3 junio 1997

Gobernó el país entre 1971 y 1978 mediante un golpe de Estado militar

Elecciones Bolivia 1997 – El ex dictador Hugo Bánzer gana las elecciones con la Acción Democrática Nacionalista y retorna al poder

Hechos

Las elecciones de junio de 1997 dieron el triunfo a la Acción Democrática Nacionalista, de Hugo Bánzer, por delante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Jaime Paz Zamora.

Lecturas

En 1985 se celebraron las primeras elecciones en Bolivia tras dictadura. 

LOS PRINCIPALES PARTIDOS POLÍTICOS DE BOLIVIA:

– Acción Democrática Nacional (Hugo Bánzer)- 25% de los votos

– Movimiento de Izquierda Revolucionaria (Jaime Paz Zamora) – 17,5%

– Unidad Cívica Radical (Ivo Kuljis) – 16,7%

– Conciencia de la Patria (Remedios Loza) – 11,8%

Sánchez de Lozada caerá en 2003. 

02 Junio 1997

El ex dictador Hugo Banzer, virtual ganador en las elecciones de Bolivia

Juan Jesús Aznárez

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Cumpliendo las previsiones, el general Hugo Bánzer, dictador de Bolivia entre 1971 y 1978 y candidato de la conservadora Acción Democrática Nacional (ADN) a la presidencia de este país, ganó ayer las elecciones generales, según la encuesta a boca efectuada por el grupo radiofónico Fides 2001. El general retirado, que ya acaricia en las urnas el cargo que ocupó por las armas, sumó el 25% de los votos, seguido por el socialdemócrata Jaime Paz Zamora, líder de Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), con el 17,5%.

ESPECIAL, El empresario de origen croata Ivo Kuljis, de la Unidad Cívica Radical (UCR), obtuvo el 16,7% y la indígena Remedios Loza, dirigente de Conciencia de Patria (Condepa), con el 11,8% de los sufragios. Al no lograr el 51%, la victoria de Bánzer no le asegura la jefatura del Gobierno, que deberá disputar al segundo clasificado, puesto todavía no asegura do por los tres aspirantes citados por la emisora. La presidencia recaerá en uno de los dos candi datos más votados, situación que obliga a una negociación en el Parlamento. «Son resultados preliminares pero confiables», dijo Bánzer, quien, consciente de su lastre como dictador, prometió un Gobierno fuerte y dedicado a los pobres respetando los derechos humanos y la Constitución. «Esta victoria es consecuencia de la credibilidad de nuestro compromiso electoral y de que el pueblo ha meditado y está seguro de que nosotros no lo vamos a engañar», manifestó. «En estos momentos existen el 52% de posibilidades de que el general sea el próximo presidente de la república», dijo Eduardo Pérez, director de la encuesta. No se han proporcionado datos sobre el reparto de los 130 escaños de la Cámara de Diputados, pero en el determinante Senado, según ese cómputo a pie de urna, el ADN consigue 11 de los 27 escaños disponible; el MIR, cinco; UCS, tres; el MNR, dos, y Condepa, otros dos.

«Vamos a pacificar el país a través del diálogo y de la concertación, porque no hay día en que no se anuncie un paro, un bloqueo», aseguró el general, de 71 anos, cuyo apoyo parlamentario llevó en 1989 a Jaime Paz a la presidencia. De momento, descartó ceder los votos- para alcanzar la presidencia al segundo clasificado «aunque todo dependerá de que ese segundo asegure el cumplimiento de nuestro compromiso electoral’.

Pugna por el segundo lugar Un primer análisis de los resultados confirma la dura pugna aún en curso por el segundo lugar, y la necesidad de abrir un diálogo entre los partidos que anoche rechazaban definirse a la espera del escrutinio oficial. ¿Y los derechos humanos?, le preguntaron al general en la emisora que adelantó su victoria. «Por supuesto que voy a respetarlos. He leído y releído un documento de la organización encargada de velar por los derechos humanos y yo estoy inmerso en ese respeto». Bánzer debió referirse de nuevo a la dictadura de 1971, a la que se atribuyen unos 70 muertos y otros tantos desaparecidos. «Actuamos con autoritarismo, lo reconozco, pero todo fue fruto de la conyuntura histórica», declaró a El PMS. «Pero no puedo estar todos los días de rodillas, pidiendo perdón».

