2 marzo 1979

En su último discurso de campaña Suárez advirtió del riesgo de un triunfo marxista, asegurando que aquello podía poner en riesgo el modelo del Estado

Elecciones Generales 1979: la Unión de Centro Democrática de Adolfo Suárez vuelve a derrotar al PSOE de Felipe González

Hechos

El 2.03.1979 la UCD ganó las elecciones generales por mayoría simple.

Lecturas

ELECCIONES PARA LA PRIMERA LEGISLATURA.

1979

El 1 de marzo de 1979 se celebraron elecciones generales para la I Legislatura constitucional en España. Se celebran dos años después de las primeras elecciones de la era post-Franco, de junio de 1977, y tras finalizar el proceso constitucional. El presidente del Gobierno, D. Adolfo Suárez González, vuelve a encabezar la lista de la UCD que vuelve a ser la más votada por mayoría simple en  Congreso y Senado.

Resultados al Congreso de los diputados

  • Unión de Centro Democrático (UCD) – 6.268.593 votos (168 escaños)
  • PSOE – 5.469.813 votos (121 escaños).
  • PCE – 1.938.487 votos (23 escaños).
  • Coalición Democrática – 1.088.578 votos (10 escaños).
  • CiU – 483.353 votos (8 escaños).
  • PNV – 296.597 votos (7 escaños).
  • PSA – 325.842 votos (5 escaños).
  • Herri Batasuna – 172.110 (3 escaños).
  • Unión Nacional – 378.964 votos (1 escaño).
  • ERC – 123.452 votos (1 escaño).
  • Euskadiko Ezkerra – 85.677 votos (1 escaño).
  • Unión del Pueblo Canario – 58.953 votos (1 escaño).
  • Partido Aragonés Regionalista – 38.042 votos (1 escaño).

En lo que se refiere al Senado la UCD tendrá la mayoría con 118 senadores, seguido del PSOE con 61 senadores.

RESULTADOS POR PARTIDOS

LA UCD SE MANTIENE COMO PRIMERA FUERZA, AHORA COMO PARTIDO UNIFICADO

Lo que en 1977 era la coalición Unión de Centro Democrático, en 1979 ya es el partido político Unión de Centro Democrático presidido por D. Adolfo Suárez González. Mantiene sus más de seis millones de votos logrados en 1977, que se traduce en 168 escaños

Entre los diputados están los líderes de las principales ‘familias’ de UCD: los democristianos, que aparecen como los mayoritarios en el grupo parlamentario (D. Landelino Lavilla Alsina, D. Óscar Alzaga Villaamil, D. Fernando Álvarez de Miranda, D. Marcelino Oreja Aguirre, D. Íñigo Cavero Lataillade), los ‘suarisas’ (D. Fernando Abril Martorell, D. Rafael Arias Salgado, D. Rafael Calvo Ortega, D. Agustín Rodríguez Sahagún, D. Jesús María Viana), los liberales (D. Joaquín Garrigues Walker, D. Antonio Fontán Pérez, D. Ignacio Camuñas Solís, D. Francisco de la Torre Prados), los socialdemócratas (D. Francisco Fernández Ordóñez, D. Santiago Rodríguez Miranda, D. Javier Moscoso de Prado Muñoz, Dña. Carmen García Moreno), los ‘azules’ o martinvillistas (D. Rodolfo Martín Villa, su hermano D. Emilio Martín Villa o D. Gabriel Cisneros Laborda), junto a otros líderes relevantes con sus propias alineaciones como D. Pío Cabanillas Gallas o D. Miguel Herrero Rodríguez de Miñón.

En las listas de UCD de 1979 destaca la presencia del liberal D. Joaquín Satrústegui Fernández y del democristiano D. Manuel Villar Arregui, que en 1977 iban como aliados del PSOE al senado y ahora, en cambio, han optado por integrarse en UCD, Satrústegui al congreso y Villar Arregui al senado. También la de D. Antón Cañellas, que en 1977 fue cabeza de lista de Unió por Barcelona, partido que abandonó para pasarse a UCD, habiendo sido elegido diputado como Nº2 de la UCD por esa misma provincia. Entre los ‘caídos’ de las listas destaca D. José Ramón Lasuén Sancho, expulsado de UCD por su rechazo a que la coalición se transformara en partido.  El principal reto de Suárez es ser capaz de mantener unidas a las tribus que forman el partido.

