27 febrero 1939

El último presidente de Las Cortes republicanas, Diego Martínez Barrio asume la jefatura del Estado desde el exilio

La II República sentenciada en la Guerra Civil: Manuel Azaña dimite como Jefe de Estado enfrentado a Negrín y después de que Francia y Reino Unido reconozcan al Gobierno de Franco

Hechos

El 27.02.1939 D. Manuel Azaña dimitió como Presidente de la República y abandonó el país al exilio

Lecturas

El 27 de febrero de 1939 D. Manuel Azaña Díaz parte al exilio tras oficializar su dimisión como presidente de la II República en España. Gran parte de las autoridades políticas del gobierno del Frente Popular ya se han exiliado, cayendo una de las pocas legitimidades que restaban al debilitado bando republicano en la Guerra Civil. El Sr. Azaña Díaz era Jefe del Estado de su proclamación en Las Cortes el 11 de mayo de 1936.

El 3 de marzo de 1939 una controvertida Diputación Permanente de Las Cortes (formada sólo por diputados del Frente Popular, sin diputados de la derecha) ‘acepta’ la dimisión y nombra como sucesor a D. Diego Martínez Barrio, también en el exilio.

El Sr. Azaña se encuentra en Francia desde el 1 de febrero cuando las tropas nacionales se hallaban ya muy cerca de Barcelona, donde tenía su sede la presidencia y de donde no quiso regresar a pesar de las peticiones del Gobierno Negrín y del coronel Segismundo Casado, para que no desapareciese la primera autoridad del bando del Frente Popular.

MARTÍNEZ BARRIO, NUEVO PRESIDENTE DE LA II REPÚBLICA

martinez_barrios Siguiendo el reglamento de la Constitución republicana, el que fuera Presidente de Las Cortes, D. Diego Martínez Barrio será el nuevo Jefe del Estado, mientras que el Doctor Juan Negrín seguirá siendo el Presidente del Gobierno.

VICENTE ROJO TAMBIÉN

El Jefe de Estado Mayor, General Vicente Rojo, también dimite desde Francia, aumentando aún más la imagen de desmorone del Gobierno de la II República.

NEGRÍN Y LOS COMUNISTAS ORDENAN AL BANDO REPUBLICANO CONTINUAR CON LA GUERRA

  A pesar de las dimisiones desde el exilio de Azaña y Rojo, el Jefe de Gobierno, también exiliado en Francia, Dr. Juan Negrín, respaldado principalmente por todo el PCE y sus líderes (Dolores Ibarruri, José Díaz, Jesús Hernández o el General Enrique Líster), han ordenado continuar con la guerra civil frente a los franquistas. Esta decisión ha generado un malestar entre sectores del ejército partidarios de la rendición como el coronel Segismundo Casado, que acabará con el golpe de marzo de 1939.

27 Febrero 1939

CARTA DE DIMISIÓN DE AZAÑA A MARTÍNEZ BARRIO

Manuel Azaña

Leer

DIMISIÓN DE MANUEL AZAÑA

Excelentísimo señor: Desde que el general jefe del Estado Mayor Central, director responsable de las operaciones militares, me hizo saber que la guerra estaba perdida para la República, sin remedio alguno, y antes de que, a consecuencia de la derrota, el Gobierno aconsejara y organizara mi salida de España, he cumplido el deber de recomendar y proponer al Gobierno, en la persona de su jefe, el inmediato ajuste de una paz en condiciones humanitarias, para ahorrar a los defensores del régimen y al país entero nuevos y estériles sacrificios […].

El reconocimiento de un gobierno legal en Burgos por parte de las potencias, singularmente Francia e Inglaterra, me priva de la representación jurídica internacional necesaria para hacerme oír de los Gobiernos extranjeros, con la autoridad oficial de mi cargo, lo que es no solamente un dictado de mi conciencia de español, sino el anhelo profundo de la inmensa mayoría de nuestro pueblo. Desaparecido el aparato político del Estado: Parlamento, representaciones superiores de los partidos, etcétera, carezco, dentro y fuera de España, de los órganos de consejo y de acción indispensables para la función presidencial de encauzar la actividad de gobierno en la forma que las circunstancias exigen con imperio. En condiciones tales, me es imposible conservar, ni siquiera nominalmente, ese cargo a que no renuncié el mismo día en que salí de España, porque esperaba ver aprovechado este lapso de tiempo en bien de la paz.

Pongo, pues, en manos de V.E., como Presidente de las Cortes, mi dimisión de Presidente de la República, a fin de que vuestra excelencia se digne darle la tramitación que sea procedente.”

El Análisis

UNA REPÚBLICA QUE SE DESPLOMA

JF Lamata

El 27 de febrero de 1939, el presidente de la II República Española, Manuel Azaña, dimitió oficialmente y partió al exilio, marcando el final de una era política y la consolidación del régimen franquista. Su renuncia se produjo el mismo día que el Reino Unido y Francia reconocieron al gobierno de Francisco Franco como el legítimo de España, sellando así el destino de la República. Azaña, quien había sido proclamado Jefe de Estado el 11 de mayo de 1936, se encontraba en Francia desde el 1 de febrero, tras la caída inminente de Barcelona. Su salida, pese a las súplicas del gobierno de Negrín y del coronel Casado para que permaneciera, simbolizó el colapso de una de las últimas legitimidades del Frente Popular en la Guerra Civil Española.

La carta de dimisión de Azaña, dirigida al presidente de las Cortes, reflejó la profunda desesperación y resignación ante una derrota inevitable. Azaña mencionó que, desde que el Estado Mayor le informó de la inminente pérdida de la guerra, había instado al gobierno a buscar una paz humanitaria para evitar más sacrificios inútiles. Sin embargo, con el reconocimiento del gobierno franquista por parte de las principales potencias europeas, Azaña se encontró sin la representación jurídica necesaria para influir en la política internacional. En su misiva, Azaña expresó que, ante la desaparición de las estructuras políticas y la incapacidad de ejercer sus funciones presidenciales, era imposible seguir en el cargo. Esta dimisión, aceptada por una controvertida Diputación Permanente de las Cortes el 3 de marzo, que nombró a Diego Martínez Barrio como sucesor, dejó en evidencia la desesperada situación del bando republicano, cuyo colapso se tornaba irreversible con la salida de su líder más emblemático.

J. F. Lamata