12 noviembre 2018
Fracasa el intento de Iglesias de que sea el partido y no la alcaldesa quien determine los puestos de la lista
La alcaldesa de Madrid Manuela Carmena rompe con Podemos tras la expulsión de sus afines del partido: “No tengo nada que hablar con Pablo Iglesias”
Hechos
El 12 de noviembre de 2018 Podemos expulsa del partido a Dña. Rista Maestre y otros 5 concejales miembros del equipo de Dña. Manuela Carmena.
Lecturas
En noviembre de 2018 salta al público la lucha interna entre la alcaldesa de Madrid, Dña. Manuel Carmena Castrillo y la dirección de Podemos de D. Pablo Iglesias Turrión, secretario general de Podemos de cara a la lista electoral para las elecciones de 2019. El Sr. Iglesias tiene claro que la Sra. Carmena debe ser la candidata a la alcaldía de Madrid en 2019 por Unidas Podemos, pero que no puede controlar ella la confección de la lista.
Dña. Manuel Carmena fue elegida alcaldesa en 2015 tras encabezar una lista bajo la marca Ahora Madrid, marca presentada como plataforma ciudadana que, en la práctica, era una marca de Podemos y sus principales integrantes eran miembros de Podemos, encabezados por Dña. Rita Maestre Fernández, grupo con el que la Sra. Carmena a construido una relación de confianza. Ahora Podemos sí quiere que sus siglas aparezcan en la papeleta.
La dirección de Podemos ha estimado conveniente que la lista que utilice la Sra. Carmena para las elecciones de 2019 la elabora el partido Podemos junto a Izquierda Unida (los dos principales partidos que configuran Unidas Podemos) a través de un proceso de primarias en sus inscritos, un sistema que jugaba del ‘pablismo’ y los candidatos bendecidos por este, pues cuenta con el favor de la militancia, y eso jugaba a favor del General D. José Julio Rodríguez Fernández (secretario general de Podemos en la ciudad de Madrid, afín al ‘pablismo’) y en contra el grupo de Dña. Rita Maestre – que se enfrentó a D. Pablo Iglesias Turrion por respaldar a D. Íñigo Errejón Galván en la Asamblea II de Podemos en Vistalegre). Ante eso la Sra. Rita Maestre y los otros cinco concejales de Podemos afines a la Sra. Carmena anuncian su decisión de no participar en el proceso de primarias y reivindican su derecho a estar en puestos de elección la lista por formar parte del equipo de la Sra. Carmena.
El 12 de noviembre de 2018 Podemos expulsa a Dña. Rita Maestre Fernández, D. José Manuel Calvo, D. Jorge García Castaño, Dña. Marta Gómez, Dña. Esther Gómez y D. Francisco Pérez Ramos (los miembros del equipo de la Sra. Carmena que eran afiliados a Podemos que se ha negado a participar en las primarias) impidiendo, por tanto, que puedan formar parte de la lista electoral y que salieran elegidos. La expulsión es anunciada por D. Pablo Echenique Robba como secretario de organización de Podemos.
Ante esta decisión Dña. Manuela Carmena Castrillo decide poner fin a cualquier vínculo con Podemos y a negociar por su cuenta su propia lista electoral en la que contará con los concejales expulsados encabezados por Dña. Rita Maestre.
El día 15 de noviembre de 2018 comienzan a movilizarse los críticos en medios de comunicación:
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La mala relación de la Sra. Carmena con las direcciones de los partidos ya se visualizó con el cese del Sr. Sánchez Mato.
La consecuencia será que Dña. Manuela Carmena formará su propia lista electoral apoyada por D. Íñigo Errejón, denominada Más Madrid, con la que concurrirá a las elecciones de 2019.
13 Noviembre 2018
CARMENA Y EL FACCIONALISMO
LA PUGNA descarnada por el poder en el seno de la heterogénea coalición que gobierna la capital de España es conocida de sobra por los madrileños. El faccionalismo –además de la incompetencia, pero este es un problema añadido– ha lastrado la gestión municipal desde el mismo comienzo de la legislatura, que afronta ahora la traca final de una ruptura abierta entre Manuela Carmena y Pablo Iglesias. En el fondo, y más allá de familias ideológicas dentro de una radicalidad común, todo se reduce a la lucha por el control de la lista electoral, que la alcaldesa reclama en exclusiva. Desea sacudirse todas las tutelas de Podemos, que pasaban por asumir nombres como el de José Julio Rodríguez, a quien Iglesias se empeña en colocar en el Ayuntamiento contra la opinión de Ahora Madrid. En represalia al amotinamiento de seis concejales –entre ellos la portavoz, Rita Maestre–, que rechazan participar en las primarias moradas, Pablo Echenique ya los sitúa formalmente fuera de la organización. Lo cual obliga a Carmena a ganar por sus solas fuerzas con una marca propia, en tanto el cesarismo de Iglesias resulta cada vez más cuestionado.
Estas riñas fratricidas en el entorno populista evidencian la pueril irresponsabilidad con la que conciben la política sus dirigentes, más preocupados por repartirse cuotas de influencia y puestos de libre designación que por articular un proyecto coherente de gobierno. El problema es que los ciudadanos son los rehenes de un espectáculo de ineptitud desesperante. Quien no es capaz de gobernar su casa no puede aspirar a gobernar bien la de todos.
El Análisis
En noviembre de 2018, la política madrileña vivió uno de esos episodios que, entre el drama y la tragicomedia, deja a los ciudadanos con una mezcla de asombro y hastío. La ruptura entre Manuela Carmena y Pablo Iglesias no era un secreto para nadie, pero la crisis de los concejales expulsados puso sobre la mesa algo más que un simple desacuerdo sobre listas electorales: reveló una batalla de egos digna de una novela de intrigas políticas.
Por un lado, tenemos a la alcaldesa Carmena, que logró la alcaldía de Madrid en 2015 gracias a Ahora Madrid, una plataforma ciudadana que, no nos engañemos, tenía un fuerte aroma a Podemos. Sin ese apoyo, probablemente nunca habría llegado a Cibeles. Pero ahora, en 2018, la exjueza decidió que gobernar con el respaldo de un partido era una cosa, y rendir cuentas a su dirección, otra muy distinta. Su relación con Iglesias pasó de fría a inexistente y dejó claro que no pensaba negociar con él ni con el general José Julio Rodríguez, ese soldado político que Iglesias intentaba incrustar en la lista como si de un misil teledirigido se tratase.
Por otro lado, tenemos a Pablo Iglesias, el líder que parece tener una habilidad casi sobrenatural para convertir aliados en exaliados. Iglesias, siempre defensor de su particular visión de la disciplina partidista, vio en la negativa de los concejales afines a Carmena a pasar por las primarias una afrenta personal. Y como buen estratega de facciones, aplicó su guion favorito: purga preventiva y narrativa de unidad, aunque esa unidad estuviera rota en mil pedazos.
El desenlace confirmó lo previsible: Carmena perdió la alcaldía en 2019 pese a su alianza con Íñigo Errejón, e Iglesias continuó acumulando batallas internas que llevaron a Podemos a la irrelevancia en la capital. Este episodio dejó una lección amarga: cuando los egos son más grandes que los ideales, el fracaso no solo es inevitable, sino que se convierte en el único resultado posible.
J. F. Lamata