2 junio 1997

Chirac, como jefe de Estado debe afrontar con Jospin una situación muy similar a la que Miterrand tuvo con él en 1986

Elecciones Legislativas Francia 1997 – La victoria socialista fuerza a Chirac a nombrar a su rival Jospin nuevo primer ministro

Elecciones Legislativas Francia 1997 – La victoria socialista fuerza a Chirac a nombrar a su rival Jospin nuevo primer ministro

Hechos

El 2.06.1997 Lionel Jospin fue designado nuevo primer ministro de Francia.

Lecturas

Las elecciones legislativas francesas del 25 de mayo y 1 de junio de 1997 concluyeron con una victoria de la izquierda que puso fin a cuatro años de mayoría parlamentaria conservadora y obligó al presidente de la República, Jacques Chirac, a nombrar primer ministro al socialista Lionel Jospin. La crisis había sido provocada por una decisión del propio Chirac, que el 21 de abril anunció la disolución anticipada de la Asamblea Nacional, pese a que su coalición, formada por la Agrupación por la República (RPR) y la Unión para la Democracia Francesa (UDF), disponía de una mayoría muy amplia desde las legislativas de 1993. El presidente pretendía renovar aquella mayoría antes de afrontar las reformas económicas necesarias para participar en la moneda única europea y superar el desgaste de su primer ministro, Alain Juppé, nombrado en mayo de 1995. Sin embargo, Juppé había perdido gran parte de su popularidad a consecuencia de su política de austeridad, las subidas de impuestos, los recortes proyectados en el sistema de protección social y, especialmente, las grandes huelgas de noviembre y diciembre de 1995 contra su reforma de las pensiones y la Seguridad Social. El Gobierno tuvo que retirar una parte sustancial de sus propuestas y quedó asociado a una política de sacrificios que contrastaba con las promesas de Chirac de combatir la «fractura social». A ello se añadían un elevado desempleo, las divisiones de la derecha y la presión electoral del Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen, cuyos candidatos dificultaron la victoria de numerosos aspirantes conservadores en las circunscripciones disputadas.

El principal beneficiario fue Lionel Jospin, de 59 años, antiguo primer secretario del Partido Socialista, ministro de Educación durante la presidencia de François Mitterrand y candidato socialista derrotado por Chirac en las presidenciales de 1995. Tras aquella derrota había regresado al liderazgo del PS con una imagen de político serio, austero y menos vinculado a las controversias del final del mitterrandismo. Jospin articuló una alianza electoral de «izquierda plural» (gauche plurielle) con el Partido Comunista Francés, dirigido por Robert Hue; Los Verdes, encabezados por Dominique Voynet; el Movimiento de los Ciudadanos, de Jean-Pierre Chevènement, y los radicales de izquierda. El programa común combinaba la defensa del empleo, la reducción de la jornada laboral a 35 horas, el mantenimiento de los servicios públicos, una política social más activa y la voluntad de revisar los criterios de austeridad de la integración europea. La izquierda obtuvo una mayoría parlamentaria suficiente para gobernar y Chirac nombró primer ministro a Jospin el 2 de junio de 1997. Dos días después se constituyó un Gobierno que reunió a las cinco familias de la coalición, con figuras destacadas como Dominique Strauss-Kahn en Economía y Finanzas, Martine Aubry en Empleo y Solidaridad, Jean-Pierre Chevènement en Interior, Dominique Voynet en Medio Ambiente y el comunista Jean-Claude Gayssot en Transportes. Francia iniciaba así su tercera cohabitación bajo la Quinta República, después de las dos presididas por Mitterrand con primeros ministros conservadores. La novedad era que ahora el presidente pertenecía a la derecha y el jefe del Gobierno a una alianza de izquierdas cuya amplitud no tenía precedentes recientes.

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Resultados de las elecciones legislativas de 1997

Primera vuelta: 25 de mayo · Segunda vuelta: 1 de junio · 577 escaños · Mayoría absoluta: 289

Formación política Votos 1.ª vuelta % 1.ª vuelta Diputados
Partido Socialista (PS) 5.961.612 23,53 % 240
RPR — derecha gaullista 3.977.964 15,70 % 135
UDF — centroderecha 3.601.279 14,21 % 108
Partido Comunista Francés (PCF) 2.519.281 9,94 % 38
Los Verdes y otros ecologistas 1.726.018 6,81 % 7
Radicales de izquierda (PRS) 366.067 1,44 % 12
Otras candidaturas de izquierda 708.605 2,79 % 21
Otras candidaturas de derecha 1.671.626 6,59 % 14
Frente Nacional (FN) 3.785.383 14,94 % 1
Extrema izquierda 638.710 2,52 % 0
Otras candidaturas 377.941 1,49 % 1
Total 25.334.486 100 % 577

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ALAIN JUPPÉ, EL GRAN DERROTADO

Alain_Juppe Alain Juppé, cabeza de lista del PRP en estas elecciones y hasta ahora primer ministro ha sido el gran derrotado de estas elecciones legislativas, que han supuesto su salida del cargo de primer ministro.

