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El Gol de Zidane fue clave para el triunfo

El Real Madrid de Florentino Pérez y Vicente del Bosque gana su Novena Copa de Europa

HECHOS

El 15 de mayo de 2002 el Real Madrid ganó la final de la Copa de Europa de ese año.

16 Mayo 2002

Del Bosque es así

Pedro Pablo San Martín

No le vi hacer una mueca durante el partido. Apenas un gesto de contrariedad. Del Bosque es así. Un hombre sereno, equilibrado, nunca se sabrá si sufre o si disfruta durante un partido. Lo tiene todo en el cabeza milimétricamente planificado. Y deja a los suyos que se expresen en el campo, que hagan lo que saben. No los cohíbe, no los agota con instrucciones y ademanes fuera de lugar. Estudia al rival, analiza a los suyos, valora la voluntad del vestuario y su unidad. No quiere molestar, ordena en silencio y desde su concepto democrático de la vida y del fútbol acepta con absoluta normalidad las aportaciones de sus jugadores de confianza.

Del Bosque hizo ayer dos cosas grandes. La primera, dejar sentado su principio de autoridad sustituyendo a Figo cuando no quedaba duda de que estaba vacío de ideas y de fuerza. Y la segunda, poner en manos de su fiel ayudante Toni Grande la tarea de meterle sangre en el ojo a McManaman. El entrenador no está para esas cuestiones. El técnico se limitó a cumplir con su trabajo, controlando la situación, no perdiendo los nervios y determinando las sustituciones precisas.

Por si todavía el sector ‘antidelbosque’ pensaba en el abandono del entrenador, conviene que espere a otro momento. Del Bosque ha entrado en el selecto club de los 12 entrenadores capaz de repetir dos títulos, tres de ellos del propio club blanco: Villalonga (56 y 57), Carniglia (58 y 59) y Miguel Muñoz (60 y 66). Y es un aval con el que puede encarar la próxima temporada sin complejo alguno, ahora revitalizado con esta Noventa tras las críticas. Y un detalle: sé que el ‘mister’ pensó al final del partido en los que no jugaron. Él es así.

Pedro P. San Martín

16 Mayo 2002

La leyenda continúa…

Elías Israel

Tres Copas de Europa en cinco años. El Real Madrid ha empezado el siglo XXI con fuerza. Su marchamo es el de un equipo de época en el que por mucho que cambien los actores, la leyenda continúa. Hasta el capitán era distinto, pero fue el Madrid de siempre, el que sabe jugar finales, aunque sufriera y mucho en la primera parte y al final. El Leverkusen fue un dignísimo finalista. Todos mis respetos para este equipo alemán que jugó al Fútbol, así con mayúsculas, que no perdió la compostura en ningún momento y que basa su juego en el buen trato al balón. Seguro que no mereció acabar la temporada de vacío. Chapeau, así  en francés, a Zidane. Su golazo fue de antología. Elegir un escenario como la final de la Champions hasta las cámaras de TV de 200 países sólo está al alcance del mejor. Su jerarquía es incuestionable , su gol el que ha soñado cualquier que ame este deporte. Un gol descomunal en una ocasión única.

Mi admiración por Casillas. Es muy difícil demostrat tantas cosas en tna poco tiempo. Tuvo la porción de gloria que reclamaba y sus lágrimas fueron de emoción del madrilismo.

Si Lineker decía que el fútbol era un deporte que jugaban once contra once y que al final ganaban los alemanes, yo digo que la Champions es un torneo que empiezan 64 equipos y que acaba ganando el Real Madrid…

Elias Israel

16 Mayo 2002

Zidane y Beethoven

Tomás Roncero

Bendita la hora que Florentino se puso de acuerdo con Valdano para fichar a O Rei Zidane. Los 13.000 millones que costó el artista marsellés quedaron amortizados desde ese momento bíblico que vivimos anoche en Hampden Park. Roberto Carlos le envió un balón que caía del cielo de Glasgow, Zizou acomodó su cuerpo como un cisne blanco y majestuoso, preparó su elegante fusil y con su mágica bota izquierda improvisó un homenaje a Puskas, que hace 42 años metió cuatro golazos en este mismo escenario de los sueños.

Zidane, como todos los genios, improvisó una obra maestra a la altura de esa Novena Sinfonía de otro que era el número uno en lo suyo. Beethoven no tenía cláusula de recisión, pero cualquier fanático de la música clásica también hubiese dado 13.000 kilos por su fichaje. Beethoven, que era tan alemán como los chicos de Bayern, recibió por parte de Zidane el homenaje que merece una imagen tan impactante a la altura superlativa. No se me quita de la cabeza esa volea. ¡Qué plasticidad, qué belleza! Gol de otro… La elegante Verónica dará a la luz mañana un niño, que lleva la firma del Maestro. Es el bebé de la Novena. Llega bendecido.

En Hampden Park tuvimos otro descubrimiento. El Centenario del club más grande de todos tiempos no se cumplió el 6 de marzo. Fue ayer, día de San Isidro Blanco. Cuando se hizo de noche en Hampden Park creí ver a Gento, Puskas y Di Stéfano corriendo por esta verde pradera con esa camiseta inmaculada que hace 42 años enamoró el corazón de los escoceses. Escucho unas gaitas de fondo. Es magia. Es Zidane. Es Raúl. Es Iker. Es el Madrid. El rey de Europa. Gracias por existir.

16 Mayo 2002

La novena y la revancha de Casillas

Alfredo Relaño

La mejor chulería que le escuché a Ramón Mendoza fue en vísperas de la final que el Barcelona disputó contra el Steaua rumano en Sevilla: “Me gustaría que el Barçá ganara esta Copa de Europa, para que supiera lo importante que es llegar a tener seis”. El Barça no consiguió entonces ganar aquella Copa de Europa, aunque sí conquistaría una unos años después. Mientras, el Real Madrid ha elevado ya su cuenta a nueve, lo que lleva su récord más allá de los mejores sueños de Mendoza. Eso queda ahí, para ejemplo y envidia de todo el fútbol europeo.

Pero dicho esto, y aunque esta copa valga tanto como las ocho anteriores, incluidas las cinco que Gaspart no reconoce, también es cierto que la final de anoche no añadió más gloria a la historia de Madrid que la puramente estadística. Ha ganado una Copa importantísima, en una temporada crucial, y ante rivales dificilísimos. Hay que saludar ese mérito. Lo ha hecho traicionando su estilo. Ya en Múnich jugó cerrado, a esperar. Lo hizo contra el Barça. Y lo mismo anoche ante el Bayer, al que dejó el peso del partido. Puede ser una actitud reconocida inteligente, pero no es heróica.

En el escenario de aquel tan recordado 7-3 de hace 42 años, el Madrid ganó de una manera distinta. Pero ganó. Zidane entró en el santoral con un gol que habrá que enmarcar en oro junto a los mejores de la historia del club. Raúl renovó su condición de talismán de la casa. Roberto Carlos dio los dos goles que le sirven para ganar su tercera Copa. Y Casillas confirmó aquello de que el fútbol siempre ofrece revancha a los que la merecen. El rey de España lo vio desde el palco. EL Madrid siempre está ahí. Pero no basta con ganar: tiene que recuperar su estilo.

Alfredo Relaño.

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