26 marzo 1964
La Junta Directiva del Atlético de Madrid elige a Vicente Calderón como nuevo Presidente por unanimidad
Hechos
En marzo de 1964 D. Vicente Calderón fue elegido nuevo presidente del Club Atlético de Madrid.
Lecturas
Sustituye en el cargo a D. Javier Barroso, presidente del Atlético desde 1955.
El 17 de marzo de 1964 la Junta General de compromisarios del Atlético de Madrid elige al nuevo presidente del Atlético de Madrid por unanimidad, D. Vicente Calderón Pérez-Cavada que contó con el apoyo de importantes figuras del club como D. Luis Benítez de Lugo, marqués de la Florida.
La Junta General del club rojiblanco queda formada de la siguiente forma:
- Presidente – D. Vicente Calderón Pérez-Cavada.
- Vicepresidente – D. Jesús Obregón Siurana.
- Secretario – D. Arturo Manrique Estéves.
- Tesorero – D. Mariano Romero Sánchez-Quintana.
- Contador – D. Bruno Martin Melchor.
- Vocales – D. José de Juste Iraola, D. Ramón María del Arroyo de Carlos, D. Tomás Epeldegui Fernández, D. Rafael Peidró Alós, D. José Luis Cuevas Gómez y D. Antonio Diana García-Bermejo.
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El primer mandato de Vicente Calderón durará hasta junio de 1980.
El Análisis
En un país donde el fútbol es casi religión, los relevos en la presidencia de un gran club trascienden lo deportivo. El 17 de marzo de 1964, la Junta General de compromisarios del Atlético de Madrid nombró por unanimidad a D. Vicente Calderón Pérez-Cavada como nuevo presidente, en sustitución de D. Javier Barroso. No era un simple cambio de sillón: era el inicio de una de las etapas más trascendentales —y también discutidas— de la historia rojiblanca.
El Atlético llegaba a este punto tras años irregulares. La etapa de Barroso había mantenido el pulso competitivo, pero sin el empuje estructural que necesitaba un club que aspiraba a codearse con Real Madrid y Barcelona en todos los frentes. La herencia no era de ruinas, pero tampoco de abundancia: un equipo con buenos jugadores, una afición fiel y una tradición envidiable… pero con infraestructuras que pedían a gritos un salto de calidad.
Calderón, hombre de negocios con ambición y carácter, no tardaría en dejar su sello. Visionario para unos, excesivamente personalista para otros, entendió que el Atlético no podía vivir solo de la pasión de su grada: necesitaba estabilidad financiera, instalaciones modernas y una proyección que cruzara fronteras. Bajo su mando, el club no solo crecería en el terreno deportivo, sino que se embarcaría en obras de envergadura y proyectos que marcarían su identidad.
En 1964 pocos podían imaginar que aquel presidente elegido por unanimidad se convertiría en una figura de referencia —y a veces de polémica— en el fútbol español. Con Calderón, el Atlético dejaría de ser únicamente un equipo aguerrido para empezar a ser una institución poderosa. En un país donde los goles se celebran como victorias políticas y las derrotas se sienten como tragedias nacionales, la llegada de Calderón fue, para el pueblo rojiblanco, algo más que un cambio de presidente: fue el comienzo de un proyecto con aspiraciones de grandeza.
J. F. Lamata