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La operación de los franceses fue apoyada por Alfonso de Salas (hermano despedido de Juan Tomás), por el Banco Banesto de Mario Conde y por el CDS de Adolfo Suárez

Intento de OPA Hostil de Robert Hersant para arrebatarle el control de DIARIO16 y CAMBIO16 a Juan Tomás de Salas

HECHOS

El 19.04.1989 DIARIO16 denunció que había habido un intento de Hersant de hacerse con la mayoría del capital de la sociedad Inpulsa (Grupo16).

Tan sólo unas semanas después de producirse el despido de D. Pedro J. Ramírez como director de DIARIO16 por decisión del accionista mayoritario, D. Juan Tomás de Salas, se produjo un intento por parte de la compañía francesa Hersant de hacerse con la mayoría accionarial de la empresa editora de DIARIO16, el Grupo16. ¿Acaso estaba intentando Hersant hacerse con el control del periódico para restituir en su antiguo puesto a D. Pedro J. Ramírez? Desde DIARIO16, el Sr. Salas acusó su hermano D. Alfonso de Salas y al Banco Banesto, de D. Mario Conde, de estar maniobrando con Hersant para arrebatarle el control del periódico.

JesusSantaella3_1995 El abogado D. Jesús Santaella fue el representante del Hersant en su intento de hacerse con el control de INPULSA (Grupo16).

mario_conde_1987 El presidente del Banco Banesto, D. Mario Conde, apoyó a Hersant facilitándole los créditos para que compraran acciones de la sociedad que gestionaba CAMBIO16 y DIARIO16, INPULSA (más conocida como Grupo16).

ACCIONISTAS DE INPULSA QUE VENDIERON A HERSANT

D. Alfonso de Salas, D. Matías Cortés, D. Jaime García Añoveros, el Sr. García Romeu y la viuda de D. Romualdo de Toledo vendieron sus acciones en bloque a D. Jesús Santaella, representante de Hersant, lo que sumado a las de D. César Pointviane y D. Xavier Domingo sumaba casi el 35% de la empresa.

D. Gregorio Arroyo, el abogado de de D. Juan Tomás de Salas ideó un plan. Que la gestión de DIARIO16 y CAMBIO16 no estuviera sometida al Consejo de Administración ni de INPULSA ni de INPRESA, dado que era imposible impedir la entrada de Hersant a ambos consejos. Sino que se creara una nueva sociedad, Altaya, donde se concentraran los accionistas fieles a D. Juan Tomás de Salas que sumaban el 51% de INPULSA, y la gestión de DIARIO16 y CAMBIO16 dependiera del Consejo de Altaya.

El presidente del Banco Ibercorp, D. Manuel de la Concha, dio todo su apoyo a D. Juan Tomás de Salas para que retuviera al menos el 51% de las acciones del grupo sindicándolas en una nueva sociedad instrumental, Altaya. Para que apartir de ese momento la gestión de DIARIO16 y CAMBIO16 no dependiera del Consejo de Administración de INPULSA, sino del Consejo de Administración de Altaya (que tenía la mayoría de INPULSA y donde no tenía presencia Hersant).

Para ello Hersant creó la sociedad Compañía Española de Prensa S. A. (CEPRESA) que compró, entre otras, las acciones de D. César Pontviane (uno de los 16 fundadores de CAMBIO16, la matriz del Grupo16), un total de un 9,1%..

“Hersant decidió comprar el Grupo16 e intentó comprar la mayoría de las accionistas. Al final no consiguió la mayoría”, explicó el entonces director de DIARIO16, D. Enrique Badía, al ser consultado por La Hemeroteca del Buitre.

El 8 de abril el Grupo16 emitió un comunicado donde denunciaba le “tiburoneo” de Hersant en términos bastante duros: “su presencia no es querida y no puede representar más que obstáculos para el desarrollo del Grupo16” además de acusar a don Alfonso de Salas de estar detrás de aquella operaciónDon Juan Tomás de Salas cargaba contra Banesto “Mario Conde fue mi gran enemigo, lanzó el ataque financiando de Hersant” dirá en una entrevista años después.

El Sr. Ramírez le respondió diciendo: “La única operación de tiburoneo que conozco es la político-financiera que se produjo hace un mes coincidiendo con mi salida del diario”.

REPORTAJES ANTI-HERSANT

hersantcitizen Durante el tiempo que duró la guerra accionarial DIARIO16 publicó muchos reportajes contra el Sr. Hersant al que se acusó de ser de extrema derecha.

09 Abril 1989

FRACASA LA OPERACIÓN DE TIBURONEO DE HERSANT

DIARIO16 (Director: Enrique Badía)

El grupo francés de Prensa conservadora que preside Robert Hersant, con apoyo financiero proporcionado por el banco que preside Mario Conde en España y la intervención de diversos mediadores pertenecientes al CDS (el partido que preside Adolfo Suárez) ha intentado a lo largo de los últimos días adquirir una participación significativa en la sociedad de cabecera del Grupo16.

En opinión de directivos del Grupo, esta operación tiene carácter marcadamente hostil a pesar de las manifestaciones en otro sentido realizadas, una vez descubierta la intentona por los mediadores de Hersant.

La operación se ham ontado a través de la sociedad de Hersant en España, CEPRESA (Compañía Española de Prensa S. A.) que se ha dirigido a accionistas minoritarios relevantes del Grupo16, para que con carácter secreto y con decisión inmediata enajenaran sus participaciones a un cambio de 1.500 100.

El intento de penetración hostil en el Grupo16 coincide con una oferta de colaboración hecha por LE FIGARO, principal publicación de Hersant en Francia. Las conversaciones con LE FIGARO se mantuvieron por parte del Grupo16 a través de su ex director general Alfonso de Salas que recientemente presentó su dimisión y que ahora participa con los mediadores de Hersant en la fallida operación de penetración e influencia en su antigua empresa.

