Search
El BNG recupera la segunda posición mientras que Podemos se evapora

Elecciones Galicia 2020 – Triunfo total de Núñez Feijoo (PP) que se consolida como único presidente con mayoría absoluta de España

HECHOS

  • Partido Popular – 42 escaños.
  • Bloque Nacionalista Galego – 19 escaños.
  • Partido Socialista de Galicia – 14 escaños.



PARTIDO POPULAR – 42 escaños.

La fragmentación de la derecha en toda España no se ha visto reflejada en Galicia, donde D. Alberto Núñez Feijoo ha mantenido a todo el electorado unido en torno al PP, frenando la aparición de Ciudadanos o Vox en aquella comunidad, siendo el único líder del PP que ha logrado tal objetivo. Es también el único presidente de las 17 autonomías españolas que gobernará con mayoría absoluta, su tercera mayoría absoluta consecutiva con la que se acerca al record de D. Manuel Fraga Iribarne.

BLOQUE NACIONALISTA GALEGO – Dña. Ana Pontón ha logrado un triunfo histórico para los independentistas gallegos, al conseguir que un partido que en 2016 se caía a pedazos entre escisiones, una de ellas liderada por el que fuera su líder histórico D. Xosé Manuel Beiras, haya resucitado con su mejor resultado. Aunque, eso sí, a gran distancia del PP.

 PARTIDO SOCIALISTA DE GALICIA (PSdG-PSOE) – D. Gonzalo Caballero no ha conseguido recuperar para los socialistas la segunda posición tan deseada en Galicia.

GALICIA EN COMÚN PODEMOS – D. Antón Gómez Reino sabía que su formación iba a bajar, pero no esperaba que los electores gallegos le iban a dejar fuera del parlamento de Galicia. De los 14 escaños que logró la coalición ‘En Marea’ en 2016, la marca que entonces respaldaba Podemos a la actual marca ‘Galicia En Común Podemos’ no ha podido retener ninguno.

LOS DISIDENTES DE PODEMOS AJUSTAN CUENTAS.

12 Julio 2020

Fra-Casado

Antonio Maestre

"El caso de Pablo Casado es doblemente complicado. Ni siquiera puede aprovechar el triunfo del PP en Galicia que se ha producido ocultando las siglas del PP e ignorando la estrategia a nivel nacional..."

Las elecciones tienen la capacidad de proclamar ganador a todos los participantes, incluso cuando los resultados han sido un estropicio de tal calibre que la dignidad aconsejaría presentar la dimisión y dedicarse a tareas contemplativas. Los ganadores han sido incontestables, Feijóo y Urkullu. Pero los derrotados son muchos y variados, algunos han quedado tocados para siempre.

Pablo Iglesias y Pablo Casado, que fueron parte importante de las estrategias de los partidos en las regiones en las que sus formaciones han quedado devastadas, están en una posición difícil con un resultado tan nefasto. El caso de Pablo Casado es doblemente complicado. Ni siquiera puede aprovechar el triunfo del PP en Galicia, que se ha producido ocultando las siglas del PP e ignorando la estrategia a nivel nacional y a veces posicionándose de manera frontal contra la vía Cayetana. La mayoría absoluta de Feijóo es una derrota interna de orden definitivo. Alberto Núñez Feijóo usará el capital político logrado para imponer su visión en el partido, veremos si de forma tan radical como para quitarle a Casado la silla de candidato a las elecciones generales dentro de cuatro años.

Podemos se ha hundido. Sin paliativos. En Galicia ha desaparecido y en Euskadi han perdido 5 escaños empatando con España Suma, la coalición de PP y Ciudadanos, con un candidato tan nefasto como Carlos Iturgaiz. En estos comicios han pasado de 24 escaños a 5. Ya no son necesarios para dos partes importantísimas del país. No se puede ser herramienta de transformación desapareciendo. Si este resultado no hace reflexionar a la dirección nacional y comprender que los navajeos, las luchas internas y la tutela que ejerce Madrid son sinónimo de la desaparición, esta ocurrirá más pronto que tarde.

En Galicia y Euskadi ya todo se juega en clave nacionalista. Un campo de juego que para un partido de izquierdas de ámbito nacional es el peor posible, pero es así en parte gracias a una estrategia de Podemos desde Madrid, que ha planteado el debate en esos términos por su relación cómplice con los nacionalismos, subsumida y nada crítica. Y se lo han comido. Si el tablero de juego se dirime en términos identitarios para su electorado desaparecerá en todas las regiones donde ese sentimiento sea el que vincule la agenda. Su estrategia de implantación territorial ha resultado un absoluto fiasco.