DECEPCIÓN EN EL PSOE POR REPETIR RESULTADOS

El PSOE demostraba tener un electorado estable y seguir siendo la principal fuerza de oposición y líder del espacio político progresista en España, pero para los dos líderes del partido, el secretario general D. Felipe González Márquez y el secretario de Organización D. Alfonso Guerra González, suponía una decepción no desbancar a la UCD como primera fuerza política. Repiten la mayoría de los candidatos de 1977, siendo reelegidos, entre ellos los hermanos Solana Madariaga, D. Javier Solana Madariaga es reelegido diputado por Madrid y D. Luis Solana Madariaga por Segovia.

En las listas del PSOE destaca la incorporación de algunas figuras procedentes del PSP como D. Enrique Tierno Galván (Nº 2 por Madrid), D. José Bono Martínez (nº 1 por Albacete) o el juez D. Joaquín Navarro Estevan (Nº 1 por Almería). Por Almería también se presentó D. Juan de Dios Ramírez Heredia, que en 1977 iba en las listas de UCD, pero que en 1979 ha optado por presentarse con los socialistas. Otra incorporación es la de D. Miguel Boyer Salvador, que en 1977 tras romper con el partido se presentó sin éxito al frente de una candidatura independiente por La Rioja, y ahora ha ido por Jaén con el PSOE logrando, esta vez sí, su acta. También el histórico D. José Prat, que en 1977 fue candidato sin éxito al Congreso por la Alianza Socialista Democrática, en 1979, yendo en las listas del PSOE sí ha logrado acta.

Entre los ausentes destaca D. Carlos Zayas Mariategui, que tras manifestarse discrepante con la dirección del PSOE no fue incluido en las listas electorales para 1979. Sin acta se queda el secretario general de la Federación Socialista Madrileña (PSOE de Madrid), D. Alonso Puerta, que en 1977 iba en las listas a diputado, pero en 1979 era uno de los tres candidatos a senador por Madrid en las elecciones por listas abiertas y fue el único que no logró el acta. También pierde su acta en la cámara alta D. José Federico de Carvajal.

 

SANTIAGO CARRILLO SIGUE TERCERO, EN ASCENSO

El PCE de D. Santiago Carrillo, aunque ya ha asumido que no podrá ser una fuerza que aspire al Gobierno como UCD o PSOE, las dos fuerzas del bipartidismo español, al menos puede consolarse con que se consolide su condición de tercera fuerza y mejorando en escaños los resultados de 1977.

Renuevan su acta D. Santiago Carrillo, D. Marcelino Camacho, D. Simón Sánchez Montero y D: Ramón Tamames por Madrid, así como D. Ignacio Gallego por Córdoba, D. Pilar Brabo Castells por Alicante o los dirigentes del PSUC D. Gregori López Ramundo y D. Jordi Solé Tura por Barcelona y D. José Sole Barberá por Tarragona.

Dos de los candidatos que en 1977 se quedaron fuera, en 1979 sí han logrado acta, D. Eduardo Saborido Galán (por Sevilla) y D. Jaime Ballesteros Pulido (por Granada). Entre los nuevos diputados destaca el joven D. Felipe Alcaraz Masats, que se presentaba por primera vez y logró en acta por Jaén. Se vuelven a quedar fuera del Congreso D. Nicolás Sartorius Álvarez de las Asturias, D. Enrique Curiel Alonso, D. Santiago Álvarez Gómez o el sacerdote D. Fernando García Salve, el ‘cura paco’, que no lograron suficientes votos en las provincias por las que se presentaban. Ni la presidenta del PCE, Dña. Dolores Ibarruri ‘La Pasionaria’, ni D. Rafael Alberti han figuraban en las listas electorales en estos comicios.

