5 enero 1996

Era el candidato del Partido de Avanzada Nacional (PAN)

Elecciones Guatemala 1996 – El derechista Álvaro Arzú se impone en las elecciones al candidato del ex dictador Ríos Montt

Elecciones Guatemala 1996 – El derechista Álvaro Arzú se impone en las elecciones al candidato del ex dictador Ríos Montt

Hechos

El 9.01.1996 se hizo público el triunfo del candidato D. Álvaro Arzú en las elecciones presidenciales de Guatemala.

Lecturas

El 7 de enero de 1996, Guatemala eligió presidente de la República al conservador Álvaro Arzú Irigoyen, candidato del Partido de Avanzada Nacional (PAN), que obtuvo el 51,22 % de los votos, frente al 48,78 % del economista Alfonso Antonio Portillo Cabrera, representante del Frente Republicano Guatemalteco (FRG). Arzú, antiguo alcalde de Ciudad de Guatemala, defendía una política económica favorable a la iniciativa privada, la modernización administrativa y la continuación de las negociaciones para poner fin a la guerra civil. Sucedería el 14 de enero a Ramiro de León Carpio, presidente desde la crisis institucional de 1993. La elección tuvo una participación extraordinariamente baja, del 36,9 %, y se resolvió por una diferencia de apenas 31.950 votos.

En la primera vuelta, celebrada el 12 de noviembre de 1995, Arzú había conseguido el 36,5 %, seguido de Portillo con el 22,0 %. El tercer puesto correspondió a Fernando Andrade Díaz-Durán, candidato de una alianza entre la Unión del Centro Nacional (UCN), la Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG) y el Partido Socialista Democrático (PSD), que obtuvo el 12,9 % y representaba una opción centrista y reformista. La izquierda organizada consiguió concurrir mediante el Frente Democrático Nueva Guatemala (FDNG), representado por Jorge Luis González del Valle, que alcanzó el 7,7 %, mientras Acisclo Valladares Molina, del conservador Partido Libertador Progresista, obtuvo el 5,2 %. Los restantes candidatos quedaron por debajo de esas cifras.

El principal protagonista indirecto de la campaña fue el general José Efraín Ríos Montt, que había gobernado Guatemala mediante una dictadura militar entre 1982 y 1983, durante una de las etapas más violentas de la guerra civil. El Tribunal Supremo Electoral le impidió presentarse porque la Constitución prohibía acceder a la presidencia a quienes hubieran encabezado un golpe de Estado. El general intentó inicialmente promover la candidatura de su esposa, María Teresa Sosa de Ríos, también rechazada por motivos electorales, antes de designar a Portillo, antiguo militante de izquierda y exdirigente democristiano, como candidato de su partido. Ríos Montt continuó siendo el principal referente político del FRG y fue reelegido diputado, aunque su formación perdió posiciones en el Congreso, donde el PAN obtuvo 43 de los 80 escaños, frente a los 21 del FRG. La victoria de Arzú permitió mantener la continuidad del proceso de paz, mientras el resultado de Portillo demostraba la considerable capacidad electoral que todavía conservaba el antiguo gobernante militar.

Derrota de Ríos Montt

alfonso_portillo_rios El ex dictador Ríos Montt (derecha) estaba considerado el cerebro de la candidatura de D. Alfonso Portillo (izq) abogado populista militante del partido liderado por el ex dictador.

–

Resultados de las elecciones presidenciales

Candidato Partido y orientación 12 nov. 1995 7 ene. 1996
Álvaro Arzú Irigoyen PAN — Centroderecha, liberal-conservador 36,50 % 51,22 %
Alfonso Portillo Cabrera FRG — Populista, vinculado a la derecha riosmontista 22,04 % 48,78 %
Fernando Andrade Díaz-Durán UCN–DCG–PSD — Coalición centrista 12,94 % —
Jorge Luis González del Valle FDNG — Izquierda, progresista 7,70 % —
Acisclo Valladares Molina PLP — Derecha conservadora 5,21 % —
José Luis Chea Urruela UD — Centro reformista 3,63 % —
Luis Rolando Torres Casanova DIA — Desarrollo integral, centrista 2,55 % —
Otros candidatos Diversas formaciones 9,43 % —

El Análisis

Fracasó el retorno de Ríos Montt

JF Lamata

Álvaro Arzú ha ganado las elecciones presidenciales guatemaltecas, pero el estrecho resultado demuestra hasta qué punto Efraín Ríos Montt conserva influencia sobre la vida política del país. El antiguo dictador, que gobernó entre 1982 y 1983 tras un golpe militar, no podía presentarse a las elecciones por prohibición constitucional. Sin embargo, consiguió situar en la segunda vuelta a Alfonso Portillo, un candidato que procedía de la izquierda y de la democracia cristiana, pero que aceptó representar al partido fundado y dirigido por el general. Quienes advertían de la posibilidad de que Ríos Montt regresara indirectamente al poder, mediante un presidente políticamente dependiente de él, encontraron motivos para su preocupación en las urnas: Portillo quedó a menos de dos puntos y medio porcentuales de la victoria. La expresión de que podía gobernar mediante un guiñol es una metáfora polémica, no una dependencia personal demostrada, pero describe el temor de sus adversarios a que el general recuperara desde la retaguardia una influencia decisiva sobre el Ejecutivo. La paradoja resulta especialmente llamativa porque el FRG consiguió importantes apoyos en regiones rurales e indígenas que habían padecido duramente la represión militar. No obstante, la abstención fue muy elevada, por lo que no puede identificarse automáticamente el resultado territorial del partido con un respaldo mayoritario de aquellas poblaciones al antiguo dictador.

La comparación con las elecciones anteriores permite apreciar tanto la transformación de la derecha guatemalteca como la persistencia de sus antiguos protagonistas. En 1990, Ríos Montt también había sido apartado de la carrera presidencial y el vencedor terminó siendo Jorge Serrano Elías, del Movimiento de Acción Solidaria, que derrotó en segunda vuelta a Jorge Carpio Nicolle, de la Unión del Centro Nacional. Serrano acabaría protagonizando el fallido autogolpe de 1993, que abrió paso a la presidencia de Ramiro de León Carpio. En aquellos comicios, Álvaro Arzú había quedado eliminado en primera vuelta con aproximadamente el 17,3 % de los votos; cinco años después ha conseguido alcanzar la presidencia y su partido controlar la mayoría del Congreso. Pero su triunfo llega acompañado de una advertencia: Portillo ha reunido casi la mitad de los sufragios emitidos en la segunda vuelta y el país continúa profundamente dividido. El nuevo presidente tendrá que afrontar la pobreza, la violencia y las negociaciones de paz con la guerrilla, mientras el FRG conserva una importante representación parlamentaria. La baja participación, inferior al 37 %, recuerda además que ninguno de los dos candidatos ha conseguido movilizar a la mayoría del electorado. Guatemala ha impedido el regreso del partido de Ríos Montt a la presidencia, pero el resultado confirma que su influencia política continúa siendo considerable.

JF