Para los tiburones franceses no ha sido difícil, en estas circunstancias, dispone de documentación interna del Grupo y de su lista de accionistas, lo cual ha facilitado la acción por sorpresa.

De los accionistas presionados para vender a un grupo hostil se tiene constancia que ha sucumbido a la tentación el vicepresidente de la sociedad, César Pontvianne, industrial salmantino y socio fundador del Grupo, que esta semana ha enajenado al grupo hostil francés sus aproximadamente 20 millones de pesetas nominales del capital de la sociedad (equivalentes al 9,1%) por una cifra estimada de 300 millones de pesetas.

El propio Pontvianne informó al presidente del Grupo, Juan Tomás de Salas, de su dimisión y de la venta a los franceses. Su información desveló la operación hostil y ha permitido al presidente del Grupo poner en conocimiento de los demás accionistas que la compra de Hersant es hostil y torticera.

Juan Tomás de Salas controla personalmente más del 50% y supera la mayoría cualificada con personas leales amigas y conformes con la línea de independencia informativa del Grupo al margen de posiciones ideológicas particulares.

Juan Tomás de Salas ha señalado a los accionistas del Grupo que está dispuesto a igualar la oferta del Grupo Hersant, que intentará iniciar inmediatamente negociaciones con este grupo para recuperar las acciones que hayan adquirido, ya que considera que su presencia aunque sea minoritaria y declaren que no pretenden influir ideológicamente, no es querida y no puede significar, en estas circunstancias, nada más que obstáculos para el desarrollo del Grupo16.

Asimismo, el Grupo16 se reserva las acciones legales oportunas contra personas que puedan haber facilitado información confidencial interna para favorecer el intento hostil del grupo conservador francés.

El pasado día 6, y una vez conocida la intentona, el presidente del Grupo se dirigió por escrito a los presidentes de Hersant de Banesto y del CDS para encarecerles que ellos o personas de su entorno cesaran en la operación. Adolfo Suárez manifestó que su partido era ajeno a cualquier operación de colaboración con los grupos conservadores franceses que preside Hersant.

La presidencia del Grupo16 reitera su permanente voluntad de independencia, acreditada en circunstancias adversas en las dos últimas décadas, su reticencia a actitudes conservadoras, y desmiente categóricamente cualquier información relacionada con supuestas operaciones financieras para ceder la mayoría del Grupo o de cualquiera de las sociedades que lo integran.

21 Abril 1989

El patinazo de monseur Hersant con el Grupo16

Fernando Eguidazu

Si los asesores legales del Grupo Hersant fueran aficionados al cine, y hubieran visto la divertida película “Armas de mujer”, que con gran éxito se exhibe en las carteleras madrileñas, a buen seguro el asalto a INPULSA, sociedad cabecera del Grupo16, habría estado más meditado.

Y es que, curiosamente, el eje central del argumento de la película coincide en buena medida con el caso que nos ocupa: una OPA hostil sobre una sociedad, frustrada por el hecho de que tal sociedad, al ser titular de una emisora de radio, queda legalmente excluida de cualquier inversión extranjera.

El hecho de que INPULSA sea titular de una emisora de radio supone, según la legislación española, que cualquier inversión extranjera en ella está excluida del régimen general de liberalización y sujeta a una normativa especial, caracterizada por la exigencia, en todo caso, de autorización administrativa previa y expresa.

No han faltado, en el calor de la polémica subsiguiente, voces que han calificado de franquista a esta normativa. Quizá ignoren que la actual legislación sobre inversiones extranjeras, obra del conocido ministro franquista Carlos Solchaga, significó precisamente una radical reducción de los sectores especiales: de los 16 que enumeraba la antigua ley de 1974 a los actuales cinco (juego, defensa nacional, televisión, radio y transporte aéreo).

Y quizá también ignoren – y ya empieza a ser mucho ignorar – que esta limitación está amparada en el artículo 56 del Tratado de Roma (obra también de conocidos franquistas), que permite a los Estados miembros de la CE adoptar regímenes especiales para extranjeros (en lo relativo al derecho de establecimiento) por razones de orden público, seguridad y salud pública; cláusula ésta utilizada por España – al igual que por otros países – para regular de forma especial determinados sectores como los antes citados.

Y esto no sólo sucede en la Comunidad. También en otros países de talante tan liberal como Estados Unidos la radiodifusión está limitada a los extranjeros. Se estará o no de acuerdo con la conveniencia de esta norma, pero es así. Los espectadores de la citada película pueden dar fe de ello.

Resumiendo, quizá demasiado, la actual legislación española sobre inversiones extranjeras (decreto legislativo 1265/1986, de 27 de junio, y decreto 2077/1986, de 25 de septiembre), diremos que tal legislación liberaliza totalmente las inversiones extranjeras directas sin más matiz que la exigencia de previa verificación o comprobación administrativa cuando el porcentaje de inversión extranjera exceda el 50% del capital (se entiende por inversiones directas aquellas que permiten al inversor extranjero una influencia efectiva en el control o la gestión de la sociedad y, en todo caso, las inversiones superiores al 20%).

A efectos del cómputo del porcentaje de inversión extranjera, la ley señala que las inversiones efectuadas por sociedades españolas que, a su vez, tengan participación extranjera se consideran también extranjeras, en un porcentaje dependiente de la participación extranjera en la sociedad inversora.

Las normas al respecto son complejas, y sería largo explicarlas aquí. Sólo diremos que cuando el porcentaje extranjero en la sociedad inversora sea superior al 50% las inversiones de ésta se consideran extranjeras al 100%.

Estas normas implican, obviamente, que no sólo serían extranjeras las inversiones efectuadas directamente desde Francia por el Grupo Hersant, sino también las efectuadas por sus filiales españolas.