MANUEL FRAGA SE MANTIENE CUARTO

El intento de mejorar los resultados de Alianza Popular, haciendo coalición con dos partidos conservadores personalistas, Acción Ciudana Liberal y Partido Democrático Progresista bajo la siglas de Coalición Democrática, no ha logrado que siga siendo cuarta fuerza, y con menos escaños que los que logró AP en solitario.

Frente a la cifra de doce exministros franquistas que fueron candidatos de AP en las listas de 1977, sólo cuatro lo han sido en estos comicios. El propio D. Manuel Fraga Iribarne, reelegido diputado por Madrid, D. Antonio Carro, reelegido diputado por Lugo y D. Fernando Suárez González, que no participó en los comicios de 1977, pero sí lo ha hecho en estos como cabeza de lista por León logrando su acta. El cuarto, el único de los fundadores de AP junto al Sr. Fraga que seguía en el partido, D. Cruz Martínez Esteruelas, que no logró su acta en 1977 por Teruel, en 1979 aceptó ir por Valencia, y tampoco ahora ha logrado escaño. Sí serán diputados los líderes del PDP, D. Alfonso Osorio (Madrid) y los líderes de ACL, D. José María de Areilza (Madrid) y Antonio de Senillosa Cros (Barcelona). También repite como diputado el tesorero D. Álvaro Lapuerta Quintero o la escritora Dña. María Victoria Fernández España. También mantienen su acta los senadores D. Abel Matutes Juan (por Ibiza) y D. Francisco Cacharro Pardo (por Lugo).

Entre los candidatos sin escaño de las listas de CD destaca D. José María Ruiz Gallardón, que por segunda vez se queda fuera, el fichaje del general sancionado de la Guardia Civil D. Manuel Prieto López (cabeza de lista de CD por Granada), el del escritor D. Víctor Gutiérrez Salmador (que en 1977 iba a senador por Alianza Liberal, y esta vez ha probado suerte con CD),  el periodista D. Antonio Alemany Dezcallar (cabeza de lista de CD por Baleares) o D. Manuel Cantarero del Castillo (que en 1977 se presentó por su propio partido, Reforma Social Española, que ahora ha integrado en CD). En las listas también destacó la presencia de jóvenes de nueva generación como D. Rodrigo Rato Figaredo (AP, por Ciudad Real), D. Antonio Hernández Mancha (AP, por Córdoba) o D. José Ramón Calero (ACL, por Murcia). Ninguno logró el acta.

SIGUEN NACIONALISTAS VASCOS Y CATALANES; ENTRAN LOS ANDALUCES

En Catalunya se estrenaba la coalición Convergencia i Unió (CiU), formada por un socio mayoritario, la Convergencia Democrática de Catalunya de D. Jordi Pujol y D. Miquel Roca y un partido minoritario Unió Democrática de Catalunya, descabezado después de que su principal líder en 1977, ahora en 1979 se haya presentado con UCD. Ha sacado 8 escaños, menos de lo que logró Convergencia en 1977 cuando se presentó como ‘Pacte’.  El secretario general de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), D. Heribert Barrera Costa, renueva su escaño por Barcelona, ahora con su partido ya legalizado. El Partido Nacionalista Vasco (PNV) mantiene su posición de liderazgo en Euskadi con D. Xabier Arzallus Antia como cabeza de lista Por Guipúzcoa y D. José Ángel Cuerda como cabeza de lista por Álava.

Entre los ganadores de estos comicios cabe destacar a los andalucistas del PSA, con su secretario general D. Alejandro Rojas Marcos como cabeza de lista por Cádiz, que en 1977, cuando se presentaron en coalición con el PSP, no lograron acta, pero en esta ocasión, en solitario, han logrado cinco diputados bajo la promesa de luchar por una autonomía andaluza.

