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Es el periódico del caso Watergate

Jeffrey Bezos, el magnate de Amazon, compra el diario THE WASHINGTON POST a la familia Graham

HECHOS

El 5.08.2013 se hizo público que Jeffrey Bezos había comprado la mayoría de acciones de THE WASHINGTON POST.

katharineweymouth Katharine Weymouth (familia Graham) seguirá al frente de la redacción del periódico.

donald_graham_post Donald Graham seguirá al frente de la empresa del periódico.

12 Octubre 2013

Brotes verdes para la prensa

Albert Montagut

Antes de morir, Steve Jobs, el genial y discutido director ejecutivo de Apple, hizo una solemne declaración con relación a la crisis de la prensa. Jobs dijo en junio del 2010 en San Francisco, que no quería que la web se convirtiera ‘en una nación de bloguero’ y que ésta necesitaba ‘más nivel editorial que nunca’. Jobs aún fue más allá: “Hemos de encontrar vías para que la gente empiece a pagar por los contenidos más elaborados… Y hemos de hacer todo lo posible para ayudar a THE NEW YORK TIMES , THE WASHINGTON POST y THE WALL STREET JOURNAL y otras empresas de comunicación para que puedan encontrar nuevas vías de expresión y para que puedan pagar su elaboración y mantener intactas sus organizaciones’. Toda una declaración.

El genio de Apple falleció a consecuencias de un cáncer el 5 de octubre de 2011 en Palo Alto (California) y la verdad es que desde entonces el mercado de la prensa ha seguido sufriendo convulsiones, sí, pero también alguna que otra buena noticia.

 

Jeffrey Bezos, el genio de Amazon, por ejemplo, parece que se hubiera tomado las palabras de Jobs al pie de la letra, porque el pasado mes de agosto anunció que había comprado el THE WASHINGTON POST y revolucionó el mundo de la prensa, y mientras trascendía que THE NEW YORK TIMES se deshacía del BOSTON GLOVE, Google anunciaba becas de periodismo y Chris Hugues, cofundador de Facebook junto a Mark Zuckeberg, Durin Moskovitz y Eduardo Saverin, compraba el prestigioso magazine THE NEW REPUBLIC.

Pero hay más: Warren Buffett, uno de los mayores inversores del mundo y uno de los más generosos mecenas, ha comprado en los últimos dos años 28 periódicos locales de Estados Unidos por un total de 344 millones de dólares. Buffett ha declarado: “Los periódicos continúan siendo los reyes supremos de la distribución de noticias locales. Si quieres saber lo que ocurre cerca de ti, lee el diario local”. Su cruzada tiene mucho mérito.

Jobs, Bezos, Hugues y el propio Buffett no son los únicos que han ayudado a la prensa. Los desarrolladores de internet, esa legión de ingenieros y programadores que hacen crecer día a día el mercado de las apliaciones y mejorar el mecanismo que mueve la red, no son ajenos a que la información va a ser mucho más necesaria en este siglo que en el anterior. Sólo hay que navegar para darse cuenta que la información lo inunda todo y que son las versiones on-line de las grandes cabeceras las que aún sirven de referencia para el gran público.

Son esas cabeceras, tanto en EEUU como en Europa, Asia, Nueva Zelanda o Australia, las que deben ver el futuro con determinación, optimismo y valentía. Que la tecnología y el mercado jugarán a favor de la prensa es un hecho aún solapado por la crisis y los cambios tecnológicos. Sin la prensa, nuestro sistemas social no parece tener demasiado sentido. Es, en el ejercicio de esta profesión al máximo rendimiento, desde cualquier plataforma, donde los grandes diarios están encontrando slaidas a esta crisis y son esas cabeceras las que tienen que apostar para seguir siendo imprescindibles.

07 Agosto 2013

Bezos, esperanzas e incógnitas

Víctor de la Serna Arenillas

Ya sabemos todos que Jeff Bezos se ha gastado apenas un 1% de su fortuna en comprar uno de los tres periódicos más poderosos de Estados Unidos, el Washington Post, que le sale tan barato porque apenas estaba en números negros tras el desplome de los ingresos publicitarios. Falta por ver si el salvador es tal y si la cultura empresarial importada desde Amazon va a suponer un relanzamiento para el Post y quizá, por ejemplo y extensión, para el conjunto de la atribulada prensa estadounidense. Por mucho que uno se esfuerce en atisbar por dónde va a venir ese impulso de Bezos, nadie adelanta gran cosa. Se manifiesta esperanza, se apunta a su dinamismo y sus ideas… Por ahora, insuficientes datos. Wishful thinking, que dicen por allá.

