24 noviembre 1976

El general Francisco Gorigoitia, embajador de la Chile de Pinochet en España, les concedió la Gran Cruz de la Orden del Mérito

La dictadura chilena condecora al político español Gonzalo Fernández de la Mora y al periodista Antonio Gibello

Hechos

  • El 24.11.1976 D. Gonzalo Fernández de la Mora y D. Antonio Gibello recibieron la Gran Cruz de la Orden del Mérito.

Lecturas

LOS CONDECORADOS 

Fernandezdelamora  D. Gonzalo Fernández de la Mora. Político franquista, fue ministro de Obras Públicas e intelectual monárquico tradicionalista. En la actualidad es líder de Unión Nacional Española integrada en la federación de Alianza Popular de la que es co-fundador.

AntonioGibello2  D. Antonio Gibello. Periodista de ideología falangista. Es director del periódico EL ALCÁZAR, contrario al proceso de la transición, apoya electoralmente a la coalición Alianza Nacional 18 de Julio (opuesta a Alianza Popular) que forman Falange Española de las JONS y Fuerza Nueva.

El Análisis

MAL MOMENTO PARA FRAGA

JF Lamata

Que la dictadura de Pinochet condecorara a Antonio Gibello, director del periódico EL ALCÁZAR no suponía ningún problema para este, sino todo lo contrario, era un inmenso honor que un referente del anticomunismo le condecorara y su periódico respaldaba la supresión temporal de la democracia en Chile por parte del general.

En cambio para Gonzalo Fernández de la Mora la situación era diferente. Fernández de la Mora era uno de los fundadores de Alianza Popular, la federación de partidos que había creado Manuel Fraga Iribarne para ganar las primeras elecciones democráticas y hacerse con la presidencia del Gobierno. A Fernández de la Mora podía hacerle mucha ilusión la condecoración, pero para Fraga era un varapalo, pues no deseaba que se asociara a AP con la dictadura cuando quería ser la voz de la ‘nueva derecha democrática’.

Fraga pensaba lo mismo que Fernández de la Mora respecto a Pinochet, que había salvado Chile del «desastre de Allende». Pero la diferencia es que en ese momento Fernández de la Mora no tenía problemas en exteriorizarlo, y Fraga entendía que ahora «no tocaba» expresar ese tipo de opiniones en público si se querían ganar unas elecciones.

J. F. Lamata