LOS AFINES A ETA LOGRA TRES DIPUTADOS Y UN SENADOR

Entra en escena la nueva candidatura fomentada por ETA Militar bajo la denominación ‘Herri Batasuna’ logrando que D. Francisco Letamendia Belzunce, que en 1977 fue diputado de Euskadiko Ezkerra por Guipúzcoa, ahora haya sido elegido diputado por HB por Vizcaya, junto a D. Pedro Solabarría Bilbao, mientras que el veterano D. Telesforo Monzón Ortiz de Urruela logra el acta por Guipúzcoa, lo da un total de 3 escaños a HB. El cabeza de lista de HB por Álava, D. Jon Idigoras Guerricabeitia, y el cabeza de lista por Navarra, el Sr. Patxi Zabaleta Zabaleta, no lograron el acta. En la listas de HB también figuraban la periodista Dña. Itziar Aizpurua Egaña y miembros de ETA como D. Jokin Gorostidi Artola (vinculado al asesinato del Sr. Melitón Manzanas) o Sr. Jesús Zabarte Arregui apodado ‘el carnicero’ y miembro de los comandos asesinos de ETA. Herri Batasuna también logra un senador: D. Miguel Castells Arteche.

Euskadiko Ezkerra, agrupación de electores afín a ETA Político Militar ha logrado que una de sus principales figuras, D. Juan María Bandrés Molet, que en 1977 ganó su acta de senador, esta vez sea diputado al Congreso. No así la otra gran figura de EE, el exetarra D. Mario Onaindia Nachiondo, líder de EIA, que era el cabeza de lista de EE por Vizcaya, pero no logró el acta.

FRANQUISTA PIÑAR Y COMUNISTA CANARIO SAGASETA SERÁN DIPUTADOS EN EL GRUPO MIXTO

En el campo de las opciones extremistas: la coalición Unión Nacional, coalición de formaciones franquistas contrarias a la Constitución ha logrado que su cabeza de lista por Madrid, el líder de Fuerza Nueva, D. Blas Piñar López, haya logrado ser elegido diputado. La UN ha logrado 300.000 votos en toda España, pero no han logrado en acta los que otros líderes ultras: el exministro D. Raimuno Fernández Cuesta (líder de Falange Española de las JONS) o D. Diego Márquez Horrillo (líder de Círculos José Antonio). Tampoco el exdirector de El Alcázar, D. Antonio Gibello García o el secretario general de Fuerza Nueva, D. Ricardo Alba Benayas, que iba por Toledo han logrado acta.

D. Blas Piñar se encontrará en el grupo mixto con su antagónico, el comunista canario D. Fernando Sagaseta Cabrera, que lideraba una candidatura llamada Unión del Pueblo Canario (UPC) con un posicionamiento marxista y pro-soviético mucho más radical que el del PCE y que también ha logrado un escaño.

REPITEN ACTA LOS LÍDERES REGIONALISTAS NAVARRO Y ARAGONÉS

El antiguo franquista D. Hipólito Gómez de las Roces que en 1977 fue elegido diputado independiente por Zaragoza ha ratificado su acta, ahora ya no como independiente, sino como líder de su propio partido, el Partido Aragonés Regionalista (PAR). De igual modo D. Jesús Aizpún Tuero que en 1977 iba en las listas de UCD, en esta ocasión se presentó por su cuenta para defender la identidad de navarra al frente de su propia formación Unión del Pueblo Navarro (UPN) y también ha logrado su acta.

BENET SIGUE DE SENADOR, PERO YA NO ES EL MÁS VOTADO DE ESPAÑA

D. Josep Benet Norell, que en 1977 fue el senador más votado en toda España por Barcelona, volvía a ser candidato por ‘Agrupación Electoral Per L´Entesa’, respaldado por el PSUC y ha logrado ser reelegido senador con 623.000 votos, eso sí, ya no es el senador más votado de España. Su colega D. Pere Portabella Rafols, que en 1977 sí logró el acta por Girona, esta vez que se presentaba también por L´Entesa, pero la reducción de votos le ha dejado sin escaño. En estos comicios los dos senadores más votados han sido candidatos del PSOE, D. Josep Andrei i Abelló por Barcelona (748.000 votos) y el marxista D. Francisco Bustelo García del Real (721.000 votos) por Madrid. Entre los senadores electos destaca también el exGobernador franquista de Ávila, D. Vicente Bosque Hita, que ha logrado ser elegido senador por esta provincia como candidato independiente.

