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Las elecciones fueron aplazadas por la fase aguda de la pandemia

Elecciones Euskadi 2020 – Nueva victoria para el PNV de Íñigo Urkullu, que podrá gobernar con el apoyo del PSOE en una legislatura en la que habrá una diputada de Vox

HECHOS

El 13 de julio de 2020 se celebraron elecciones al Parlamento Vasco.

El 12 de julio de 2020 se celebran de manera simultánea elecciones autonómicas en Galicia y Euskadi en las primeras elecciones celebradas en España desde el estallido de la pandemia del coronavirus.

El resultado de las elecciones vuelve a ser un triunfo del Partido Nacionalista Vasco (PNV) con D. Íñigo Urkullu. La segunda fuerza es EH Bildu, la formación de D. Arnaldo Otegi Mondragón cuya candidata a lehendakari es Maddalen Iriarte (al estar el Sr. Otegi todavía inhabilitado por la justicia).

Los socialistas con Dña. Idoia Mendía Cueva quedan en tercer lugar mientras que Elkarrekin Podemos, que llegó a ser primera fuerza en Euskadi en las elecciones generales de 2015 ahora ha sufrido una humillante derrota al caer a los 6 escaños con Dña. Miren Gorrotxategi Azurmendi como dandidata.

La coalición PP-Ciudadanos con D. Carlos Iturgaiz Angulo como candidato, una apuesta personal del presidente nacional del PP, D. Pablo Casado Blanco, se salda con un bacatazo al pasar de los 9 escaños que logró el PP en solitario a sólo 5 logrados por la coalición.

Vox logra entrar en el parlamento vasco con un escaño para Dña. Amaya Martínez Grisaleña.

PNV – 31 diputados (D. Íñigo Urkullu).

EH Bildu – 22 diputados (Maddalen Iriarte).

PSE-EE – 10 diputados (Dña. Idoia Mendía).

Elkarrekin Podemos – 6 diputados (Dña. Miren Gorrotxategi).

PP+Ciudadanos – 5 diputados (D. Carlos Iturgaiz).

Vox – 1 diputado (Dña. Amaya Martínez).

13 Julio 2020

En el PNV ganar es cuestión de método

Pablo Ordaz

Los nacionalistas vascos vencen siempre, incluso cuando perdieron el Gobierno

Hay una novela del colombiano Santiago Gamboa que se llama Perder es cuestión de método. Lo del Partido Nacionalista Vasco es al revés. Siempre gana. Incluso aquella vez que Juan José Ibarretxe perdió el Gobierno de Euskadi, también había ganado en las urnas, pero el PSE consiguió el apoyo de PP y UPyD y Patxi López gobernó de 2009 a 2012. Un accidente en el camino. Un mal sueño. Una y no más. Y, aun así, pese a esa manera casi burocrática de ganar, resulta extraño que a las 22.30, cuando ya están casi todos los votos escrutados y se sabe que Iñigo Urkullu va a seguir gobernando, solo haya tres personas en los Jardines de Albia, en Bilbao, esperando que salga a decir algo. Son tres señoras. Una sin mascarilla, nacida en León. Y las otras dos con la boca cubierta.

—Hemos venido —dice la más joven— porque a mi madre, que tiene 84 años aquí donde usted la ve, le gusta mucho Urkullu.

—Me gusta porque mi hijo le guarda las costillas.

—Calla, mamá, que esas cosas no se dicen.

Dice la hija que ella nació en un pueblo de Extremadura, pero que con tres años llegó con su familia a La Arboleda, en el valle vizcaíno de Trápaga, buscando una vida mejor. “Una familia muy buena y muy nacionalista nos acogió”, explica, “y desde entonces nosotras no hemos votado otra cosa, primero por gratitud con aquella familia y luego ya por nosotras mismas, porque aquí nos han tratado mejor que en nuestra propia tierra”.

—Y por qué dice su madre lo de las costillas del lehendakari.

—Ay, esta mujer. Lo dice porque mi hermano se hizo ertzaina y ya usted sabe.

El caso es que la plaza sobre la que se asoma Sabin Etxea [la casa de Sabino Arana, sede nacional del PNV] está vacía, y reconocen los empleados del partido que jamás la habían visto así en una noche de victoria. Lo achacan a la pandemia, a los rebrotes, al engorro de las mascarillas, y también a una campaña que la gente ha seguido por los medios de comunicación y por las redes sociales. “Vamos a ver”, dice uno de ellos, “si a partir de ahora va a ser todo así, telemático, incluso cuando se termine la pandemia. Esperemos que no, porque yo no he visto una campaña más aburrida que esta”.

