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PP y PSOE, así como todos los periódicos - menos EL MUNDO - protestan por la actitud de Herrero

Indignación contra Antonio Herrero (COPE) por comparar a Rosa Conde con la becaria que mantuvo relaciones sexuales con Clinton

HECHOS

En el programa ‘La Mañana’ de la COPE del 25.02.1998, D. Antonio Herrero se refirió a la diputada del PSOE, Dña. Rosa Conde como  «doña Rosita Conde la Mónica Lewinski española”.

Las mayores críticas contra D. Antonio Herrero – el director de ‘La Mañana’ de la COPE eran por su agresivo lenguaje. “Entrevistar a Morritos González no le produciría ningún morvo”, aseguró refiriéndose a la negativa al anterior presidente a concederle una entrevista. Para el Gobierno del PP la presencia de don Antonio Herrero era igualmente molesta para la imagen que buscaba para sus medios amigos.

El locutor se distanciaba del Gobierno al afirmar que “a la bodeguiya siguen yendo los mismos que iban con el PSOE”. Incluso el director del ABC Sr. Giménez Alemán le criticaba.

Los propietarios de las empresas (…) debieran también decir algo. Muy particularmente una institución como la Conferencia Episcopal (…) Su cadena de radio, la COPE, ha actuado, sobre todo a través del programa de Antonio Herrero, como altavoz unificador del mensaje que cada día querían transmitir los cruzados. (…) Los obispos han optado otra vez, triste recuelo de una historia aún reciente, piar los conspiradores y los difamadores, no por las víctimas de esa acción. (EL PAÍS, 22-2-1998)

Pero fue el propio Sr. Herrero el que puso en bandeja la multiplicación de críticas hacia él pronunciando la siguiente cita sobre dirigentes del PSOE:

Reunidos todos estos turistas, lo mejor de cada casa. Rubalcaba el conspirador, Felipe con todo lo que tiene por delante y doña Rosita Conde la Mónica Lewinski española”. (D. Antonio Herrero, COPE, 25-2-1998)

La comparación de la ex ministra felipista con la becaria que había mantenido relaciones íntimas con el presidente de los Estados Unidos, desató el mayor polvorín de críticas a la emisora que jamás hubiera padecido. El PSOE envía una queja oficial a la Conferencia Episcopal y feministas publican el día 28 en EL PAÍS una carta dando un ultimatum a los obispos para que den el patadón definitivo al locutor:

Las comparaciones (…) realizadas por el periodista Antonio Herrero en su programa de la COPE (…) no sólo revelan su zafiedad y su ínfima catadura moral, por lo demás sobradamente conocidas, sino que constituyen un paso nuevo y brutal en la falta de respeto a los individuos (…) Si la Conferencia Episcopal no pone (…) fin (…) prescindiendo de los servicios – muy bien remunerados (…) – de este personaje, estarán mostrando que para ellos el negocio, o (…) fines políticos, justifican cualquier bajeza. (carta de mujeres en EL PAÍS el 28-2-1998).

Ante las reacciones, el propio D. Antonio Herrero en el programa ‘La Linterna’ de la COPE del mismo día 25.02.1998, ya pidió disculpas.

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Las disculpas públicas – a su manera – del Sr. Herrero a la señora Conde no hicieron sino intensificar la campaña contra él y la emisora. La afectaba anunciaba que iba a emprender acciones legales contra el periodista, el diputado Sr. López Garrido le definía como un “machista soez, vomitivo, repugnante y despreciable” y el diputado Sr. Borrell – que  unos meses después se convertiría en el líder del PSOE, recomendaba a la Iglesia que montara un prostíbulo y emitiera películas porno en las Iglesias porque con ello ganarían más dinero que con la COPE. La tertulia de la SER del Sr. Gabilondo del día 26 supuso un auténtico ataque masivo contra los obispos, el editorialista jefe de EL PAÍS, don Javier Pradera aseguró que “la Iglesia española nunca se ha caracterizado por su espíritu cristiano”, el Sr. García Añoveros pidió la cárcel para el Sr. Herrero y el Sr. Gabilondo – principal competidor del Sr.  Herrero en las ondas –  comentó:  “el concepto  de libertad  de expresión  debe ser  revisado porque se ha convertido en un parapeto desde el que disparar en cualquier dirección”. Pese a la cantidad de ataques vertidos contra ellos, la Conferencia Episcopal intervino una sola vez y no para defenderse, sino para unirse a las criticas a su locutor: “Los obispos de la Conferencia Episcopal desaprobamos privada y públicamente la actuación de don Antonio Herrero de difamar a una persona pública, relevante y concreta. Haríamos igual si fuera privada”, aseguraba oficialmente el portavoz de los obispos. Preguntado sobre si le iban a cesar contestó “le vamos a dar una segunda oportunidad”.

