30 mayo 1988
Los socialdemócratas logran mantenerse en el poder por dos mandatos diferentes, primero con Lusinchi y ahora con "CAP"
Elecciones Venezuela 1988 – El socialdemócrata Carlos Andrés Pérez recupera la presidencia derrotando a Eduardo Fernández (COPEI)
Hechos
El 4.12.1988 se celebraron elecciones presidenciales en Venezuela con triunfo para el candidato socialdemócrata (AD), D. Carlos Andrés Pérez, frente al democristiano (COPEI), D. Eduardo Fernández.
Lecturas
RESULTADOS ELECTORALES:
Carlos Andrés Pérez – 54%
Eduardo Fernández – 33,6%
06 Diciembre 1988
La vuelta de un profesional
EL TRIUNFO del candidato de Acción Democrática, Carlos Andrés Pérez, en las elecciones presidenciales de Venezuela va a colocar al frente de ese país a uno de los políticos más experimentados de América Latina. Pérez dejó un recuerdo muy positivo de su primer mandato presidencial, entre 1974 y 1979, y durante las etapas de su vida en las que no ha ostentado cargos de Estado su papel en la política latinoamericana ha sido significativo: siempre ha estado en la brecha, defendiendo causas democráticas y progresistas.Conviene situar este resultado en un marco más general: después de la derrota de Pinochet en el plebiscito chileno y del avance impresionante de la izquierda en las elecciones municipales de Brasil, todo parece indicar que los latinoamericanos muestran su apoyo a los políticos que preconizan actitudes de firmeza ante el deterioro de la situación económica y social. La radicalización de los cuerpos electorales de los ciudadanos de Latinoamérica es una respuesta a una agravación de las condiciones económicas y sociales que muchos presentan como consecuencia de la deuda exterior. Ante este problema, Carlos Andrés Pérez reivindica el que los países latinoamericanos establezcan una posición común, lo que les ayudaría a obtener unos modos de pago que no conlleven la ruina de los países deudores.
Por último, señalemos que Carlos Andrés Pérez es uno de los políticos de Latinoamérica que valora con más acierto las relaciones de España con dicho continente. Es significativo que, en una de sus primeras declaraciones como presidente electo, se haya referido a ellas, insistiendo en la importancia del papel que España puede desempeñar para desarrollar las relaciones entre Latinoamérica y la Comunidad Europea. Ese tema va a ser para España uno de los imperativos insoslayables de su etapa presidencial en la CE.
El Análisis
El triunfo de Carlos Andrés Pérez devuelve la Presidencia de Venezuela al hombre que encarnó los años de abundancia petrolera de 1974-1979, pero el país que recibe ahora es muy diferente del que gobernó entonces. CAP, candidato de la socialdemócrata Acción Democrática (AD), obtuvo finalmente alrededor del 52,9% de los votos, frente al 40,4% del democristiano Eduardo Fernández, de COPEI; muy lejos quedó Teodoro Petkoff, del MAS, con alrededor del 2,7%. Es una victoria especialmente significativa porque rompe el péndulo que desde 1968 había alternado en Miraflores a adecos y copeyanos y convierte a Pérez en el primer expresidente de la etapa democrática venezolana que consigue regresar al cargo. El presidente saliente, Jaime Lusinchi, también de AD, deja una situación paradójica: conserva una considerable popularidad personal, pero entrega unas cuentas públicas deterioradas, inflación, problemas cambiarios, una gigantesca deuda exterior y una economía excesivamente dependiente de un petróleo cuyo precio ya no permite las alegrías de otros tiempos; a ello se suman las acusaciones de clientelismo y corrupción que rodean a su Administración. Frente a este panorama, Pérez ha sabido explotar precisamente el recuerdo de su primera Presidencia: para muchos venezolanos, CAP sigue siendo el presidente de la «Venezuela saudita», cuando la nacionalización del petróleo y la extraordinaria entrada de petrodólares permitían al Estado gastar, invertir y proyectar al país como una potencia latinoamericana. Eduardo Fernández, «El Tigre», de 48 años frente a los 66 de Pérez, intentó contraponer juventud y renovación a aquella nostalgia, proponiendo, entre otras medidas, transformar deuda exterior en inversión; pero sufrió las divisiones de COPEI y particularmente la frialdad del fundador del partido y expresidente Rafael Caldera, derrotado por Fernández en la lucha interna por la candidatura. El gran riesgo para Pérez consiste precisamente en que los electores hayan votado esperando recuperar el país de 1974 cuando la Venezuela de 1989 ya no puede permitirse aquella política: tendrá que afrontar deuda, déficit, inflación, caída de los ingresos petroleros y la necesidad de reformar una economía acostumbrada durante décadas a vivir alrededor del Estado. Y ahí resulta significativa la incorporación a su nuevo equipo de una generación de economistas y tecnócratas entre los que estará Moisés Naím, que ocupará responsabilidades económicas en el Gobierno: CAP, elegido gracias en buena medida al recuerdo populista y expansivo de su primer mandato, tendrá paradójicamente que gobernar con hombres partidarios de una profunda modernización y liberalización económica. La victoria electoral ha sido rotunda; el problema empieza ahora: Carlos Andrés Pérez ha prometido devolver la esperanza de su primera Presidencia a un país que económicamente ya no es el de su primera Presidencia.
JF