27 noviembre 1988
AIC aceptó volver a dar su apoyo al CDS si cambiaba a Fernández por Olarte
Fernando Fernández (CDS) dimite como Presidente de Canarias tras perder una cuestión de confianza, le sucede Lorenzo Olarte
Hechos
El 1.12.1988 dimitió el presidente de Canarias, D. Fernando Fernández (CDS), siendo reemplazado por D. Lorenzo Olarte (CDS).
Lecturas
El 30 de noviembre de 1988 el presidente de Canarias, D. Francisco Fernández Martín sometió su continuidad al Parlamento de Canarias mediante una Cuestión de Confianza. El Sr. Fernández era presidente de Canarias desde las elecciones de 1987.
El resultado de la Cuestión de Confianza fue el siguiente:
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- A favor – 21 diputados (CDS, AP y Agrupación Herreña Independiente).
- En contra – 27 diputados (PSOE, Asamblea Majorera, Asamblea Canaria / Izquierda Nacionalista Canaria).
- Abstenciones – 11 diputados (Agrupación Independiente de Canarias).
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La crisis que ha terminado con la presidencia de Fernando Fernández Martín, del CDS, difícilmente puede explicarse mediante el habitual eje izquierda-derecha: detrás se encuentra el viejo pleito insular entre Tenerife y Gran Canaria. En Gran Canaria se había formado un formidable movimiento ciudadano para conseguir una universidad completa propia, hasta reunir a unas 300.000 personas en una manifestación celebrada en Las Palmas en mayo de 1988. Hasta entonces, la Universidad de La Laguna, situada en Tenerife, conservaba una estructura de ámbito regional, aunque existieran centros universitarios en Gran Canaria. Para numerosos grancanarios aquello constituía otro ejemplo del desequilibrio entre las dos islas capitalinas; para amplios sectores tinerfeños, en cambio, dividir la estructura universitaria significaba arrebatar a Tenerife una de sus grandes instituciones históricas y favorecer nuevamente a Las Palmas. La controversia alcanzó tales dimensiones que en noviembre más de 200.000 personas se manifestaron en Santa Cruz contra la división universitaria. La oposición más dura procedía de las Agrupaciones Independientes de Canarias (AIC), dominadas por la ATI de Tenerife y encabezadas por Manuel Hermoso, alcalde de Santa Cruz de Tenerife, aunque formalmente Hermoso rechazaba que su posición significara pretender la división política de Canarias. Fernando Fernández intentó resolver la crisis mediante una cuestión de confianza que él mismo planteó, pero convirtió así una disputa universitaria en un plebiscito sobre su persona: el 30 de noviembre perdió por 21 votos favorables —CDS, AP y Agrupación Herreña Independiente—, 27 contrarios de la oposición y 11 abstenciones de AIC. Sin las AIC, su coalición había dejado de existir.
Lo extraordinario es que la caída de Fernández no derribó al CDS ni cambió sustancialmente la coalición, sino que cambió al hombre que la presidía. Fernández llegó a explorar un entendimiento con el PSOE de Jerónimo Saavedra, pero Adolfo Suárez y la dirección centrista prefirieron recomponer el pacto con AIC, AP y AHI y sustituirle por su vicepresidente, Lorenzo Olarte, cuyas diferencias personales y políticas con Fernández eran ya públicas. Olarte, antiguo colaborador de Suárez en la Moncloa y políticamente vinculado a Gran Canaria, fue investido el 27 de diciembre con 31 votos de los 60 diputados.
La ironía llegaría cuatro meses después. El Parlamento aprobó finalmente la reorganización universitaria y la creación de dos universidades autónomas, La Laguna y Las Palmas de Gran Canaria; el punto decisivo sobre la adscripción territorial de los centros salió adelante por 39 votos contra 20. Y allí quedó retratado definitivamente el carácter insular del conflicto: Olarte votó a favor y Fernando Fernández en contra, mientras dentro del propio CDS y del PP sus diputados se dividían según su procedencia insular. La ley fue promulgada por el propio Olarte el 4 de mayo de 1989
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La Universidad de Las Palmas es aprobada por el parlamento canario el 26 de abril de 1989.
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- Votaron a favor 39 diputados (PSOE, ICU, ACN, AM y los diputados de Las Palmas de CDS y PP).
- Votaron en contra 20 diputados (Agrupación Herreña Independiente, diputados del PP y CDS de Tenerife).
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D. Lorenzo Olarte Cullén votó a favor, mientras que D. Fernando Fernández Martín votó en contra.
El Sr. Olarte se mantendrá en la presidencia hasta las próximas elecciones de mayo de 1991.
El Análisis
La caída de Fernando Fernández demuestra hasta qué punto en Canarias puede pesar más la isla que el partido. El CDS perdió a su presidente pero conservó la Presidencia; AIC retiró la confianza a Fernández pero volvió a pactar con el CDS cuando éste presentó a Olarte; y, finalmente, centristas y populares terminaron votando divididos en el Parlamento según la isla a la que pertenecían. Fernández tendría motivos para sospechar que detrás de su caída había bastante más que una universidad: Olarte, su vicepresidente y rival interno, acabó heredando exactamente el Gobierno que él había perdido, después de que la dirección nacional del CDS rechazara la alternativa de Fernández de buscar un entendimiento con los socialistas. Con el tiempo, Fernández interpretaría su defenestración dentro de una lucha interna en la que se consideró víctima de Olarte; abandonaría el CDS y, tras ofrecerse sin éxito al PSOE, acabaría reapareciendo en 1991 como candidato del PP a la Presidencia canaria, mientras Olarte encabezaba al CDS. Pero existe una ironía aún mayor: el hombre que cayó políticamente a causa del pleito universitario terminó votando contra la solución que creó la Universidad de Las Palmas, mientras que el hombre que ocupó su puesto votó a favor y estampó su firma en la ley. Fernando Fernández perdió una cuestión de confianza; Lorenzo Olarte ganó la Presidencia; pero el verdadero vencedor de aquella batalla fue Las Palmas de Gran Canaria, que consiguió finalmente su universidad.
JF