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El derrotado secretario general saliente, Joan Hortalà, abandonará el partido para pasarse a Convergencia

16º Congreso de ERC – Los radicales de la Crida liderados por Angel Colom se hacen con el control del partido

HECHOS

El XVI Congreso de ERC celebrado en noviembre de 1989 eligió a D. Angel Colom i Colom nuevo Secretario General.

VOTACIONES PARA LA SECRETARÍA GENERAL DE ERC:

Primera Vuelta

erc_hortala_2 D. Joan Hortalá – 879 votos

Angel_Colom_1992 D. Angel Colom – 772 votos

1989CarodRovira D. Josep Lluis Carod Rovira – 235 votos

Segunda Vuelta

Angel_Colom_1992– D. Ángel Colom: 920 votos

erc_hortala_2– D. Joan Hortala: 886 votos

 

EL APOYO DE CAROD ROVIRA FUE CLAVE PARA EL TRIUNFO DE COLOM

Carod_Colom Con aquel resultado D. Angel Colom, el antiguo líder de la Crida, se convertía en el nuevo líder de Esquerra Republicana de Catalunya, partido al que se había afiliado apenas tres años atrás y cuyo gesto más destacado era su petición de boicot a las olimpiadas de Barcelona 92. Para el triunfo del Sr. Colom fue clave el apoyo en la segunda vuelta del Sr. Carod Rovira, que tampoco hacía demasiado tiempo que se hubiera afiliado a ERC.

HERIBERT BARRERA, NUEVO PRESIDENTE DE ERC

heribert_barrera El ex Secretario General de ERC, D. Heribert Barrera, respaldó a D. Angel Colom y fue recompensado con el puesto honorífico de ‘Presidente de ERC’.

ABANDONOS DEL PARTIDO ANTE LA TOMA DE PODER POR LA CRIDA

Destacados dirigentes como el derrotado D. Joan Hortalá o D. Marçal Casanovas anunciaron su intención de abandonar el partido tras la toma del poder por los de la Crida. También el ex diputado D. Francesc Vicens expresó su pesar por el resultado del congreso: «ERC tiene lo que se merece por su inestabilidad e incoherencia».

21 Noviembre 1989

La Esquerra

LA VANGUARDIA (Director: Joan Tapia)

El congreso de Esquerra Republicana ha mostrado varias cosas. Primero, la dificultad de modificar la organización y estatutos del partido, pues ninguna propuesta conisguió mayoría. Segundo, el cambio operado en la secretaría general. Y tercero, la facilidad con que en un ambiente crispado los nuevos se han impuesto sobre los antiguos – dos de los tres candidatos en disputa llevan en el partido menos de tres años – aunque no han conseguido su victoria sin el apoyo de algunas de las figuras históricas de una organización que ha sido la de los presidentes Maciá, Companys y Tarradellas.

La Esquerra que desplazó a la histórica Lliga que había presidido la formación y auge del catalanismo era un partido de izquierdas, nacionalista, liberal. Pero cuando tras muchos años de prohibición, los partidos pudieron salir a la busca de electores, ha resultado que el espacio de la Esquerra quedaba ocupado por dos grandes formaciones. Convergencia, no sólo ha heredado cosas de la Lliga, sino que ha sabido aunar un nacionalismo que se beneficia del carisma de Jordi Pujol con un atractivo político comprobado en los votantes de derecha y de centro. Y el PSC ha venido a sumar igualmente factores que le han permitido alcanzar una posición electoralmente dominante: la conexión con el PSOE y sus votantes, el catalanismo probado de sus dirigentes, la representación de una izquierda con implantación europea. Así, el espacio de la vieja Esquerra quedaba reducido.

Estas dificultades no se resolvieron con el apoyo que Esquerra dio a Convergencia. La historia posterior ha sido la de los intentos de rejuvenecer el partido. Pero n basta saber la fecha de nacimiento; es preciso conocer la trayectoria política. Y así un partido que podía aspirar a representar una minoría liberal, nacionalista, moderadamente izquierdista, que tiene equivalentes en Europa, parece derivar hacia posiciones marginales que quedan bastante lejos del pasado histórico del partido.

23 Noviembre 1989

Esquerra, rota

EL PAÍS (Director: Joaquín Estefanía)

ESQUERRA REPUBLICANA de Catalunya (ERC), uno de los partidos con mayor tradición histórica del actual panorama político, quedó el domingo pasado bajo el control de los independentistas radicales procedentes de la Crida a la Solidaritat que han ingresado en él desde 1987 con este fin. Ángel Colom, el dirigente de este grupo, manifestó en la defensa de su candidatura ante los congresistas reunidos en Lérida que su objetivo es crear y consolidar «un movimiento de liberación nacional que actúe en el ámbito de los países catalanes y consiga su independencia en el marco de una Europa de las naciones». Colom toma del radicalismo vasco su concepción movimentista, en la que la actuación del partido es sólo un acompañamiento, y la expresa en un escenario en el que caben -no sólo, pero también- los pañuelos negros del Moviment de Defensa de la Terra (brazo político de Terra Lliure).La adopción de este ideario supone una ruptura radical con la tradición histórica de Esquerra, inscrita a su vez en la concepción federal del Estado. Esta ruptura es continuación de la que se produjo en 1980, cuando el entonces secretario general del partido, Heribert Barrera, decidió apoyar a Jordi Pujol en su primera investidura como presidente de la Generalitat. Las primeras elecciones autonómicas habían dado una mayoría parlamentaria de izquierda si se sumaban los escaños, y los votos populares, de socialistas, comunistas y republicanos. Para el electorado de ERC, el gesto de Barrera supuso una situación insólita: los herederos de Maciá y de Lluís Companys aupando a la presidencia de la Generalitat al sucesor de Francesc Cambó, su declarado adversario político.

La opción de Barrera abrió un período de decadencia electoral y de desgaste orgánico que ha facilitado la sustitución de la militancia del partido por los activistas de la Crida, consumada en el congreso del domingo. La heteróclita suma de los centenares de cridaires, los incondicionales de Barrera y otros apoyos de última hora ha desbancado a una dirección moderada y con una estrategia también moderada de oposición al actual Gobierno autónomo.

A la suma de las dos rupturas de Esquerra con su ideario se añade además la quiebra formal del partido en dos mitades casi idénticas. El sector moderado, dirigido por el secretario general desbancado, Joan Hortalá, ha decidido crear otra formación política que mantenga los añejos principios e ideales: libertad para Cataluña en una España federal y justicia social.

Con ello, el panorama político de¡ nacionalismo catalán ha sufrido una brusca modificación. Los sectores juveniles que en los últimos años han protagonizado la agitación independentista -y últimamente de boicoteo activo a los Juegos Olímpicos de 1992- tendrán ahora la oportunidad de votar unas siglas históricas. Puede producirse así la concentración de un voto hasta ahora disperso u oculto en la abstención. Por vez primera será posible medir realmente el peso político del independentismo en Cataluña.

La otra cara de esta moneda es que ante el partido de Jordi Pujol se abre la reconfortante expectativa de que desde ahora habrá una agitación nacionalista radical que pondrá de relievt su moderación. El triunfo de Colom con el apoyo de Barrera ha sido una reedición de la actitud mantenida por este último en las numerosas crisis intemas provocadas por su supeditación a la coalición que encabeza Pujol. A Barrera, al parecer, tanto le da una ideología como la contraria. Lo que le importa es presidir lo que más convenga, aunque sea a costa de que muchos valores de su histórico partido lo abandonen en oleadas sucesivas.

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