieron consolidar su posición como proveedor de contenidos televisivos. En alguna de ellas llegó a participar la hija del propio Asensio, lo que reflejaba la proximidad que había existido entre ambos empresarios. Sin embargo, aquella relación parece haberse enfriado, y Frade comienza a buscar nuevas oportunidades de negocio al margen de la cadena en la que participa.
Su apuesta por Canal 7 puede interpretarse como un intento de ganar autonomía empresarial, pero también como una manera de aprovechar las relaciones políticas y mediáticas que ha cultivado durante años. El productor mantiene contactos con sectores próximos al Partido Popular, recién llegado al Gobierno de España, y con figuras relevantes de la prensa conservadora, entre ellas Luis María Ansón, director de ABC. Tales relaciones pueden resultar útiles para impulsar una televisión que nace en un sector todavía pendiente de regulación y que aspira a consolidarse comercialmente. Al mismo tiempo, Frade no renuncia a su actividad como productor y distribuidor audiovisual, para la que la nueva RTVE presidida por Mónica Ridruejo, nombrada por el Gobierno de José María Aznar, constituye un mercado de enorme interés. La cuestión es si Canal 7 representa únicamente la iniciativa de un empresario que desea diversificar sus negocios o si anticipa una nueva etapa de competencia entre grupos mediáticos estrechamente vinculados a las luchas de influencia política. En cualquier caso, su aparición demuestra que las restricciones legales para crear nuevas cadenas nacionales no han impedido que los productores busquen otros caminos para convertirse también en propietarios de medios. Frade, que hasta ahora había vendido programas y películas a quienes controlaban las pantallas, pretende disponer de una pantalla propia. El experimento será especialmente interesante porque permitirá comprobar si una televisión local puede convertirse en un negocio viable sin depender exclusivamente de las concesiones gubernamentales, aunque tampoco pueda sustraerse por completo a las relaciones entre el poder político y los empresarios de la comunicación.
JF