04 Junio 1997

El dictador converso

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

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NO ES habitual que un antiguo dictador tenga empeño en pasar a la historia como demócrata. Entre los ex dictadores militares de Argentina o Chile no se encuentra tal afán. Pero el boliviano Hugo Bánzer tiene, por segunda vez, esta oportunidad, tras haber sido su partido, la conservadora Acción Democrática Nacionalista (ADN) el más votado el pasado domingo.El ex general Bánzer fue dictador de Bolivia entre 1971 y 1978. Es uno de los clásicos de las dictaduras latinoamericanas de los setenta, junto con nombres siniestros como el argentino Videla o el chileno Pinochet. Su evolución posterior ha sido bien diferente. Tras haber sido depuesto en un golpe de Estado, y en particular desde que en 1982 Bolivia fue uno de los países pioneros de la región en una cierta democratización, Bánzer ha intentado lavar su nombre. Las conversiones a la democracia deben ser bienvenidas. Aunque, en razón de su pasado tenebroso, la credibilidad democrática de Bánzer siempre estará envuelta en una niebla.

A sus 71 años sabe que es su última oportunidad. Ya en 1985 vio frustrado su anhelo. En 1989, Bánzer dio sus votos para apoyar la presidencia del socialdemócrata Jaime Paz Zamora, a quien había perseguido durante la dictadura. Hoy, una vez cicatrizadas las heridas, Paz Zamora y su Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) le pueden devolver el favor.

En Bolivia, de no lograr un partido más de la mitad de los votos, son los candidatos de las dos formaciones más votadas los que pueden aspirar a la presidencia, siempre que cuenten con una mayoría en el Parlamento, lo que se presta a alianzas de diverso signo. La cuestión ha de cerrarse el 6 de agosto. A pesar de la visión crítica de Bánzer hacia unas privatizaciones que han puesto importantes empresas en manos extranjeras, lo lógico sería una coalición de los dos partidos conservadores, la ADN y el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), actualmente en el Gobierno, segundo en los comicios. Pero los golpes bajos impiden cerrar por ahora tal alianza. Por el contrario, lo que parece surgir es un reencuentro entre el antiguo dictador y su víctima.

El Análisis

El retorno democrático de Banzer

JF Lamata

Las elecciones de junio de 1997 en Bolivia han devuelto al primer plano a una figura que parecía destinada a quedar solo en los libros de historia: Hugo Banzer Suárez. El general que gobernó como dictador entre 1971 y 1978, caracterizado por un régimen de orden férreo, censura y represión, vuelve ahora al poder por la vía democrática, al frente de la Alianza Democrática Nacionalista (ADN). Su victoria supone un hito no solo para la política boliviana, sino también para la región: mientras otros exdictadores latinoamericanos como Videla en Argentina o Pinochet en Chile enfrentan procesos judiciales o pierden espacio político, Banzer retorna a la presidencia por la puerta grande de las urnas.

Su llegada es también la culminación de un largo recorrido como líder conservador en Bolivia. Desde 1985, cuando compitió contra Víctor Paz Estenssoro, hasta 1997, Banzer fue una figura clave en todos los procesos electorales, consolidándose como referente del voto de derecha y del electorado nostálgico del orden militar. Su participación constante, lejos de relegarlo al pasado, lo convirtió en actor central de la democracia boliviana, obligado a pactar, negociar y a presentarse bajo las reglas del juego civil que en otro tiempo había despreciado. En esa transición personal de dictador a candidato democrático, Banzer simboliza la paradoja boliviana: la democracia no solo tolera a sus viejos adversarios, sino que les abre la posibilidad de reinventarse.

El reto de su gobierno, sin embargo, es inmenso. Banzer hereda un país aún marcado por la pobreza estructural, la dependencia económica y la presión de la agenda internacional en torno a la lucha contra el narcotráfico. Su retorno democrático lo obliga a gobernar con consensos, sin el aparato de coerción que lo sostuvo en los años setenta. El juicio de la historia, en consecuencia, dependerá de si logra transitar de general autoritario a estadista democrático. Bolivia ha sorprendido al mundo con este regreso, y el mundo mirará ahora con atención si Banzer es capaz de cerrar definitivamente el círculo de la dictadura para abrir, de verdad, el de la democracia.

J. F. Lamata