Y vayamos ahora a las normas específicas: el artículo 26,3 del decreto 2077/1986 (que es a su vez desarrollo del artículo 20 del decreto legislativo 1265/1986) establece que, no obstante las normas generales de liberalización antes aludidos, las inversiones extranjeras en sociedades españolas que ejerzan actividades en el sector de la radio precisan autorización administrativa. No están liberalizadas, por tanto. Y el anterior artículo 21 precisa que tal autorización compete nada menos que al Consejo de Ministros.

Señalemos, para completar el cuadro, que la actual ley 31/1987 de Ordenación de Telecomunicaciones determina (artículo 15) que la participación extranjera en este sector ‘en ningún caso podría superar el 25% del capital’. Resumiendo: se requiere autorización expresa del Consejo de Ministros en todo caso; pero dicha autorización, caso de concederse, no podría nunca ser superior al 25%.

La legislación sobre inversiones extranjeras antes comentada se dictó para adaptar la normativa española a la comunitaria. Y precisamente la apoyatura legal de los sectores especiales radica en el antes citado artículo 56 del tratado de Roma, al que la ley española se remite expresamente.

No quisiera abrumar al lector añadiendo, como colofón, que las directivas comunitarias sobre movimiento de capital – y en concreto la primera directiva 11 de mayo de 1960, artículo 5,3 – hacen referencia explícita al mencionado artículo del Tratado de Roma.

El desconocimiento o el olvido de estas normas ha sido sin duda un serio fallo en la estrategia del Grupo Hersant y sus asesores.

Claro que también sorprende, tanto o más, ver entre los nombres de los vendedores a algunas personas (como Matías Cortés, Jaime García Añoveros…), de cuya trayectoria profesional cabría esperar un mayor conocimiento de estas leyes. Y luego se extrañan de que Lola Flores no conociera la legislación fiscal.

Fernando Eguidazu

23 Abril 1989

CITIZEN HERSANT

DIARIO16 (Enrique Badía)

El polémico magnate francés realizó una OPA Hostil contra el Grupo16

Robert Hersant es propietario del segundo grupo editorial de Francia y del primero en el sector de Prensa. Su vinculación a los colaboracionistas con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial no ha impedido que hasta ahora Miterrand no le haya demostrado ninguna hostilidad.  A pesar de las deudas de su imperio, este emulo de Hersant no ha dudado en extender sus tentáculos en España. En nuestro país ya ha entrado en el diario ALERTA y en EL CORREO DE ASTURIAS. Sus intentos de hacerse con el diario YA no llegaron a fructificar. Su última operación fue una OPA hostil contra el Grupo16 a principios del presente mes de abril, acción que fue calificada de tiburoneo.

Políticamente ha transitado desde la extrema derecha a fundar, en 1940 el Movimiento Joven Frente, organización colaboracionista con los nazis, antisemita y antimasónica, para obtener, con el paso del tiempo, el beneplácito de todo el espectro político francés.

En nuestro país, el consorcio Hersant ha realizado diversas operaciones a través de tres empresas: Periódicos Españoles de Provincias S. A. (PEPROSA), Socpress España S. A., ambas de reciente creación y Cepre S. A., esta última creada en junio de 1988, con un capital social de 10 millones de pesetas, que fue ampliado y desembolsado el pasado mes de marzo, hasta 846 millones de pesetas, según declara José Antonio Fernández Bobadilla, conocido empresario riojano de los que el propio Bobadilla posee el 36%. Tal ampliación de capital no figura inscrita en la correspondiente anotación del Registro Mercantil. El 14% de la sociedad se reparte entre diversos empresarios españoles y el resto, el 50% del capital, es propiedad del Grupo Hersant. El servicio de vigilancia de control de cambios del Banco de España está investigando la composición de estas sociedades y la preocedencia del capital.

El Grupo Hersant adquirió a finales del año pasado la empresa Prensa de Asturias S. A., propietaria del CORREO DE ASTURIAS, comprando el 65% de las acciones, que padecía una seria crisis económica con más de 125 millones de pérdidas, según el expediente de regulación de empleo que la nueva propiedad presentó en la Magistratura de Trabajo el pasado jueves, 20 de abril. Dicho expediente afecta a la totalidad de la plantilla, 35 empleados, de los que sólo siete son fijos. El grupo francés ha creado una nueva empresa, Prensa del Principado S. A., cuyo objetivo es editar un nuevo periódico a partir del próximo mes de septiembre. Representantes de los trabajadores afirman que el grupo francés no ha puesto aún ni una sola peseta de los 70 millones que dice haber pagado por el 65% de las acciones. Sin embargo, Fernández Bobadilla, socio de Hersant en España, asegura que han pagado ‘cerca de 150 millones de pesetas por los inmuebles y la maquinaria de Prensa de Asturias S. A.”. Tal afirmación se contradice con el contenido del expediente de regulación de empleo citado, donde se manifiesta que entre los franceses y Prensa de Asturias S. A., sólo hay un principio de acuerdo, no una venta en firme.

En Cantabria

Allí, Canpresa, la editora del diario ALERTA, fue adquirida, en un 45%, por el Grupo Hersant a través de Cepre S. A., según Fernández Bobadilla. La esposa de éste María Teresa Lázaro, ex esposa del también editor Eugenio Suárez, era la propietaria de ese 45%. Tal venta estaba condicionada, según Fernández Bobadilla, a la realización de una auditoría en Canpresa que no se ha llevado a cabo hasta la fecha, por impedirlo los otros socios, el PSOE que posee el 30% de las acciones y los dirigentes socialistas cántabros González Bedoya y Jaime Blanco y el presidente de la sociedad, Ciriaco Díaz Porras, éste último propietario del 8% de las acciones. Esto demuestra que no se ha producido la venta por tanto, Hersant en el periódico no es más que un fasma. Son tiburones poco inteligentes, dice González Bedoya.

Las peripecias más extravagantes parecen perseguir al senador socialista. Así, en julio de 1988, durante la celebración de un consejo se enzarzó forcejeando cuerpo a cuerpo con Víctor Fernández Bobadilla, hermano del anterior, economista y deportista acérrimo cayendo ambos al suelo. Ambos llegaron a las manos cuando Fernández Bobadila, descubrió en la bocamanga del senador un magnetófono oculto con el que estaba grabando toda la conversación.

