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La polémica de la última semana de campaña era si Néstor Kirchner asistiría o no al programa de Tinelli, emitido en el canal Trece, propiedad del Grupo Clarín, grupo mediático en guerra con el Gobierno

Derrota oficialista en las legislativas argentinas dominadas por la influencia del programa ‘Gran Cuñado’ (Showmatch) de Tinelli

HECHOS

  • Elecciones Legislativas 28.06.2009:
  • Unión – Pro (Francisco de Narváez) –  2.504.252 votos (34,58%).
  • Frente para la Victoria (Nestor Kirchner) – 2.325.076 votos (32,11%)

El 28 de junio se celebraron elecciones legislativas en Argentina en que el partido político de la actual presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, cuya lista encabeza el marido de la presidenta y expresidente Néstor Kirchner fue derrotado por las candidaturas de la oposición. Las elecciones se vieron condicionadas en grandes medidas por el programa de televisión ‘Showmatch’ y su sección especial de ‘Gran Cuñado’, programa realizado por Néstor Kirchner., convertido en uno de los hombres más poderosos del país. Todas las figuras políticas de Argentina son parodiadas e imitadas en el espacio de Tinelli que se emite en el canal Trece, propiedad del Grupo Clarín, cuyo periódico está ferozmente enfrentado con el Gobierno Kirchner, pese a ello el propio Néstor Kirchner aceptó intervenir en el programa, aunque sólo por teléfono.

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D. Mauricio Macri – uno de los principales líderes opositores (Unión Pro) – acudió al programa ‘Gran Cuñado’ y aceptó cantar con su imitador. el rating llegó a 29.6 a las 23:00

 

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El 22.06.2009 el líder del oficialismo (Frente para la Victoria), D. Néstor Kirchner aceptó participar en ‘Gran Cuñado’ entrando por teléfono.

NÉSTOR KIRCHNER: «¿QUÉ TE PASA, CLARÍN?»

que_te_pasa_clarin Durante toda la campaña electoral, D. Néstor Kirchner criticó constantemente a la hostilidad del diario Clarín contra el oficialismo. Asegurando que sesgaba informaciones. Acuñó el lema «¿Qué te pasa, Clarín?»  en sus mítines.

20 Mayo 2009

Presidenta Kirchner, fuera de 'la casa'

Soledad Gallego Díaz

Una parodia de 'Gran Hermano' dispara las alarmas de los políticos argentinos

¡La presidenta está nominada! ¡La presidenta se salva y se queda otra semana en la casa! A seis semanas de las importantes elecciones legislativas del 28 de junio, en las que se juega el poder de los Kirchner, un programa de humor político está batiendo los récords de audiencia en Argentina: seis millones de telespectadores se enganchan los lunes y martes a Gran Cuñado, una parodia francamente divertida de Gran Hermano en el que los habitantes de la casa son los imitadores de los principales políticos del país, desde la presidenta, Cristina Fernández, hasta su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, sus aliados políticos y sus oponentes. Los jefes de campaña de los candidatos no ocultan que están más preocupados por este programa de televisión que por los resultados de los primeros sondeos electorales.

Las entrevistas y los debates políticos tienen una gran tradición en los diferentes canales de las televisiones argentinas. Pese a ello, nunca se ha producido un debate conjunto entre los candidatos a las elecciones presidenciales ni entre los jefes políticos de los distintos partidos en las elecciones legislativas. En esta ocasión, la oposición ha exigido a Néstor Kirchner, presidente del Partido Justicialista y primer candidato en la lista de la provincia de Buenos Aires, que acepte un debate televisado con los otros números uno de esa misma circunscripción. Néstor Kirchner, que, al igual que la presidenta, nunca ha participado en debates cara a cara, se mantiene en silencio y sus asesores afirman que la única forma de arrastrarle a un debate sería que los sondeos sobre su candidatura fueran realmente pesimistas. Kirchner es uno de los 19 personajes del Gran Cuñado. Le acompañan en la casa su amigo Daniel Scioli, gobernador de Buenos Aires; su enemigo, el vicepresidente Julio Cobos; sindicalistas como Hugo Moyano, y varios miembros del Gobierno, que son representados por actores «disfrazados», muy buenos imitadores. El director del programa es el showman más famoso de Argentina, Marcelo Tinelli, considerado como uno de los personajes mediáticos más poderosos del país. Tinelli lanzó una primera versión política de Gran Cuñado en 2001, pero entonces el personaje central era el ex presidente Fernando de la Rúa, objeto permanente de burla y chanza.

