20 mayo 1932
El partido nazi (pro-Alemania) y el partido comunista (pro-Rusia) son una amenaza para los defensores de la integridad territorial del país
Engelbert Dollfuss es nombrado canciller de Austria en un momento en que los partidos austriacos se ven sitiados por los extremismos
Hechos
El 20.05.1932 Engelbert Dollfuss asumió el cargo de canciller de Austria.
Lecturas
El ex ministro de Agricultura austriaco, Engelbert Dollfuss, consiguió este 20 de mayo de 1932, formar gabinete, en el que intervendrán los socialdemócratas y el ‘bloque patriótico’.
Dollfuss contará con una mayoría de apenas un voto en el parlamento, lo que sin duda dificultará muchísimo su tarea.
La nueva Dieta, que surgió de las elecciones celebradas hace ya un mes, presenta un notable equilibrio de fuerzas; este hecho determinó la renuncia del canciller, Karl Buresch, el 6 del presente mes. El presidente federal resolvió la formación de un nuevo gobierno, a pesar de la oposición del ‘bloque económico nacional’.
En marzo de 1933 Dollfuss se convertirá en dictador de Austria.
El Análisis
La llegada al poder del canciller Engelbert Dollfuss en Austria marca el inicio de una etapa crítica para la joven república centroeuropea, que sigue buscando su lugar en la Europa de entreguerras. Su elección no responde tanto a una euforia popular como al temor creciente a que el Estado austriaco quede atrapado entre dos fuerzas exteriores que ganan peso en su política interna: el Partido Nazi austriaco, vinculado estrechamente al nacional-socialismo de Hitler en Alemania, y el Partido Comunista, subordinado a los dictados de Moscú y del Komintern soviético. En ambos casos, los intereses del país parecen secundarios frente a las agendas ideológicas de potencias vecinas.
Para Dollfuss, el dilema es nítido: o se construye un Estado fuerte, autónomo y disciplinado, o Austria corre el riesgo de perder su soberanía —devorada por una anexión alemana o subordinada a una revolución comunista. Su nombramiento, pues, refleja una voluntad de frenar la deriva de parlamentarismo frágil que ya no puede contener a los extremos. Las elecciones han dejado en evidencia la crisis del sistema representativo austriaco: ni los socialdemócratas logran frenar a la izquierda radical, ni los conservadores logran contener al nazismo.
Austria, en 1932, parece vivir un ensayo de la tragedia europea: cuando el centro se desmorona, los extremos se alimentan. Dollfuss, pequeño de estatura pero tenaz en sus convicciones, se enfrenta al desafío de evitar que su país caiga en manos que no buscan gobernarlo, sino utilizarlo como peón en un tablero internacional que amenaza con volver a incendiar Europa. Sus decisiones, sin duda, marcarán no solo el destino de Austria, sino también la capacidad del continente para defender su pluralismo frente a los totalitarismos que lo acechan.
J. F. Lamata