6 enero 2000

Elián González, la crisis del niño balsero, causa un enfrentamiento diplomático entre Estados Unidos y Cuba

Hechos

Fue noticia el 5 de enero de 2000.

06 Enero 2000

Elián, con su padre

EL PAÍS (Director

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Frente a la tensión y manipulación política del caso del niño cubano Elián González, Eliancito, al fin ha predominado la sensatez y el respeto a la legalidad. Los Servicios de Inmigración de Estados Unidos (SIN) han decidido reconocer el derecho exclusivo del padre a la custodia de este niño de seis años de edad, que, tras la tragedia de perder a su madre en su intento de huir a Estados Unidos, ha sido objeto de un intolerable juego entre Washington-Miami y La Habana.Eliancito llegó a Miami tras ser rescatado del naufragio de una balsa, en el que fallecieron su madre, divorciada de su padre, y otros pasajeros que intentaban huir de Cuba y llegar a las costas de Florida. El padre, Juan Miguel González, que mantenía estrechas relaciones con su hijo en Cuba, reclamó entonces el regreso del hijo al domicilio paterno en medio de una estruendosa politización del caso.

De pronto el destino del niño devino en cuestión de Estado y no faltaron los fanáticos que pusieron en duda el derecho del padre a reclamar la custodia de su hijo. La desmesurada intervención pública de Fidel Castro no hizo sino atizar a los más extremistas del exilio cubano en Miami, que a toda costa trataban de impedir el retorno de Elián a la isla. Las autoridades norteamericanas han mantenido durante varias semanas una ambigüedad criticable, que finalmente se corrigió ayer, cuando el SIN reconoció públicamente que el padre es «la única persona que tiene el derecho de hablar por el menor».

Quedan por determinar las modalidades que llevarán, antes del 14 de enero, a Elián junto a su padre, o a éste junto a su hijo, pues el SIN no quiere encargarse de acompañar al menor a La Habana. Tendrá que viajar su padre a Miami para recogerlo, o los familiares habrán de llevar a Elián a Cuba. Lo que puede indicar que los escarceos con el niño de por medio no han terminado. Algunos de los que no quieren permitir que Elián vuelva a Cuba, se proponen lograrlo intentando recurrir la decisión del SIN ante la justicia estadounidense o por medio de manifestaciones y agitación callejera en Miami. Tras la decisión del SIN, lo razonable es dejar a Elián en paz. Con su padre.

06 Enero 2000

Elián volverá a Cuba con su padre

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

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Las autoridades norteamericanas decidieron ayer que Elián González, el niño balsero, retorne a Cuba junto a su padre. La decisión pone fin a un episodio -de tintes vergonzosos- que ha tenido a un niño de seis años en el centro de una disputa política entre Cuba y Estados Unidos. Fidel Castro ha organizado manifestaciones multitudinarias presentando a Elián como un rehén del maligno americano, mientras que el exilio cubano en Miami ha montado todo un espectáculo intentando comprar la voluntad del niño con miles de regalos y visitas a Disneyworld. Hay que felicitar a las autoridades norteamericanas por haber puesto fin a este despropósito. Máxime teniendo en cuenta que han tenido que resistir las fuertes presiones del poderoso lobby cubano en Miami. Al margen de la política, parece incuestionable desde el sentido común que el niño debe estar con su padre, una vez que la madre ha muerto.

08 Enero 2000

El bebé de Salomón

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

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La decisión del Servicio de Inmigración de Estados Unidos de reconocer al padre del niño balsero Elián González el derecho de custodia del menor ha desatado una histérica reacción de protesta, que incluye acciones de desobediencia civil, por parte de los grupos más radicales del exilio cubano en Miami. Por legítimas que fueran las intenciones de su madre al tratar de huir con su hijo a Florida en una balsa -travesía en la que perdió la vida-, la patria potestad ha de tener precedencia sobre cualquier otra consideración para determinar la custodia del muchacho. Pero el sentido común parece ajeno a quienes han decidido rentabilizar políticamente el caso de Elián, tanto en Miami como en La Habana.Para los de Florida y un buen sector del partido republicano de EE UU, Elián es una ocasión caída del cielo con la que exacerbar los sentimientos de la opinión de su país contra la Cuba de Castro, subrayando el presunto mal que se le causaría al niño al privarle de ser educado en el paraíso de la libertad, que su madre quiso alcanzar aun a riesgo de morir en el empeño. El régimen castrista tampoco ha perdido la ocasión de presentar el asunto como un secuestro en torno al cual ha organizado toda una aparatosa escenografía de movilizaciones al uso, encabezadas por el propio Castro para atizar un sentimiento antinorteamericano que es de lo poco que le queda al dictador para apuntalar su desvencijado régimen.

Y en medio de todo ello, un desarbolado presidente Clinton, convertido en un dubitativo Salomón, ruega inútilmente que no se politice un caso que ya está definitivamente politizado y pide a los revoltosos, dispuestos a paralizar el aeropuerto de Miami para impedir la repatriación del niño, que actuén dentro de la legalidad mediande el ejercicio de recursos acciones legales. No es imposible que una demanda judicial paralice la devolución de Elián para consternación del presidente, que en lo poco que le resta de mandato preferiría dedicarse a la paz en Palestina y no a un conflicto de paternidad con la correosa comunidad cubana. Si así fuere, y con el debido respeto a todos los tecnicismos legales, se estaría haciendo un inmerecido favor a dos extremos: la caverna de Miami y la oligarquía de La Habana. Ambas pelotean con Elián sin que les importe de verdad la criatura.

