19 marzo 1944
Ferenc Szálasi, será el nuevo dictador fascista húngaro
La Alemania de Hitlar invade militarmente a su país aliado, Hungria, para asegurarse de que se mantenga fiel al Eje
Hechos
Fue noticia el 19 de marzo de 1944.
Lecturas
La Wehrmacht asumió ayer el mando del ejército húngaro, ocupó todos los puntos estratégicos del país y se hizo cargo de la custodia de 700.000 judíos, que serán deportados a campos de concentración. Este conjunto de medidas constituye la respuesta del dictador de Alemania, Adolf Hitler, a la petición formulada por el dictador húngaro, Miklos von Horthy, que deseaba el regreso de sus tropas – destinadas en el frente Este – para defender las fronteras de Hungría, directamente amenazadas ahora por el ejército rojo. Citado por Hitler, en el castillo de Schlossheim. Horthy tuvo que ceder a todas las exigencias alemanas, incluida la detención de casi todos los integrantes de su gobierno, que han sido apresados por la Gestapo y enviados a diversos campos de concentración.
Horthy tiene que hacer frente, además a las exigencias del dictador de Rumanía, Ion Antonescu (también aliado del Eje). que exige la devolución de los territorios que pasaron a Hungria a raíz de la segunda conferencia de Viena en 1940.
Apenas se adueñaron del control del país, las tropas alemanas han desatado en Hungría una nueva oleada de terror antisemita. Uno de sus protagonistas es el dirigente nazi coronel Adolf Eichmann, de las S. S., que ha sido nombrado responsable de las deportaciones masivas de judíos. Según sus enemigos, el coronel Eichmann se ha comparado a sí mismo como un «carnicero sediento de sangre» a la hora de perseguir a judíos.
El Análisis
La invasión de Hungría por parte del ejército alemán en marzo de 1944, a pesar de la condición oficial del país como aliado del Eje, revela con crudeza el verdadero rostro de la alianza hitleriana: no la de un pacto entre iguales, sino la sumisión forzosa al Reich por la vía del miedo y la imposición. Miklós Horthy, regente de Hungría desde la caída de la monarquía, había colaborado con Alemania, cediendo territorio, tropas y política interna. Pero cuando Berlín sospechó que buscaba una vía de salida negociada del conflicto, Hitler no dudó en enviar sus divisiones a Budapest y sustituir la máscara de cooperación por la bota de ocupación.
La figura de Ferenc Szálasi, líder del Partido de la Cruz Flechada, fue la que Berlín impuso como garante de fidelidad absoluta al nazismo. Con su ascenso al poder en octubre de 1944, Hungría se convirtió en una marioneta ideológica y militar, un “Quisling” del Danubio. Bajo su régimen, el terror se intensificó: decenas de miles de judíos húngaros fueron deportados a Auschwitz, y la represión interna alcanzó niveles atroces. La historia juzgará con dureza a Szálasi, pero también deja una advertencia amarga a quienes creyeron que con Hitler se podía pactar sin ser devorados. Hungría pasó de ser aliada a ser víctima de la lógica del totalitarismo: si no obedeces por completo, se te impone.
J. F. Lamata