También el Gobierno se desvinculó de don Antonio Herrero a través de su portavoz, don Miguel Ángel Rodríguez MAR, que anunciaba el día 27 de febrero que “ese tipo de descalificaciones no están en el modelo de convivencia del Gobierno” ¿Era él la persona más indicada para reprochar talante? Don Antonio Burgos recurrío a la ironía en EL MUNDO: “¿Y Lewinsky no protesta?”.Las disculpas públicas – a su manera – del Sr. Herrero a la señora Conde no hicieron sino intensificar la campaña contra él y la emisora. La afectaba anunciaba que iba a emprender acciones legales contra el periodista, el diputado Sr. López Garrido le definía como un “machista soez, vomitivo, repugnante y despreciable” y el diputado Sr. Borrell – que  unos meses después se convertiría en el líder del PSOE, recomendaba a la Iglesia que montara un prostíbulo y emitiera películas porno en las Iglesias porque con ello ganarían más dinero que con la COPE.

EN ONDA CERO SE DEFIENDE A HERRERO

 A pesar de ser competidor y enemigo de D. Antonio Herrero con quien ha intercambiado insultos, el locutor de ONDA CERO, D. Luis del Olmo, intervino en su programa sobre el tema defendiendo al Sr. Herrero: “En cuestión de horas pidió perdón, pidió disculpas. Eso se tiene que olvidar. Toda persona tiene todo el derecho del mundo a equivocarse. Una persona que está tantas horas – y yo lo estoy sufriendo en mi cuerpo; yo me equivoco muchas veces también – pidió disculpas, pues asunto olvidado”.

ATAQUES DESDE LA CADENA SER

El programa ‘Hora 14’ de la Cadena SER que presentaba D. José Antonio Marcos el día 25.02.1998 informó de la polémica de D. Antonio Herrero como principal noticia del día. Emitió las palabras del Sr. Herrero varias veces para descalificarles. Y dio paso a varios dirigentes del PSOE para que cargaran contra el locutor de la COPE. Dña. Carmen Cervera protestó de que los obispos ‘se hicieran los suecos mientras dan lecciones de moralidad a los españoles’, mientras que el también dirigente del PSOE, Sr. Eguiagaray acusó al programa del Sr. Herrero de ser ‘pura basura’.

26 Febrero 1998

DISPARATES Y AGRESIONES

Editorial (Director: Jesús Ceberio)

El vicepresidente Álvarez Cascos calificó ayer en el Senado de «etapa de anormalidad democrática» al periodo de Gobierno socialista. Lo hizo en respuesta a una pregunta parlamentaria sobre la actitud de la televisión pública en relación a las recientes revelaciones del ex director de ABC. Hablar de «etapa de anormalidad democrática» es un disparate revelador de una mentalidad autoritaria: contraria al principio de mutuo reconocimiento entre Gobierno y oposición propio de la democracia parlamentaria. Frente a esa salida pasa a un segundo plano la exhibición de indignidad desplegada ayer por el comunicador Antonio Herrero al calificar a la ex ministra Rosa Conde de «Monica Lewinsky española». Ambas expresiones son síntomas del clima de intolerancia y crispación que algunos políticos y periodistas quieren, como sea, implantar.Ninguna apelación a la libertad de expresión podrá justificar tan cobarde agresión, que debe suscitar todo tipo de solidaridades con la agraviada. La obtuvo Rosa Conde del ministro Matutes, que tuvo una actitud digna; como de alguna representante de Izquierda Unida. Pero no del vicepresidente, que se limitó a manifestar que como miembro del Ejecutivo no tenía nada que decir y que no quería dar opiniones personales. Es en ocasiones como éstas cuando se retratan las personas. La negativa de Álvarez Cascos a tener una palabra de solidaridad con una persona, parlamentaria como él, pero del partido rival, que ha sido ofendida gravemente, revela su mezquindad.

