6 julio 1947
La mayoría de los votantes optaron por aceptar las leyes fundamentales del reino propuestas por el régimen franquista
El referéndum define a España como ‘reino’ y perpetua al General Franco como su dictador vitalicio
Hechos
El 6 de julio de 1947 se celebró el referéndum para aceptar la Ley de Sucesión propuesta en las Leyes Fundamentales del Reino.
Lecturas
REFERENDÚM SOBRE LEY DE SUCESIÓN EN ESPAÑA.
El 6 de julio de 1947 la dictadura franquista organiza un referéndum para ratificar la decisión del dictador de España, D. Francisco Franco Bahamonde de que España se identifique como ‘reino’ abandonando la ambigüedad al respecto a esto desde el fin de la Guerra Civil, pero un reino sin rey, ni heredero, ni regente, dado que el régimen no resuelve está cuestión. El referéndum ratifica a D. Francisco Franco Bahamonde como dictador vitalicio.
Los resultados son favorables al ‘SÍ’ por amplia mayoría. En Madrid se registraron 926.336 votos favorables al Sí frente a 118.884 votos favorables al No.
Bases de lo aprobado:
Constituir España en Reino y en un estado católico (Artículo 1: «España, como unidad política, es un Estado católico, social y representativo que, de acuerdo con su tradición, se declara constituido en Reino»).
Convertir en vitalicia la jefatura del Estado en la persona de Franco (artículo 2: «La Jefatura del Estado corresponde al Caudillo de España y de la Cruzada, Generalísimo de los Ejércitos, don Francisco Franco Bahamonde.») .
Creación del Consejo del Reino (Artículo 4).
Establecer la prerrogativa del Jefe del Estado para que propusiese a las Cortes, en cualquier momento, la persona que debía ser llamada en su día a sucederle, a título de Rey o de Regente y su posible revocación. (Artículo 6: «En cualquier momento el Jefe del Estado podrá proponer a las Cortes la persona que estime deba ser llamada en su día a sucederle, a título de Rey o de Regente, con las condiciones exigidas por esta Ley, y podrá, asimismo, someter a la aprobación de aquéllas la revocación de la que hubiere propuesto, aunque ya hubiese sido aceptada por las Cortes.»).
La Ley definía y enumeraba por primera vez el cuerpo de las «Leyes Fundamentales del Reino» que se convertían en un sucedáneo de Constitución rígida, cuya derogación exigía el acuerdo de las Cortes y la celebración del referéndum nacional instaurado dos años antes (artículo 10).
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MAZAZO PARA DON JUAN DE BORBÓN
España volverá a realizar un referéndum sobre la Sucesión a Franco en 1966.
El Análisis
Con el referéndum del 6 de julio de 1947, el régimen franquista ha dado un paso tan simbólico como desconcertante: declarar a España un “Reino” sin Rey. La Ley de Sucesión, presentada como consulta al pueblo bajo las condiciones muy limitadas de la dictadura, viene a consolidar lo que ya era un hecho desde 1939: Francisco Franco es el jefe del Estado y lo será mientras viva. Pero no lo será como presidente de una república —palabra maldita en el lenguaje del régimen por estar asociada al Frente Popular— sino como la autoridad suprema de un Estado que se dice ‘reino’… pero sin Rey. Así, se sella la cuadratura del círculo que permite mantener a raya al republicanismo derrotado en la Guerra Civil y, al mismo tiempo, rechazar a los pretendientes reales que no se plieguen al dictador.
El principal perjudicado es Don Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII y legítimo heredero según la línea dinástica. Su intento por congraciarse con Franco —incluso otorgándole el Toisón de Oro— fracasó, y su posterior Manifiesto de Lausana, en el que pedía el fin del régimen y un retorno democrático con él como Rey, lo ha condenado a ser visto por el franquismo como un camaleón ambicioso y poco confiable. El régimen lo ha relegado al exilio y sólo permite en España la educación de su hijo Juan Carlos. Mientras tanto, otros nombres flotan en el horizonte sucesorio: desde el carlismo, parte aún del Movimiento, hasta Alfonso de Borbón, hijo mayor del hermano mayor de Don Juan de Borbón, el sordomudo D. Jaime de Borbón. Pero todos estos nombres siguen siendo accesorios mientras Franco conserve el poder y se reserve el derecho a designar a quien considere más “idóneo”.
La España de 1947, por tanto, es un reino solo en el papel, sin corona ni trono ni consenso dinástico, una nación donde el poder absoluto se concentra en la figura del “Caudillo por la gracia de Dios” y la monarquía se convierte en un concepto difuso que busca otorgar legitimidad histórica a un régimen que nació de una guerra fratricida. Más que restaurar la monarquía, lo que ha hecho Franco es apropiarse de su símbolo para blindar aún más su autoridad personalista. La realidad es que España no será un reino efectivo hasta que no haya un Rey y no lo habrá hasta que Franco muera.
J. F. Lamata