En Galicia, también han intervenido los hombres de Hersant, al menos, una persona que se hacía pasar por representante del grupo francés, Alaind Charles Ecomard, personaje de turbia biografía. Vinculado a la OAS, la organización que se enfrentó a De Gaulle, por oponerse a los designios del general francés de conceder la independencia a Argelia, condenado y encarcelado en diversas prisiones francesas, se trasladó a Madrid a vivir con sus hijas. En 1977, Ecomand adquirió al empresario publicitario Máximo Sanz la mayoría de las acciones de la empresa Editorial Celta, editora de EL IDEAL GALLEGO, a través de las sociedades Multimeco y Etema, el precio simbólico de una peseta por acción, al estar el periódico al borde de la suspensión de pagos.

El plan de Ecomard para reflotar el diario fracasó, por lo que se vio obligado a vender la empresa a Florencio Aldrey, un emigrante gallego en Argentina, propietario del diario La Crónica de Buenos Aires.

Operación EDICA

José Antonio Fernández Bobadilla, socio de Hersant, sin embargo, desmiente categóricamente, cualquier relación de Ecomard con el Grupo Hersant en la operación de compra y posterior venta de EL IDEAL GALLEGO. “Actuó por su cuenta, atribuyéndose dicha representación de manera gratuita”, añade Fernández Bobadilla.

Sin embargo, Alaind Charles Ecomand sí tuvo todas las bendiciones de Robert Hersant para hacerse con el control de la Editorial Católica (EDICA), editora del diario madrileño YA y de una cadena de otros tres periódicos regionales. Para llevar a cabo tal operación de 1986, directivos de la CEOE, entonces copropietaria de EDICA, viajaron a París para entrevistarse con Hersant. El magnate francés les diría: “Que conste que yo no pienso dar ni un duro para los obispos españoles”.

En efecto, así fue. Los franceses no intervinieron ni una peseta en EDICA durante los largos meses que permanecieron en la empresa, donde utilizaban un despacho que durante semanas ocupó Ecomand auxiliado por una secretaria. El plan de Hersant para EDICA, constaba, principalmente, de aportación de tecnología, financiación para un plan de viabilidad y, por último, adquirir la mayoría de las acciones de la empresa editora. “Querían dar este tercer paso sin haber cumplido, ni siquiera iniciado, los dos anteriores. Por eso amenazaron con llevar a EDICA a los tribunales con la intención de ejercer lo que ellos llamaban una opción de compra”, según declaraba recientemente a este diario un directivo de EDICA. Finalmente, la Editorial Católica sería vendida a Ediciones Capitol, empresa perteneciente a los editores de EL CORREO ESPAÑOL – EL PUEBLO VASCO por 2.200 millones de pesetas.

Este ha sido el accidentado y polémico itinerario inversor de Hersant en España – en el que no han faltado las iniciativas judiciales y los enfrentamientos – hasta la operación de compra de acciones del Grupo16, a principios del presente mes de abril.

08 Mayo 1989

SUÁREZ Y CONDE, CÓMPLICES DE HERSANT CONTRA EL GRUPO16

CAMBIO16 (Juan Tomás de Salas)

Un político, Adolfo Suárez; un banquero, Mario Conde y un empresario periodístico francés, Robert Herant, han volcado todos sus conocimientos e influencias en una conspiración por hacerse con el control del Grupo16, operación que en ningún momento, dada su improvisación e ilegalidad, tuvo posibilidades de lograr la mayoría.

La Junta General Extraordinaria de accionistas de Inpulsa, sociedad matriz del Grupo16, a celebrar el jueves 4 de mayo, disolverá el consejo de administración y nombrará dos administradoras únicos, Juan Tomás de Salas y Carlos Bustelo, actuales presidente y vicepresidente del Grupo16, como máximos ejecutivos de la sociedad.

Es el inicio de una estrategia en la que se pretende utilizar todas las armas que la legislación mercantil concede a una sociedad anónima para que Robert Hersant, el empresario francés, cese en el acoso hostil al que desde primeros del mes de abril intenta someter al Grupo16.

En ese tiempo,  Hersant, a través de sus empleados en España, ha comprado de forma ilegal y subrepticia un tercio de las acciones de Inpulsa en un intento vano de hacerse con la mayoría de la sociedad cabecera del grupo de empresas periodísticas que se aglutinan bajo el guarismo 16.

En el fallido intento, los hombres de Hersant, representados en España por el abogado Jesús Santaella, han estado asesorados por Matías Cortés y Jaime García Añoveros, abogados del financiero Javier de la Rosa, el banquero Mario Conde y el político Adolfo Suárez. Estos dos últimos significados protagonistas en el diseño de la operación que ha intentado controlar el Grupo16 en alianza con Robert Hersant.

El coste de esta operación se cifra en cerca de 1.500 millones de pesetas, de los que alguien tendrá que pedir cuentas, y el resultado no puede ser más desesperanzador  para los compradores. Tienen un paquete minoritario en una sociedad anónima enfrentado a uno mayoritario que no les quiere y que agrupa al 64% del capital que ha pretendido adquirir; y de ese 64%, más del 51% está en manos de una sola persona: Juan Tomás de Salas.

A su vez, el Ministerio de Economía, a través de la Dirección General de Transacciones Exteriores, ha considerado nulas las compras de acciones por parte de Hersant, ya que sus representantes en España han infringido la ley al no pedir autorización al Consejo de Ministros, y ha recomendado a los fedatarios públicos que comprueben la composición y naturaleza del capital social de las sociedades compradores de Inpulsa, de tal manera que no se trasgreda la ley.