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Gobierno de Lionel Jospin

Nombrado el 4 de junio de 1997 · Composición ministerial inicial

Cargo Titular Partido
Primer ministro Lionel Jospin PS
Economía, Finanzas e Industria Dominique Strauss-Kahn PS
Empleo y Solidaridad Martine Aubry PS
Interior Jean-Pierre Chevènement MDC
Justicia Élisabeth Guigou PS
Asuntos Exteriores Hubert Védrine PS
Educación, Investigación y Tecnología Claude Allègre PS
Defensa Alain Richard PS
Transportes, Equipamiento y Vivienda Jean-Claude Gayssot PCF
Medio Ambiente y Ordenación del Territorio Dominique Voynet Los Verdes
Cultura y Comunicación; portavoz Catherine Trautmann PS
Agricultura y Pesca Louis Le Pensec PS
Función Pública y Reforma del Estado Émile Zuccarelli Radical de izquierda
Juventud y Deportes Marie-George Buffet PCF
Relaciones con el Parlamento Daniel Vaillant PS

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DOMINIQUE STRAUSS-KAHN VUELVE AL GOBIERNO

DSK Una de las figuras de más prestigio del Partido Socialista francés, Dominique Strauss-Kahn y alcalde de Sarcelles desde 1995 regresa al gobierno con el cargo de Ministro de Economía, Finanzas e Industria.

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

02 Junio 1997

El nuevo socialismo

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

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La contundente victoria de la izquierda en las legislativas francesas abre nuevas perspectivas no sólo para Francia, sino ante todo para Europa. Al convocar elecciones anticipadas, el presidente Chirac ha dado a los franceses la oportunidad de pronunciarse, y éstos han optado por la fórmula, inédita, de la cohabitación entre un presidente de la derecha y un Gobierno de la izquierda. Sabían lo que votaban, puesto que, con signo político invertido, ya conocieron la cohabitación por dos veces durante los 14 años de presidencia de Mitterrand. El resultado electoral es un gran triunfo personal para el probable próximo primer ministro, el socialista Lionel Jospin. Y una clara derrota para Chirac, al que le quedan cinco años de complicado mandato por delante.Quizá porque los franceses no acaban de encontrarse, en las cinco ocasiones en que desde 1981 han elegido una nueva Asamblea Nacional han votado por un cambio de mayoría. Tras pasar en 1993 por su mayor derrota, esta nueva mayoría de izquierdas, vacunada por los errores de Mitterrand, no cuenta con un programa común, sino con ideas plurales, y se basa, principalmente, en el rechazo a una derecha desorientada. Su programa se habrá de definir en el ejercicio del poder.

Salvo en su componente comunista, que no tiene visos de resultar decisivo, esta izquierda plural que quiere configurar Jospin alrededor del PS no está contra el curo, sino contra una política de constantes sacrificios y de inseguridad social para llegar a la cita de Maastricht e incluso para después. Su mensaje -recuperando el sentido original que le dio al proyecto su principal impulsor, el socialista Jacques Delors- es que la moneda debe ir acompañada de crecimiento económico y de política social. Esta nueva Francia considera que la Europa monetaria no se puede hacer sin la Europa social, e incluso sin la Europa económica, algo que había calado incluso en sus contrincantes de derecha. Es un aviso a los gobernantes, en la línea de otras señales en la misma dirección que han emanado del Reino Unido, con la victoria de Blair, e incluso de Alemania.

No obstante, esta cohabitación no está exenta de problemas para Europa. De n o ponerse de acuerdo el presidente y el jefe del Gobierno, la nueva Francia bicéfala perderá influencia en la UE. Francia debe ahora mandar una clara indicación de su compromiso europeo, nombrando a personas comprometidas con estos objetivos al frente de su diplomacia y de la política económica, y reafirmando los objetivos de Maastricht.

Lionel Jospin puede estar satisfecho. Contra todos los pronósticos iniciales, ha triunfado. Pero sabe también que ésta es una oportunidad casi única que 1 e vuelven a dar los franceses a la izquierda, y que no puede dilapidar. El éxito de las mujeres en esta campaña supone también una inflexión en la política francesa. Como lo es la entrada, por vez primera, en la Asamblea Nacional de diputados ecologistas.

