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La prensa deportiva acusa al arbitro de tongo y responsabiliza a la FIFA de estar detrás de un plan para favorecer a Corea como país organizador

Mundial Corea 2002: la España de José Antonio Camacho es eliminada después de que el arbitro les anulara dos goles

HECHOS

El 22.06.2002 La Selección de España fue eliminada del Mundial de Fútbol celebrado en Corea y Japón.

as2002corea   daasco2002 Las portadas del diario AS de D. Alfredo Relaño (Grupo PRISA) y el diario MARCA de D. Elías Israel (Grupo Recoletos) iban en la misma dirección.

Los artículos de opinión coincidían en cargar contra el árbitro Sr. Al-Ghandour que anuló aquellos dos goles y contra la FIFA presidida por D. Joseph Blatter, señalado como ‘la mano negra’ que había maniobrado contra España.

 

LAS LÁGRIMAS DE J. J. SANTOS

Jota_Jota_Santos_A3 El mundial 2002 era el primero que no era propiedad de TVE, sino que sus derechos habían sido comprados por la ANTENA 3 de Telefónica ya pilotada por el Sr. Sáenz de Buruaga que, ante la espantada de D. José María García, escogió al Sr. J. J. Santos como su rostro deportivo. Él hizo la cobertura de aquel mundial de Corea y no pudo evitar verter unas lágrimas ante el trato arbitral contra España.

VILLAR DIMITE  DEL COMITÉ DE DESIGNACIÓN DE ÁRBITROS 

Angel_Maria_Villar_2007 El presidente de la Real Federación Española de Fútbol, D. Ángel María Villar, era Vicepresidente de la FIFA, la UEFA y el Comité de designación de árbitros. Tanto el AS como el MARCA le exigieron que dimitiera ante el escándalo. El Sr. Villar dimitió del Comité de designación de árbitros únicamente. El diario MARCA se conformó y en un editorial le agradeció el gesto, mientras que el AS, en guerra con el Sr. Villar desde hacía casi una década, le siguió exigiendo que lo abandonara todo.

SIN RAÚL

raul_futbol Aunque apenas se criticó la gestión del Sr. Camacho, algunos columnistas como D. Tomás Guasch o D. José Ángel de la Casa dejaron caer su lamento porque el Seleccionador no hubiera llamado al jugador Sr. Rául.

23 Junio 2002

No nos merecíamos esto

Alfredo Relaño

No nos merecíamos esto. Ni como españoles ni como aficionados al fútbol. España ha sido despojada de una legítima clasificación para semifinales. El fútbol está siendo despojado con tenebrosa tenacidad, de la credibilidad de la Copa del Mundo. España marcó dos goles que no valieron, el primero no se sabe por qué, el segundo porque el linier ugandés, de bazo rápido en todos los ataques españoles, marcó un falso fuera de fondo del balón que conducía Joaquín. En todos los mundiales es difícil echar al equipo anfitrión, pero lo de Corea está siendo excesivo.

Italia tenía razón. Panucci tenía razón. Los bienpensados estábamos equivocados. Corea infla sus velas con disciplina táctica y con su inagotable energía, pero también con eso que su portero ha llamado ayudas de Dios, y que no pasa de ser puro, simple y cutre caserismo arbitral. La FIFA ya estaba en la obligación de dar explicaciones antes de esto. Ahora lo está más. También Ángel Villar, vicepresidente de la FIFA y de la UEFA, vicepresidente también del comité de designación de árbitros de esta infamada Copa del Mundo. Basta ya de vivir siempre en el limbo.

Por lo demás, podemos volver con la satisfacción de la tarea bien hecha. Un equipo que llegó entre improvisaciones fue saliendo hacia adelante por voluntad de mejora y por espíritu ganador. En cinco partidos han jugado muchos, casi todos bien, y todos con un verdadero compromiso con el triunfo. España se vuelve porque el rival de los cuartos de final tenía las cartas marcadas. No es bonito decirlo, pero tampoco decente ocultarlo. Queda una semana de Mundial. Quedan equipos interesantes, pero me temo que nos han matado la ilusión, y no sólo porque ya no estemos.