Estrategia fallida

Y, por último, están presentes en una sociedad holding en la que es potestad de sus accionistas mayoritarios, siempre con la ley en la mano, llenarla o vaciarla de contenido y decidir sobre la conveniencia o no de que sea esa empresa matriz la que genere los beneficios del grupo.

Las peripecias en España de Robert Hersant, con más de 60 cabeceras periodísticas en Francia – entre ellas las del diario conservador LE FIGARO y el vespertino sensacionalista FRANCE SOIR, 2,5 millones de ejemplares diarios y el 25% del canal 5 de la Televisión Francesa . a pesar de lo cual lleva cinco años sin apenas dar beneficio, no son nuevas. Y en casi todas le ha fallado su estrategia.

Testigos de las prácticas de Hersant en España son EL CORREO DE ASTURIAS, la agencia de noticias Imagen Press, el diario cántabro ALERTA, EL IDEAL GALLEGO, o los anteriores accionistas de la Editorial Católica (EDICA), editora del diario madrileño YA. Todos ellos han sufrido los intentos, casi todos fracasados, de toma de control por Hersant a través de confusas operaciones, donde no han faltado peleas, magnetófonos ocultos, suspensiones de pagos, cierres de periódicos, regulaciones de empleo y litigios judiciales. En Bélgica, por ejemplo, donde Hersant se hizo con el 24% de las acciones del diario LE SOIR en una operación hostil que tuvo en contra a todos los empleados, consejo de administración y a la mayoría de los accionistas, todavía están pendiente de resolución judicial.

El estilo Hersant, al que el ex primer ministro francés, Laurent Fabius calificó sus adquisiciones de periódicos en Francia como “jurídicamente ilegales y económicamente escandalosas” y al que el actuarl ministro de cultura, Jack Lang, llegó a llamar ‘malhechor’ ha dejado su importante en España. Empresarios españoles que participaron en las negociaciones de la venta del periódico YA, califican la actitud de Hersnat como de “impr para que Robert Hersant llevase a efecto su fallido plan.

Una comida en el restaurante Jockey de Madrid fue el inicio de la colaboración de Adolfo Suárez con Robert Hersant. Eran los días posteriores a la huelga general del 14 de diciembre, con un CDS perdido el rumbo y estancado en las encuestas electorales. En la comida – proporcionada por un antiguo ministro de Giscard D´Estaing – los franceses revelaron al presidente del CDS sus planes de incursión en España. “Le dije que todo lo que fuera diversificar oferta informativa me parecía bien”, afirma Suárez.

A partir de ahí, dos de sus hombres, ambos diputados y con información confidencial, el abogado Alejandro Rebollo, defensor en su día de Ruiz Mateos y Federico Ysart, director general del Banco de Santander, se dedicaron a la caza de accionistas para intentar que vendieran sus títulos al grupo francés. Todo ello al rebufo de la crisis que se generó en el Grupo16 tras el cese de Pedro J. Ramírez como director de DIARIO16 y de Alfonso de Salas como Director General.

Una operación chapucera

Ysart llegó a contactar telefónicamente con varios periodistas del Grupo16 y, a su vez, accionistas, para que a un precio 15 veces superior al nominal vendiesen sus títulos a Robert Hersant. Los representantes del francés en España, José Antonio Fernández Bobadilla, empresario riojano y socio de Hersant y el abogado Jesús Enrique Santaella, ex secretario general técnico del Ministerio de Justicia, ofrecían una comisión del 10% a quien consiguiera cazar nuevos paquetes de acciones de Inpulsa.

Personas cercanas tanto a Adolfo Suárez como a Mario Conde justifican la operación hostil de ambos contra el Grupo16, como el intento de asegurarse el control de un importante y acreditado grupo de medios de comunicación para satisfacer sus ambiciones políticas y asegurarse el apoyo de un consorcio periodístico. Estas mismas personas reconocen y califican la operación como ‘chapucera’ y, a la vista de los resultados, más propia de un apresurado plan surgido de una tertulia de café que de un serio asalto a un grupo periodístico.

La obsesión de los hombres de Hersant – que se supone tendrán que rendir cuentas a su jefe por no haber conseguido la mayoría – por comprar acciones de Inpulsa ha sido un melodrama en el que algunos comisionistas han aprovechado la ocasión para hacerse millonarios.

Este forcejeo por la adquisición de acciones de Inpulsa alcanzó dramáticos ribetes de safari en la madrugada del sábado 9 de abril. Tres personas, comisionadas por los representantes de Hersant en España, una de ellas el apoderado de una sucursal malagueña de Banesto, recorrieron parte de los escarpados montes cercanos a la localidad de Nerja, en la Costa del Sol, en busca de uno de los accionistas del Grupo16.

Cerca de la una de la madrugada, los visitantes golpeaban la puerta del chalé del asustado y sorprendido accionista, ante un loqruiano horizonte de mastines napolitanos que ladraban sin cesar.

No hubo trato Como en otros muchos casos de accionistas que permanecen fieles al fundador y presidente del Grupo16. Entre ellos Miguel Boyer, Francisco Fernández Ordoñez, Juan Antonio García Díez, Pedro Schwartz (“a pesar de los vapuleos que me han propinado tanto CAMBIO16 como DIARIO16”, según él), Miguel Muñiz, Luis González Seara, Manuel de la Concha, Antonio Garrigues, Gregorio Marañón, José Luis Leal y Raúl Morodo.

Otros, sin embargo, sucumbieron ante las artes de los hombres de Hersant. Es el caso de José Enrique García Romeu, quien no se conformó con vender sus acciones, sino que mediante la triquiñuela de actuar como mandatario, vendió también los títulos que poseían José Víctor Sevilla, Javier Ribó y Javier del Moral, sin previa autorización de éstos, quienes, sin embargo, aceptaron los cheques que García Romeu les llevaba.

García Romeu, que supuestamente cobró su correspondiente comisión no pudo convencer a Dionisio Martínez, que prefirió mantener su lealtad a Juan Tomás de Salas y al Grupo16, devolviendo el talón bancario que, por importe de millón y medio de pesetas correspondiente a sus diez acciones, le había entregado el falso mandatario.