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El hecho de que el programa haya renacido ahora, en plena euforia electoral, ha disparado las alarmas de todo el mundo y los jefes de campaña analizan, segundo a segundo, lo que ocurre en Gran Cuñado y la imagen, ganadora o perdedora, que transmiten sus patrocinados. El primero en protestar ha sido el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, pero no por su propio imitador, sino porque le parece muy mal que la presidenta de la República sea objeto de broma. El personaje de Cristina Fernández, el último que entró en la casa, tiene unos cambios de estado de ánimo que dejan a todo el mundo descolocado. Su marido, por el contrario, aparece como un personaje pillo, más bien simpático que autoritario. El más perjudicado, probablemente, sea el vicepresidente Julio Cobos, incapaz de tomar decisiones.

Prácticamente todos los políticos parodiados han reaccionado con sentido del humor, aunque quizás lo hagan más por miedo al poder de Tinelli y de sus guionistas que por auténtica capacidad de reírse de sí mismos. La mayor duda es saber cuántas semanas va a durar el programa y quiénes van a ir siendo expulsados por el voto de los telespectadores.

22 Junio 2009

Tinelli: "Respeto a la presidenta, pero me río con su doble"

Soledad Gallego Díaz

PRODUCTORA AIRES DEL SUR. BUENOS AIRES
- Típica picada marplatense: pulpo a la gallega, mejillones pelados a la provenzal, rabas, calamarettis fritos, cornalitos fritos y escabechados, empanaditas de atún, papitas a la provenzal, queso cortado salamín, aceitunas, maníes salados, cazuelita de porotos pallares, berenjenas en escabeche, jamón crudo, albóndigas en salsa de tomate, rectangulitos de tostados, pizzetas, pan.

Marcelo Tinelli sale del enorme plató en el que se desarrolla su programa Showmatch y busca una salita en la que podamos hablar. Hoy ha conseguido que venga Daniel Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires, para reunirse, en directo, con el muñecote que le representa en Gran Cuñado, una parodia de Gran Hermano, con los políticos más famosos del país, que arrasa en Argentina.

Pido agua y me ofrecen ¡Vega Sicilia! Tinelli bebe poco, pero, por lo que se ve, selecto. Dicen que tiene en casa una bodega con las mejores botellas de Ribera del Duero, porque es un fanático del vino español (su abuelo materno, de Pamplona, le enseñó a conocer los caldos). Comer, come todavía menos. «Me acuerdo mucho de la picada que hacía en un bar de Mar de Plata donde me llevaba mi madre de niño, en vacaciones».

Tinelli compatibiliza su trabajo como showman y presentador de su principal programa (20 años en antena en diferentes canales) con sus obligaciones como empresario del espectáculo. Ahora está metido de lleno en una polémica, porque Gran Cuñado se emite en plena campaña electoral y muchos políticos están más preocupados por la imagen que puedan dar en el programa que por su propia oferta electoral. «Es verdad que ahora hay mucha gente que sólo se informa a través de programas de entretenimiento. Pero es que los políticos son muy aburridos».

Si todo sale bien, los argentinos van a votar en estas elecciones dos veces: una, el día 28, para elegir diputados y senadores, y otra, una semana después, para saber quién ha ganado el Gran Cuñado. Mientras tanto, tres días por semana llamarán al programa para eliminar personajes de dos en dos. «Hay que darse prisa porque la presidenta adelantó las elecciones y me hizo polvo los planes», explica.

