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La cadena norteamericana CNN de Ted Turner gana a las cadenas tradicionales CBS, ABC y NBC como primer referente informativo

HECHOS

El 4 de marzo de 1990 se publicó un reportaje sobre la CNN firmado por D. Rafael Ramos.

La cumbre de Malta, el encuentro entre los dos grandes, concluyó con una conferencia de prensa conjunta de los presidentes Bush y Gorbachov. Sólo unos pocos periodistas pudieron acceder al crucero Maxim Gorky, donde se celebraba el encuentro. El resto tuvo que conformarse con seguir la conferencia desde la sala de prensa: la cadena de televisión por cable CNN la retransmitía en directo vía satélite. De repente, la traducción se cortó y los monitores de la CNN empezaron a hablar ne ruso. Centenares de periodistas corrieron a buscar traductores. No los encontraron. Al final tuvieron que esperar al comunicado oficial de la Casa Blanca.

Las noticias ya no lo son hasta que no aparecen, en vivo y en directo, en la CNN, o sea, Cable News Network, o Red de Noticias por Cable. El invento de Ted Turner, un avispado empresario norteamericano de Atlanta, se ha convertido en el equivalente a la ‘aldea global’ que profetizó McLuhan. Departamentos ministeriales, hoteles, servicios diplomáticos… todos siguen esta emisora que emite noticias durante 24 horas al día y se ha convertido en mensajero-difusor-creador de información. Entre sus adictos figuran personajes como Margaret Tatcher, Fidel Castro, Gorbachos, el rey Fadh de Arabia y François Mitterrand. Por descontado que Bush y la totalidad del espetro político de Washington son clientes fidelísimos.

Noticias 24 horas al día, acontecimientos en directo, siempre de primera mano, hablando con todas las partes implicadas. En el secreto de su éxito. Y tan grande ha sido que hace la competencia a los canales tradicionales de la diplomacia. Una muestra: cuando las tropas norteamericanas invadieron Panamá el año pasado, el ministerio de Asuntos Exteriores soviético no llamó a la Embajada norteaméricana. Se puso en contacto con la CNN y poco más tarde un portavoz soviético leyó ante las cámaras un comunicado de condena. Al cabo de unas horas, el ministro de Exteriores de la URSS compareció en rueda de prensa. Alguien le preguntó si su país había enviado una nota de protesta diplomática a Estados Unidos por la invasión. «No», fue la respuesta. «Pero estoy absolutamente seguro de que nuestra reacción hace hroas que llegó a Washington», añadió

El error de Thatcher.

Ted Turner tuvo la idea de crear una televisión por cabl que emitieron noticias de todo el mundo en 1978 y tuvo que empeñar hasta la camisa para conseguir los 25 millones de dólares que necesitaba. Los inicios fueron duros y el propio Ted cuenta una anécdota al respecto. «Margaret Thatcher se negaba una y otra vez a conceder una entrevista que le solicitaba periodísticamente nuestro corresponsal en Londres, de modo que pedí a éste que simplemente le enviara una nota preguntándole por qué no nos atendía. La señora Thatcher respondió que no concedía entrevistas a un canal pornográfico. Como la televisión por cable está poco desarrollada en Gran Bretaña, pensaba que CNN se dedicaba a las películas X. Cuando aclaramos su error, Margaret Thatcher no sólo nos concedió esa entrevista, y muchas más, sino que se convirtió en una adicta de CNN.

Hoy, la CNN tiene 1.720 empleados, llega a 90 países – pronto llegará a más de un centenar gracias al alquiler de un satélite soviético. El futuro es abrir oficinas en el extranjero. «Ya tenemos 14 – explica Ted Turner – y pronto abriremos dos más, en Seúl y Sudáfrica. Creo que una de las claves del éxito en que nuestros corresponsales son expertos en su área, periodistas que llevan mucho tiempo en una zona determinada y la conocen al dedillo, que viven en el país y lo sienten. No se limitan a contemplarlo como turistas».

Pánico en la Bolsa

El cuartel general de CNN está en Atlanta, estado de Georgia. Fuera de ahí, su delegación más importante es la de Washington con 200 personas.

«Tendemos cada vez más a contratar personal local, sobre todo cámaras y productores, para dar una visión más objetiva de los países y de su información, vistos por los ojos de la gente que vive en ellos y no de los extranjeros. Al mismo tiempo – explica Turner -, somos muy conscientes de que nos dirigimos básicamente a una audiencia norteamérica». Pero muy influyente. Hace unas semanas, los gobiernos de sobresaltaron y la Bolsa se estremeció cuando la CNN anunció que Gorbachov estaba a punto de dimitir. La reacción a la noticia fue inmediata: los inversores se lanzaron a comprar dólares y Gorbachov tuvo que desmentir la información.