HUMILLADOS: CANDIDATURAS SIN ESCAÑO

XIRINACS Y EMILIO GASTÓN PIERDEN SUS ACTAS

El sacerdote izquierdista D. Lluís María Xirinacs Damia que en 1977 logró un acta como senador independiente desde el que se opuso a la Constitución Española. En 1979 se presentaba al Congreso al frente de su propio partido político, Bloc d´Esquerra D´Alliberament Nacional de Catalunya (BEAN). Pero no ha conseguido repetir resultados y ha quedado fuera de la cámara.

D. Emilio Gastón Sanz, líder del Partido Socialista de Aragón, logró en 1977 el acta por Zaragoza aliado con el PSP del Sr. Tierno Galván. Desaparecido este partido y con Tierno integrado en el PSOE, el Sr. Gastón se negó a pasarse al PSOE y presentó una candidatura por su cuenta por Zaragoza denominada ‘Coalición de Aragón’. En esta ocasión no ha logrado respaldo electoral, por lo que pierde su acta de diputado en lo que supone su retirada política.

LA EXTREMA IZQUIERDA, FUERA DEL CONGRESO

Las formaciones de extrema izquierda Partido del Trabajo de España (PTE) y Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT)  que no pudieron presentarse en 1977 por sus siglas, se han estrenado con tan pobres resultados que su supervivencia política parece cuestionada. Las dos formaciones se presentaron por separado. En el caso del PTE su cabeza de lista por Madrid era D. Nazario Aguado Aguilar, seguido de Dña. Josefina López López-Gay [Pina López Gay], mientras que su cabeza de lista por Sevilla volvía a ser D. EladiO García Castro, que ya hizo lo propio en 1977 cuando tuvieron que usar la marca Frente Democrático de Izquierdas. En el caso de la ORT sus cabezas de lista por Madrid eran D. José Sanroma Aldea y D. Francisca Sauquillo Pérez del Arco [‘Paquita Sauquillo’]. Ninguno de ellos logró el acta, como tampoco lo logró el cabeza de lista de la ORT por Guadalajara D. Luis Suárez Machota, ni el de Huelva D. Juan Ceada Infantes. La Liga Comunista Revolucionaria (LCR) liderada por D. Jaime Pastor Verdú en Madrid, ni Bandera Roja, liderado por D. Ignacio Faura Ventosa en Barcelona obtienen actas, como tampoco el llamado Movimiento Comunista, cuya lista por Madrid encabezaba D. Javier Álvarez Dorronsoro, su lista en Valladolid Dña. Doris Benegas Haddad [hermana del dirigente del PSOE Sr. Txiki Benegas Haddad], y por Zaragoza Dña. Marcedes Gallizo Llamas.

MUERTE ELECTORAL PARA EL CARLISMO

Especialmente humillante es la derrota para D. Carlos Hugo de Borbón Parma, el presidente del Partido Carlista, excluido en 1977, regresó a España a finales de ese año para potenciar la nueva imagen del carlismo como un movimiento socialista y federal. El propio D. Carlos Hugo se presentaba por Navarra, que se suponía que era la provincia más afín al carlismo, mientras que el secretario general del partido D. José María Zavala Castella, iba como cabeza por Murcia y D. Carlos Carnicero Giménez de Azcárate iba de cabeza de lista por Madrid. El resultado fue una derrota estrepitosa al no sacar ni un solo escaño.