El tiburoneo de Hersant fue descubierto el jueves 6 de abril cuando Andrés Pontvianne, hijo de César Pontvianne, uno de los fundadores de CAMBIO16 y hasta entonces vicepresidente del Grupo16 le dijo telefónicamente a Salas: “Vendimos ayer”. Pontvianne recibió más de 300 millones de pesetas por sus 2.071 acciones, el 9,2% del capital de Inspulsa, mediante talones de los bancos Central y Banesto.

En la caza del accionista los hombres de Robert Hersant emplearon todo tipo de armas antirreglamentarias. Ana María Cobeta Aranda, de más de 70 años de edad, poseedora de una treintena de títulos de Inpulsa, se asustó ante las presiones telefónicas a las que le sometió el abogado de Hersant, Santaella.

La sobrina de la accionista, María de los Ángles Gutiérrez, llamó al abogado para decir que su ti no vendía, a lo que Santaella le aconsejó que ‘no se metiera en el asunto”, según la propia interesada. De nada le sirvió al tiburón del magnate francés amenazar a la señora con que al día siguiente se presentaría en su casa acompañado por un notario. Ana María Corbeta retuvo sus acciones.

No sucedió lo mismo con Esperanza González Green, viuda de Romualdo de Toledo, fundador del Grupo16 y amigo íntimo de Juan Tomás de Salas, fallecido en noviembre de 1988. La influencia del ex ministro de Hacienda Jaime García Añoveros hizo que la viuda cayera en las redes de Hersant, vendiendo sus 2.770 acciones por unos 400 millones de pesetas.

Robert Hersant, un normando de 69 años, no tiene ningún escrúpulo. Desde las filas de la extrema derecha fascista ha viajado por todo el espectro político, según le convenía, convirtiéndose en el ogro de la izquierda francesa.

Tampoco hace ascos a los ruinosos negocios periodísticos con tal de que los pueda comprar sin poner una peseta. En su imperio la mayoría de las publicaciones pierden dinero. Al grupo Hersant, que cuenta con más de 10.000 empleados, se le calcula unas deudas superiores a los 30.000 millones de pesetas, más otros 10.00 millones que lleva perdidos por su participación en el CANAL 5 de la televisión francesa.

Su carrera como empresario periodístico se consolidó en 1975 con la compra del diario conservador LE FIGARO y, poco después, FRANCE SOIR. Hoy pasa por ser el seguro editor de Francia, detrás de Hachette, y el primero en prensa.

Como Napoleón, Hersant conquistó Francia, invadió la prensa belga y entró hostilmente en España. Como Napoleón, Hersant ha sido derrotado en España en sus intentos de hacerse con el control del Grupo16.

 

LA OPERACIÓN EN LIBROS

«LA REBELIÓN DE LOS ALBERTOS» (CASIMIRO GARCÍA ABADILLO)

En la sede central del grupo, la impresionante Torre Picasso, donde se concentra el mayor volumen de superficie de oficinas de Madrid en un solo edificio, se consideraba que de momento la alianza con PRISA colmaba sus aspiraciones en el sector de la comunicación. Sin embargo, algunos otros hechos habían levantado sospechas de que también hubiera tomado posiciones en otras sociedades. Y esos indicios apuntaban hacia el Grupo16.

En medio de los coletazos finales del proyecto de fusión entre el Central y el Banesto, Carlos Bustelo, ex ministro de UCD, ex presidente de la empresa nacional de autopistas Acesa, y consejero de Banesto en representación de los intereses de Cartera Central, había sido fichado por el Grupo16, para asumir cargos ejecutivos que, unas semanas más tarde, le convertirían junto a su presidente, Juan Tomas de Salas, en administración único del mismo.

Los vínculos de Bustelo con los Albertos habían dado paso, inmediatamente, a los más variados rumores sobre  sobre la toma de posiciones de Construcciones y Contratas en este grupo periodístico. Incluso se especulaba con una posible entrada en su capital o en el de alguna de sus empresas filiales, aprovechando la construcción de su nuevo edificio que llevaría a cabo Focsa, empresa del imperio Conycon.

En un momento dado, se había barajado la posibilidad, posteriormente desechada, de que el pago de la sede se realizara mediante un 10% de Inpresa, la sociedad editora de DIARIO16, donde Juan Tomás de Salas es propietario del 95% de las acciones. Sí existía una participación a título personal en Infiesta – editora de las publicaciones económicas del grupo – de Fernando González Urbaneja, responsable de comunicación de los Albertos, y que había estado vinculado a la casa como director de CAMBIO16 e impulsor, precisamente, de sus publicaciones económicas.

Estos hechos coincidían temporalmente con el cese de Pedro J. Ramírez, director de DIARIO16 durante los últimos ocho años y bajo cuyo mandato el periódico había tenido un crecimiento espectacular. Ramírez impuso en el periódico una línea informativa beligerante y crítica con el Gobierno, que había originado un notable malestar en algunas de las más altas instancias de la Administración.

Desde hacía meses, la sintonía entre propietario y director había decrecido notablemente. Incluso a primeros de marzo, en una de esas discusiones, Juan Tomás de Salas les había dicho a su hermano Alfonso, director general del grupo, y al propio Ramírez, que estaba dispuesto a desprenderse del periódico y que si encontraba comprandor, lo vendía. Una afirmación de la que, al día siguiente, ya más tranquilo, se arrepentiría.

El entendimiento entre propietario y el director quedaba definitivamente cortado el día 8 de marzo, cuando Salas cesa a Pedro J. Ramírez como director de DIARIO16. En la refriega abandonaban también sus puestos algunas personas claves en el grupo hasta ese momento: su director general, Alfonso de Salas, hermano del presidente, y el máximo responsable de publicidad, Balbino Fraga.