Es evidente que la CNN se ha convertidoen un importantísimo instrumento político. «No conviene – dice Ted Turner – creerse más poderoso de lo que uno realmente es, y tampoco sería justo que nosotros nos lleváramos todos los premios. Ahora bien, creo que es cierto que la televisión en general ha contribuido decisivamente a la apertura político en el Este de Europa, a la caída del muro de Berlín y a otros acontecimientos recientes». Pero también es un valioso instrumento de comunicación, como se puso de manifiesto en la revuelta de los estudiantes chinos en la primavera de Tiananmenn: los diplomáticos, turistas y hombres de negocios atrapados en Pekín seguían por las noticias de la CNN lo que estaba ocurriendo en la ciudad. El día tres de junio, sólo unas horas antes del asalto a Tiananmenn, el embajador norteamericano pidió a sus compatriotas que no saliera nadie a la calle. «Si quieren saber lo que pasa, no hace falta que se arriesguen, pueden verlo en la CNN en la habitación de su hotel».

«El principal problema – confiesa Turner – es que la gente acude a la CNN cuando se producen grandes acontecimientos, como el terremoto de San Francisco, un atentado terrorista, la caputra de Noriega… En cambio, tenemos dificultades para atraer la atención de la audiencia en días normales, cuando no ocurre nada extraordinario». El mayor número de norteamericanos (30%) ven las noticias en CNN antes que en cualquiera de las otras cadenas (CBS, NBC y ABC) porque CNN emite información 24 Horas. Pero, a la hora punta los noticieras de Dan Rather (CBS), Peter Jennings (ABC) y Tom Brokaw (NBC) son mucho más vistos que el de CNN que sólo atrae entre un 2 y un 5% de la audiencia. Pero no preocupa a Turner.

«Nuestra audiencia es selectiva, no masiva: políticos, hombres de negocios y periodistas, gente con un nivel de deducación superior a la media, con ingresos elevados, de edad madura, que se interesan o tienen necesidad de saber qué pasa en el mundo, no sólo las noticias locales», argumenta Turner.

Los ejecutivos de CNN se declaran muy orgullosos de gastar menos que su competencia – CBS, NBC y ABC – para producir muchas más noticias.

Pero no siempre se puede ser el mejor, como reconoce Ted Turner. ABC informó mejor del terremoto de San Francisco, la NBC dio antes la noticia de la apertura del muro de Berlín y los reporteros de la CBS llegaron a Bucarest, tras la caída de Ceaucescu, dos días antes que sus colegas de la CNN. «Sin embargo, – dice Ted Turner – nosotros dimos mejores imágenes de la masacre de Tiananmenn y la NBC las utilizó sin nuestro consentimiento. Naturalmente, protestamos».

Como muestra de su progreso, la CNN acaba de inaugurar una programación informativa en castellano, TELEMUNDO. La distribuye por cable a través de los estados del Sur y del Oeste de Estados Unidos, donde hay un mayor porcentaje de hispanoparlantes y la hace llegarp or satélite a la mayoría de estados de Centroamérica y Sudamérica.

Bernard Shaw, estrella en un mundo sin estrellas

Bernard Shaw con el gobernador Dukakis

Bernard shaw es el reportero estrella de Cable News Network (CNN). No estaría donde está si no fuera por casualidad. EL actual ‘anchormar’ (conductor) de la CNN era el corresponsal de la Cadena American Broadcasting Corporation (ABC) en Centroamérica cuando la presión de la revuelta popular estaba a punto de derribar a Somoza en 1979. En esa época se tomó unas pequeñas vacaciones, y la cadena envió a otro compañero, Bill Stewart, para que le reemplazara temporalmente. Stewart fue asesinado a sangre fría de un disparo en la cabeza por la Guardia Nacional somocista al frente de su cámara de televisión, en un incidente que conmovió al mundo y preicpitó la caída del dictador.

La política de CNN es que la audiencia no acude a ese canal en busca de una estrella que compita con los grandes ‘gurús’ de la televisión norteamericana, los Ted Koppel, Dan Rather, Tom Brokaw y Peter Jennings, sino simplemente en busca de un reportero que le cuente las noticias lista y llanamente. Por eso CNN no paga sueldos ni remotamente parecidos a los que ofrecen las tres grandes cadenas y no fomenta la soberbia de sus periodistas.

Aún así, este mundo sin estrellas tiene una: Bernard Shaw.

De joven Shaw era una fanático de la información, que dejaba plantadas a las chicas con las que salía si daban un buen programa de noticias en la televisión. Shaw es un periodista de la escuela del legendario Walter Cronkite, con quien trabajó en la CBS con Dan Rather de compañero antes de fichar por CNN. Su principal problema es encontrar tiempo para su familia – tiene dos hijos de 13 y 11 años – para lo cual hace el sacrificio de levantarse a las siete de la mañana, desayunar con ellos y volverse luego a meter en la cama, hasta las once y media. Su única distracción es alguna copa ocasional en un club de jazz de Atlanta a la salida del trabajo.

Bernard Shaw es el periodista negro que más ha llegado en los Estados Unidos. CNN le manda allá donde está la noticia importante: Moscú, Malta, Pekín, Managua… Shaw se hizo célebre tras el intento de asesinato de Ronadl Reagan, en cuya cobertura permaneció diez horas consecutivas en directo, en el estudio, narrando los acontecimientos con la frialdad de un iceberg, sin pasión alguna. En la campaña electoral del 88, formuló la pregunta más polémica de todos los debates, cuando preguntó a Michael Dukakis si sería partidario de aplicar la pena de muerte y un criminal que violara y asesinara a su mujer.

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