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Por primera vez el diario derechista ABC elogia un producto de TVE

Éxito de ‘Viaje con Nosotros’ de Javier Gurruchaga en TVE con una parodia a las entrevistas de Victoria Prego a Felipe González

HECHOS

El 29.03.1988 en el programa ‘Viaje con Nosotros’ de D. Javier Gurruchaga se emitió una imitación a D. Felipe González realizada por el actor enano D. Herve Villechaize.

El programa ‘Viaje con Nosotros’ que dirigía el showman D. Javier Gurruchaga fue uno de los espacios más innovadores de la TVE que dirigía Dña. Pilar Miró desde 1986, pretendía ser un humor trasgresor.

El 29.03.1988 ‘Viaje con Nosotros’ realizó su espacio más recordando para la historia de TVE: la parodia a las entrevistas que la periodista de TVE Dña. Victoria Prego realizaba al Presidente del Gobierno, D. Felipe González. Siendo el propio D. Javier Gurruchaga el encargo de imitar a Dña. Victoria Prego, mientras que a D. Felipe González lo imitó el actor francés D. Herve Villechaiz, que a pesar de su bajísima estatura tenía unos rasgos faciales muy similares a los del presidente del Gobierno español. Porque, a fin de cuentas, el Sr. Gurruchaga se estaba burlando del programa de entrevistas de Dña. Victoria Prego al Presidente del Gobierno ‘Ante la Opinión Pública’.

La Sra. Prego no fue la única periodista de TVE de la que burló ‘Viaje con Nosotros’ el Sr. Gurruchaga también parodió a la periodista de TVE, Dña. Pilar Trenas por su polémica entrevista al Sr. Mick Jagger.

trenas_gurruchaga D. Javier Gurruchaga imitando a Dña. Pilar Trenas junto a otro imitador que hace el papel del Sr. Mick Jagger.

TVE SE BURLA DE TVE

El gag tenía dos precedentes históricos. Por primera vez en el canal de televisión gestionado por el Gobierno, Televisión Española (TVE), se emitía una parodia del Presidente de ese Gobierno que era, en última instancia, quién les mandaba. Y también por primera vez existía un programa de TVE que se burlaba de hechos producidos en la propia TVE

Un profesional de la TVE en aquela época consultado por LA HEMEROTECA DEL BUITRE aseguró que aquel espacio fue el que causó la supresión del programa del Sr. Gurruchaga. Pero ese punto se contradice a las fechas. La parodia del enano se emitió en marzo de 1988 y el programa siguió en antena hasta diciembre de ese mismo año.

COLUMNISTAS DE ABC ELOGIAN A TVE

Con aquel programa Dña. Pilar Miró logró algo que nunca consiguió en cuatro años D. José María Calviño como Director General de RTVE: que columnistas de ABC como D. Jaime Campmany o D. Federico Jiménez Losantos, tan ferozmente anti-socialistas, elogiaban un producto de TVE.

31 Marzo 1988

FELIPE GONZÁLEZ Y EL ENANO

Eduardo Haro Tecglen

El trabajo de Gurruchaga era una imitación fácil de Victoria Prego, que últimamente se había dedicado a imitarse a sí misma. Las entrevistas que mantuvo con Felipe González fueron todas ellas caricaturesca

¿Es interesante que un enano canadiense tenga un rostro muy parecido al de Felipe González? Es una curiosidad que puede hacer meditar en lo dudoso de la singularidad de los seres humanos y en cómo la cara y el gesto morunos de nuestro presidente, que aparecen como decantados por siglos de genes persistentes, pueden surgir de pronto en otro lado del mundo y en un personaje impensado. No somos nadie; o somos, por lo menos, dos.A la aparición del doble de Felipe González se le había dado cierta expectación. No fue más que una curiosidad, aparte del trabajo de Gurruchaga en la imitación fácil de Victoria Prego, que últimamente se había dedicado a imitarse a sí misma o a la imagen que ella quiso dar de sí misma. Las entrevistas que mantuvo con Felipe González fueron todas ellas caricaturescas, en el sentido de que los dos estaban representando un papel.

