18 noviembre 1957
En las elecciones para la vicepresidencia Emmanuel Peláez gana a Sergio Osmeña Junior
Elecciones Filipinas 1957 – Carlos P. García (Partido Nacionalista) es reelegido, pero tendrá de cohabitar con un vicepresidente opositor
Hechos
- Diosdado Macapagal (Partido Liberal) – 1.065.750 votos
- Carlos P. García (Partido Nacionalista) – 759.516 votos
Lecturas
D. Carlos P. García ocupaba la presidencia de Filipinas desde la muerte del anterior presidente D. Ramón Magsaysay en accidente aéreo.
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Elecciones de la presidencia de Filipinas:
- Carlos P. Garcia – Partido Nacionalista – 2.072.257 (41.28%)
- José Yulo – Partido Liberal – 1.386.829 (27.62%)
Elecciones a la vicepresidencia de Filipinas
- Diosdado Macapagal – Partido Liberal – 2.189.197 (46.55%)
- José Laurel, Jr. – Partido Nacionalista – 1.783.012 (37.91%)
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Las siguientes elecciones presidenciales Filipinas serán en 1961
El Análisis
Las elecciones presidenciales celebradas en Filipinas en 1957 han dejado una lección de madurez democrática… y una dosis de incertidumbre. Por primera vez desde la independencia del país, el binomio presidencial elegido no pertenece al mismo partido. Carlos P. García, del Partido Nacionalista, quien ya ejercía de presidente interino tras la trágica muerte de Ramón Magsaysay, ha logrado revalidar su mandato con el respaldo popular. Sin embargo, su compañero de fórmula, José Laurel Jr., ha sido derrotado. El vicepresidente electo será Diosdado Macapagal, del Partido Liberal. El sistema filipino, inspirado en el de los Estados Unidos, permite esta votación separada, pero es la primera vez que la realidad rompe la uniformidad política del Ejecutivo.
García, heredero de la figura aún luminosa de Magsaysay, tendrá ahora que gobernar con un vicepresidente cuya principal motivación parece ser convertirse en su sucesor. Macapagal, ambicioso y popular, usará previsiblemente su cargo como plataforma para preparar las elecciones de 1961. ¿Podrá García implementar sus políticas sin verse boicoteado desde dentro? ¿Cómo funcionará esta inédita cohabitación política en un país que aún enfrenta enormes desafíos: pobreza, desigualdad, tensiones rurales y dependencia económica de los Estados Unidos?
Filipinas demuestra vitalidad democrática en su diversidad electoral, pero también enfrenta el reto de evitar que la política se convierta en una lucha anticipada por el poder. La historia aún reciente del país exige que los actores políticos pongan el interés nacional por delante de sus agendas personales. La coexistencia de dos partidos en el poder puede ser una oportunidad… o una amenaza. El futuro lo dirá.
J. F. Lamata