EL CAMORRISTA SÁNCHEZ COVISA, IGNORADO

 D. Mariano Sánchez-Covisa Carro, identificado en medios como un camorrista de extrema derecha dispuesto a liderar a pequeños grupos ultras de derecha a pelearse con grupos ultra de izquierda, se presentó a los comicios de 1979 con una candidatura denominada ‘Nueva Izquierda Nacional’. Obtuvo 7.000 votos. Muy lejos de los más de 300.000 votos que logró D. Blas Piñar con su Unión Nacional, que, al contrario que Covisa, sí logró el acta. Los votantes ultras han preferido a Piñar e ignorado a Covisa. De igual modo Falange Española Auténtica (FEA), que se negó a sumarse a Unión Nacional y presentó listas por su cuenta con D. Miguel Hedilla Rojas como cabeza de lista por Zamora, y fue igualmente ignorada por el electorado. .

MATÍAS PRATS NO SERÁ SENADOR

El mítico presentador de TVE y exdirector del NODO, D. Matías Prats Cañete, quiso probar suerte en política y se presentó como candidato a Senador por Córdoba con una candidatura denominada ‘Independiente por Córdoba’. Logró 32.000 votos. Insuficientes en Córdoba donde los cuatro candidatos para ser senador lo fueron con cifras superiores a los 100.000 votos encabezados por D. Joaquín Martínez Bjorkman (PSOE).

 

03 Marzo 1979

Las elecciones para el Congreso

EL PAÍS (Editorialista: Javier Pradera)

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LAS DESMESURADAS expectativas de una victoria electoral del PSOE, sinceramente creídas por sus líderes, y la última comparecencia en televisión del señor Suárez, de una eficacia indudable en la captación del voto del miedo, pero llena de patetismo y preocupación, se confabulan para hacer ahora un análisis catastrófico de los resultados en las urnas. Un estudio pausado, aunque somero, de los datos adelantados por el Ministerio del Interior, tanto en lo que se refiere a los escaños logrados como a los votos obtenidos, debe llevar a limitar -sin embargo- los excesos triunfalistas de los portavoces del Gobierno en torno a UCD y concretar en sus justos perfiles el significado de lo que, sin duda, ha sido una jornada electoral adversa para el PSOE, pero nada más.Al margen de los sueños están realidades. Los comicios del 1 de marzo reiteran, en lo que a los dos grandes partidos de nuestro escenario político se refiere, que las líneas generales de su implantación en el país no aportan en este sentido grandes novedades. La estabilidad del voto es, pues, una realidad, y así lo ponen de relieve también los observadores extranjeros. Pero hay que añadir que los resultados potencian a UCD como el gran partido de la derecha democrática y reducen en algunas zonas el nivel de implantación de los socialistas (especialmente en el País Vasco y Andalucía).

Según datos todavía provisionales, Unión de Centro Democrático ha obtenido en el Congreso dos o tres escaños más que en la convocatoria del 15 de junio, mientras que el PSOE ha aumentado en tres su número de diputados, si en el cómputo no se suman los diputados del desaparecido PSP, cuyo voto original es difícil saber dónde ha ido a parar en estos comicios. Los votos populares logrados por los dos rivales son sensiblemente parecidos en términos de porcentaje a los registrados en junio de 1977. Dado que los resultados oficiosos sitúan el porcentaj e de abstención en cifras también parecidas a las del referéndum constituciofial, los dos partidos han debido perder clientela potencial en comparación con los comicios de 1977, en los que el grado de participación fue mayor.

Por lo demás, el aparatoso descalabro de Coalición Democrática, que ha acabado prácticamente con ella, parece demostrar que la tendencia del universo político español a escindirse en dos hemisferios gobernados hegemónicamente por un partido-líder es casi irresistible en la derecha. Los generosos medios puestos a disposición de CD para la financiación de su campaña no han logrado desviar hacia su oferta el número suficiente de votos conservadores. La atribución de su fracaso a los sondeos de opinión o a las informaciones y editoriales de la prensa es una actitud impropia de la veteranía profesional de sus líderes, y la más justificada de inculpar al Gobierno por no haberse dejado pisar el terreno electoral es una petición de principio, pero que encierra una cierta ingenuidad.