La circunstancia de la enanez del semisosias podría producir lo que, traduciendo del inglés, se llamaría serendipidad -serendipity, o facultad de hacer descubrimientos inesperados, que no se buscan, a partir de otros circunstanciales-, la disminución de la talla del imitado, o el idioma francés que sería como la representación de un lenguaje tecnocrático a veces incomprensible en el imitado. No va más allá.

La acusación de irrespetuose que se ha proferido contra esta breve parte del programa de Gurruchaga no corresponde sino a la oleada de antipatía que en muchos bienpensantes y bien ordenados despierta Gurruchaga en sí, y que se vio venir desde el primer día. Gurruchaga tiene siempre mucho cuidado de ser respetuoso con todas las personas, reales o dobladas, que acuden a su programa; con exceso. No es agresivo, o su agresión es de un tipo general, y siempre también moderada en televisión, frente a una sociedad demasiado tópíca que él busca la manera de poner en una cierta evidencia.

Hay otros personajes del espectáculo, generalmente admir,Ldos y aplaudidos por los misrnos que detestan a Gurruchaga, en lugares públicos nocturnos y a veces en teatros que se dedican sistemáticamente al desprestigio y la burla de los políticos; con extremo cuidado de que sean gubernamentales (cuando aparecen los de la oposición son como una coartada y si., les trata con una gracia simpática), y lo hacen con grosería y una supuesta audacia; nada más que supuesta, porque na die les va a perseguir ni a coar tar la libertad de expresión que merecen, aunque sean rudos y ordinarios. Están contribuyen do a un desprestigio general de la política parlamentaria y de mocrática, y de la izquierda so bre todo. Afortunadamente, el antiguo régimen en cuyo nombre actúan se desprestigió por sí mismo y cada vez tiene me nos posibilidades de prender, y menos por esa vía. Fuera de ese tono de campaña, la crítica de la política, del poder y de la oposición, por vía irónica y cómica, es una virtud que se practica poco en España. Nunca este país haría el Spitting image de la televisión británica ni el juego del Canard enchainé. Y es que estamos entre dos extremos en ese tipo de crítica: o la excesiva moderación de Gurruchaga o la grosería de los caricatos soeces y desgraciados que se meten en campaña.

Eduardo Haro Tecglen

31 Marzo 1988

EL ENANO

Jaime Campmany

Le he enviado flores a Pilar Miró. Pagaría mi suelde de un mes a quien me encuentra otro enano que sea como el Guerra.

¡Dios mío, el enano, el enano, el enano, ese enano, y que caprichos tiene la Madre Naturaleza! Todavía estoy con el golpe de la risa, que apenas si tengo fuerzas para pulsar las teclas de la máquina. Apareció en pantalla el enano, y era como si don Felipe González, en vez de que le tuviésemos en Costa Rica y a Costa Nuestra, como dice Ramón, se hubiese metido en el Callejón del Gato a mirarse en los espejos cóncavos y convexos, bendito sea Dios, vaya hombre, que ya me ha dado el golpe de tos con la risa y voy a echar los pulmones por la boca, y el enano ahí, en la pantalla, hablando como Felipe, respondiendo a Victoria Prego, disfrazada de Gurruchaga, ahí el enano, ¡Dios mío, el enano! Como un milagro de los jíbaros, como un ninot indultado del fuego, el ninot de Felipe, como una siniestra broma del Guerra a su mellizo político.

Espero, para colmo de su regocijo, que no se perdieran ustedes al enano en el programa de Gurruchaga, que con este descubrimiento ha oscurecido definitivamente la gloria y el mérito de Eduardini, coleccionista de enanos. El enano me ha reconciliado con el televisor, le he enviado flores a Pilar Miró, y estoy absolutamnete dispuesto a tragarme lo de Nicaragua, lo de Palestina, lo de Colombia y lo que haga falta, con tal de que algún día me saquen otra vez el enano por la pantalla.

