2 septiembre 1976
Los ejemplares se acabaron en los quioscos al poco tiempo
Éxito rotundo de INTERVIÚ al publicar fotos desnudas de la ex actriz infantil «Marisol»: los ejemplares se agotaron en todos los quioscos
Hechos
El 2 de septiembre de 1976 la revista INTERVIÚ publicó en portada una imagen de la antigua actriz y cantante juvenil Dña. Josefa Flores González.
Lecturas
INTERVIÚ había nacido en mayo de 1976.
El 2 de septiembre de 1976 la revista Interviú logra un importante éxito de su revista con el posado en portada de Dña. Josefa Flores González ‘Marisol’, la antigua actriz infantil, desnuda. La revista incluye un recuadro del director de El País, D. Juan Luis Cebrián Echarri, elogiando el posado.
La revista Blanco y Negro, dirigida por D. Adolfo Prego de Oliver Domínguez detallará que el dueño de Interviú, D. Antonio Asensio Pizarro, pagó más de medio millón de pesetas a la Sra. Flores González por su posado. “Antes cobraba ese dinero por trabajar”, comenta Blanco y Negro en aparente tono sarcástico.
02 Septiembre 1976
MARISOLISTA
Yo, desde luego, soy marisolista. Aunque recuerdo con horror las películas de aquella niña de trenzas rubias y voz atiplada; película que en realidad no vi, sino sólo los trailers; luego, cuando la niña creció, la cosa cambió de tono y me pasé a los de su bando por pura sensibilidad estética. Quiero decir que no me gusta como canta Marisol, me parece una actriz mediocre, incluso cuando dirige Bardem y desde luego no me unen a ella mayores razones o identificaciones intelectuales. Pero Marisol ha sido una de las pocas mujeres-objeto, siempre son gordas y bajitas y esperan al marido en casa para irse al cine de su barrio. Marisol, por lo menos, es un objeto de valor.
11 Septiembre 1976
MARISOL
También Marisol se ha incorporado a la nómina de lo que – en argot – se ha bautizado como destape. Destape periodístico, en este caso. Los lectores de una revista de reciente aparición han podido contemplar desnuda a la popular actriz a través de un reportaje gráfico. Se dice que por posar, Marisol ha percibido más de medio millón de pesetas. Antes cobraba ese dinero por trabajar.
El Análisis
El 2 de septiembre de 1976 marcó un antes y un después en la prensa española. La revista Interviú, fundada apenas unos meses antes por Antonio Asensio Pizarro, colocó en su portada a Josefa Flores González, “Marisol”, la niña prodigio del cine y la canción española de los años sesenta, ahora posando desnuda. La conmoción fue inmediata: aquella imagen no era sólo una ruptura estética, sino también cultural y política. La España que salía del franquismo, acostumbrada a décadas de censura y moral represiva, encontraba de golpe en los quioscos el símbolo más visible de un país que quería sacudirse las cadenas del puritanismo.
El fenómeno del destape había comenzado a despuntar tímidamente tras la muerte de Franco, pero la portada de Marisol lo convirtió en un auténtico estallido social. Ver a una estrella de la infancia, antes paradigma de la inocencia, desnudarse en plena transición democrática era algo más que un reclamo erótico: era un acto de liberación colectiva. Muchos lo vivieron como un gesto de modernidad, como una bofetada a la hipocresía moral del régimen anterior. Y Interviú, lejos de limitarse a explotar el atractivo visual, se consolidó como un semanario único: combinaba reportajes de investigación demoledores contra figuras del franquismo, análisis políticos atrevidos, crónicas incisivas y una narrativa periodística de riesgo, envuelta en portadas de alto impacto erótico que multiplicaban su éxito comercial.
Es evidente que la fórmula del desnudo femenino en portada podía tener un componente cosificador y machista. Sin embargo, en la España de 1976 era leído mayoritariamente como un acto progresista, aplaudido por quienes anhelaban cambios profundos y denostado por sectores conservadores, clericales y puritanos, incluso por muchas mujeres que deseaban escandalizar a los guardianes de la moralidad. El repudio de los carcas no dañó a Interviú; al contrario, la convirtió en un icono cultural de la transición. Y aquella portada de Marisol sigue siendo recordada como uno de los símbolos más rotundos de la España que, por fin, dejaba de mirar al pasado para entrar en una modernidad sin complejos.
J. F. Lamata