Casi a las 23.30, cuando ya las señoras se han ido hartas de esperar, se anuncia por fin la salida del lehendakari. La plaza se llena enseguida con los militantes, que estaban en el bar de la sede. Los dirigentes que habían seguido desde sus despachos los datos del escrutinio arropan a Urkullu, que llegó a las nueve de la noche acompañado de su mujer. Hay caras de satisfacción. “Todo el mundo hará hoy su análisis”, dice en tono de confidencia un veterano dirigente del PNV ahora en el banquillo, “que si sube este y que si baja el otro. Mañana y pasado asistiremos a los tiras y afloja típicos, de qué pactos son posibles y toda la matraca. Pero hay un dato incontestable que Madrid tendría que empezar a analizar bien: el PNV ha conseguido 31 parlamentarios y Bildu, 22. Si tienes en cuenta que la mayoría absoluta es de 38, las fuerzas nacionalistas sumamos 53. Será el parlamento vasco más nacionalista de la historia. Es un dato que puede asustar mucho en Madrid”.

13 Julio 2020

Votar al soso

Santiago González

Cada vez que tocan elecciones autonómicas en el País Vasco, desde que Iñigo Urkullu desplazó de Ajuria Enea a Patxi López, ya va para ocho años, él hace que muchos vascos hagan suya la determinación de Woody Allen en aquellas presidenciales de noviembre de 2000, en las que compitieron por ocupar la Casa Blanca George W. Bush y Albert A. Gore. Allen publicó una tribuna en el diario El País (qué tiempos aquellos) bajo un título memorable: «Votaré al soso».

Luego está lo de la participación, que aquí, si es alta, favorece al PNV y si es pequeña, también. Siempre habíamos creído que los vascos votaban menos en las autonómicas que en las generales y que esa era la ventaja del nacionalismo, pero la noche del escrutinio fue amarga para el constitucionalismo. Con una participación récord, el PNV sacó mejores resultados que nunca. Y ayer con la participación desplomada, los que fueron a las urnas votaron mucho al soso que se alzó con 32 escaños, el máximo histórico que habían conseguido en 1984, justo antes de la escisión de Eusko Alkartasuna.

Y así fue como los ciudadanos vascos (y las ciudadanas vascas, naturalmente) se pusieron a votar a Iñigo Urkullu como un solo hombre y una sola mujer. No es que sus predecesores en Ajuria Enea fuesen la alegría de la huerta desde que Arzalluz destronó a Carlos Garaikoetxea. Basta pensar en Ardanza o Ibarretxe para relativizar la sosería de Urkullu.

La coalición de Gobierno en el País Vasco superaría con holgura la mayoría absoluta, pero más por méritos propios del PNV que por la aportación de sus socios del PSE, que logran 10 escaños, uno más que en la anterior legislatura. El Partido Popular ha cumplido sus peores expectativas en Euskadi: su alianza con Ciudadanos le ha hecho perder cuatro escaños, después de poner ellos los votos y los apoderados.

El PNV ha ganado dos escaños y EH Bildu, 5. Los dos partidos nacionalistas ocupan las tres cuartas partes del Parlamento de Vitoria. Hay por otra parte un análisis necesario sobre el papelón de los dos socios de la coalición progresista. El PSE gana uno mientras Elkarrekin Podemos pierde más de la mitad de su representación: de 11 escaños pasa a seis. Casi nada comparado con lo de Galicia, donde las Mareas han sido arrasadas por el BNG, y han perdido en su favor los 14 escaños que tenía. Pablo Iglesias ha visto despeñarse su representación en las dos comunidades de 25 escaños a seis, sin que el doctor Sánchez pueda sacar ningún consuelo de ello. El PSG ha perdido el segundo puesto en el podio en favor del BNG y no ha conseguido hacerse con uno solo de los escaños perdidos por la Mareas.

¿Qué decir de Ciudadanos? Que era ya un cadáver antes de la jornada de reflexión y que no parece muy probable que el PP vaya a repetir una hazaña tan incomprensible de pagar la factura para que su socio se quede con la mitad de la representación. Vista desde ahora y aunque puede haber pequeños ajustes por el voto por correo, la nueva representación que se arrogaban Podemos y Ciudadanos ha venido a quedarse en poca cosa. Y Pedro Sánchez ha vuelto a equivocarse en las cuentas.

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