¡Hay que ver la falta que nos hacía el enano! Cuentan que los emperadores romanos, o a lo mejor no eran los emperadores romanos, llevaban detrás un sujeto que los recordaba su condición humana parabajarles los humos del endiosamiento, y les hablaban de sus defectos y carencias. ¡Y la falta que nos hace este enano! A ver, que fichen urgentemente al enano a ‘full-time’ y que le pongan detrás de don Felipe, ya se vaya a Cuba, a Venezuela o a Costa Rica y a Costa Nuestra, como dice Ramón, y que le recuerde, sin necesidad de decir palabra, lo breve de nuestra estatura y en lo que podemos quedarnos en cuanto empecemos a encoger en la lavadora de la Historia.

Había propuesto yo que el señor Gurruchaga sacase en la pantalla a los señores ministros del Gobierno, en fila, vueltos de espalda y al culo pajarero, tal y como sacó a los futbolistas del Barcelona en aquella otra emisión donde el honorable Jordi Pujol aparecía en brazos de la Moreneta. Mi propuesta era malévola, lo confieso, sin esperanzas, y como un desafío. Bueno, pues reconozco que Gurruchaga ha mejorado la proposición al traernos al enano, ¡Dios mío, el enano!, con sus ojillos menudos y acolchonados como los de Felipe y sus labios carnosos, casi de negro que tiene la piel blanca, morritos frutales como los de Felipe, y la naricilla chata por el puente y redonda en la punta, como la de Felipe, todo propio de Felipe, propiamente como Felipe, mismamente como Felipe, mayormente como Felipe, desterinllantemente como Felipe, ¡Virgen de la Macarena, el enano!

¡Ay, don Felipe, ya sabrá usted que la Historia mira a los hombres como poniéndose ante los ojos los gemelos al revés, y ahí tiene usted al enano, que parece el retrato de lo que puede ser usted en la Historia cuando pasemos todas estas enfermedades infantiles de la democracia y la niña se empine. Mírese en ese espejo, don Felipe, y cuando se envanezca por esas cosas que dice de usted el Chiqui Benegas, el estadista más importante de Europa y todo eso, fíjese en el enano, tenga usted a mano el enano. ¡Dios mío, el enano! y contémplese. A veces, don Felipe, aquel ‘conócete a ti mismo’, consejo tan bíblico como el propio Aguiles en la lección de Coria, viene de la mano de un enano como éste. Aprovéchese de ello, don Felipe, que no todos tienen la suerte de que la Madre Naturalezanos ponga tan cerca la medida viva de nuestros merecimientos.

¡Dios mío, el enano! Pagaría mi suelde de un mes a quien me encuentra otro enano que sea como el Guerra. Con ese enano disfrutaría yo como un enano.

Jaime Campmany

31 Marzo 1988

GURRUCHAGA, GENIAL

Federico Jiménez Losantos

i Pilar Miró quería demostrar que la parodia de Els Joglars sobre la catalanidad no suponía el ejercicio unidireccional de la sátira política, a fe que lo ha conseguido.

Los males de Televisión Española (TVE), que son todos y no tienen remedio, provienen de uno solo: su condición de monopolio sometido al Gobierno, que hace de él su principal arma política de propaganda.

Sucede, sin embargo, que una sociedad adulta pretende vivir con autonomía sus propios problemas y buscar por sí misma sus soluciones sin que unos y otras sean impuestos por el poder político. Y muchos informadores, músicos, cómicos, actores o entretenedores que desean desarrollar su vocación, convertida en profesión, de espejo de la sociedad, formante o deformado, según las ocasiones, encuentran que no hay medio tan poderoso como el televisivo para lograrlo.