Chirac, que disponía por un año más de una amplísima mayoría en la Asamblea, quería que los franceses le firmaran un cheque en blanco para tomar difíciles decisiones en el último tramo que lleva a Maastricht. El tiro le ha salido por la culata. Ha cometido error tras error: al anticipar las elecciones; al sacrificar, tras la primera vuelta el domingo anterior, al primer ministro Alain Juppé, y al dejar que en la segunda vuelta la voz cantante de la derecha la llevara un dúo imposible, formado por Philippe Séguin y Alain Madelin, que pretendía juntar dos políticas contradictorias, el gaullismo social y el ultraliberalismo. En realidad, los votantes de la derecha no sabían a qué votaban. La derecha, incluido su jefe de filas, el presidente Chirac, ha demostrado no tener política. Siendo generosos, se puede decir que los franceses han votado ayer por la política que prometía Chirac en su campaña de 1995 de lucha contra 14 fractura social y en particular contra el paro; pero que luego no siguió. La derrota de la derecha se ha debido también al notable éxito, en. votos, que no en escaños, del Frente Nacional de Le Pen. El peligro para la derecha en la oposición está en caer en la tentación de acrecentar las divisiones entre las dos grandes fuerzas (RPR y UDF) y de lepenizarse para recuperar votos y fuerzas.

Desde España, es de esperar que, pasadas estas elecciones, la policía francesa intervenga inmediatamente y con contundencia para evitar los ataques a los camiones y productos hortofrutícolas españoles y que el nuevo Gobierno no repita la inhibición del anterior. Más allá, el giro a la izquierda que parece estar viviendo Europa no debería impedir una cooperación del Gobierno conservador de Aznar con sus socios europeos-especialmente cuando Jospin se ha declarado tajantemente partidario del ingreso de España e Italia en el curo-, tal como sucedió con el Gobierno socialista cuando se vio en una Europa mayoritariamente conservadora.

El Análisis

La derrota de Juppé, el regreso de la izquierda y la sombra del Frente Popular

JF Lamata

La derrota de Alain Juppé constituye uno de los reveses más llamativos de la derecha francesa desde la instauración de la Quinta República, pero sería un error atribuirle toda la responsabilidad al primer ministro derrotado. El principal responsable político de la convocatoria electoral fue Jacques Chirac, que decidió disolver una Asamblea Nacional en la que sus partidarios disponían de una mayoría abrumadora, convencido de que una renovación anticipada le permitiría afrontar con mayor autoridad las reformas económicas y la incorporación de Francia a la moneda única europea. El cálculo ha resultado desastroso. Juppé pagó el desgaste de una política de austeridad que había provocado las grandes movilizaciones sociales de 1995, el elevado desempleo y la contradicción entre los sacrificios exigidos a la población y las promesas de Chirac de combatir la «fractura social». La presencia del Frente Nacional, capaz de atraer a una parte considerable del electorado de derechas, agravó la derrota parlamentaria. Frente a ello, Lionel Jospin consiguió presentar una alternativa de izquierdas con suficiente amplitud para reunir a socialistas, comunistas, ecologistas, radicales y republicanos. Su triunfo demuestra que la izquierda francesa ha logrado superar, al menos electoralmente, las divisiones que habían contribuido a su hundimiento en 1993. No obstante, el nuevo primer ministro tendrá que demostrar que esa unidad puede mantenerse cuando llegue el momento de gobernar y resolver discrepancias sobre los impuestos, las privatizaciones, la reducción de la jornada laboral o la integración europea.

La llegada de Jospin a Matignon invita inevitablemente a recordar el Frente Popular de Léon Blum de 1936: nuevamente un dirigente socialista encabeza una alianza de fuerzas de izquierda que incluye a comunistas y radicales, con un programa de reformas sociales y laborales. Pero las diferencias son tan importantes como las semejanzas. En 1936 los comunistas apoyaron parlamentariamente al Gobierno de Blum sin incorporarse a él, mientras que ahora ocupan ministerios; además, los ecologistas constituyen una fuerza política inexistente en aquella experiencia histórica. Tampoco Jospin propone una ruptura con la economía de mercado, sino una combinación de disciplina económica, protección social y reformas laborales. Más que la resurrección literal del Frente Popular, su Gobierno representa una adaptación de la tradición de unidad de las izquierdas a la Francia de finales del siglo XX. La gran incógnita es si esta victoria parlamentaria puede convertirse en el primer paso hacia una futura victoria presidencial socialista. Chirac conserva el Elíseo y dispone todavía de cinco años de mandato, pero deberá compartir el poder con el dirigente al que acaba de entregar, involuntariamente, la jefatura del Gobierno. Jospin tiene ahora una oportunidad excepcional para demostrar su capacidad de gestión y construir una candidatura presidencial con posibilidades de disputar el poder al propio Chirac. Sin embargo, también corre el riesgo de que los conflictos entre sus aliados o las dificultades económicas desgasten su imagen antes de que llegue esa cita. La izquierda ha conquistado Matignon; queda por ver si podrá utilizarlo como trampolín hacia el Elíseo.

JF