Alfredo Relaño

23 Junio 2002

Iván, yo te entiendo

Tomás Roncero

He dejado que pasen las horas  para que se apague el fuego que me abrasa por dentro, pero la ira desatada que me tiene ensangrentados los ojos tardará en apaciguar el calentón que llevo. Claro que se puede caer en cuartos (es nuestra habitual ‘cota Everest’ en los Mundiales), pero no soy de los que aplaudo al ladrón cuando le sorprendo en mi casa llevándose el vídeo del Buitre en Querétaro y mis camisetas firmadas de Juanito y Zidane. Todavía me pregunto de qué demonios se reía el tal Gandúl (traducción libre de Al-Ghandour) cuando al final de la farse se acercaron Helguera y Juanfran para pedirle explicaciones por el expolio.

España no se ha ido por un error de Cardeñosa o Salinas, o un autogol de Zubi. Nos han echado de forma artera, con la alevosía propia de una dictadura bananera y con una repulsiva diurnidad (es inmoral ver un partido a la hora de los churros, con la legaña pegada y los biorritmos sometidos al trajín de la fiebre del Friday night). Estoy orgulloso de nuestra selección, de ese Morientes al que brilaron un gol de oro que le llevaba hacia el ‘Pichichi World’, de ese Joaquín que es la versión mejorada de Figo, de Puyol colándose en el Camacho racial de los 70, de Raúl comiéndose las uñas en el banquillo… Esta vez volvemos con la cabeza alta y la sensación de que, como siempre, la porquería de los despachos acaba con un sueño. ¡No lloréis! No le demos el gustazo a ese egipcio jeta y miserable. Helguera, yo te entiendo.

Tomás Roncero

23 Junio 2002

Este Mundial es una farsa

José Damián González

Tomemos nota y no olvidemos nunca a tres sujetos perseguibles de oficio, atracadores de tres al cuarto, futbolísticamente hablando, retratados ya en una de las mayores infamias de la historia de los Mundiales: el cerebro del asalto es egipcio y se le busca y captura con el nombre de Gamal Al-Ghandour;  uno de sus asistentes que no valen ni para pasar la escoba por el pasillo es de Uganda, país de enorme tradición futbolera, y responde por Ali Tomusange; y al tercero, natural de Trinidad y Tobago, otro país con solera, cuando vino al mundo sus padres le pusieron Michael Ragoorath. El último trío la-la-la de la banda FIFA cuyo director de orquesta es el suizo Blatter. ¡Que Biba la Banda!

Me cuesta dar imagen de patrioterismo barato tras 26 años de profesión, y ya sé que hay detalles debatibles en la Selección. Pero de igual manera que me pareció correcto Frisk ante Eire y penaltis la torpeza de Juanfran con Damian Duff y la barbaridad de Hierro con la espalda de Quinn a Corea la protege una cadena de asesinos en serie o a sus rivales ‘La maldición de Damien’. Me cae bien Hiddink, valoro su traea y no me caen tan bien las historias racanerías y excusas italianas. Pero, qué demonios, Italia tenía razón. Este Mundial asiático es una farsa, no debería computar. Ya sé que Villar dice que sigue, pero debería dejar sus carguitos (o cargazos, me da igual). Claro que nosotros enviamos allí a López Nieto… A´si que igual tampoco tenemos derecho a quejarnos de nada.

José Damián González

23 Junio 2002

Que no falte Raúl

José Ángel de la Casa

Espero que alguien nos explique un día qué extraño poder ejerce el público en un partido desde la grada contra el visitante. Hay otro poder que también juega a favor del local. Éste es claro y tangible: el árbitro y sus asistentes. El abismo que separa a Corea de los nuestros, nos hace pensar que no existe, pero existe y es grande.

Siempre escuché a Miguel Muñoz que cualquier rival es bueno, excepto enfrentarse a los organizadores. A nosotros nos parecían fáciles los de Hiddink y han acabado con el sueño de la nueva España a base de correr, presionar y marcarnos los cinco penaltis. ¡Qué fatalidad y que mal ha jugado España!

Lo del árbitro fue fuerte, pero España tardó 35 minutos en entrar en el partido, y en muy pocos momentos, salió fútbol de sus botas. Tampoco me gustó que España brindara la paz en la prórroga, como si ganar en los penaltis fuera seguro. En fin, que España terminó donde empezó. Y sin Raúl. Se que es fácil acordarse de los ausentes, pero ya dije hace unos días que esperaba que nunca nos faltase Raúl.