Juan Tomás de Salas en una tensa asamblea de la redacción del periódico, justificó el cese como debido únicamente a la pérdida de la confianza que había depositado en el hasta entonces director del periódico.

Ramírez, en cambio, achacaba el cese a motivos extraprofesionales, enmarcados dentro de las maniobras políticas y financieras del Gobierno para descabalgarle y cortar la línea crítica que estaba manteniendo el periódico. Como refuerzo de su tesis de que su cese obedecía a razones no profesionales, el ya ex director señalaba la felicitación que el consejo de administración de la empresa, celebrado el 26 de enero de 1989, le había transmitido por los resultados obtenidos durante el último ejercicio y por las mejoras introducidas en DIARIO16.

Efectivamente, el periódico había conseguido superar todos sus anteriores récords de difusión y de publicidad, que le habían permitido pasar de los poco más de 30.000 ejemplares que vendía cuando se incorporó Ramírez a los más de 160.000 en que se encontraba en el momento de su cese.

Salas, que asumió interinamente la dirección del periódico, escribió al día siguiente en la primera página un artículo en el que salía al paso de los rumores. “Estamos donde estábamos”, señalaba, haciendo hincapié en que no habían existido presiones externas en la decisión de cesar al director, e insistiendo en que ni el periódico ni el grupo estaban en venta. Pero muy poco tiempo después, iban a producirse en el grupo importantes maniobras accionariales.

El día 8 de abril la agencia de noticias EUROPA PRESS anunciaba que el grupo Hersant había adquirido el 9,17% de las acciones que César Pontvianne poseía en Inpulsa, la compañía matriz del grupo. En la tarde del día 3 de abril de 1989, Pontvianne, vicepresidente de la sociedad y uno de los fundadores de CAMBIO16 le había comentado a Juan Tomás de Salas en el Palacio de Congresos y Exposiciones, donde se presentaba la última publicación del grupo –e ldiario especializado  ECONOMÍA 16 – que había recibido una oferta de compra de sus acciones, aunque no sabía realmente quién es. La oferta se la había realizado un intermediario que merecía toda su confianza, quien no le había revelado el nombre del comprador. Sólo le dijo el precio que le pagarían las acciones: 1.500%, la mitad en dinero negro. Salas le pidió que se enterara, para poder descubrir la mano misteriosa que estaba detrás. Los hechos se desarrollaron rápidamente. Al día siguiente, Juan Tomás llama al domicilio de Pontvianne, pero no está. Su hijo, sin embargo, le comunica que su padre ha vendido las acciones. Salas, indignado, le cuelga el teléfono.

Inmediatamente empieza a seguirse el rastro del comprador, a quien se detecta rápidamente. Se trata de una sociedad denominada Compañía Española de Prensa (Cepresa), perteneciente al magnate periodístico francés Robert Hersant, propietario de un importante grupo de publicaciones entre las que destacan Le Figaro, el diario de mayor tirada en Francia, la revista France Soir, una participación del 25% en la cadena televisiva La Cinq, y numerosos periódicos y emisoras regionales.

A Salas, la venta hecha por su amigo y la forma en que el grupo francés había empezado a comprar, no le encajan en absoluto. Las relaciones habían sido cordiales desde que, a finales de 1988, entraron en contacto con ellos para plantear la posibilidad de realizar alguna operación conjunta con periódicos de provincias. Esos contactos se concretaron más tarde, durante la Semana Santa, cuando Salas recibió un telefax procedente de la sede central del grupo Hersant. El citizen Kane francés le citaba en París con la mayor urgencia para concretar los términos de una operación de mayor calado: 1.000 millones de pesetas por la compra del 20% de DIARIO16 y la adquisición del 10% de Inpulsa, la compañía matriz de todo el grupo, por el que no se concentraba precio.

Hersant le ofrecía a Salas, además, un puesto en el consejo de administración de Le Figaro. No hubo contestación. Simplemente, le pasó el asunto a Luis Blasco, su hombre de confianza en cuestiones financieras.

El día 8 de abril empezaban a conocerse con detalles los entresijos de la operación de desembargo de Hersant, esta vez sin contar para nada con Salas. Tras el de Pontvianne, los franceses habían comprado los paquetes de Alfonso de Salas, del ex ministro Jaime García Añoveros, y del abogado Matías Cortés. Y, sobre todo, el de Esperanza de Toledo, la viuda de Romualdo de Toledo, hombre clave del grupo que había fallecido unos meses antes y que poseía un 13%. En conjunto, los franceses se habían hecho, en menos de veinticuatro horas, con el control de más del 30% del capital del Grupo16.

Las opas hostiles llegaban, de esta forma, al mundo de las empresas periodísticas españolas, aunque la primera tentativa no habría de tener éxito. Inmediatamente se iba a constituir una sociedad denominada Altaya, en la que Salas y el grupo de accionistas fieles depositaron el 51% de las acciones de Inpulsa, lo que la inmunizaba contra nuevos asaltos enemigos.

Pero, para Salas, la estrategia seguida por los franceses estaba clara. “Esto ha sido una operación de tenaza, de llegar a un acuerdo con nosotros or arriba para que les vendiéramos un 10% del grupo y por debajo, comprar otro 40% y echarnos de aquí. El objetivo sin duda era, después de tener un buen paquete de acciones, devolvérnoslas a cambio del periódico”.

El abordaje de Hersant tenía otros ribetes importantes en los que aparecían implicados la banca y la política. El Grupo16 acusaba al CDS, partido que preside Adolfo Suárez, de ser el instigador de la operación, si bien el ex presidente del Gobierno se declarbaa ‘totalmente ajeno’ a cualquier intento de colaboración con el grupo francés.

El mismo día 8 de marzo, Juan Tomás de Salas iba a almorzar con Adolfo Suárez. El cese de Pedro J. Ramírez y la tensa situación en el periódico no parecían configurar el momento más idóneo para el encuentro. Cuando Salas llamó por teléfono para aplazar la cita, el líder centrista le dijo: “He oído que vas a vender el grupo. No vendas. Tengo un comprador francés interesado, el Grupo Hersant”.