A no ser que se trate de temor. El comunicador Herrero es una de las figuras señaladas como participantes en la conjura para eliminar a Felipe González de la batalla electoral: esa confabulación que aburre al portavoz del Gobierno y le parece una «colosal estupidez» al presidente. La creciente irritación que les produce oír hablar de ella confirma más que desmiente su existencia; pero incluso si no hubiera habido conspiración, lo innegable es que hay personas empeñadas en crispar todo lo posible la normal convivencia entre los ciudadanos; personas sin escrúpulos, dispuestas a todo, y que actúan como si el Gobierno les debiera algo. Los sarcasmos de Aznar sobre un asunto que es todo menos gracioso resultan ofensivos.

¿Hasta dónde están dispuestos a llegar Herrero y sus palmeros? Sin duda, hasta donde los obispos les permitan.. Algunos prelados ya han expresado su indignación contra esos incendiarios de las ondas. Pero otros no se atreven. Se ha llegado a una situación preocupante: el enfrentamiento entre los socialistas y la Iglesia provocado por esos aventureros ha arrastrado a muchos ciudadanos y crispado sin motivo unas relaciones que eran sosegadas. Es un mal síntoma. Ya sólo faltaba que el vicepresidente primero del Gobierno intente deslegitimar no menos soezmente que el periodista de la Cope a sus rivales políticos: los 13 años de gobierno socialista, resultado de la voluntad mayoritaria expresada en las urnas, fueron un periodo de «anormalidad democrática». ¿A qué espera Aznar para desautorizar semejante disparate?

26 Febrero 1998

El PSOE chantajea a los obispos para eliminar a Antonio Herrero

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

«Abyecto, zafio, injurioso, calumniador». Con estos y otros epítetos calificó ayer Juan Manuel Eguiagaray, portavoz del PSOE, al periodista Antonio Herrero. Este había dicho de Rosa Conde que era «la Monica Lewinsky española», una afirmación expresada en tono irónico, que Herrero se apresuró a retirar tras pedir disculpas a la interesada. Ignorando de forma deliberada la rectificación, todas las baterías del PSOE y sus apoyos mediáticos descargaron un vasto repertorio de insultos contra el periodista. Pero la cosa no se quedó ahí. Eguiagaray, tras asegurar que los socialistas van a boicotear el programa, llamó telefónicamente al presidente de la Conferencia Episcopal para protestar por la conducta de Herrero. Luis Yáñez aseguró que va a proponer a la dirección del PSOE que recomiende a sus votantes no rellenar la casilla de la Iglesia en la próxima declaración del IRPF. Y Alvaro Cuesta preguntó al Gobierno si está seguro de que el dinero del Estado para la Iglesia no sirve para financiar la COPE. Un gesto demagógico porque, como Cuesta sabe, la COPE gana dinero, gracias, entre otros factores, al tirón de audiencia de Herrero. Está muy claro lo que pretenden los dirigentes socialistas y PRISA: eliminar a un profesional honesto e independiente y, de paso, quitar de en medio a un incómodo competidor. Por ello, han decidido poner al Episcopado contra la espada y la pared, recurriendo al chantaje. Los obispos sabrán valorar la talla moral de quien apela a estos métodos. Pero, sobre todo, los dirigentes socialistas, tan acostumbrados a difamar a sus oponentes, carecen de autoridad moral para alzar ahora la voz. ¿Qué hubieran dicho y hecho si el PP hubiera actuado así contra un periodista de la SER?

01 Marzo 1998

¿Y LEWINSKY NO PROTESTA?

Antonio Burgos

Anda, Antonio Herrero, hijo, buena la has liado, turista, que estás hecho un turista, como tú dices. ¿A quién se le ocurre meterse en carretera, so turista, y ponerse a hacer comparaciones a costa de la pobre de Monica Lewinsky? Como vivo en provincias, me cogen un poco lejos estas guerras púnicas vuestras, me quedo en las guerras médicas de Chaves pagando el estreñimiento de los viejos. Por eso no me explico que hasta los albaceas del tío del sillón eñe titulen contra ti: «El Episcopado desautoriza públicamente los insultos de Antonio Herrero». Pues claro, hombre, que te tiene que desautorizar, ¿quién ha visto ponerse a insultar en este país donde nadie insulta? Si, por ejemplo, Guerra hubiera dicho que Soledad Becerril es no se qué de Mariquita Pérez, tú podrías largar de Lewinsky… Si, un poner, Corcuera hubiera dicho que Pablo Sebastián pierde aceite, tendría justificación que la tomaras con la becaria. O, ¿qué te digo yo?, si a Márquez de Prado la hubieran llamado barragana, ¿no, verdad?, hombre, pues entonces tendría razón que se te calentara la boca y largaras fiestas patronales. Pero, hombre, Antonio, no me esperaba yo esto de ti, que en esta nación donde nunca nadie insulta, donde no se ha incoado un solo proceso por calumnias e injurias, donde nadie ha sentido mancillado nunca su honor, ponerte tú de lengua brava sobre el examen oral que hizo la muchacha para aprobar el ingreso en la Casa Blanca…