A veces, ese empeño profesional logra desembarazarse momentáneamente de la hipoteca política del monopolio, y entonces entrevemos las posibilidades sensaciones de la televisión. Dado que, desde el franquismo, nunca ha sido tan descarado el uso político de RTVE como en el felipismo, nunca han podido brillar como ahora los alardes de profesionalidad e independencia. Un telealgo independiente tiene hoy rasgos de extraterrestre con vocación de mártir.

Si hace un par de días decíamos que la crisis de UGT podría haber sido la estrella informativa del fin de semana sino estuviera RTVE en manos del PSOE, hoy debemos consignar el esfuerzo que se advierte en los responsables de informativos de dar cuenta objetiva de los hechos.

La única vacilación que he advertido a la hora de informar del desaguisado en la familia socialista ha sido en el cuadradito ese que sale en la esquina de la pantalla resumiendo la noticia. Al principio ponía: ‘UGT División’. Más tarde ha aparecido: ‘UGT-Metal. División’. Importante matiz político, sobre todo porque ahora la división ya no es sólo del metal, y si no que le pregunten a Matilde Fernández. Pero, en fin, lo grueso de la información ha sido y es excelente. Ahora vayamos a lo sensacional.

Y es que lo de Gurruchaga anteanoche no basta calificarlo de meritorio: fue sencillamente genial. La parodia de las entrevistas de Victoria Prego que hizo el cómico vasco fue originalísima y desternillante. Desde aquella Nochevieja célebre en que Martes y Trece hicieron la sátira de Encarna Sánchez y la de Hermida y Gloria Fuertes (se escapa la risa sólo recordándolas) no había tenido el humor español un momento más brillante que el del ‘Viaje con Nosotros’ del pasado martes.

El hallazgo de un enano igual que Felipe González, presentado como un presidente desgastado y hablando en francés, idioma de las hazañas diplomáticas del presidente pertenece al ámbito de lo milagroso, es una de esas bromas que de cuando en cuando gasta la Naturaleza a los poderosos. Pero la broma prodigiosa se convierte en acontecimiento cuando un cómico se atreve a ponerla ante los ojos del público dándole sentido.

Gurruchaga no sólo ha sido capaz de encontrar a ese Felipe pasado por los jíbaros (que para la oposición no será sino la confirmación de su real estatura de estadista), sino que ha sabido utilizarlo para satirizar una estructura de poder que es la de la propia TVE. Si Pilar Miró quería demostrar que la parodia de Els Joglars sobre la catalanidad no suponía el ejercicio unidireccional de la sátira política, a fe que lo ha conseguido. Pocas veces un ente político ha aparecido tan grotescamente en la pequeña pantalla como ese felipillo de importación besuqueado por Victoria Gurruchaga.

Pero más allá del mérito político hay que subrayar la genialidad artística. Porque esta última pertenece al ámbito creativo de una sociedad que, de cuando en cuando, da pruebas de lo que sería capaz de hacer si no estuviera roída por hipotecas políticas como la que aqueja a la televisión.

Federico Jiménez Losantos

07 Abril 1988

El milagro del enano

EL PAÍS (Director: Juan Luis Cebrián)