José Angel de la Casa

23 Junio 2002

Todo es mentira

Tomás Guasch

Una farsa. No es nuevo. El país organizador compite con el viento a favor de los arbitrajes. No le quitan y le dan lo que pueden. “Esta vez se nos ha ido la mano”, dice el fifo. “Desde la segunda jornada, en el partido con Estados Unidos”, admite el de KIrch. “Es vergonzoso”, coinciden. Uno apostilla; “No es creíble que Corea esté donde está”. En la semifinal. Es la otra cara de un partido con tres jetas: el árbitro egipcio y sus jueces de línea, de Uganda y Trinidad y Tobago. A España le han anulado dos golpes legales, además de un fuera de juego inexistente que en la prórroga que dejaba sólo a Luis Enrique frente al portero coreano. A Italia la dejaron con diez, la exclusión de Totti clama al cielo todavía. Portugal acabó con nueve, le ayudaron a caer. El sistema entero de los Mundiales está en entredicho. Camacho protesta a su manera: no se presenta a la rueda de prensa de la FIFA. No quiere ser cómplice de esta comedia, que ha dado al traste con las ilusiones de una selección, la española, que veía el camino hasta la final más factible que nunca, no sólo por los rivales a los que se enfrentaba si no por la calidad del fútbol desarrollado.

El engaño. El ambiente está muy cargado. El de la FIFA y el de Kirch se separan. Admiten la evidencia: no se puede dejar a millones de personas con la impresión de que les engañan un partido de cada tres. Esto no es fútbol; es un negocio siniestro, un circo. La mujer barbuda viste de negro y se la mueve según convenga. Influye más un árbitro que un futbolista en un resultado. Todo es mentira. Lo admite la organización, que se confiesa sin percatarse de que justo al lado hay un periodista. La organización, la endeudada FIFA. ¿Por qué no creer en ejuagues en un ambiente enjuagado?

Impotencia. A España le robaron el partido ante los ojos de millones de espectadores en todo el mundo.Pero Xavi, Nadal, Joaquín y Morientes, lo asumieron: ‘No supimos rematarles’. ¿Qué no tenemos un Rivaldo? Tenemos algo mejor, que es Raúl, pero estaba en el banquillo. Arbitraje canallesco y Raúl fuera de combate. Demasiado para España. Resumen post-mach: una ocasión única tirada por la borda. Empezó en Bosnia y terminó en Corea. ¡Que pena!

Tomás Guasch

25 Junio 2002

No tiene remedio

José Ribagorda

Me entristece sobremanera que este Mundial tan pulcro, tan modélicamente organizado por los coreanos y los japoneses, tan amable y floral en las formas y que ha pasado por nuestras pupilas siempre con el trasfondo gentil y dulce de las gráciles sonrisas de los asiáticos, haya estado tan putrefacto por dentro. Las actuaciones arbitrales han ensuciado lo que podría ser una fiesta del fútbol en un escenario que tradicionalmente no figuraba nítidamente en el mapa futbolístico mundial.

No hace falta ser un entendido de fútbol para adivinar que ha habido mucho de amañado, de juego sucio, de falsos y penosos subterfugios que han venido a cargarse esa imagen ruiseña de campeonato feliz. Vi en las calles de Sevilla nuestro triste y prefijado final, vi lágrimas y mucha impotencia entre los aficionados españoles, que pensábamos que esta vez iba a ser la buena, que nos meteríamos en semifinales y podríamos sacar pecho ante Argentina, Inglaterra, Francia, Italia… ante los grandes de siempre…. La parcial, grotesca y penosa del tal ‘Gandul’ y sus deshonestos y malintencionados líneas, me ha recordado a la que los atléticos sufrimos con un individuo creo que denominado Babakan. Era turco el susodicho personaje e hizo lo imposible para que el Celtic de Glagsgow nos eliminara en un inolvidable partido de ida de la Copa de Europa del 74. Aquel turco no lo logró, en aquella ocasión e impuso la justicia. El domingo, desgraciadamente no pasó lo mismo. Cuanto más veo los goles injustamente hurtados a un destino lleno esta vez de certezas, más indignación acumulo. Qué desfachatez, que auténtico descaro, que rabia. Y lo peor de todo, lo más desolador, es que no tiene remedio.

