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Las elecciones estuvieron marcadas por el escándalo 'Watergate' que acabó con la carrera de Nixon, de quien Ford era vicepresidente

Elecciones EEUU 1976: El demócrata Jimmy Carter consigue la presidencia desbancando al republicano Gerald Ford

HECHOS

Las elecciones presidenciales de Estados Unidos del año 1976 dieron la victoria al candidato del Partido Demócrata, James Carter, frente a la candidatura del hasta ese momento presidente, Gerald Ford, del Partido Republicano.

EL POST CONTRA FORD

post_katharine_02 El periódico THE WASHINGTON POST, propiedad de Katharine Graham, principal ariete contra el dimitido ex presidente por el Partido Republicano, Richard Nixon, ha mantenido similar hostilidad contra su sustituto Gerald Ford. El Post reveló en plena campaña que, según la declaración de impuestos de Ford en 1972, el presidente y su esposa se apañaron ese año con gastos de bolsillo mínimos: entre 5 y 13 dólares a la semana (350 a 900 pesetas), a menos que haya habido un error en la declaración.

04 Noviembre 1976

Carter habrá de sensibilizarse para los problemas del mundo

YA (Director: Alejandro Fernández Pombo)

Los indecisos – o que así se los suponía – han decidido que Jimmy Carter pueda ser el nuevo presidente de los Estados Unidos en enero próximo. EEU ha votado a Carter, y lo ha votado también más industrializado del país. Aunque por escaso margen de maniobra, Carter ha arrebatado a Ford la presidencia. Y se la ha arrebatado a cuerpo limpio, casi sin ayuda de la maquinaria del partido, que le fue echando, uno a otro, media docena de contrincantes, a los que ha ido dejando en la estacada, tras una campaña de sorpresas. Si este éxito fuera el preaviso del éxito como Presidente, habría que felicitarse de la elección de Carter. Pero las cosas no son tan sencillas. La verdad es que nadie puede todavía, por lo que sabemos de Carter, predecir un cuatrienio de grandes esperanzas para el mundo. En su campaña electoral se ha mostrado Carter como un certero agitador de las masas y ha señalado los grandes fallos éticos de la Administración republicana. No ha sido remiso en prometer reformas: socialización de la sanidad, absorción del paro, rigor fiscal, reducción de los gastos militares.

Los Estados Unidos tienen la posibilidad de sacar de sus estratos humanos – tan ricos y variados – los equipos de expertos que asesoren al Presidente y que materialicen en hechos de gobierno una política coherente y beneficiosa para el pueblo norteamericano y para los otros pueblos. De desear es que Carter atine en la elección de colaboradores. Es un buen idnicio el acierto que la opinión pública le reconoce en su designación de vicepresidente en la persona del senador Walter Mondale. Un secretario de Estado, clarividente y bien informado, un secretario de Tesoro que conozca a fondo las realidades de la economía, un jefe de Estado Mayor con mirada planetaria han de ser las primeras pruebas de contraste que nos permitan conjeturar el punto de mira en que Carter se coloque para encarar los complejos y enmarañados aconteceres de la política y de la economía en el ámbito mundial. Ni los Estados Unidos pueden impunemente obrar a espaldas de la interdependencia que hoy define (para bien como para mal) la realidad de las relaciones entre los pueblos. Las graves consecuencias que al precio del petróleo (y no digamos lo que su embargo significaría) ha traído para todas las economías es la prueba palmaria de que ni los Estados Unidos pueden desentenderse de ese fenómeno apremiante de la interdependencia que marca el sentido de la historia en nuestra época. Creemos, pues, que por encima de las reformas internas que fueren necesarias y de la moralización de los usos políticos y sociales – empeño en que Carter ha puesto su primera mirada de futuro Presidente – ha de imponerse en su conciencia la convicción de que el bienestar y la moralidad de los Estados Unidos están inseparablemente ligados a la suerte que corran los acontecimientos en el mundo. Y sólo con esta mentalidad será Carter un bueno y eficaz Presidente de los Estados Unidos.

03 Noviembre 1976

Carter electo

DIARIO16 (Director: Ricardo Utrilla)

Los Estados Unidos de América del Norte y quizá no sea abusivo decir, el resto del mundo, tienen hoy nuevo presidente: James Carter, de 52 años.

En una de las elecciones más reñidas desde 1960 y también en una de las de mayor porcentaje de votantes, el pueblo norteamericano ha considerado oportuno el cambio de partido en la Casa Blanca y ha mantenido la mayoría de que ya gozaban los demócratas en el Congreso Nacional y en el gobiernos ejecutivos de los cincuenta Estados de la Unión.

A pesar de los intentos de la Administración Republicana por nivelar la economía y sacar al país de la odisea de Watergate, Ford, que llegó hace dos años a la cima por designación a dedo, no ha superado en sus primeras elecciones presidenciales la triste imagen dejada a su partido por la última etapa de Richard Nixon.

Pero no es hora de lamentaciones y menos en el juego político de una democracia muy activa todavía. Es hora de realismo y el realismo para Estados Unidos y también para el resto del mundo, incluida nuestra castigada España, se llama Jimmy Carter, con el peso del Partido Demócrata detrás, que a partir del próximo 20 de enero estará instalado en la Casa Blanca de Washington D. C.

En el terreno económico interno no cabe duda de que los ocho millones de parados que esperan alivio de una Administración demócrata, han pasado más que los argumentos ‘menos humanos’ de reducir la inflación de los republicanos. Poco va a cambiar, sin embargo, la sociedad norteamericana con las promesas de Carter.

Pero es en el campo internacional donde la duda sobre la política demócrata tiene esta mañana de noviembre expectantes a los Gobiernos de los cinco continentes. Quizá una dosis de menos intervencionismo en los asuntos internos, menos preocupación por la legalización de ciertos partidos políticos y menos presidencia militar podría ser la aportación Cartel al delicado momento español.

 

 

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