La situación se ha precipitado porque, a diferencia de otros periódicos como el New York Times, el Post había encontrado una máquina de imprimir billetes ajena a su negocio: su empresa de servicios educativos, Kaplan. Así pudo fingir que la caída de publicidad no le afectaba, pudo retrasar el desarrollo del pago por internet, y quedó a la zaga en la búsqueda de nuevos modelos. Pero llegó un cambio legislativo que restringió mucho la actividad y los ingresos de Kaplan, y en 2012 se vino abajo el tenderete. La familia Graham, cuyos bolsillos no son comparables a los de los magnates de internet, decidió de sopetón vender.

Por ahora, lo más sólido que aporta Bezos es eso: su enorme fortuna, que le permite evitar las decisiones por puro pánico. Y también esa encomiable idea de olvidarse del lucro a corto plazo para construir y crecer a largo plazo: los beneficios de Amazon (de hecho, pérdidas el pasado trimestre) son modestísimos. Como la empresa no cotiza ni tampoco lo hará la nueva sociedad del Post, no hay inversores ansiosos de altos dividendos a los que contentar.

Pero hace falta más para ganar, aunque sea poco, en medio de la revolución de los medios de comunicación, si no se quiere ir a la rueda constante de despidos, recortes salariales y deterioro del producto periodístico a la que se ha visto abocada la prensa en Europa y América. Algunos ven con desconfianza cómo multimillonarios como Warren Buffett, John Henry o Jeff Bezos se han convertido en los nuevos paladines de la prensa escrita.

¿Buscan de verdad ayudarla, o una mezcla de autobombo y manipulación útil para sus negocios? ¿Servirá el Post de ariete en nuevas pugnas de Amazon con la Administración de Estados Unidos en cuestiones, por ejemplo, fiscales?

Hay un indicio positivo: Bezos es un genuino admirador de la prensa y, como ha demostrado en Amazon con los libros, cree que queda aún un papel, siquiera limitado, para la letra impresa.

Y otro negativo: ha sido la propia compañía Amazon, con la aplicación de políticas agresivas como la de la entrega de pedidos en el mismo día, la que ha dado a la prensa el último hachazo, el de la pérdida de anuncios de comercios tradicionales locales. Habrá que inventarse otros ingresos.

Al ver el paisaje urbano de Estados Unidos, del que han desaparecido muchísimas librerías porque Amazon pudo con ellas, los interrogantes regresan…

11 Agosto 2013

Amazon, el modelo que puede salvar a la prensa

María Ramírez

Cuando tenía 18 años, Jeff Bezos organizó con su novia del colegio un campamento llamado Dream Institute. Durante dos semanas y por algo más de 100 euros, la pareja explicaba a escolares de 10 años cómo funcionaba la electricidad o cómo diseñar las colonias espaciales y les hacían debatir Los viajes de Gulliver y artículos sobre la política exterior de Reagan. «Nuestro programa enfatiza el uso de nuevas formas de pensar en viejas áreas», explicaba Bezos.

Algo más de una década después, Bezos revolucionaría una industria tradicional que él adoraba como lector (en el colegio participaba en concursos de lectura del mayor número de libros). Y ahora aspira a inyectar lo nuevo en el viejo Washington Post, que ha perdido cerca de un 40% de sus ingresos y de sus lectores en la última década.

El negocio de Amazon depende de una maquinaria de 97.000 personas (ha triplicado su personal en tres años), 50 gigantescos almacenes en EEUU (en condiciones cuestionadas), precios agresivamente bajos, una política para minimizar el papel y los ingresos de las editoriales, una eficaz red de datos y una selección escrupulosa de trabajadores primando más el talento que la experiencia.

Bezos vende hasta lavadoras en la web que en EEUU controla el 55% del mercado de libros, su producto favorito. «Le encanta el contenido», explica Brad Stone, que publica en octubre un libro sobre Amazon y subraya que la mujer de Bezos es novelista y el empresario lee varios diarios al día en su Kindle.

El contenido del Post se podrá integrar en Amazon Prime, una suscripción a envíos gratis, series y películas y préstamo de e-books por unos 55 euros al año en EEUU (en España se llama Premium, pero sólo incluye envíos). El periodismo se verá en más e-books, que Amazon produce con su propio sello de Kindle Single y Kindle Serials. El Post acaba de empezar a convertir sus reportajes en e-books. El primero fue La caza de Bin Laden, en octubre de 2012, y desde entonces ha publicado una docena, explica a EL MUNDO la portavoz del Post, Kris Coratti.