José Ribagorda

25 Junio 2002

El Imperio Hyundai

Juan Manuel Gozalo

Es pura ingeniería. Es el trabajo de mucho tiempo. Son infinidad de visitas, conversaciones, tratos, desgaste e inversión. Nada ha frenado a Chong Moong Yoon, vicepresidente de la FIFA, hijo del fundador de Hyundai y uno de los personajes más poderosos de Corea, cuya marca es buque insignia de un holding empresarial coreano que fabrica y vende desde coches a barcos, grandes almacenes, constructoras… Este es el hombre que dirige, ampara y sustenta este Mundial en Corea, del que se asegura que tiene ambiciones presidenciales y que, paradójico formó parte del grupo de generales de la FIFA que pretendieron en el congreso de Seúl defenestrar a Blatter. Habla poco, únicamente cuando le interesa. Aparece poco, sólo cuando es imprescindible. Dirige en la sombra. Este Mundial, en principio, era para Japón, hasta que Moong vio que Corea, en pleno desarrollo económico, tenía que estar también costara lo que costase. Y, sobre todo, que su selección no hiciera el ridículo. Lo ha logrado. ¿A qué precio?

No podría cuantificarlo. Debe ser astronómico. El adiós de España era un paso más. A cualquier otro le hubiera sucedido lo mismo. Y poco o nada podía hacer Villar. O España bordaba el fútbol y hacía cuatro o cinco goles, o Corea asombraba y ganaba, o la cobardía de unos pusilánimes nos llevaría a la lotería, al cara o cruz. Y en ese juego, perdimos. Pero el escándalo es mayúsculo, mundial y está vivo. El pueblo coreano es ajeno. Villar ha dimitido de la comisión de arbitraje, en la FIFA hay una crisis cuyos resultados se verán pronto. Las estructuras tiemblan y las voces no se pagarán, supongo, el día 1.

J. M. Gozalo

25 Junio 2002

Europa debe reflexionar

Santiago Segurola

Hay dos maneras de observar el Mundial. Una está relacionada con lo que se podría llamar eurocentrismo, mirada que tiende a deplorar este Mundial que coloca en semifinales a Corea y Turquía, dos países sin relación con la vieja aristocracia del fútbol. Es frecuente escuchar comentarios desdeñosos hacia el torneo por el triste destino de Francia, Italia, Inglaterra y España, a los que se podría añadir Argentina, referente esencial del fútbol. Con todo el problema arbitral que se quiera, algún factor añadido tiene que haber para explicar tantas decepciones. Lo cierto es que muchos de estos equipos, incluida Argentina -donde jugaban nueve titulares que militan en clubes europeos-, parecían saturados, al borde del agotamiento, sólo pendientes del talento de sus mejores jugadores. Es el precio que se paga por el abrumador calendario de competiciones: las nacionales, las internacionales y las que organiza la FIFA. Argentina, por ejemplo, tuvo que disputar una Liga de 18 encuentros para clasificarse. España, Inglaterra, Italia y Francia se nutren de jugadores que disputan campeonatos de una intensidad sobrehumana por su grado de dificultad y por el elevadísimo número de equipos que los disputan. Se puede decir que Brasil y Alemania también padecen los mismos problemas. Es cierto, pero ha bastado verles en los dos últimos partidos para comprobar que sus reservas físicas también son muy escasas.

Europa debe reflexionar sobre el peligro de canibalismo que corre su fútbol. Se está devorando a sí mismo en la medida que no dicta medidas saludables para proteger a los jugadores. Todo lo contrario: a cambio de lingotes de oro, el grado de exigencia comienza a ser intolerable. Si se revisa el Mundial, las grandes estrellas del fútbol han pasado desapercibidas o han sido víctimas de lesiones. La lista es numerosa: Figo, Rui Costa, Beckham, Trezeguet, Henry, Totti y Verón han fracasado; Owen, Raúl y Zidane han sufrido lesiones musculares. Es un Mundial con las figuras muy lejos de las prestaciones que se les suponen. Algo debe significar que los jugadores encargados de marcar diferencias no lo consigan. Probablemente porque están exprimidos física y mentalmente.

Otra lectura de este singular torneo, y concretamente de las semifinales que hoy comienzan con el partido Corea-Alemania, es precisamente la mundialización, el carácter decididamente global que toma el fútbol. Cualquiera que sea la mirada eurocentrista, la realidad es que el juego se expande a todos los rincones del planeta. Estados Unidos ha llegado a los cuartos de final con un fútbol razonable; Corea del Sur vive en estado de euforia; Turquía regresa al Mundial medio siglo después y se encuentra de frente a la posibilidad de alcanzar la final. Hay algo de excelente transgresión en todo esto. Si el fútbol significa algo, mejor que lo signifique para todo el mundo, aunque a la vieja Europa le cueste aceptarlo.