El PSOE, sin embargo, pasa sin pena ni gloria por los comicios. En Galicia sube un escaño y el porcentaje de voto de manera mínima. Una mejora insustancial. En Euskadi pierden el segundo puesto en detrimento de EHBildu pero subiendo un escaño. Pedro Sánchez puede estar muy satisfecho por unas elecciones que han hecho mucho más daño a la estrategia de confrontación de Pablo Casado, incluso gana la pedrea al constatar que Inés Arrimadas sabe que acercarse al PP es solo síntoma de desaparición. España resta, no suma, y Ciudadanos ya sabe en su laboratorio de ideas que acercarse al PP es un error dramático. La estrategia de moderación y pactos con el PSOE se consolidará. En clave nacional hay un ganador por el simple hecho de aguantar, a lo Rajoy, y es el presidente del Gobierno.

15 Julio 2020

Espinas en las llagas de Podemos

Antonio Maestre

"La descapitalización del proyecto ha sido sin duda el mayor hándicap de Podemos, de un partido que perdió el oremus en sus luchas internas y acabó viendo traidores en cada despacho de la sede"...

En política existen enfermedades fulminantes que acaban con proyectos y otras de más amplio espectro que afectan a la organización tiempo después de que se inflingieran las heridas. Un ejemplo de la primera es Ciudadanos, en solo unas elecciones un proyecto que aspiró a ganarlas hace no demasiado tiempo casi llega a desaparecer por las malas decisiones de Albert Rivera. El caso de Podemos es diferente, las heridas autoinflingidas están empezando ahora a desangrar a la formación de Pablo Iglesias. Y es cierto que grandes poderes económicos y mediáticos hicieron por agravar esas pústulas y echarlas sal, pero lo que más está afectando a Podemos no son actores externos, sino sus propios errores.

La inapelable derrota en las elecciones de Euskadi, donde Podemos ha llegado a ser la fuerza más votada en las elecciones generales, y la desaparición en Galicia, tras haber ilusionado y ser la segunda fuerza política con una confluencia fresca y poderosa, marcan el principio del fin de la que fue una organización disruptora que estuvo a punto de poner en jaque a las fuerzas vivas del poder en España. Pueden mirar hacia actores externos que no cabe duda que han hecho todo lo posible para perjudicar a Podemos, las cloacas del Estado han existido, pero han hecho más daños los navajeos internos. Sin duda.

La descapitalización del proyecto ha sido sin duda el mayor hándicap de Podemos, de un partido que perdió el oremus en sus luchas internas y acabó viendo traidores en cada despacho de la sede. Pablo Iglesias tuvo sus razones para desconfiar, pero tras ganar Vistalegre tuvo que hacer mucho más para, de manera eficiente, y no solo estética, integrar a muchos errejonistas que solo por ir en otras listas quedaron marcados para la formación. Un proyecto que acaba prescindiendo por acción u omisión de Nagua Alba, Manuela Bergerot o quizás el mayor talento que ha dado la política en España en los últimos años, Pablo Bustinduy, es un proyecto fallido. Una descapitalización que no solo se ha dado por arriba, las primarias de Madrid fueron una escabechina en cuadros medios y tejido base del partido que aseguraba la implantación territorial y el espíritu original de la formación de estructura de pirámide invertida. Ya nadie se acuerda de los círculos que dieron forma al partido, su conformación y propia imagen.

Ramón Espinar e Íñigo Errejón aprovecharon la debacle para cobrarse cuitas pendientes, a pesar de que ellos son dos de los máximos responsables. Porque fueron dirigentes importantes e hicieron todo aquello que ahora denuncian. La sangría que se originó en las primarias de Madrid, precisamente entre ellos dos, fue el principio del fin de la formación. El duelo abierto y descarnado, transparente de la peor manera a los medios, y que desguazó a la formación fue propiciado por ellos como cabezas de listas que competían. Los usos y costumbres de una disputa interna que tuvo como protagonistas a Espinar, como enviado de Iglesias, y Errejón es el paradigma de la enfermedad mortal que ahora empieza a asomar. Para el trazo fino de aquellas vergonzantes horas para la formación ya hay mucho escrito. Pero aquello tiene poca solución, de Pablo Iglesias y la dirección actual depende encontrar el remedio.

En las facciones de Podemos necesitan culpar a los adversarios internos de los problemas que existen ahora en el partido y de los malos resultados. Siempre el culpable es el otro. Pablo Iglesias es el máximo responsable porque aún es el líder y dirige la formación, pero Errejón, Espinar, Monedero, Bescansa y todos y cada uno de los que participaron de las luchas intestinas también tienen su parte alícuota. Igual que fueron parte importante de la creación y el auge, son responsables de lo que Podemos es ahora, de los daños causados, su destrucción y de sus resultados. Por acción, dirección, fragmentación o deslealtad. Fue su obra en origen y lo es en destino.

by BeHappy Co.