El contenido del Post puede colmar algunas carencias en Kindle Single. «Los lectores de Kindle están hambrientos de contenido, incluso periodismo de investigación», explica a este diario Nicco Mele, profesor de Harvard y consultor tecnológico y político. «No hay que olvidar que hace pocos días, Amazon publicó una entrevista exclusiva con Obama, sólo disponible en Kindle», insiste.

Amazon puede poner en cada crítica un link para comprar el libro o utilizar su eficaz sistema de distribución para aunar el diario a otros envíos. El Post también debería estar preparado para potenciar las bases de datos y la personalización del diario, marcas de Amazon. Bezos pretende «experimentar» con la mirada puesta en el largo plazo.

En 1994, el jefe de Bezos en un fondo de Wall Street, David Shaw, le llevó a dar un largo paseo para convencerle de que montar una librería on line no era una buena idea. Shaw le decía al treintañero que no dejara un buen salario por un invento que apenas tenía uso comercial desde hacía tres años. Bezos repetía que no podía dejar de ser parte de algo que crecía un 2.300% al año.

En los primeros siete años de vida, Amazon perdió dinero. La empresa que empezó Bezos con dos ingenieros y su mujer en el garaje de una casa alquilada por 600 euros al mes a las afueras de Seattle no tuvo beneficios ni siquiera tras su exitosa salida a Bolsa, que valoró la empresa en más de 320 millones de euros en 1997. En el cambio de siglo, el analista de Lehman Brothers Ravi Suria se hizo famoso por vaticinar varias veces el «desastre» de la compañía. Los libreros criticaban que Amazon admitiera críticas negativas de los libros, que empezara a vender CDs o que se metiera en el negocio de los zapatos. Algunos de aquellos experimentos fracasaron, como el intento de competir con eBay en subastas.

Durante años, Bezos incluso utilizó con bandera su rechazo de los beneficios. «Sería lo más fácil del mundo ganar dinero. También sería lo más estúpido. Estamos utilizando lo que podrían ser beneficios y reinvirtiéndolos en el futuro del negocio», decía en 1997.

Amazon vale ahora en Bolsa más de 100.000 millones de euros. Pero desde que nació, descontando las pérdidas de los primeros años, ha ganado unos 1.500 millones, una cifra modesta comparada con los 2.400 que Google ganó sólo en el segundo trimestre de este año. En el mismo periodo, Amazon perdió más de cinco millones pese a que sus ingresos crecieron unos 12.000 millones.

La compañía ha gastado más que hace un año porque sigue extendiendo el negocio, por ejemplo con el alquiler de sus servidores a pequeñas empresas o a Netflix, que transmite on line series y películas por suscripción. Amazon también vende ahora comida en Seattle y Los Ángeles y acaba de lanzar un sello de cómics en e-book y un mercadillo de arte.

Acusado de querer abarcar demasiado, Bezos replica con el eslogan de su compañía: «Trabaja duro, diviértete, haz historia».

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Los magnates de la prensa americana

>Warren Buffett. Con la compra de Bezos ha perdido su participación en el ‘Washington Post’, pero el inversor sigue adquiriendo periódicos. En el último año y medio ha comprado una treintena de diarios, incluido el de su ciudad, Omaha. En su carta a los inversores de este año, dice que el producto todavía tiene valor, los medios son una buena industria para innovar y hay que aprovechar los precios bajos.

>Rupert Murdoch. Es el magnate de la prensa más exitoso de Estados Unidos, propietario del ‘Wall Street Journal’, el periódico más vendido y más leído del país. El tabloide ‘The New York Post’ también está el sexto en el ranking nacional. Entre Australia, Nueva Guinea, Reino Unido y EEUU tiene unos 200 diarios, además de la cadena de noticias más vista de Estados Unidos, Fox News

>Michael Bloomberg. Ahora que deja la alcaldía de Nueva York, se volcará en su negocio periodístico. En 2009, compró ‘Business Week’ y lo modernizó y mejoró. El 85% de sus ingresos vienen de 315.000 terminales de información financiera en tiempo real omnipresentes en Wall Street y en periódicos por todo el mundo. Suena como posible comprador del ‘Financial Times’.

>John Henry. El propietario del Liverpool de fútbol y los Red Sox de béisbol compró la semana pasada el ‘Boston Globe’ y otras publicaciones del grupo, como el gratuito de la ciudad, al ‘New York Times’. Por poco más de 50 millones de euros y sin tener que hacerse cargo de las costosas pensiones pendientes. Dice que lleva años debatiendo con editores el futuro de la prensa en Boston. / M. R.

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