Al showman más famoso de Argentina no le ponen nervioso las críticas sobre interferencias en la campaña. «Yo hago un programa de humor. No me planteo ayudar ni perjudicar, sino hacer reír. La gente le toma cariño a unos personajes más que a otros, y les votan para que se queden o se marchen. A mí, lo único que me preocupa es que el programa quede divertido».

A Tinelli se le ha acusado de destruir la carrera política de un presidente anterior, Fernando de la Rúa, que en 2001 quedó ridiculizado en Gran Cuñado. «¿Pero qué se puede hacer si en 10 minutos lo confundió todo: mi nombre, el de mi mujer, dónde estaba la puerta…?». Ahora hay algunos enfadados porque entre los muñecotes haya uno de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. «Dicen que no respeto la investidura presidencial. Claro que respeto a la presidenta… Y me río con su doble. Ojalá acepte venir al programa el último día».

Uno tras otro, prácticamente todos los candidatos caricaturizados han ido aceptando acudir al programa para enfrentarse a sus dobles. No queda otra que someterse a las reglas del espectáculo. El principal oponente de Kirchner, Francisco de Narváez superó muy bien la prueba. «Es muy simpático», reconoce Tinelli. Ahora espera que vaya Kirchner.

30 Junio 2009

Fracasan los Kirchner

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

Los argentinos humillan a la pareja gobernante quitando la mayoría parlamentaria al oficialismo

La humillación sufrida por los Kirchner, la presidenta argentina y su marido y antecesor, en las elecciones adelantadas de mitad de legislatura supone un cambio político y anticipa incertidumbres en la tercera economía latinoamericana. La pareja gobernante había hecho de los comicios del domingo un referéndum sobre su gestión de la crisis y su crispado manejo de los asuntos públicos, que los argentinos han zanjado quitando al oficialismo peronista la mayoría en la Cámara baja y el Senado. Para el ex presidente Néstor Kirchner, que anoche renunció a la presidencia del peronismo, el varapalo ha sido monumental en Buenos Aires, el bastión de los votos que le catapultaron al poder en 2003. Allí, Francisco de Narváez, un millonario nacido en Colombia, que encabeza una facción rival, le ha sacado dos puntos y medio, a pesar de las advertencias apocalípticas del hasta ayer jefe peronista, en una campaña ventajista y sin ideas.

La presidenta Cristina Fernández adelantó de octubre a junio las elecciones, en las que se ha renovado la mitad de la Cámara baja y un tercio del Senado, esperando evitar un deterioro económico mayor. Los votantes han suspendido no sólo la gestión económica del dúo presidencial, su innecesario y perdido enfrentamiento con los agricultores a cuenta de una subida confiscatoria de los impuestos, la nacionalización del sistema de pensiones o las trabas a la inversión exterior, expresiones todas de un nacionalismo populista y un anquilosado burocratismo que bebe en el peronismo más añejo. El malestar tiene también que ver con la inseguridad ciudadana y un aumento de la inflación, el 15% extraoficialmente, que el Gobierno maquilla sin ningún pudor desde los centros estadísticos oficiales.

A la espera de una crisis de Gobierno, anticipada por la renuncia de Kirchner al liderazgo de su partido, los resultados electorales suponen una bocanada de aire fresco, y no sólo porque alumbran una alternativa a una pareja desgastada, puesto que la popularidad de Fernández, tras año y medio de mandato, dista mucho de cuando fue elegida. Un Congreso no controlado por el oficialismo obligará a la presidenta a una política menos vitriólica, además de revitalizar presumiblemente y hacer más coherente a la oposición argentina, la peronista y el radicalismo. En última instancia, la derrota de los Kirchner abre la carrera en el peronismo a las presidenciales de 2011, donde confluyen todos los ojos.

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