Posteriormente, algunos miembros importantes de su partido darían su representación en la junta de accionistas, celebrada el 6 de mayo, el hombre de Hersant en España, el abogado Jesús Santaella. En ese momento, el grupo francés no había podido conseguir todavía que la Dirección General de Transacciones Exteriores le diera luz verde para la inscripción de las acciones compradas.

El otro dedo acusador en la operación lo dirigió Salas hacia el presidente de Banesto, Mario Conde. Unos días antes de que Hersant desencadenara toda la ofensiva, Mario Conde telefoneó al presidente del Grupo16: “Juan Tomás, ¿está negociando la venta de un paquete con el Hersant? Porque me han pedido un crédito”. Salas fue explícito: ni se había firmado nada, ni había dado su consentimiento para ninguna venta de acciones. “Bueno Juan, de acuerdo, ya sabes que siempre contigo”, fue la respuesta del banquero. La sorpresa se la llevó Salas cuando, unos días después, se enteró de que Banesto les había concedido el préstamo.

En una asamblea celebrada en el periódico después de la entrada de los franceses, Salas afirmó que, desde ese momento, declaraba la ‘guerra a Mario Conde’. En la participación de Conde se quería ver un intento del presidente del Banesto de conseguir unas buenas relaciones con quienes querían desbancar a los que en esos momentos mandaban en el grupo, uno de cuyos hombres fuertes, Carlos Bustelo, todavía consejero de Banesto en representación de los Albertos, había rechazado las cuentas presentadas por el equipo de Mario Conde.

Estaba claro que seguía latente la batalla mantenida hasta pocas semanas antes en el seno de los dos grandes grupos bancarios del país, y que había dejado todavía sin pestañear algunas de las heridas abiertas.

«DÍAS DE PAPEL» (JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ)

En noviembre de 1988 fallece Romualdo de Toledo en su casa de la urbanización. La mayoría que ocupaban ambos en el accionariado de INPULSA se iba a ver afectada por aquella muerte. Ni, tampoco, que Juan Tomás había separado a Romualdo de la gestión del periódico dedicándole a labores irrelevantes para alguien de su peso en el Grupo.

Meses más tarde, Juan Tomás de Salas recibiría una desagradable sorpresa. Mario Conde, el irresistible banquero que al frente del Banesto había iniciado una imparable ofensiva de compra y control de medios informativos, telefoneaba a primeros de abril de 1989 a Juan Tomás de Salas, informándole de la solicitud a su banco de un crédito de mil millones de pesetas por parte de ‘un grupo francés’. Salas no se intranquiliza en exceso, por considerar la posible OPA contra el Grupo16 de difícil realización.

Aquella misma tarde, sin embargo, el abogado Jesús Santaella, representante legal en España del grupo francés Hersant, adquiere el 9,17% de las acciones de INPULSA a César Pontvianne, uno de los dieciséis y vicepresidente de la sociedad.

Semanas antes, sin embargo, Santaella ya había materializado la compra de otros paquetes, los de Ricardo Utrilla y Xavier Domingo – éste último ya fallecido – los del abogado Matías Cortés y el ex ministro de UCD Jaime García Añoveros, ambos colaboradores de Jesús Polanco, el presidente del Grupo PRISA y, sobre todo, los de la viuda de Romualdo de Toledo, Esperanza González Green. Las acciones se pagan al mil quinientos por cien, cifra que convierte en millonarios a muchos accionistas.

Gregorio Arroyo idea la estrategia consistente en constituir de inmediato una sociedad matriz en la que depositar y sindicar las acciones de todos los que no han vendido a Hersant. La firma de César Ramírez, miembro del PSOE, integrante de la beautifule people y uno de los dieciséis, permite a Salas respirar tranquilo. El 50% de las acciones están ya sindicadas – entre otros, los pocos títulos que obraban en poder de este autor – y bajo control de Altaya S. A. Salas y Arroyo se lanzan a un frenético periplo por tierra, mar y aire, armados con el libro de accionistas y el talonario de cheques – la falta de tesorería obliga a Juan Tomás a solicitar un crédito a Manuel de la Concha, entonces presidente de Ibercorp – en busca de accionistas. En 24 dramáticas horas logran desactivar la operación de Hersant y Mario Conde. Claro que el talonario que Salas utilizó con tanta prodigalidad le endeudó muy seriamente. Además del dinero que le aportó Manuel de la Concha a través de Ibercorp, más adelante tendría que solicitar un crédito  de 1.500 millones de pesetas que avaló personalmente a los bancos BCH y BBV.

A pesar de todo, Hersant controla el 30% de las acciones del Grupo. Salas para evitar que sus representantes se sienten en los Consejos del Grupo utiliza un decreto ley que impide la transmisión de acciones de las empresas relacionadas con los sectores estratégicos como el radiofónico. LA dirección general de Transacciones exteriores da la razón a los abogados de Salas y Hersant acaba por pactar la paz con el Grupo16. Le cuesta bastante caro: dos mil millones de pesetas de entonces por acudir a una ampliación con primar en DIARIO16, con los que adquiere el 33% de las acciones del periódico.

El Análisis

SALAS GANA LA BATALLA Y PIERDE LA GUERRA

JF Lamata

D. Juan Tomás de Salas ganó aquel pulso y, con el apoyo de D. Carlos Bustelo, logró retener la mayoría accionarial de Información y Prensa S. A. – el Grupo16 – pero en la práctica el Sr. Salas, que no era ningún millonario había alcanzado tal endeudamiento que estaba tocado de muerte. ¿Quién iba a decir que el periódico que el Sr. Salas se negó a vender en 1989 por 200 millones acabaría siendo regalado en 1994 por 1 peseta?

J. F. Lamata

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