24 julio 1980

Elecciones a la presidencia del Atlético de Madrid 1980: El Doctor Alfonso Cabeza se convierte en presidente al anularse la candidatura alternativa de Mariano Romero

Hechos

El 24 de julio de 1980 D. Alfonso Cabeza Borque asumió la presidencia del club de fútbol Atlético de Madrid al ser la única candidatura que logró los avales necesarios.

Lecturas

El 25 de julio de 1980 se anunciaron las candidaturas para las elecciones a la presidencia del Atlético de Madrid convocadas a raíz de la dimisión del anterior presidente D. Vicente Calderón Pérez-Cavada. Se presentaron dos candidaturas: la de D. Mariano Romero Sánchez-Quintana, que había sido tesorero, y la del doctor D. Alfonso Cabeza Borque, director del Hospital de La Paz, pero sólo la del Dr. Cabeza Borque fue la única que quedó aprobada al lograr el mínimo de 1.361 firmas que se necesitan por su aval.

LA AUSENCIA DE SANTOS CAMPANO

santos_campano  D. Salvador Santos Campano, mano derecha de D. Vicente Calderón y ‘padrino’ del Doctor Cabeza fue el gran ausente en el equipo directivo del Dr. Cabeza.

El mandato del Sr. Cabeza acabará con su suspensión en enero de 1982. 

El Análisis

Entre Calderón y Calderón, un interino en el club rojiblanco

JF Lamata

En julio de 1980, el Dr. Alfonso Cabeza fue elegido presidente del Club Atlético de Madrid, en un contexto marcado por la reciente dimisión de Vicente Calderón y por la sensación generalizada de vacío institucional que dejaba quien había sido el gran garante de la estabilidad rojiblanca durante más de quince años. Cabeza no procedía del mundo del fútbol profesional, sino del ámbito sanitario: era director del Hospital Universitario La Paz, una figura conocida en la vida pública madrileña, con prestigio profesional y un perfil independiente que, en teoría, debía aportar serenidad y autoridad moral a una entidad necesitada de recomposición interna y liderazgo tras la salida de su presidente histórico.

Sin embargo, los retos a los que se enfrentaba el Atlético eran de enorme calado. No se trataba solo de gestionar un club deportivo, sino de sustituir un modelo presidencial basado en el equilibrio, la discreción y el consenso por otro capaz de mantener la cohesión social y afrontar las crecientes exigencias económicas y competitivas del fútbol español. En ese contexto, el estilo de Cabeza pronto se reveló problemático: su carácter histriónico, polemista y verbalmente excesivo, unido a una gestión poco ortodoxa, generó tensiones internas y una creciente incomodidad entre socios, directivos y el entorno del club.

Especialmente dañinas fueron sus malas relaciones con el presidente de la Federación Española de Fútbol, que derivaron en conflictos institucionales innecesarios y aislaron al Atlético en los órganos de poder del fútbol nacional. El estilo del Dr. Cabeza le sería muy útil después como tertuliano en programas de radio y televisión, pero no era lo que necesitaba el club rojiblanco en 1980.

J. F. Lamata