EL MILAGRO del enano consiste en haber convertido a la adoración por Javier Gurruchaga a la misma derecha cavernaria que el día antes le odiaba por blasfemo. Esta conversión es la que proclaman sus apóstoles, retorcidos ya de risa ante una cosa que vieron y que era graciosísima: el enano.Gurruchaga recibió de Canadá un sosias de Felipe González, pero enano: acondroplásico, por aclarar. El célebre cantante y humorista da en su programa de televisión Viaje con nosotros algunos dobles de personajes conocidos, y en anuncios del mismo medio suelen.aparecer uno de Gorbachov y otros dos que representan a los príncipes de Gales. Los que arrojaron a las tinieblas exteriores al cómico se habían rasgado las vestiduras antes, cuando parodió a Jordi Pujol, presidente de la Generalitat, y algunos otros símbolos catalanes. Pero la aparición de un doble de Felipe González en una pequeña entrevista cuidadosa, que sólo tenía por objeto mostrar el fenómeno y, en todo caso, que el propio Gurruchaga hiciera una imitación de Victoria Prego en aquellas inauditas sesiones de la Moncloa, se ha convertido por gracia del milagro en algo que ha permitido hilar metáforas, propiciar literatura de cabaré en algunas publicaciones y en tertulias de gente bien. La metáfora de la mengua, o el desgaste, de Felipe González, por ejemplo; o que el diminuto hablara en francés porque González es muy amigo de Francia y de esa diplomacia -en realidad, el enano canadiense no tenía el don de lenguas y hablaba en la suya propia-, y por encontrar que había pasado lo que en su lenguaje cotidiano se llama meter un gol: Gurruchaga lo había hecho nada menos que con el presidente del Gobierno, y en plena televisión.

Todo esto no pasaria si la televisión no se hubiera atufado de gubernamentalismo. Es decir, si fuera normal que en sus secciones de humor los chistes alcanzaran a personajes del Gobierno y de la oposición -que tiene sus enanos propios-, y si cada presentador de programa o de informativo no estuviera dando siempre siete vueltas a su lengua antes de decir algo que sea peligroso, o si no enrojecieran como tomates cuando sus invitados comienzan algún párrafo que les parece que va a terminar mal (con su carrera). Y les cortan como pueden, haciendo que ya termine mal. Todo esto no pasaría si estuviésemos acostumbrados a la libertad con que la Prensa y los programas satíricos de la Europa de nuestros tratados hablan de sus personajes políticos y hasta emblemáticos, con la frescura y la gracia con que lo hace Spitting image en el Reino Unido. No habría habido ayer sofocamientos en España porque se programase El último tango en París, porque daría con la frecuencia necesaria películas que molestan a los bienpensantes (la proyección de alguna ya fue atajada por la censura del escándalo) que en realidad apenas piensan nada a derechas.

Desde cualquier punto de vista, los minutos del enano en televisión eran una divertida broma, una curiosidad graciosa, pero en ningún caso una crítica política, ni tampoco un motivo de escándalo. No más que las parodias de Pujol, de la Moreneta o del Barça. Habría que ver, por lo demás, lo que hubiesen dicho los mismos aguerridos comentaristas si el enano en cuestión se pareciese a Franco -en todo, naturalmente- o a Fraga, personaje que apareció en el mismo programa, aunque con su propia cara y con su natural tamaño.

En cualquier caso, hay que felicitar de nuevo a Gurruchaga. Hace un verdadero programa de televisión, capaz de llenar de artículos las páginas de los periódicos. Es un oasis de calidad entre tanto mediocre como abunda en la pantalla y tanto concursillo hortera. Y en toda esta historia sigue siendo también el único que parece capaz de discernir entre los enanos propiamente dichos y los que son verdaderos enanos mentales.

El Análisis

FELIPE NO ES PUJOL

JF Lamata

¿A alguien entre las filas socialistas le molestó ver en la televisión de todos, la única cadena de televisión que existía en aquel momento, una parodia a D. Felipe González? Seguramente sí, pero no se atrevieron a decirlo por vergüenza torera y para no parecer tolerante. Era el mejor ejemplo de que los socialistas no eran como los nacionalistas catalanes que habían montando un pollo considerable ante la parodia en el mismo programa unas semanas antes de D. Jordi Pujol.

Pero a la que menos debió hacer gracia aquella historia fue a la periodista de TVE, Dña. Victoria Prego, retratada en el gag como una especie de amiga/admiradora de D. Felipe González ante toda España, pero evitó dar ninguna opinión al respecto.

J. F. Lamata

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