Y, claro, así ha pasado lo que ha pasado. Ese don José Sánchez secretario de los obispos que cada vez que Setién hace una de las suyas da una rueda de prensa, o que pone las cosas en su punto cuando un tal Blázquez se pone perezoso a la hora de los oficios de difuntos, pues con la misma contundencia que replica a esos pastores descarriados ha tenido que llamar al orden a tan descarriada oveja. Claro que lo que no me explico a todo esto, turista Antonio, es cómo no han llegado hasta aquí las voces de protesta desde Estados Unidos. Buena está Mónica Lewinsky, porque la has comparado con Rosa Conde…

Antonio Burgos

09 Marzo 1998

Mal enemigo

Alberto Pozas

La Iglesia se ocupa de las cosas de Dios. Pero no puede aparcar las del César porque, a tenor de lo visto, lo de rezar resulta caro. No extraña que pongan en un altar, discreto pero bien colocado, la cuenta de resultados. Al final todo es un problema de cuentas, y en las eclesiales resulta que los impuestos, esos que pagamos todos para el sostenimiento espiritual de los católicos son bastante más importantes que los dineros que los obispos consiguen de su emisora, la COPE. Y resulta también que la parte religiosa de esos Presupuestos pasa por el ámbito político, generalmente sin mayores problemas. Por eso, el espectáculo de enfrentamiento que hemos vivido esta semana por el grueso desliz de una de las estrellas de COPE, Antonio Herrero, tiene mucho más calado para la Conferencia Episcopal que para ningún otro. EL PSOE, que en opinión de muchos se ha pasado en su respeto a la Iglesia mientras fue Gobierno, es muy mal enemigo desde la oposición y las cuentas de los obispos pueden dejar de cuadrar en el momento que quienes administran los votos de más de nueve millones de españoles (incluidos creyentes) decidan que así sea. Es cierto que los curas no han provocado la situación, que les ha caído encima como pedrisco no deseado. Pero también lo es que son ellos quienes tienen que buscar y proponer soluciones. Algunos obispos parecen dispuestos a entregar la cabeza de Herrero, pero otros, más en contacto habitual con el poder político actual, prefieren aguantar el chaparrón. En cualquier caso conviene señalar que la alta temperatura que se registra en las tertulias debe perjudicar al Gobierno y beneficiar a la oposición. Así que, si se trata de moderarlas, la Iglesia debería colaborar o buscar otra solución en la encrucijada. O que este país reflexione sobre las cuerdas de la Iglesia, que quizá sea llegado el momento.

16 Marzo 1998

Un entrañable cazador al servicio de Dios

Carlos Carnicero

Uno de los elementos fundamentales de la democracia es la tolerancia. La flexibilidad y el respeto para formular las discrepancias y la capacidad de encajar la crítica determinan que el diálogo político sea posible, y que le acuerdo, junto a las reglas de las mayorías, resulte la mejor forma de solucionar los contenciosos. En este contexto es imprescindible la libertad de expresión como vehículo para la libre circulación de las ideas y de la información. Para entender de lo que estamos hablando es preciso tener la suficiente sensibilidad para distinguir la crítica del insulto, y la discrepancia de la desclasificación. Todo esto, referido al ámbito de los comportamientos éticos, y no, en ningún caso, a los penales, que se deben ventilar en los tribunales cuando se considere que se han conculcado derechos mediante la transgresión de principios legales. En medio de estos códigos de comportamiento, en las sociedades democráticas se desenvuelven los humoristas, a los que la tradición concede una plus de permisividad para que, amparados por su ingenuo para la parodia sean especialmente crueles en sus apreciaciones de la realidad. Existe la convicción de que quien se confiesa herido por una viñeta o chiste de una profesional del humor termina por hacer el ridículo.

Los intocables

Suele ser una norma lamentablemente cierta la de que las personas que disponen de un pensamiento autoritario no toleran la menor crítica referida a si mismas, porque, naturalmente, la consideran como un insulto y en cambio, se consideran legitimados para proferir los mayores agravios y lanzar las más furibundas descalificaciones a quienes no comparten sus códigos de comportamiento o sus ideas. De esta forma, es habitual oír en los micrófonos de la cadena COPE la formulación de insultos, agravios y descalificaciones con la mayor facilidad en un universo de periodistas que se rasgan las vestiduras en cuanto alguien contesta a alguno de sus ataques.