29 Junio 2000

Elián vuela

Javier del Pino

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Aunque con siete meses de retraso, el sentido común ha prevalecido finalmente y el niño balsero Elián González tiene expedito el camino y regresa con su padre a Cuba. El desenlace de la saga cuya explosiva mezcla de ingredientes ha servido para cautivar durante meses a la opinión pública de medio mundo ha venido de la mano del Tribunal Supremo estadounidense, que decidió ayer no impedir la partida de Elián, pese a los recursos en cascada de sus parientes de Miami para tratar de evitarlo.El caso del pequeño náufrago que sobrevivió a su madre en las aguas de Florida cuando buscaba una vida mejor nunca se habría convertido en tan prolongado despropósito sin un cúmulo de circunstancias a favor. La más importante, el carácter surrealista de las relaciones entre EE UU y Cuba después de cuarenta años de guerra fría. Desde el mismo momento en que fue rescatado, Elián González se convirtió en icono. El exilio, apoyado por sectores ultramontanos del Congreso estadounidense, hizo del balserito un interesado símbolo del sufrimiento bajo la dictadura de Castro. A su vez, el presidente cubano ha tenido el caso ideal para galvanizar a la opinión pública de su país, tan necesitada de una causa que haga más llevadera su postración. El aparato de propaganda convirtió a Elián, en cuyo nombre cientos de miles de personas se echaban regularmente a la calle, en el tema por excelencia del acontecer de la isla.

En esta pérdida colectiva de papeles en Washington y La Habana, la timorata decisión inicial estadounidense de que el niño fuera devuelto a Cuba fue desafiada por el exilio. No sólo recurriendo a cualquier resquicio legal, sino a la manipulación bochornosa del naúfrago. Del melodrama a la farsa, Elián se convirtió en el santo patrón del sector más reaccionario de los cubanos de Miami. Su tío-abuelo Lázaro y su singular prima Marisleysis le pasearon ante las cámaras, le expusieron a conferencias de prensa y convirtieron su casa en una suerte de capilla laica ante la que se desfilaba con velas o se rezaba. Cuando estuvo claro que sus familiares de Pequeña Habana nunca le entregarían por las buenas, el Gobierno estadounidense ordenó en abril una operación de corte militar para rescatar a Elián y reunirlo con su padre, llegado de Cuba.

Reparar las averías emocionales sufridas por un niño de seis años será difícil. Pero el largo pulso entre EE UU y Cuba sobre la cabeza de Elián, que nunca deberían haberse permitido dos Estados responsables, quizá sirva para algo si contribuye a cambiar la naturaleza del trato entre el único superpoder y la vecina isla, que se le resiste. Bienvenida, en este sentido, la decisión del Congreso de suavizar simbólicamente el embargo económico contra Cuba. Las relaciones Washington-La Habana han estado decisivamente mediatizadas por el muy poderoso exilio en Miami (unas 800.000 personas), progresivamente radicalizado desde la muerte hace tres años de Mas Canosa. El desenlace del caso Elián, en lo que tiene de derrota para los fundamentalistas, quizá podría sentar las bases para un cambio civilizado en la forma en que se miran los dos vecinos del estrecho de Florida.

24 Abril 2000

Elián

Manuel Vázquez Montalbán

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La foto de Elián sonriente, relajado en brazos de su padre, ha contrarrestado la del asalto armado a la residencia de su tío abuelo en Miami y el consiguiente rostro de terror del chiquillo ante un hombre de Harrelson. Es la misma entregada sonrisa que exhibía hace días cuando aseguraba que no quería volver a Cuba o cuando contaba cómo su mamá se había esfumado de pronto del mar y un día reaparecería en Miami.En el subsuelo de este niño hay escenas que ciegan los ojos, como la del naufragio, la desaparición de su madre, el rescate, el secuestro a manos del búnker de Miami dividido entre calculadores traficantes de sentimientos y los cubanos anticastristas que sentían emotivamente la causa de Elián y querían evitarle la devolución a Castro y finalmente ese rescate a mano armada y con nocturnidad. De brazos en brazos, sacado del mar o introducido en un coche del FBI, siempre en brazos este niño hasta que tenga la estatura de un hombre y sepamos realmente qué le ha pasado, indagación similar a la que se autorrecetan los ordenadores mal cerrados por si se han dañado los archivos del disco duro. ¿Un 10%, un 5%? ¿Nada?

O la patria potestad es la misma para todos o la OTAN decreta que a partir de ahora los padres cubanos y castristas pierden la patria potestad en beneficio de los tíos abuelos anticastristas. De momento se ha cumplido el primer paso efectivo en pro del respeto a la patria potestad, que es algo así como un derecho de soberanía de los óvulos y los espermatozoides con respecto a sus síntesis.

Lo de la patria potestad está claro. Y Elián sonríe en brazos de su padre y junto a su hermano. Pero precisamente a partir de esa sonrisa empieza el enigma que sólo despejarán los años y la dialéctica entre memoria y deseo que nos entretiene mientras dura la esperanza de vida. Ojalá el Gobierno cubano recupere la inteligencia perdida en la teatralización de este caso y si se consuma el regreso de Elián a Cuba le reciban sus amigos reales y su pastel preferido. Ha sobrevivido a tantos tiburones que este niño se merece el reposo del náufrago.