Los sufragios que el centroderecha haya conseguido arrebatar a UCD han sido contrarrestados, en todo caso, por el éxodo hacia la zona de Unión Nacional de algunos nutridos regimientos de antiguos votantes de Alianza Popular.

Mientras Unión de Centro Democrático impone su dominio en la derecha española, el PSOE no encuentra las mismas facilidades en la izquierda. Pero el Partido Comunista, pese a su avance en el Congreso, no ha conseguido tampoco en el último año y medio de vida parlamentaria realizar ese salto cualitativo que podría permitirle modificar su desfavorable correlación de fuerzas con los socialistas para lograr no ya la hegemonía típica del escenario italiano, sino, al menos, las posiciones consolidadas de los comunistas franceses o la clara tendencia ascendente de los comunistas portugueses. La explicación dada por el PCE a su relativo descalabro en junio de 1977 no ha sido verificada por los hechos en marzo de 1979. Si el «voto del miedo» hubiera sido realmente la causa de los pobres resultados de hace año y medio, estas elecciones les habrían situado en cotas bastante más altas de escaños y porcentaje de voto popular. La orientación de su campaña contra el PSOE no parece haberle proporcionado espectaculares frutos, excepto en lo que se refiere a la conquista de esa tierra de nadie formada por los votos del antiguo PSP.

Un examen a conciencia mucho más a fondo necesitan, en cambio, los dirigentes socialistas para explicarse su grave retroceso en Euskadi y en Andalucía, zonas que sirven, respectivamente, de escenario principal a las dos plagas que el PSOE se proponía combatir desde el Gobierno: el terrorismo y el paro.

Aunque pueda sonar a paradoja, las esperanzas que el PSOE pueda tener para consolidar su hegemonía en la izquierda -donde, dicho sea de paso, los grupos extraparlamentarios no han crecido lo suficiente como para conseguir escaños- descansan precisamente en la comprobación de que los comicios del 1 de marzo no han hecho retroceder sus posiciones, pese a la inmadurez política, debilidad organizativa, ambigüedad ideológica e incoherencia estratégica de que ha hecho gala desde las anteriores elecciones. De la dirección del PSOE, de su capacidad para extraer enseñanzas de los errores y para rectificarlos depende fundamentalmente que esa consolidación de UCD en el hemisferio derecho del universo político español se produzca también en la izquierda o deje paso a un liderazgo «a la francesa» compartido, desde la hostilidad mutua, con los comunistas.

Los resultados electorales le dan, en definitiva, a Unión de Centro una situación holgada y las perspectivas de un Gobierno monocolor con la ayuda ocasional -de momento improbable- de grupos pequeños o de los flecos de la destruida Coalición Democrática. Es más que pensable que en estos próximos cuatro años UCD va a mantenerse sin gran esfuerzo en el poder. Sus perspectivas ante las municipales han mejorado, sin duda, y no sólo psicológicamente. De su comportamiento en el poder y de la actividad del PSOE como partido líder en la oposición, con notable distancia y fuerza respecto a los demás grupos parlamentarios, depende el rodaje de la democracia española y el futuro del país para muchos años.

El Análisis

A FELIPE GONZÁLEZ LE PESÓ MARX

JF Lamata

«¡Nos jugamos el modelo de Estado!», clamó D. Adolfo Suárez el último día de la campaña electoral, levantando bandera contra algo que todavía era muy sensible en la sociedad española: el marxismo. En la Guerra Civil la derecha se movilizó ‘contra el marxismo’ y gran parte de la izquierda ‘con el marxismo’.

En la España de 1979 para un importante sector de España, no necesariamente de derecha, la marca ‘marxista’ que aún mantenía el PSOE era un elemento de rechazo. La derrota electoral del PSOE en aquellas elecciones venía a demostrar a D. Felipe González que si quería ganar no podía depender únicamente de los votos procedentes de la izquierda, necesitaba votos de gente, que no era de izquierdas, que creía que en la libertad de empresa y, por tanto, rechazaba el marxismo. Por tanto, actuaría en consecuencia en el siguiente congreso socialista.

J. F. Lamata