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"Si veo a gente con atuendo musulmán al subirme a un avión tengo miedo"

El tertuliano de Fox News, Juan Williams, despedido como locutor de la radio pública NPR por comentarios contra los musulmanes

HECHOS

En octubre de 2010 se conoció el despido de Juan Williams de la radio NPR después de unos comentarios en Fox News.

El tertuliano afroamericano Juan Williams es despedido como comentarista de la radio pública NPR por hacer comentarios islamófobos en la Fox News.

La emisora de radio semi-pública NPR echó en octubre de 2010 a Juan Williams  por unos comentarios considerados islamófobos.

«Cuando me subo en un avión, tengo que decirte, si veo a gente con atuendo musulmán, que se identifican sobre todo como musulmanes, siento inquietud, me pongo nervioso», fueron las palabras de Williams, en el programa ‘Factor O´Reilly’:

o_reilly O´Reilly.

La dirección de NPR, de talante progresista, justificó su decisión describiendo las declaraciones como «inconsistentes con nuestros estándares y prácticas éticas», ya que, al traspasar las fronteras del análisis periodístico, pondrían en peligro la «credibilidad» de la emisora. Williams, por su parte, sostiene que sus declaraciones fueron una excusa, y que la dirección lo tenía en el punto de mira por ser tertuliano habitual de Fox News. 

Esta cadena de televisión reaccionó con celeridad al movimiento de NPR y ofreció a Williams un contrato de más de 1,5 millones de euros anuales. En los días que siguieron al despido, la América conservadora puso el grito en el cielo, describiendo la expulsión como un acto de censura. Además, varios políticos republicanos, como Sarah Palin, prometieron retirar la financiación pública de la emisora, que es indirecta y supone sólo un 6% de su presupuesto.

Más daño hicieron las numerosas llamadas al boicot que se extendieron por internet, y que amenazan con una reducción de las donaciones privadas, principal fuente de financiación de NPR. Tal ha sido la presión, que la presidenta de NPR, Vivian Schiller, se disculpó públicamente por la «gestión» del despido de Williams, si bien defendió el fondo de la decisión.

En este debate, algunos periodistas sostuvieron que no se debería despedir a nadie simplemente por expresar sus sentimientos. Otros critican sobre todo las formas, pues NPR comunicó su decisión a Williams por teléfono, sin dejarle opción a explicar sus comentarios. También los hay que consideran el cese fulminante de Williams perfectamente coherente con la reacción habitual de los medios ante declaraciones parecidas sobre otras minorías como la afroamericana.

En un artículo colgado en el Huffington Post, el documentalista Michael Moore recordó a Williams, de raza negra, su posición en 1986, cuando un columnista del Washington Post justificó que los joyeros no abrieran la puerta a jóvenes afroamericanos al sentir miedo. «El sentido común se convierte en racismo cuando el color de la piel se convierte en una fórmula para distinguir quién es un peligro para mí», escribió entonces Williams.

28 Octubre 2010

La delgada línea entre la libertad de expresión y la ofensa pública

Ricard González

La incorrección política en entredicho. El lunes, Arturo Pérez Reverte revolucionó las redes sociales con su «ni para irse tuvo huevos» destinado a Moratinos. Las críticas se multiplicaron desde todos los ámbitos y el escritor tuvo que dar explicaciones. En EEUU, sin embargo, una frase de este tipo te puede costar directamente el puesto de trabajo. Sobre todo si afecta a alguna minoría étnica.

En los últimos meses, tres periodistas norteamericanos han sido despedidos de forma fulminante por este motivo. En los tres casos, su expulsión ha levantado, tanto entre periodistas como entre el gran público, un excitado debate sobre los límites de la libertad de prensa y lo políticamente correcto.

El último en morder el polvo ha sido Juan Williams, a quien la emisora de radio semi-pública NPR echó el pasado miércoles por unos comentarios considerados islamófobos. Anteriormente, salieron por la puerta falsa de sus respectivos medios Rick Sánchez y la veterana corresponsal de la Casa Blanca Helen Thomas, al haber realizado unas declaraciones calificadas por muchos de antisemitas. Ahora bien, sus ceses no levantaron tanta polvareda.

«Cuando me subo en un avión, tengo que decirte, si veo a gente con atuendo musulmán, que se identifican sobre todo como musulmanes, siento inquietud, me pongo nervioso», fueron las palabras de Williams, en un programa de la conservadora Fox News, que motivaron su despido.

La dirección de NPR, de talante progresista, justificó su decisión describiendo las declaraciones como «inconsistentes con nuestros estándares y prácticas éticas», ya que, al traspasar las fronteras del análisis periodístico, pondrían en peligro la «credibilidad» de la emisora. Williams, por su parte, sostiene que sus declaraciones fueron una excusa, y que la dirección lo tenía en el punto de mira por ser tertuliano habitual de Fox News.

Contrato millonario

Esta cadena de televisión reaccionó con celeridad al movimiento de NPR y ofreció a Williams un contrato de más de 1,5 millones de euros anuales. En los días que siguieron al despido, la América conservadora puso el grito en el cielo, describiendo la expulsión como un acto de censura. Además, varios políticos republicanos, como Sarah Palin, prometieron retirar la financiación pública de la emisora, que es indirecta y supone sólo un 6% de su presupuesto.

Más daño hicieron las numerosas llamadas al boicot que se extendieron por internet, y que amenazan con una reducción de las donaciones privadas, principal fuente de financiación de NPR. Tal ha sido la presión, que la presidenta de NPR, Vivian Schiller, se disculpó públicamente por la «gestión» del despido de Williams, si bien defendió el fondo de la decisión.

En este debate, algunos periodistas sostienen que no se debería despedir a nadie simplemente por expresar sus sentimientos. Otros critican sobre todo las formas, pues NPR comunicó su decisión a Williams por teléfono, sin dejarle opción a explicar sus comentarios. También los hay que consideran el cese fulminante de Williams perfectamente coherente con la reacción habitual de los medios ante declaraciones parecidas sobre otras minorías como la afroamericana.

En un artículo colgado en el Huffington Post, el documentalista Michael Moore recuerda a Williams, de raza negra, su posición en 1986, cuando un columnista del Washington Post justificó que los joyeros no abrieran la puerta a jóvenes afroamericanos al sentir miedo. «El sentido común se convierte en racismo cuando el color de la piel se convierte en una fórmula para distinguir quién es un peligro para mí», escribió entonces Williams.

El hecho de que tanto Williams como el hispano Rick Sánchez -expulsado de la CNN por afirmar que los judíos no son una minoría oprimida en EEUU ya que «dirigen muchos de los grandes medios»-, pertenezcan ellos mismos a minorías pone de manifiesto la dificultad a la hora de establecer los límites entre el derecho a la libertad de expresión y la protección de las minorías ante los estereotipos negativos.

Históricamente, polémicas como la actual tenían siempre como protagonistas a periodistas blancos que ofendían a la comunidad afroamericana. Con el paso del tiempo, se ha elaborado un código no escrito de las expresiones y comentarios aceptables respecto a la minoría negra. Sin embargo, los límites de lo políticamente correcto son mucho más difusos en los comentarios sobre otras comunidades de más reciente llegada al país, lo que provoca situaciones como las vividas por estos periodistas.

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