El líder de esta forma de periodismo de barricada es Antonio Herrero, que se ha hecho famoso por haber comparado a Rosa Conde con Mónica Lewinsky, como exponente de hasta dónde está dispuesto a llegar, y cuyo catálogo de insultos cotidianos es antológico de lo que no debe hacer un periodista. Recuerdo haberle oído decir de varios colegas y de mí mismo que somos ‘una mierda’. Para calificar a otros periodistas les define como ‘miserables y canallas cercanos a lo etílico’. Habla de pesebristas y de sicarios con pasmosa cotidianidad, y se desenvuelve bajo el paraguas de la Conferencia Episcopal con la osadía de insultar lo mismo a los directivos del Grupo PRISA, que a los del Grupo Correo y a los de LA VANGUARDIA, con la pretensión de tener una bula para arrasar a todo el que le disgusta. Su diccionario de improperios podría resultar una enciclopedia del mal gusto, y la lista de personas agraviadas por él no cabría en las páginas amarillas de la guía telefónica. Pues bien, este periodista que reúne en su vida aspectos bien polémicos relacionados con su afición a la caza en territorios vedados a los negocios inmobiliarios dudosos de la mano de su amigo Jesús Gil, alcalde de Marbella y a pleitos por vulnerar las normas en sus fincas de caza y recreo, se ha ofendido gravemente cuando en un espacio de ANTENA 3 TV se le ha hecho una parodia en clave de humor.

Naturalmente, cualquier censura que se le formule es un atentado a la libertad de expresión. Este líder de opinión no está sujeto a las leyes de gravedad de la crítica y su embudo ni siquiera tiene agujero por el lado que él lo sujeta. Probablemente no es bobo. Este sistema funciona en un país en el que no abundan los valientes que se arriesguen a contradecirle con el riesgo de verse asaeteados una mañana por los venablos que maneja en las ondas, sin límtie alguno a su capacidad de ofender. Antonio Herrero pretende ser el coco que ausste a los empresarios que le ponen la publicidad en su programa y que están dispuestos a correr el riesgo de que sus productos acaben impregnados por los exabruptos que se escuchan entre cada cuña radiofónica, con tal de que no les dedique la atención de sus agravios.

Tengo la percepción de que Antonio Herrero está ya en campaña para cuando llegue el día en que los obispos españoles se lo quieten de en medio, hartos de que meta cada día a la Iglesia española en una pelea en la que no gana más que enemigos. No tiene el menor problema en liderar campañas contra un montón de personas, involucrando la línea editorial de la cadena para la que trabaja, porque para él no hay otro dueño de los micrófonos desde los que emite que él mismo. El día que los auténticos responsables de esa empresa decidan que no les gusta su comportamiento, no se tratará de la normal sustitución de un profesional por otro, que adecue sus comportamientos a los códigos editoriales de la empresa propietaria, sino un gravísimo atentado a su libertad de expresión, del que seremos responsables los demás. Probablemente, la legitimidad le viene a Antonio Herrero directamente de Dios, sin pasar por la junta de accionistas de la COPE.

Marketing divino

Como soy uno de los causantes de todos los males de Antonio Herrero, no tengo inconveniente en proclamar que me parecería inteligente que la Conferencia Episcopal revisara el contrato que tiene con este señor, porque la identificación que empieza a producirse entre lo que pasa en el programa de Herrero y los credos de la Iglesia católica está provocando que se confirmen las teiss de los más furibundos anticlericales de la tradición española. No seré yo quien enmiende la plana a la Iglesia católica, y si se quiere ver representada por esto, lo único que puedo decirle es que con una eficacia demoledora se confirma cada mañana una manifestación de intolerancia, falta de respeto, culto a la división de España y exaltación del linchamiento colectivo, que no dudo en adjudicar a los representantes de Cristo en la tierra, que utilizan sus órganos de expresión para destilar un odio de tanta graduación.

El problema es muy sencillo. Si esa quiere ser la imagen que desean proyectar los obispos, no voy a ser yo quien les diseñe una línea de marketing distinta para que la cambien. Sencillamente, lo que hay que hacer es tomar nota de en qué consiste e mensaje evangélico, porque para eso tenemos libertad de expresión y de entendimiento. A mí, Antonio Herrero me empieza a parecer entrañable.

Carlos Carnicero

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