23 Junio 2002

Nos echan del Mundial y Villar debería irse de FIFA

Elías Israel

Salió cruz como podía haber salido cara. Pero el arbitraje nos echó del Mundial. Da igual la suerte de los penaltis. Es lamentable caer así, cuando hace cuatro días le pasó lo mismo a Italia. Esto es un escándalo con todas las letras. Villar habló la última hora de ayer con Ulises Sánchez Flor y le dijo que presentará una queja formal. Hasta Blatter reconoce la farsa arbitral. Yo me mantengo en que Villar tiene que dimitir de la FIFA, no vale con una mera protesta. Para más inri, hoy tiene reunión en Tokio de la Comisión Arbitral de la FIFA.

Los arbitrales no son asuntos periféricos en el fútbol como algunos quieren hacer ver.

Cambian el destino de un Mundial. El árbitro y sus jueces de línea nos ponen en la calle, ya inventándose balones que traspasan líneas o faltas e incluso algún fuera de juego. Se repite la historia de Italia. Sólo cambia el autor. No vale la pena hablar ni de la disposición táctica de España cuando el fútbol es tan manejable. España echó de menos a Raúl, que quizá podría haber forzado y juzgado los últimos minutos. Corea no echó de menos a su bendición de Dios: el árbitro. El ingenuo portero coreano, que le sacó el penalti a Joaquín, dijo que los arbitrajes estaban benditos para Corea después de lpartido contra Italia. Ayer un maravilloso programa de la RAI, titulado ‘La farsa del Mundial’ dio algunas pistas sobre los favores a Corea, la importancia de las grandes marcas en este tipo de eventos y el poder del dinero en el fútbol. Ya no se respeta ni el Mundial.

Mi amigo Hiddink, que tanto ha hecho por el fútbol coreano, no debería darnos consejos y sí reconocer que Corea está en semifinales porque a los árbitros de la FIFA les ha venido en gana. En los Mundiales siempre se cuida a los anfitriones. Claro que nadie se imagina algo tan descarado. Este Mundial lo recordaremos porque a un egipcio le salió del ‘pito’ echarnos, con perdón.

Elías Israel

23 Junio 2002

El fútbol apesta

Enrique Marín

Dicen que los penaltis son una lotería: no, cuando todos los boletos los ha comprado el mismo y sólo la injusticia de un fútbol cada día más repugnante e injusto te priva de la victoria. Camacho volvió a apostar por un equipo ganador, alineó un once cargado de buenos jugadores, pero esta vez con cada uno en su sitio: Helguera acompañando a Baraja en el eje. Joaquín y De Pedro pegados a sus respectivas bandas y Valerón cerca del área. Visto el equipo, y asumiendo que Raúl estaba en la recámara, la única pena era ver a Diego Tristán, también tocado, en el banquillo. Eso sí, nada que objetar a Morientes. Antes de que el balón echara a rodar y que el resultado diera o quitara razones a los que todo lo mide mirando el marcador, Camacho había hecho los reajustes necesarios para que sus jugadores ya no tuvieran excusas y demostraran su superioridad. Corea es una selección elogiable, en la que todos saben lo que tienen que hacer y lo hacen, pero con más intención que aptitudes. Pese a ser un  equipo concebido para tener el balón, España no pasó casi apuros en defensa, ni siquiera durante la presión asfixiante. Por el contrario, España fue poco a poco haciéndose con el balón, el control y las ocasiones de gol. La entrada de Mendieta fue lo peor del equipo. Aunque lo peor del partido fue sin duda el arbitraje. Dio auténtico asco.

Enrique Marín

El Análisis

UNANIMIDAD EFÍMERA

JF Lamata

No ocurrió como en el Mundial de Francia. En esa ocasión fue ‘perder’ España y de inmediato ver a un importante sector de medios de comunicación pidiendo la cabeza del Seleccionador D. Javier Clemente, una campaña que no cesó hasta que el señalado como ‘malo de la película’ arrojó la toalla. Aquí no. Los principales medios coincidían en que a España ‘le habían robado el partido’ y dar todo su apoyo al actual Seleccionador, D. José Antonio Camacho (a pesar de tener alguna decisión discutida como la de no llamar a Raúl).

Lo curioso es que a pesar de que nadie pidió su cabeza, él la dio y ya entonces se rompió la unanimidad en la prensa deportiva.

J. F. Lamata

 

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